25 de octubre del 2003

Un diario estadounidense admite su error por censurar a Fidel Castro
Frank Martin

WDS
Los dueños del rotativo hispano de Nueva York "El Diario/La Prensa" acaban de admitir que fue un error el impedir, por "sugerencia" de cubanoamericanos extremistas en Miami, Florida, la publicación de un artículo cuyo autor es el presidente cubano, Fidel Castro.

La negativa de los propietarios de ese medio a colocar en las páginas de esa publicación un trabajo de Castro sobre el sistema educacional cubano causó el verano pasado la renuncia del entonces director de El Diario/La Prensa, Gerson Borrero.

Al anunciar su decisión Borrero criticó a los dueños por impedir que se publicara el artículo en cuestión después que recibieron cartas de cubanoamericanos anticastristas que le exigieron esa acción.

Ahora, en una carta publicada por los propietarios en un suplemento especial sobre los 90 años del rotativo, se subrayó que "El Diario ha cometido errores de vez en cuando, incluyendo uno recientemente".

"Hemos publicado un sinnúmero de columnas y de cartas al editor durante las últimas semanas de aquellos que estuvieron en desacuerdo con nuestra decisión de no publicar una columna de Fidel Castro", indicó la carta a los lectores.

"Los errores se reconocen, y se aprende de ellos. Y de esta manera nos fuerzan a revisar y enfocarnos en los principios fundamentales que han sostenido a este periódico desde sus inicios", dijo la carta que firman Douglas Knight, John Paton y la gerente general del periódico, la puertorriqueña Rossana Rosado.

Borrero había propuesto -y los dueños del rotativo aceptado- una columna escrita por el mandatario cubano en el marco de una serie de columnas de dignatarios latinos.

Los propietarios de El Diario/La Prensa sostienen comúnmente que su publicación responde a ideales de la llamada libertad de prensa. La censura contra el artículo de Castro demostró lo contrario.

Se supo que sectores en Nueva York encabezados por la Coalición Latina en los Medios de Comunicación de la ciudad Nueva York, se reunieron con Knight y Rosado para quejarse en ese sentido, y demandaron una explicación a los lectores sobre la decisión de no publicar la columna del mandatario cubano.