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ACTO POR EL 50 ANIVERSARIO DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA
Realizado en la noche del 26 de Julio de 2003, en el estadio cubierto del Club
Temperley
Discurso de HEBE DE BONAFINI, PresidentA de lA ASOCIACIÓN MADRES DE PLAZA
DE MAYO
Queridos compañeros, queridos amigos, queridos miembros de la Embajada.
Siempre que me conceden el honor de hablar en Cuba, o en actos de solidaridad
con Cuba, se me anuda la garganta- se me anuda la garganta, porque las imágenes
de mis hijos - de esos que no están presentes, pero que están
vivos en cada acto y en cada lugar- esas imágenes que me hablan y me
cuentan de lo que era para ellos en aquella época ese hermoso país,
y lo que es hoy para todos nosotros.
Cuando me hablaban de Cuba, ¡para mí era tan lejos! Tan lejos, que yo
decía: "y bueno, y qué, si está tan lejos...".
Y un día que fui a Cuba, y hablé con Barbarroja, él me
dijo que uno de mis hijos había estado allí, y había hablado
con él. Y ahí me día cuenta, recién, lo cerca que
estaban, y lo que cada vez más cerca está ese pueblo cubano dentro
del corazón de las Madres.
Para nosotros, Cuba es la esperanza. Cuba es el país de los sueños.
Cuba nos ha demostrado - y nos demuestra - ese pueblo, que tiene una valentía
increíble... que nacen así, y después se van haciendo,
poco a poco, cada vez más fuertes.
Esta lucha por los cinco compañeros que están presos, las cartas
tan hermosas que nos llegan de ellos, dan la pauta de lo valientes que son,
de tantas cosas que tenemos que aprender...
Estados Unidos, el gran dueño del mundo, que se cree dueño del
mundo, tiene muchas ganas de poner la pata en Cuba. Lo que Estados Unidos tiene
que saber, es que va a tener que pasar por encima del cuerpo de millones de
latinoamericanos, ¡que no vamos a permitir "ni un tantito así"
que ataquen a Cuba! (aplausos prolongados)
Que la solidaridad es con el cuerpo. Siempre decimos las Madres que hay que
poner el cuerpo. Y no sé si vamos a servir para algo, ¡pero seguro que
vamos a estar ahí!
Estamos convencidas que el mundo entero ama a esta Isla, y sobre todo, ama a
Fidel. Por suerte nuestro pueblo se lo demostró, en ese acto increíble,
ahí enfrente de la Facultad de Derecho.
¡Qué suerte! ¡Qué hermoso día que pasamos! ¡Qué
orgullosas que estamos que pese a todo lo que dicen los fachos, hubiera tantos
miles de personas vivando y aplaudiendo, y escuchando y aprendiendo de ese gran
hombre! De ese hombre único, de este siglo y de los siglos venideros,
que es Fidel Castro...
Gracias, Fidel, por enseñarnos. Gracias por la humildad de enseñarnos,
gracias a los compañeros cubanos, que nos permiten estar siempre cerca
para seguir aprendiendo. Gracias a los compañeros de Lomas de Zamora,
que armaron esto tan lindo...
¡Cincuenta años! Es casi la edad que tendrían nuestros hijos ahora.
Todos nacieron alrededor de ese tiempo. No habrá sido casual, seguro...
Ahí empezó a gestarse lo que es hoy esta hermosa Cuba. Y ahí
también, al nacer nuestros hijos, comenzó a gestarse la Revolución
que ellos amaron y por la cual dieron la vida.
¡Amamos cada vez más a todos los revolucionarios! A todos los hombres
y mujeres que se animan a hablar, a decir y a hacer la Revolución, cada
día y cada hora.
¡Amamos cada vez más a nuestros hijos, que nos enseñaron a ser
revolucionarias!
Pero, sobre todo, ¡estamos dispuestas a entregar hasta el último suspiro!
Mientras podamos hablar, aunque a lo mejor de muy viejas, no podamos caminar...
Aunque nos quedemos ciegas, ya vimos todo...
Pero seguro, que hasta el último suspiro, vamos a ser solidarias con
este pueblo que nos enseña todos los días, todas las horas, qué
significa la Revolución, qué significa el amor a la Patria. Ese
amor que casi nos hicieron perder a nuestra Patria, y que hoy, lentamente, está
renaciendo. Yo nunca hablé de Patria, me costaba. Sin embargo, creo que
estamos viviendo un tiempo diferente...
¡Ojalá que la expectativa que tenemos pase a ser esperanza! Y ojalá
que junto con los cubanos, podamos seguir festejando muchos años del
Moncada, muchos años de la Revolución.
¡Y diciéndole a EE.UU., al país más terrorista, más
salvaje y más asesino, que no saben lo que les espera si se animan con
nosotros! ¡Porque no estamos dispuestos ni a bajar la cabeza ni a entregar nuestros
países, ni a dejar que nos roben! (aplausos)
¡No lo vamos a permitir! ¡Porque ya son demasiadas vidas las que hemos entregado!
¡Viva Cuba! (aplausos)
¡Vivan los cinco compañeros que están en prisión! (aplausos)
¡Viva, compañeros, viva nuestra Patria! ¡Viva todo lo que podamos hacer!
¡Vivan nuestros hijos desaparecidos!
¡Viva la Revolución, la Revolución en Latinoamérica, que
lenta pero inexorablemente está llegando! (Ovación)
Gracias.