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24 de octubre del 2003
La pataleta de la mafia cubanoamericana
żLa última estratagema
del exilio anticastrista?
Frank Martin
WDS
Tras el demoledor golpe asestado por el Congreso de Estados Unidos a la reforzada
política anticubana del presidente, George W. Bush, los cubanoamericanos
anticastristas más extremistas parecen estar pensando en recurrir a un
argumento postrero en favor del bloqueo: acusar a Cuba de practicar el terrorismo.
Es lo que bosquejó uno de los líderes de ese sector cubanoamericano,
el congresista republicano Lincoln Díaz Balart, al declarar a la prensa
radicada en Miami, Florida, que "ayer fue un día triste para la guerra
contra el terrorismo", tras conocerse el resultado positivo en el Senado de
una votación sobre una enmienda antibloqueo que podría dictaminar
el principio del fin para el también denominado embargo, el cual dura
ya más de 40 años. El jueves el Senado aprobó la moción,
que de ganar vigencia autorizaría los viajes de ciudadanos estadounidenses
a Cuba y desmoronaría, por consiguiente, las bases mismas del bloqueo.
En una votación sin fronteras partidistas, los senadores aprobaron por
59 votos a favor y 36 en contra una moción para prohibir el uso de dinero
del gobierno para hacer cumplir las actuales restricciones para esos viajes.
Las denominadas leyes de embargo a Cuba prohiben los viajes y estancias de los
ciudadanos norteamericanos en el país caribeño. Bush anunció
este mes incluso un reforzamiento de estas restricciones como uno de los puntos
básicos de su política contra la Isla.
En septiembre la Cámara de Representantes aprobó una medida similar.
En esa ocasión Bush dijo que vetaría cualquier medida que relajara
el bloqueo.
En sus declaraciones al diario El Nuevo Herald de Miami, Díaz Balart
agregó que "a esta coalición de intereses que está luchando
por abrirle los dólares a Castro no le interesan ni las violaciones de
derechos humanos ni el peligro que Cuba representa para la seguridad nacional
de Estados Unidos".
Otro legislador, hermano de Lincoln, Mario Díaz Balart se reconfortó
al subrayar que "por suerte tenemos en la Casa Blanca un presidente que entiende
la importancia de no ayudar a este dictador pese a los intentos de estas personas
que se le han vendido".
Los argumentos de los hermanos congresistas parecen reflejar el camino que tomará
el sector cubanoamericano más extremista ante la posibilidad de que el
bloqueo se desmorone por no poderse evitar que los ciudadanos norteamericanos
visiten Cuba.
Las acusaciones sobre supuestas acciones cubanas de terrorismo no han sido nunca
probadas, pero han servido a la propaganda anticubana en Estados Unidos para
tratar de incluir a la Isla entre los objetivos de la cruzada antiterrorista
que desarrolla el gobierno de Bush por el mundo, y que ha causado ya dos invasiones
militares norteamericanas en Iraq y Afganistán.
Fuentes consultadas en Miami creen que los cubanoamericanos anticastristas están
cerrando filas en torno al presidente -tras llegar a acusarlo de traidor por
supuestas debilidades con Cuba- a partir del fortalecimiento de las corrientes
favorables a la caída del bloqueo, y a promesas presidenciales, algunas
de ellas quizá aún ocultas de la vista pública.
Teniendo en cuenta que Bush está utilizando su conducta "firme" contra
el terrorismo en el mundo con el fin de conseguir la reelección en noviembre
de 2004, probablemente las menciones de los Díaz Balart al "terrorismo"
cubano, y a las amenazas de Cuba sobre la seguridad nacional norteamericana
podrían jugar con esas promesas. Tras las aprobaciones por la Cámara
de Representantes y del Senado de enmiendas muy similares contra el bloqueo,
Bush debe estar contemplando las consecuencias de un veto a esas mociones.
El Nuevo Herald admitió en su edición de este viernes que "el
veto pudiera crear una grave crisis entre las dos ramas del gobierno, porque
la enmienda está integrada en el presupuesto de los departamentos de
Transportes y del Tesoro, el cual incluye un aumento de salario de representantes
y senadores".
El diario dijo además que "desde hace cuatro años, miembros de
las dos cámaras que favorecen las visitas de estadounidenses a Cuba intentan
que se apruebe la eliminación de las restricciones de los viajes a la
isla. Pero nunca habían logrado su propósito final, porque los
proyectos eran diferentes y nunca lograban conciliarlos en un texto único
para que la Casa Blanca lo aprobara" "Este año fue diferente. Los dos
textos son iguales, y legisladores que se oponen a la medida admiten en privado
que el proyecto pudiera terminar sobre la mesa del Presidente", informó
el rotativo, el cual habitualmente defiende intereses cubanoamericanos anticastristas.
Especialistas en las labores congresionales norteamericanas creen que los enemigos
anticastristas de las enmiendas aún podrían lograr excluirlas
en manipulaciones finales en la comisión de reglamentos.
Si no tienen éxito, podría esperarse una campaña anticubana
de gran intensidad desde Miami, Florida, principalmente en la que lloverían
acusaciones contra la Isla vinculadas al terrorismo, con la esperanza de que
ello ayude a rebajar las repercusiones políticas negativas, para Bush
y su reelección, de un veto presidencial.