Derechos humanos

Una pelea contra los demonios
La creciente falta de credibilidad y la extrema politización lastran los trabajos en Ginebra
Por: MARTA G. SOJO

Para esta ocasión, a las manipuladas sesiones de la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra les falta un actor. El principal promotor de los mayores desafueros: Estados Unidos, eximido el año pasado de su puesto, a pesar de ser fundador, debido a su apego a las presiones y el chantaje.
Desde aquel instante, y mucho menos después del pasado 11 de septiembre, a Estados Unidos le resulta inadmisible tal situación, por eso anda a la búsqueda de reinsertarse en el asiento perdido. Convites, diálogos, insinuaciones y exigencias forman parte del arsenal en activo.
Y ya se informa que España e Italia le darán el espaldarazo para que en la votación de mayo, sobre el recambio de países, pueda USA volver a ocupar una silla.
De todas maneras, como dijeron algunos diplomáticos, es la primera vez que Estados Unidos cabildea para conseguir una candidatura. Nunca se vio en esta encrucijada, pues siempre dio por sentado que su presencia en la ONU era intocable y más aun indispensable.
Persiste la bilis
Aun en ausencia, Washington, como en años anteriores, pretende colocar a Cuba como centro de la calumnia y la afrenta. Ahora no tiene poder de voto ni puede presentar resoluciones, y por tanto se deshace en la búsqueda de algún compinche que se pliegue a sus escabrosos manejos.
En la década de los 90, hizo incontables artimañas en vivo y en directo para condenar a la nación isleña midiendo el tema de los derechos humanos con un insultante doble rasero. Pero el revés sufrido en el 98 le hizo cambiar el proceder e involucrar a terceros para presentar su moción. Así encontraron desde 1999 hasta 2001 un fiel exponente en la República Checa, que se brindó de promotor para la infame representación, aunque para este año, hasta el momento, se autorreconoce como una desgastada marioneta.
Ahora el objetivo casi demencial es conseguir a alguien que sustituya a los checos en la indecente tarea de presentar la pretendida acusación anticubana.
Habrá que esperar si toda la prepotencia desbordada por Washington en los últimos meses, y las flaquezas y debilidades ajenas, llevan otra vez la infamia al seno de la Comisión de Derechos Humanos.
En cuanto al organismo ginebrino, creado originalmente con un noble fin y para defender las prerrogativas de los seres terrenales, lo cierto es que ha sido virtualmente vaciado de su contenido y convertido en un inoperante tablado donde imperan la discriminación, la selectividad, la desigualdad, la arbitrariedad y la falta de espíritu democrático, y en el cual los jueces siempre son los mismos y jamás pasan al lugar de los acusados.


Canciller Felipe Pérez Roque
Esto hace más necesario que nunca lo que apuntó el canciller Felipe Pérez Roque en su discurso en la actual 58 reunión: " ...Es preciso democratizar los métodos de esta Comisión, restablecer con transparencia sus objetivos y sus reglas, en una palabra fundarla de nuevo. Requerimos una Comisión al servicio de los intereses de todos y no rehén de las imposiciones de una minoría o, como es cada día más evidente, de los caprichos del más poderoso".
Del estercolero en que los Estados Unidos quieren convertir al mundo de hoy, sale el mensaje que la isla del Caribe enarbola con dignidad e hidalguía: Los tiempos no son para miedos, concesiones y debilidades...