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No
todo lo que brilla es oro:
La verdad
de Miami como expresión del sueño americano..
Percy Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco
La Fogata
4 de noviembre del 2003..
En más de una oportunidad hemos escuchado cómo los representantes
de mafia cubano americana, secuestradores de los destinos políticos de
la ciudad de Miami y dueños de grandes negocios dentro de la misma, han
pretendido venderla como la máxima expresión del sueño
americano. Llegan a vanagloriarse, incluso, de que la gloria de esta ciudad
depende en gran medida del aporte hecho por ellos durante estas décadas
de "penoso exilio"..
No resultaría extraño, pues, escucharlos proclamar que, si llegara
alguna vez el esperado día de la caída de la Revolución
Cubana, desearían para la isla un modelo de vida como el que existe en
la famosa urbe floridana. Simplemente, la idea de trasplantar Miami a la Habana
se ha hecho permanente leiv motiv de todos sus actos y anhelos más íntimos.
En poses capaces de hacer palidecer al doctor Frankestein, mostrarían
a su "criatura" a los cubanos y los invitarían a gozar el sueño
dorado que les ofrecen, cargado de desenfrenado consumismo y aparentes libertades
"verdaderamente" democráticas..
Sin embargo, Miami no es realidad el paraíso prometido, ni tampoco la
vida transcurre en ella sin grandes sobresaltos. Su cara oscura, descarnada
y dolorosa, no puede ocultarse. .
Cual si fuera una culpa de la que no pueden desprenderse aquellos que la convirtieron
en una pequeña república bananera, contagiada por los males que
transportaron en sus maletas en rápida huída ante el advenimiento
del cambio revolucionario, Miami es, hoy por hoy, una ciudad hecha a la medida
de los políticos corruptos salidos de Cuba y cuyos descendientes la dirigen;
fruto de componendas y confabulaciones a ultranza, donde la pobreza y la inseguridad
cohabitan con el desencanto y la frustración para la gran mayoría
de sus ciudadanos..
Hecha por el esfuerzo de una mayoría marginada y sin expectativas cercanas,
es desgobernada por corruptelas y escandalosos vividores, émulos de los
gobernantes de la seudo república anterior a 1959..
Basta hacer un breve retrato del supuesto paraíso, para descubrir toda
la verdad..
► Nada menos que un 32 % de sus ciudadanos vive por debajo del nivel de
pobreza establecido por los organismos federales norteamericanos..
De hecho, estudios especializados indican que este fenómeno es más
crítico si se tiene en cuenta que en EE UU el nivel de ingreso establecido
para calcular el umbral de la pobreza es demasiado menor para reflejar el costo
real de la vida en ese país. Es, sin lugar a dudas, una forma de enmascarar
el hecho de que existen todavía más pobres que los oficialmente
reconocidos..
► Decrecimiento de los salarios nominal y real en forma sostenida, lo
que agudiza en grado considerable la pobreza existente en esa urbe..
En los últimos años se ha evidenciado una caída considerable
del salario medio en Miami, lo que se manifiesta en un derrumbe de mismo en
3,3 % en el 2002 con respecto al año anterior. Como resultado de éste
y otros factores, el índice de pobreza aumentó en un 12,6 % en
igual período..
Muchos de los representantes de las autoridades estaduales de la Florida se
vanaglorian de haber creado 90 000 nuevos empleos el año pasado, pero
la verdad es que, dado el hecho de que estos oficios son mal remunerados, así
como se vinculan fundamentalmente a la industria del turismo donde el gasto
percápita por visitante decayó en un 7 % en el 2002 con respecto
al año anterior y donde la incidencia de los inmigrantes en busca de
empleos es creciente..
El crecimiento de los flujos de inmigrantes, cuyo crecimiento alcanzó
un 61 % en la década pasada, permite a los empleadores pagar míseros
salarios y evadir la política de seguros mediante el empleo durante medias
jornadas..
Todo este panorama incide sobre el aumento de la tasa de pobreza en Miami, fenómeno
que no es ajeno a toda la nación donde se experimentó un crecimiento
de la misma a un 12,1 %, lo que llevó el número de pobres en EE
UU a 34,6 millones de personas..
► El aumento de la tasa de criminalidad ha sido sostenido en Miami y este
fenómeno incrementa los niveles de inseguridad ciudadana..
En 1999, la ciudad de Miami ostentaba el bochornoso record de contar con una
tasa de criminalidad —incluye asesinatos, violaciones, robos y asaltos— de un
22 %..
En una ciudad donde existen tales índices de pobreza y desempleo, y donde
un kilogramo de cocaína se vende a la asombrosa cifra de 50 000 USD,
no es sorprendente la proliferación del delito, más aún
cuando los programas de televisión para jóvenes y niños
incitan a la violencia y donde no resulta difícil obtener armas con facilidad
en tiendas al por menor..
Recientes datos aparecidos en la edición de hoy en El Nuevo Herald, ponen
sobre el tapete las dimensiones de este fenómeno. De acuerdo con este
periódico, se duplicó la muerte violenta de menores en la ciudad.
Según la organización Not One More, 145 niños han muerto
de esta forma entre 1994 y el 2002. Lo vergonzoso de este fenómeno es
que, en el caso de niños menores de 10 años, los causantes de
los asesinatos han sido los propios progenitores de las víctimas. En
otros casos, la causa es la existencia de armas al alcance de los menores y
jóvenes..
Según la propia organización, la existencia de armas en los hogares
se debe a la necesidad de las personas de "proteger su hogar"..
Como puede apreciarse, este paraíso de "bonanza y seguridad" es el que
quieren imponer a los cubanos mediante sus intentos por derribar a la sociedad
mayoritariamente aceptada por ellos. ¿Qué seguridad podría haber
en la Habana, donde la gente y el visitante pasea actualmente sin temor, si
la quieren convertir en el Miami donde sólo en 1993 fueron asesinados
10 turistas extranjeros?.
► Los manejos turbios en la alcaldía y en las agencias de la ciudad
expresan el alto nivel de corruptelas y descomposición existente en el
gobierno y en la vida política..
Los representantes de la mafia, dueños de grandes negocios y quienes
nombran a su libre albedrío a comisionados y alcaldes, esperando luego
el pago de favores mediante bisnes de todo tipo, no pueden ofrecer
a los cubanos una democracia pura y una política legítima. En
más de una oportunidad se han destapado escándalos que han puesto
al desnudo cómo esos personajillos se llevaron consigo una forma deshonesta
no sólo de vivir, sino de entender el arte de gobernar..
Dígase Xavier Súarez, Carrollo, Manny Díaz, Alex Penelas
o Lincoln Díaz Balart, por mencionar sólo algunos, todos han estado
en algún momento acusados de cometer ilegalidades, desafueros, malversaciones,
prevaricaciones, componendas y otros males.
Aún queda fresca en nuestra memoria las bochornosas elecciones en que
votan muertos y mucha gente que se abstiene aparece luego como si hubiera ejercido
tal derecho. Tal artilugio ha sido usado por todos, aunque Xavier Suárez,
incondicional de la FNCA, haya tenido la mala suerte de ser descubierto. Tal
rejuego le costó la alcaldía en el 2002..
El propio Alex Penelas, actual alcalde del condado Miami-Dade e involucrado
hasta los tuétanos con la mafia terrorista de Miami, usó como
argumentos para su campaña la intención de resolver los problemas
de tráfico que enfrenta la ciudad y la situación de los miles
de homeless, personas carentes de techo para vivir. Como prometer cuesta nada,
una vez se apropió de la alcaldía de la ciudad, se olvidó
de las promesas y de sus votantes..
Otro de estos camajanes, Manny Díaz, accedió a la Alcaldía
de la ciudad de Miami luego de un historial oscuro y dudoso. Fue nada menos
que asistente del ex fiscal Kendall Coffey, enrolado en un sonado escándalo
con una prostituta y uno de los abogados de los González, familiares
del pequeño Elián asociados a la mafia terrorista y quienes pretendieron
secuestrarlo en Miami. Manny Díaz, vinculado a lo más recalcitrante
del "exilio", se ha involucrado en diversas confabulaciones contra Cuba. Criticado
por su ambición de poder, muchos en Miami lo acusan de favorecer a sus
amigos y de abrirles el camino a pingües negocios..
Como puede apreciarse, amigo lector, estas son algunas de las cosas que desmoronan
la pretendida condición de Miami como la ciudad ideal para vivir. En
ella no hay american dream alguno, sino sólo la certeza de que la vida
le cierra a uno, inobjetablemente, todas las vías para sobrevivir..
Por supuesto, está demás decir que esa vida no es a la que aspira
la gran mayoría de los cubanos de la isla. Ellos viven en forma modesta,
es cierto, pero las carencias de hoy las compensan con una real democracia,
seguridad para vivir y, sobre todo, con el privilegio de ser ellos mismos los
que se dirigen. Cualquier otra forma de vivir, no les importa..