CHOQUE DE TRENES ANTICASTRISTAS EN MIAMI

POR FRANK MARTIN

WORLD DATA SERVICE, 25/07/2003.-

La devolución por Estados Unidos a Cuba esta semana de los secuestradores de un barco estatal cubano levantó fuertes críticas contra el gobierno norteamericano por parte de cubanoamericanos que son acérrimos enemigos de La Habana, y también una inesperada reyerta interna entre ellos.
Es lo que revela este viernes el diario miamense El Nuevo Herald en un despacho que titula "Al aire las diferencias entre la Fundación y Díaz-Balart", firmado por uno de sus comentaristas, Rui Ferreira.
Según el periódico, la decisión sin precedentes de la administración republicana de George W. Bush de entregarle a las autoridades cubanas 15 personas que robaron la embarcación en Nuevitas, provincia cubana de Camagüey, este mes "ha sacado a la luz pública una enconada rivalidad política local que hasta ahora se desarrollaba entre bambalinas".
La devolución que sorprendió a los expertos en el largo conflicto cubano-norteamericano ocurrió después de negociaciones entre ambos países cuyo resultado fue un compromiso por la parte cubana de no condenar a la mayoría de esas personas, y no sobrepasar los 10 años en penas de encarcelamientos para los autores principales.
El hecho tuvo como consecuencia, además, una advertencia pública emitida en La Habana por el principal diplomático de la administración Bush en Cuba, James Cason, sobre la posición de Estados Unidos a no admitir bajo ninguna circunstancia secuestros de aviones y barcos cubanos con el objetivo de alcanzar las costas norteamericanas.
Cason, en una nota leída por la Televisión Cubana, dijo que quienes logren llegar a Estados Unidos en esas condiciones serán condenados a fuertes penas de prisión, las cuales serán más severas si atacan a guardacostas o funcionarios estadounidenses durante los procesos de detención.
Los primeros cubanoamericanos en reaccionar en Miami -según narró el diario El Nuevo Herald- fueron Lincoln Díaz Balart e Ileana Ros-Lehtinen, ambos congresistas republicanos, y Mario Díaz Balart, también dedicado a la política en Estados Unidos.
Los tres están fuertemente comprometidos con demandas a la Casa Blanca para que resuelva el "problema cubano" por cualquier medio, incluso los más extremos, entre los que podría estar una invasión militar a la Isla al estilo de la iraquí.
Esos políticos emitieron un comunicado en el cual calificaron de "infamia" la repatriación de los 15 secuestradores.
Lincoln Díaz Balart expresó por su parte, según citó el rotativo, que "esta acción convierte a EE UU en cómplice de lo que sucede a los refugiados devueltos".
Pero los dardos de los cubanoamericanos en Miami considerados como más fundamentalistas en sus conceptos anticastristas no se limitaron a apuntar a Bush, sino que también volaron entre sí.
El comentarista Ferreira dijo que pese a que el director ejecutivo de la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), Joe García, también atacó a Bush por la devolución, al considerar que la administración ha mentido con respecto a Cuba durante tres años, se produjo un choque con Díaz Balart.
"Lo que es triste es que en estos momentos en que los congresistas cubanoamericanos estamos luchando contra tantos esfuerzos para mantener las únicas medidas en el mundo que castigan a la tiranía, este grupo se haya dedicado a atacarnos, y a propiciar el diálogo con la tiranía", dijo el legislador cubanoamericano sobre la jerarquía de la FNCA.
El ataque verbal pareció descansar en una "nueva línea" de esa fundación -acusada de terrorista por La Habana- según la cual es aceptable un diálogo con algunos dirigentes cubanos, aunque no con el presidente Fidel Castro y otros jefes de la revolución cubana.
Por su parte, García acusó a Díaz Balart de no utilizar debidamente sus influencias con Bush como "funcionario del Partido Republicano" que es.
"Nunca en la historia de este país un partido (en referencia al republicano) ha controlado la Casa Blanca, el Senado y la Cámara de Representantes (como en estos momentos), y si ahora no pueden actuar en beneficio del pueblo cubano, me pregunto cuándo lo van hacer", dijo el enojado García, según el Nuevo Herald.
"Lincoln, como funcionario de ese partido, tiene como responsabilidad exigir una respuesta de la Casa Blanca que responda a las aspiraciones del exilio", agregó.
Pero el legislador no aceptó la crítica y respondió: "Mi labor es pública; siempre he revelado mis comunicaciones con la Casa Blanca sobre todo tipo de temas. Ahora, vamos a hablar claro, ellos tienen otro punto de vista, que públicamente ha ido hasta el apoyo y diálogo con la tiranía. Tenemos sencillamente puntos de vistas diferentes".
Otros analistas consultados creen que los incidentes se deben a la frustración de los sectores cubanoamericanos más extremistas en Estados Unidos, los cuales insisten en que Bush debería ser consecuente con sus agresiva política exterior y "resolver de una vez por todas" el asunto de Cuba, tal como subrayó en su momento el propio Díaz Balart.
"A lo largo de este prolongado conflicto el punto vital de esos sectores (extremistas) en Miami ha sido que los gobiernos de Estados Unidos se ocupen de las "soluciones" para Cuba, pasen estas por donde pasen", según una fuente consultada en La Habana.