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El bloqueo que nos marca
Por Randy Alonso
2003-09-16
Soy parte de una generación que ha vivido todos sus años bajo
el influjo del bloqueo. Seis de cada diez cubanos han visto marcada toda su
existencia por la maldita palabra. Todos estos años nos ha guiado el
leimotiv de vencerlo, burlarlo, de romper con nuestra inteligencia y esfuerzo
el nefasto cerco que nos tiende.
Ningún otro pueblo ha tenido que vivir tan prolongado asedio. Nunca nación
alguna soportó tan genocida agresión desde la más poderosa
potencia del planeta. Cuarenta y tres años de esta pérfida historia
reflejan la valía del pueblo de esta isla frente a la criminal e inhumana
agresión de su enemigo.
El dulce inicio de una historia amarga
Triunfada la Revolución que forjaron nuestros abuelos y padres, la justicia
social se abrió camino. Con la llegada de los barbudos a La Habana se
inició un huracán de medidas populares que acabaron con los alquileres
onerosos de las viviendas, la educación privada y elitista, los grandes
latifundios, el dominio del capital norteamericano sobre la telefonía,
la electricidad, la minería, los bancos. Los cubanos fueron entonces
verdaderamente dueños de sus casas, de la tierra, de los recursos del
país.
El ejemplo que se forjaba era demasiado peligroso para los intereses norteamericanos
en este continente. El gobierno de Eisenhower no estaba dispuesto a permitir
semejante osadía. Se puso de inmediato a funcionar la gran maquinaria
de la agresión contra la pequeña nación insolente.
A la par que se organizaban planes militares, agresiones biológicas,
planes de atentados contra los principales dirigentes cubanos y otros actos
hostiles, la asfixia económica y social se convertía en el centro
del proyecto agresivo contra Cuba. Lo primero fue quitarle a Cuba su cuota azucarera
en el mercado norteamericano; después prohibieron refinar en sus empresas
en la isla el petróleo que se había comenzado a adquirir de manera
ventajosa en la Unión Soviética; dejaron de vendernos tecnología,
vetaron la compra de alimentos y medicinas en Estados Unidos. El golpe fue brutal.
Nuestro país perdió de forma abrupta y drástica todo vínculo
con Estados Unidos, el mercado más cercano, con el cual realizaba históricamente
casi todo su comercio exterior.
Asedio total
La guerra económica contra Cuba traspasó muy pronto el conflicto
bilateral para convertirse en un asedio por todo el mundo. Estados Unidos no
compra a nadie dulces o caramelos que contengan azúcar cubana o ningún
equipo que incluya en sus componentes níquel de la isla. Cuba no puede
adquirir ninguna tecnología o equipamiento que tenga al menos un 10 por
ciento de componentes norteamericanos.
El país tuvo que reorientar todo su comercio, cambiar su tecnología,
crear grandes almacenes para su reserva, incrementar sus costos en transportes
y fletes. Numerosos sacrificios hubieron de hacer nuestros padres para hacer
avanzar el país y atenuar en nosotros el impacto de las carencias.
Recrudecimiento del bloqueo
Casi terminábamos la universidad, el país había empezado
un renovador proceso de rectificación de errores que abría mejores
rumbos, cuando se desmerengó el socialismo en Europa, desapareció
la Unión Soviética y Cuba se vio de nueva abandonada a su suerte.
Estados Unidos creyó entonces que era el momento del golpe final contra
la Revolución Cubana y arreció sus agresiones. En medio del circo
electoral norteamericano, el Congreso de ese país aprobó en 1992
la Ley Torricelli, que cortó radicalmente el comercio de medicinas y
alimentos que Cuba mantenía con subsidiarias de compañías
estadounidense asentadas fuera del territorio norteamericano, cuyo volumen en
1991 era de más de 700 millones de dólares. Se cerraba un pequeño
resquicio al bloqueo propiciado durante la administración Carter y se
sumaban además prohibiciones severas a la navegación marítima
hacia y desde Cuba.
Deseperados por no lograr el colapso de la Revolución y enredados en
sus urgencias electorales, el Congreso y la administración Clinton aprobaron
en 1996 la macabra Ley Helms-Burton, la cual convirtió en ley toda la
madeja de prohibiciones del bloqueo, intentó impedir la inversión
extranjera en Cuba y santificó la subversión financiada y el injerencismo
descarado contra el proyecto social que los cubanos construimos.
En los últimos años, varios proyectos y perchas legislativas para
reforzar el bloqueo han sido aprobadas en el Congreso. Entre ellas está
la Sección 211 de la Ley Ómnibus de Asignaciones Presupuestarias
para el año 1999, cuyo principal fin es escamotearle a Cuba la marca
de ron Habana Club en beneficio de la compañía Bacardí,
un jugoso aportador de fondos electorales, desconociendo la legislación
internacional sobre la propiedad intelectual.
Freno al desarrollo
Cuatro décadas de genocida bloqueo le han costado a la economía
cubana más de 70 mil millones de dólares. Es más de seis
veces el valor de la deuda externa del país. Es casi ocho veces el poder
de compra de la nación en el mejor año de su economía.
Esta cifra, no incluye los más de 54 mil millones de dólares en
pérdidas que han dejado los actos terroristas ejecutados contra objetivos
económicos y sociales del país, con el aliento y el financiamiento
de sucesivas administraciones norteamericanas.
Estudios de universidades de Estados Unidos reflejan que si las restricciones
de viajes a Cuba fueran levantadas, el turismo cubano ingresaría en el
primer año unos 576 millones de dólares adicionales; sin contar
los réditos por el medio millón de turistas que pudieran visitarnos
en los cruceros.
Más el costo humano es incalculable: El sufrimiento del paciente al que
no le llegó a tiempo el medicamento que sólo producen las grandes
farmacéuticas estadounidenses; la agonía del que vió retrasar
el implante de un marcapasos porque la empresa que los vendía a Cuba
fue absorbida por una compañía norteamericana; el dolor del médico
que sabe cuánto más pudiera hacer por mejorar la calidad de vida
de aquel enfermo de cáncer si no fuera…..
Siempre llevo en mi mente la imagen de aquella niña que la colega Gladis
Rubio entrevistó en la flor de su adolescencia en la sala de oncología
de un Pediátrico, aguardando los medicamentos que el país debía
adquirir de trasmanos debido al bloqueo, para después saber, un año
más tarde, que la bella muchacha había fallecido del cruel padecimiento.
Apretar el cerco
La soga sigue colgada en la horca a donde sus enemigos quieren llevar a Cuba.
Diez presidentes norteamericanos han intentado apretarla para cobrarse la víctima.
Tras la llegada por la vía del fraude al poder del actual inquilino de
la Casa Blanca, en cuya victoria contó el accionar sucio de la derecha
terrorista cubano americana de Miami, se ha incrementado la agresividad contra
Cuba y se han implementado nuevas medidas para arreciar el bloqueo.
Desde el año 2001 han crecido los obstáculos para el intercambio
científico entre las dos naciones, son abundantes las negativas de visas
a deportistas y artistas cubanos para visitar Estados Unidos y se multiplican
las multas a los ciudadanos norteamericanos que viajen sin permiso a Cuba.
El 24 de marzo de este año, la Oficina de Control de Activos Extranjeros,
rectoreada por uno de los muchos cubanoamericanos en el gobierno, emitió
nuevas regulaciones restrictivas para los viajes a Cuba y fueron eliminadas
la casi totalidad de las licencias para el intercambio educacional pueblo a
pueblo.
Famosas y vergonzantes son las multas impuestas a la anciana Joan Slote cuyo
delito fue recorrer Cuba en bicicleta; al afinador de pianos que quizo ayudar
a enriquecer el arte en la isla de la música; al famoso guitarrista y
productor Ry Cooder por difundir la cultura cubana.
Ilusión óptica
Algunos medios de prensa y ciertos especialistas intentan hacer ver la no existencia
del bloqueo a partir de la reciente compra excepcional por parte de Cuba de
algunos alimentos a empresas norteamericanas.
Nada más alejado de la verdad. Para lograr tales transacciones, las empresas
norteamericanas deben correr con engorrosos trámites para obtener una
licencia de venta a Cuba, así como para autorizar el transporte marítimo
de la mercancía en barcos norteamericanos o de terceros países.
Cuba tiene que hacer esas compras en efectivo, sin posibilidad de créditos,
utilizando otras monedas y bancos de terceros países y sin poder transportar
mercancías en sus embarcaciones. A ello se agrega la prohibición
de ventas de productos cubanos en el mercado norteamericano, lo que hace sesgado
y desigual este intercambio.
Catálogo del absurdo
El Informe que Cuba acaba de presentar al Secretario General de la ONU sobre
la "Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero
impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba" es un verdadero
catálogo del absurdo o de la perfidia.
Al hojearlo se sabe que en octubre del 2002 la compañía chilena
Skyservice, canceló abruptamente un contrato de arriendo de un Boeing
737 con la cubana Aerocaribbean, como consecuencia de la presión del
gobierno estadounidense. Por esta razón, la compañía cubana
perdió alrededor de un millón de dólares por servicios
dejados de brindar.
La compañía norteamericana Varian Medical Systems adquirió
el negocio de equipos de braquiterapia de la canadiense MDS Nordion´s, que suministraba
estos equipos a Cuba. Por ello, el sistema de salud pública cubano se
ha visto imposibilitado de comprar las fuentes de isótopos radioactivos
Ir-192 con la cual se aplican las radiaciones en tratamientos para erradicar
tumores cancerígenos.
Sólo por los fletes doblemente caros que el país paga para importar
las semillas de papa en otros mercados y no desde el estadounidense, se eroganr
recursos que permitirían cosechar 57 mil toneladas adicionales del tubérculo
para beneficio del consumo de la población.
Apenas unos ejemplos para entender la ignominia.
Por encima del bloqueo
A pesar del obstinado y férreo bloqueo sufrido por más de cuatro
décadas, Cuba ha avanzado más en el campo social que ninguna otra
nación del Tercer Mundo. Una educación de privilegio, un sistema
de salud de calidad, un sistema deportivo de élite, seguridad social
garantizada para todos sus ciudadanos, un florecimiento impresionante de la
cultura, honran el esfuerzo y la creatividad de un pueblo que se ha crecido
ante el asedio enemigo.
El cerco tendido con perversos propósitos no nos ha convertido en ciudadanos
sitiados alejados del mundo. Disfrutamos los cubanos de lo mejor de la cultura
universal y en especial de la norteamericana; accedemos a través de la
televisión a los mejores eventos deportivos del planeta; nuestros científicos
reciben numerosas visitas internacionales cada año y son respetados en
los más encumbrados círculos del saber; se socializa el uso de
la computación a través de las escuelas y los Joven Club.
La economía, golpeada seriamente por el bloqueo y la crisis mundial,
crece modestamente, en medio de las caídas de casi todas las naciones,
privilegiando el crecimiento del ser humano por sobre las engañosas cifras
macroeconómicas.
Nunca hazaña tal ha sido escrita. Así lo reconocen los cientos
de movimientos de solidaridad que en todo el mundo claman por el cese del bloqueo
y de la cada vez más agresiva política norteamericana hacia Cuba.
Pocas veces se conoció en la historia semejante crimen contra un pueblo.
De ahí que el bloqueo norteamericano encuentre el rechazo de más
de 170 naciones en la Asamblea General de la ONU.
No existe ejercicio político más inhumano y absurdo en nuestros
tiempos. Por eso son cada vez más los congresistas, empresarios, líderes
de opinión y ciudadanos norteamericanos que se pronuncian contra esta
barbarie.
Herencia maldita
Mi hijo ya ha vivido cinco años bajo el influjo del bloqueo. Ël
no sabe qué significa la palabra, pero si conoce de las carencias que
nos deja.
Para que su vida no transcurra bajo esa herencia maldita es mi lucha y la de
tantos padres y madres, abuelos y abuelas. El odio de un gigante no puede seguir
conculcando la felicidad plena de los nuestros. La única cura es la lucha
y la inteligencia.
Fuente: www.cubadebate.cu