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26 de julio del 2003
Amanecía junto a los muros del Moncada
Zoya Sokolova
Pravda
Traducido para Rebelión por Josafat Sánchez Comín
En las páginas de "Pravda", en el día del cincuenta aniversario de la primera batalla de Fidel Castro, podríamos contar mucho de lo que nunca han escrito los historiadores ni los propios protagonistas, veteranos de aquella hazaña sin precedentes. En el transcurso de mis viajes a Cuba tuve la oportunidad de encontrarme con los participantes de aquel acontecimiento, que supuso un desafío para la tiranía de Batista, de aquel protegido de los EE.UU. reclutado por ellos para asegurarse su dictado y la inmutabilidad de su dominio en el país, al que ellos con una astucia sin precedentes, habían arrebatado la victoria conseguida por el pueblo, en la guerra anticolonial contra España en los años 1895-1898.
Están vivos en mi recuerdo la voz de Díaz Cartaya, interpretando a petición mía la "Marcha del 26 de julio"y la fuerza indescriptible y cautivadora de la armonía de las palabras:"¡Adelante, cubanos!". Inolvidables, los encuentros con el más cercano compañero de armas de Fidel, Jesús Montané, cuyos recuerdos sobre lo acontecido junto a los muros del cuartel de Moncada están repletos de la sabia aceptación de la inevitabilidad de las bajas, cuando entras en combate con tan cruel enemigo.
Estoy convencida de que no se perderán en los anales de la historia el drama de aquellos minutos de lucha abierta, cuerpo a cuerpo, con el enemigo en aquellos largos días, semanas, años de represión del dictador contra los jóvenes revolucionarios, que tuvieron el arrojo de lanzar una lucha por la dignidad de su pueblo, y por la soberanía usurpada de su patria, lanzando un desafío a las doctrinas de gendarme de Washington.
Para mi generación de historiadores soviéticos, contemporáneos y testigos de la revolución cubana, la palabra "Moncada"permanecerá como la personificación de la inmortalidad de las ideas del socialismo y de la fe inconmovible de la fuerza creadora del pueblo, cuando se libra de la opresión. Entre tanto, en la lista de los grandes acontecimientos revolucionarios del siglo XX., el ataque de 165 revolucionarios a dos cuarteles (en Santiago de Cuba y en Bayamo) el 26 de julio de 1953 fue percibida en el país y en el mundo de una forma bastante escéptica, solo como un intento de un grupo de románticos revolucionarios de darse a conocer.
Solamente pasados 5 años, 5 meses y 5 días (que fue lo que se prolongo la lucha por el derrocamiento del dictador) quedo claro, que fue precisamente Moncada, ese motor que impidió que se apagase la voluntad del pueblo cubano de conquistar la libertad.
El asalto del Moncada fue la respuesta directa al golpe militar del 10 de marzo de 1952, encabezado por el general Batista, a poco menos de tres meses de la celebración de las elecciones generales y con intervención directa de la embajada de los EE.UU. La gran popularidad del partido del pueblo cubano (ortodoxos) y de Fidel Castro como candidato a diputado del Congreso Nacional de Cuba por este partido, hacían prever su victoria. Y entonces las elecciones como instituto de la tan ensalzada democracia fueron eliminadas del orden del día de la vida política del país; la constitución del 40 fue derogada y el poder usurpado por el protegido de los EUA. Quedó claro que toda la verborrea sobre la democracia en el mundo burgués no vale un bledo. La dictadura militar solo se puede derrocar por la vía armada. Este camino como el único realista fue el que eligió la joven organización revolucionaria de nuevo tipo: "Movimiento 26 de julio". Su lema, la fidelidad a los ideales del Moncada.
Convertir en patrimonio del pueblo las cinco leyes revolucionarias desde el principio se convirtió en el "programa mínimo"del movimiento, pero darlas a conocer por radio el día del asalto resultó imposible por dificultades técnicas y por la derrota de los sublevados. Por primera vez sonaron durante el juicio a los participantes en el levantamiento en el discurso de Castro, conocido como:" La historia me dará la razón". El juicio se desarrolló a puerta cerrada, y las actas fueron secreto de sumario. Estando en la cárcel Fidel (condenado a 15 años) fragmento a fragmento fue sacando su discurso a la luz, usando la criptografía. Al cabo de un año el discurso fue publicado de manera clandestina, convirtiéndose en el estandarte de lucha de los moncadistas.
Las leyes revolucionarias hacían mención de las principales esferas de la vida política y económica del país. En ellas se contemplaba la recuperación de la constitución del 40, la devolución al pueblo de su soberanía; la entrega de tierras en propiedad "de manera gratuita y para siempre" a los campesinos. La distribución entre obreros y funcionarios del derecho a percibir el 30 % del beneficio de las grandes empresas, así como como de las empresas dedicadas a la siembra , recolección y conversión de la caña de azúcar, siempre que no se viesen afectadas por otras leyes de carácter agrario.; concesión a todos los colonos (productores de caña que entregaban la materia prima para su tratamiento) del derecho al 55% del beneficio; creación de juzgados específicos para la confiscación de sus bienes a aquellas personas que se hubiesen enriquecido de manera ilícita, y para los dilapidadores de los bienes públicos que hubiesen hecho fortuna al cobijo de los gobiernos anteriores. Las leyes se correspondían con dos de los principales artículos de la constitución de 1940: sobre la supresión de los latifundios y la utilización de todos los medios disponibles al servicio del poder ejecutivo, para la resolución de los problemas más acuciantes, para asegurar una vida digna al pueblo. En aquel entonces en Cuba había 600.000 desempleados, 500.000 temporeros del campo, que solo tenían trabajo solo durante 4 meses al año, 400.000 obreros industriales y braceros ferozmente explotados, 100.000 pequeños campesinos condenados a trabajar la tierra que les había sido arrebatada, 30.000 maestros y profesores recibiendo un salario de hambre, 20 mil pequeños comerciantes, ahogados por las deudas, y 10 mil jóvenes intelectuales, obligados a abandonar el país.
Según palabras de Fidel, este era un pueblo cuyo camino hasta entonces estaba repleto de falsas promesas y engaños. La lucha iniciada el 26 de julio, les hizo concebir esperanzas en un futuro mejor. El pueblo consiguió la liberación de las cárceles de los moncadistas, a los que veían como la auténtica vanguardia.
El "Programa del Moncada" fue llevado a cabo gracias al triunfo de la revolución del 1 de enero de 1959, sobre el camino de la construcción del socialismo. La tierra fue devuelta a los campesinos, atrás quedaron las enfermedades originadas por la desnutrición. En esperanza de vida, en un plazo extremadamente corto ha alcanzado a los países más desarrollados, se ha convertido en una potencia en el terreno de la salud y la medicina, unos logros que dejan boquiabiertos a la mismísima OMS.
El derecho a construir el socialismo, Cuba se ve obligada a defenderlo en unas condiciones excepcionales, de un bloqueo económico de más de cuarenta años, por parte de los EE.UU. Con la caída del bloque socialista tuvo que sufrir la traición de sus antiguos socios, incluyendo a Rusia. El gobierno de EE.UU. continúa atentando contra la independencia del pueblo cubano. Una amenaza si cabe aún más real tras los acontecimientos en Irak. Sin embargo como subraya Fidel, Cuba no es Irak, sus fuerzas armadas siguen siendo leales, insobornables, identificadas con su pueblo, y dispuestas a defender su soberanía.
* Doctora en historia