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SE CIERRA EL CIRCULO DE LA CONFABULACION EUROPEA CONTRA CUBA.
Percy Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco.
21 de julio del 2003.
Mientras el gobierno francés, en un intento desacostumbrado por asumir
el protagonismo de las acciones anticubanas dentro de la Unión Europea,
anunciaba la suspensión de dos renglones de la cooperación con
Cuba, el Primer Ministro checo, Vladimir Spidla, se reunió con miembros
de la mafia terrorista miamense pertenecientes a la Fundación nacional
Cubano Americana.
Reunidos los representantes checos, representados esta vez por el propio Spidla
y los ministros del exterior y de defensa, Cyril Sbovoda y Misroslad Kostelka
respectivamente, con un selecto grupo de la mafia terrorista, se dieron las
condiciones para urdir las más tenebrosas campañas contra la Revolución
Cubana. Cargado su maletín de promesas por parte de Bush, Cheney y Collin
Powell con respecto al aumento de ayuda norteamericana a Praga, incluido el
apoyo a su inclusión dentro de la UE en el próximo marzo del 2004,
Spidla entro al Bongo´s Café, situado en el American Airlines Arena,
llevando a su vez la promesa de ayudar a la contrarrevolución en sus
planes y objetivos.
Entre los aplausos e histérica algarabía de los gusanos, representados
por Jorgito Mas Santos, Spidla dijo: "La principal razón por la
que estamos acá es porque no podemos permanecer indiferentes a los hechos,
como que 75 personas fueron indebidamente encarceladas por haber expresado su
opinión."
Obviamente, Spidla pretende desconocer que los quintacolumnistas (y él
fue uno de ellos en Checoslovaquia) no se limitaron a dar su propia opinión,
sino se convirtieron en divulgadores de la política anticubana de los
Estados Unidos y de la mafia terrorista. Asalariados de la SINA, desvirtuaron
la realidad cubana y crearon las condiciones para que se propiciara la campaña
ideológica contra su propia Patria. Al igual, el primer ministro checo,
tan "preocupado" por los derechos humanos fue incapaz de plantear
a Bush o a Cheney su preocupación sobre la situación de los miles
de presos hacinados en cárceles norteamericanas a quienes se les viola
sistemáticamente sus derechos. Para él tampoco fue tema de preocupación
la situación de los detenidos en Guantánamo, ni los maltratos
que reciben los negros y las minorías en ese país. Por supuesto,
ni hablar siquiera de un reclamo checo a la violación de los derechos
humanos de los cinco compañeros cubanos que sufren injusta prisión
en Estados Unidos. René, Gerardo, Ramón, Antonio y Fernando no
merecen la preocupación de este gobernante que va a casa de su amo a
pedir limosnas mientras le entrega el alma sin pudor.
Luego de escuchar los aplausos de sus anfitriones, Spidla se atrevió
a "meter la pata" dentro del corro de terroristas y criminales de
Miami. Dijo, sin pensarlo, que la "transformación en Cuba es inminente.
Y nosotros queremos que esa transformación se realice pacíficamente."
Me imagino la cara que pusieron Pepe Hernández y compañía,
quines han ejecutado decenas de acciones terroristas contra la Isla. Aplaudieron,
es cierto, pero por dentro disintieron. Para ellos está claro que a la
Revolución no se le puede derrotar con quinta columna, con disidencias
fabricadas, campañas de mentiras y ataques aislacionistas. Ellos, por
detrás, planean atentados y sabotajes, magnicidios y asesinatos. Confían
más en las bombas y el terrorismo que en el discurso político
y el cabildeo.
Mientras los checos llegaban a su país luego de confraternizar con los
mafiosos de Miami, en Europa se gestaba otro importante paso de la agresión
contra Cuba. En Bruselas se ofrecería una nueva declaración de
la Unión Europea contra la Isla, a través de la cual se darían
a conocer las sanciones de los Quince contra la Isla. Dominique de Villepin
se apresuró a sobresalir en busca de oscuro protagonismo y lanzó
una advertencia al gobierno cubano cuando expresó: "Con la reevaluación
de nuestra cooperación hemos querido enviar un mensaje extremadamente
claro a Cuba; sin embargo queremos mantener la posibilidad de un diálogo.
(…) Queremos que el diálogo pueda mantenerse y que pueda llevar a una
evolución positiva del gobierno cubano." Para el ministro galo,
por supuesto, Cuba debe cambiar, lo que entraña liberar de inmediato
a los contrarrevolucionarios sancionados y evitar un supuesto trato inhumano
a los presos en las prisiones cubanas.
A tenor con las declaraciones de Villepin, la UE dio a conocer hoy mismo su
"posición común" sobre Cuba, la que entraña los
siguientes requerimientos:
· Respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales.
· Transición hacia un gobierno democrático.
· Aplicación de reformas económicas.
Como puede desprenderse, en el trasfondo de esta solicitud está presente,
en abierta ingerencia en nuestros asuntos internos, el objetivo ideológico
de la campaña anticubana. Trasformar radicalmente el sistema político
cubano y su base económica, lo que implica el retorno al capitalismo
y la instauración de una democracia representativa.
El empleo de la cooperación institucional, para la UE, sólo tendría
lugar después de la liberación de los contarrevolucionarios detenidos
y estaría dirigida exclusivamente al logro de una apertura económica
de corte capitalista y a actividades que beneficiaran supuestamente a la población
y no al gobierno cubano.
Este chantaje de la Unión Europea, aplaudido en la calle 8 de Miami al
igual que en las oficinas congresionales de la ultraderecha norteamericana,
es parte de una gran maniobra. O Cuba cede, o la cercamos aún más.
O Cuba se rinde y acepta nuestras condiciones, o la aislamos más. Con
un discurso que imita la verborrea de Bush, Powell y Otto Reich, los Quince
pretenden ya no sólo hablar de detenidos y de violación de derechos
humanos, sino a exigir reformas y aperturas económicas. De hecho, han
empezado a sacar las uñas y mostrar sus verdaderas intenciones.
Cuba le dará la respuesta apropiada a esta nueva maniobra. Mientras tanto,
los que aman a Cuba esperarán el 50 Aniversario del Asalto al Cuartel
Moncada reafirmándole su solidaridad. Las calles de Europa se llenarán
de los verdaderos amigos de la Revolución. De esto, no tengo la menor
duda.