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LA DESHONESTA POSICION DE TIRAR PIEDRAS AL VECINO CUANDO SE TIENE TECHO DE CRISTAL..
Percy Francisco Alvarado Godoy.
Escritor guatemalteco.
30 de julio del 2003..
Para nadie es sorprendente escuchar las acusaciones contra Cuba por parte
de figuras públicas de la mafia terrorista de Miami y de encumbrados
dirigentes del "exilio". Los argumentos, no por gastados y recurrentes,
dejan de ser dañinos y provocadores, contribuyendo, sin lugar a dudas,
a las campañas aislacionistas y a un enconado terrorismo ideológico
y mediático contra la Revolución Cubana..
No resulta sorprendente toparse a cada momento, en Univisión o en el
Canal 51 de Miami, con la loba feroz, Ileana Ros Lehtinen, con Lincoln Díaz
Balart o con su hermano Mario, despatarrando contra Cuba y esgrimiendo toda
una larga lista de gastados e infames argumentos. Con voz digna de un actor
o actriz de telenovela barata, se les escucha abogar por "los pobres cubanos
de la isla" que carecen de un plato de comida, un empleo seguro o ciertas
libertades a la manera como ellos las conciben. Así, a diario, alguna
noticia de un diario de la Florida o de algún libelo comprometido a la
campaña mediática contra Cuba, nos traen sus lamentos, falsas
preocupaciones y arengas contrarrevolucionarias. Por si fuera poco, a ese corrillo
infamante se adhieren con frecuencia figuras como Manny Díaz, alcalde
de la ciudad de Miami, y Alex Penelas, alcalde del condado de Miami-Dade. Los
argumentos de estos políticos de la república bananera, desde
luego, son los mismos..
Tampoco resulta extraño ver aparecer en diarios, periódicos y
revistas de la Florida, a los representantes de las "fuerzas vivas de Miami"
—entiéndase organizaciones terroristas cubano americanas— compitiendo
con las figuras políticas en sus ataques contra la Revolución
Cubana. En virulentos discursos y declaraciones, casi empujándose entre
sí "para salir en cámara" o robarse la noticia, se ve
a Jorge Mas Santos, Pepe Hernández, Nisnoska Pérez Castellón,
Luis Zúñiga Rey, Huber Matos, Joe García, Ricardo Bofia
— perdón, Bofill—, José Basulto, Ramón Saúl Sánchez
y muchos otros de la larga lista de detractores de la Revolución Cubana.
De sus gargantas enronquecidas por el odio, salen las mismas mentiras: que si
en Cuba se pasa hambre, si hay un desempleo atroz, si surgen brotes de cólera
que se ocultan, etc, etc, etc. Así, una tras otra, desfilan las más
absurdas mentiras que solamente pueden envenenar a quienes no conocen la verdadera
realidad de la Isla..
Este constante lanzamiento de piedras sobre la vecina Cuba no cesa. Casi puede
decirse que es parte de la vida miamense, una costumbre arraigada, y que, sin
atacar a la Revolución cada minuto por cualquier cosa o "matar a
Fidel" a cada rato, ya no se puede vivir en esa urbe trastrocada en república
bananera. Hacer la guerra a Cuba, más que una rutina, se ha convertido
en un negocio de pingües dividendos. Eso lo saben bien quienes viven de
él..
Sin embargo, uno se sorprende de que el odio visceral a la Revolución
los "distraiga" de la realidad cercana a ellos: a Manny Díaz
y a Alex Penelas de sus deberes con sus electores; a Ileana Ros, a Lincoln y
Mario Díaz Balart de sus obligaciones con sus representados y, a las
"fuerzas vivas" de sus responsabilidades hacia el resto de sus conciudadanos.
Parece ser que Miami no les importa y que en ella subyazcan, en realidad, los
males que infamemente le endilgan a Cuba..
Por ello, uno no se sorprende al conocer unas declaraciones aparecidas ayer
en el propio "libelo de la mafia", el Nuevo Herald: "Crece el
hambre en Miami"..
En un artículo firmado por L. Guzmán y V. Muñoz, se puede
leer: "Con la incierta economía que mueve el país, el problema
del hambre se ha recrudecido en el sur de la Florida. Tanto es así que
en Miami la cifra de personas que piden ayuda alimenticia de emergencia subió
en un 49 % en el 2002 con respecto al año anterior, según un informe
de la Conferencia de Alcaldes". Ante esto, uno no puede dejar de preguntarse:
¿Por qué no se ocupan y preocupan por lo que pasa en Miami y dejan en
paz a Cuba? ¿No valdría más la pena que esos líderes del
"exilio" trabajaran por hacer que Miami no fuera la ciudad 26 más
cara del mundo y se pudiera erradicar el vergonzoso índice del 7,3 %
de desempleo?.
Para nadie es desconocido que el sistema escolar de Miami se encuentra francamente
en bancarrota y las escuelas públicas y privadas presentan serios problemas
relacionados con la calidad de la enseñanza. De la misma manera, los
maestros son mal remunerados y no encuentran alicientes para ejercer su trabajo.
¿No sería mejor, acaso, que Manny Díaz y Alex Penelas se dedicaran
a resolver estos asuntos?.
Preocupante es también la situación de la salud en la ciudad,
amenazada por brotes de sífilis y gonorrea, sin que se encuentren soluciones
para estos males. De la misma manera, un artículo del libelo, publicado
en marzo del 2002, dio a conocer el crecimiento de ratas en Miami. No quisiera
que el lector se confundiera. Me refiero a los pequeños roedores y no
a los recalcitrantes terroristas que deambulan por la ciudad organizando planes
contra Cuba y prometiendo una rápida caída de Fidel a cambio de
contribuciones de los incautos esporádicos que encuentran su camino.
Según este artículo, un comisionado de Miami-Dade, Javier Souto,
declaró: "El problema es serio, y no se hace lo suficiente en el
condado. Decimos que vivimos en una "ciudad global", en un "destino
turístico", que somos "capital de América Latina",
pero no se trabaja en correspondencia con eso, en un tema tan importante como
es la protección de la salud pública". ¿Qué esperar,
pues, de los alcaldes, si sus propios subordinados reconocen tan mal trabajo?.
Como puede apreciar, amigo lector, el principal mal de la desatención
a los problemas de Miami estriba simplemente en que las autoridades y las figuras
de la mafia terrorista, generalmente millonarios, se desentienden de la realidad
que los rodea y se dedican a sus propios negocios (de los que la contrarrevolución
es uno más). Para ellos esgrimir el tema de los derechos humanos en Cuba
es, y será, un asunto de primera prioridad, aunque ignoren la permanente
violación de derechos humanos que ellos provocan en Miami. ¿Qué
esperar, entonces, de quienes ignoran que el derecho al empleo, a la salud,
a la alimentación y a la educación, son derechos humanos que valen
tanto en Cuba como en Miami? ¿Qué esperar, finalmente, de quienes usan
el tema de los derechos humanos como un soporte de la mentira y no algo de verdadera
preocupación?.
Como diría un periodista cubano, Reinaldo Taladrad, saque usted, amigo
lector, "sus propias conclusiones"..
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