8 de octubre del 2003

Evaluando a Cuba (VII)

Manuel David Orrio
Centro de Información para la Prensa

Evaluar a Cuba desde los principios y conceptos asociados al Desarrollo Humano ha demostrado hasta cuánto el discurso mediático en contra de su organización político-social obvia un conjunto de realidades ampliamente reconocidas por entidades de reconocido prestigio internacional, así como de qué manera se oculta el hecho terco de un país avanzando en medio de una de las situaciones más difíciles de su historia.

Pese a ser objeto de una política de sanciones económicas unilaterales por parte de los Estados Unidos de América que cada día se presenta como más ineficaz y obsoleta, pero que la priva de un mercado de indudables potenciales, la Isla ha logrado colocarse en el selecto grupo de las naciones de alto desarrollo humano.

El testimonio de esa lucha y ese éxito se prueba a través de la evolución de su Índice de Desarrollo Humano(IDH). De ser el país 39 en 1990,a caer al 87 en 1997,y ascender al 52 en el 2003, va un largo trecho donde el principio de crecer con equidad, la capacidad de concertar nuevas alianzas con sus homólogos del Tercer Mundo y la voluntad de la mayoría de su pueblo de mantener una unidad frente a los desafíos presentes y futuros, han dado sobradas pruebas de la existencia de un ser nacional decidido a no dejarse arrebatar su condición de protagonista de su propia historia.

Cuba ha vencido el inmenso reto que significó perder sus alianzas con el desaparecido campo socialista, para avanzar en la dirección de estructurar un modelo de crecimiento con equidad no sólo capaz de garantizar derechos humanos básicos para toda su población, sino además en condiciones de alcanzar un desarrollo sustentable. América Latina demoraría alrededor de un cuarto de siglo en igualar el IDH de los Estados Unidos, pero la Isla podría hacerlo en unos 15 años.

De idéntico modo, no obstante estar seriamente restringida en cuanto a su acceso al mayor mercado del continente, Cuba se encuentra en términos de Desarrollo Humano por encima del promedio en su entorno latinoamericano-caribeño y evoluciona en sus principales indicadores a un ritmo superior al de las naciones del mismo. Incluso en sus puntos débiles, en sus mayores retrasos-digamos comunicaciones y acceso a las corrientes de información- la tierra de José Marti esta avanzando de manera tal que, aún si se mantuviera la vigente política norteamericana de sanciones unilaterales, en pocos años pudiera situarse a la cabeza de América Latina y el Caribe, demostrando la ineficacia ESTRATEGICA de dicha política.

Guste a quien guste, pese a quien pese, Cuba clasifica entre los primeros países de América Latina y el Caribe en IDH, situación de la mujer, gasto público en educación y salud como porciento del Producto Interno Bruto (PIB), producción y empleo de la energía sobre la base de eficiencia económica y cuidado del ambiente, y políticas destinadas a lograr para sus ciudadanos un efectivo ejercicio de los derechos humanos, en términos entendibles como desarrollo de los mismos.

Se puede, desde tal o más cuál ideología, criticar una organización político-social de carácter unipartidista como la distintiva de Cuba. Pero a la luz de las cifras y los resultados expuestos en esta serie, se evidencia que una cosa es abordar el asunto desde un pensamiento político, y otra muy distinta manipular una imagen de la realidad cubana a partir de intereses hegemónicos o de intromisión en los asuntos internos de la nación.

Por ello, cabe preguntarse muy seriamente cuáles intenciones existen tras un discurso mediático, donde de manera regular se ocultan los avances de la Isla en materia de Desarrollo Humano, al tiempo que se magnifican fallas sistémicas o humanas en la consecución de éste, o no se profundiza objetiva y desprejuiciadamente en el origen de los errores criollos, inevitablemente presentes en una situación agravada por la existencia de una política norteamericana que ha costado a la Isla más de 72 mil millones de dólares, según cifras oficiales, un hecho sin dudas productor de algo que pudiera denominarse como "síndrome de país asediado".

Cuba,"con embargo", no sólo está avanzando... Quizás, para ese discurso mediático y para quiénes están tras éste, el ejemplo ofrecido por la Isla resulta suficientemente peligroso en un entorno latinoamericano-caribeño donde las ideologías del neoliberalismo han iniciado la crisis previa a su enterramiento, sobre todo si se considera que el llamado "caso cubano" se distingue por jugar con dados cargados mediante ese llamado embargo.

¿Dónde estaría Cuba en términos de Desarrollo Humano de no existir política como la norteamericana hacia la Isla? ¿Hasta cuánto sus ciudadanos estarían en mayor capacidad de alcanzar una auto cognición social que les otorgara una mayor capacidad de elegir el golpe de timón más apropiado a la dirección del viento? Preguntas interesantes, sin dudas, para las cuales los cubanos ya parecen haber encontrado si no las respuestas, por lo menos el planteo acertado del problema. Como se conoce, más de la mitad de la solución.