25 de agosto del 2003

Desarrollo Humano: Evaluando a Cuba

Manuel David Orrio
Rebelión
Parece más o menos sorprendente que en medio de tanta escritura mundial sobre el llamado "caso Cuba" como presunta violadora de derechos humanos, apenas se haya escrito una palabra sobre el hecho de que la tierra de José Martí apareció reportada en el Informe de Desarrollo Humano del 2003 en el lugar 52, para retornar así a la condición de país de alto desarrollo humano que exhibía en 1990, cuando clasificaba como la nación 39 del mundo en cuanto a su capacidad de dotar a sus habitantes de una existencia digna.

El conocido informe, elaborado por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),es considerado tradicionalmente como una de las investigaciones más serias y completas sobre el verdadero estado de las naciones en cuanto a sus avances y retrocesos por un efectivo ejercicio de los derechos humanos, que a diez de últimas sólo son tales si se expresan como desarrollo integral de los ciudadanos de un país .

Se puede, desde tal o más cual ideología, criticar las respectivas organizaciones político-sociales de cualquier nación del mundo. Pero la pregunta que siempre ha de responderse es si, desde sus valores propios, son esos países capaces de garantizar a sus ciudadanos aquellos derechos básicos que para comenzar les permiten ser exactamente eso: ciudadanos.

Responder a esa pregunta en estos momentos invita a pensar en el hecho de que el mencionado informe ,entre otras terribles verdades, apunta que en el transcurso del pasado decenio más de 50 naciones vieron aumentar sus niveles de pobreza . Asimismo, el reporte del PNUD afirma que todo cuanto pueda hacerse para mejorar la situación dependerá de los compromisos "que han de contraer los países ricos para ayudar a los pobres ,que están emprendiendo de buena fe reformas económicas, políticas y sociales….un apoyo externo sostenido de nivel muy superior al actual es fundamental para avanzar en su desarrollo".

Entre las medidas en tal dirección mencionadas por el PNUD no sólo se encuentra el aumento del flujo de Ayuda Oficial al Desarrollo-bien disminuido, por cierto-sino que además se llama a suprimir las subvenciones a los agricultores de países desarrollados, rebajar aranceles a los países pobres y en general propender a la creación de iguales condiciones de ejercicio económico para todos.

Durante el pasado decenio y los inicios del presente, Cuba, además de sufrir como país del llamado Tercer Mundo lo anteriormente señalado , ha vivido el arreciamiento de una política de sanciones económicas unilaterales por parte de los Estados Unidos de América, calificada por Juan Pablo II de éticamente inaceptable, además de perder, tras la caída del campo socialista y la desaparición de la Unión Soviética, un mercado que si bien no podía ser calificado de eficiente por lo menos era estable y preferencial.

El impacto de esos procesos en Cuba se observa con claridad si se sigue la pista de su Índice de Desarrollo Humano (IDH). En 1990, antes del llamado crack socialista, ocupaba el lugar mundial 39; en 1997, el 86. Pero a partir de ese último año, cuando comenzó a consolidarse un proceso estable de crecimiento económico donde no se dejó de velar por la equidad, pese a la existencia de contradicciones sociales marcadas por la presencia de una dolarización en la economía, la tierra de José Martí mejoró paulatinamente sus indicadores hasta llegar a recuperar un sitio 52 en el informe del 2003.

Cuba, ante todo, debe ser comparada con sus similares, los cuales son los países de América Latina.Pues bien, sólo la superan en cuanto a Desarrollo Humano Panamá, Trinidad-Tobago, Argentina, Uruguay, Costa Rica y Chile, si se parte de aceptar los datos en su frialdad y sin tomar en consideración, por ejemplo, la crisis por la que atravesó Argentina a la hora de confeccionarse el informe.

Tal aventajamiento, no obstante, debe verse bajo un análisis más detallado, por cuanto la metodología con que se calcula el IDH no beneficia a Cuba, incluso después de que un meticuloso estudio del ministerio de Economía cubano permitió determinar un Producto Interno Bruto por Habitante más ajustado a la realidad, en un país donde la ciudadanía recibe un importante conjunto de servicios gratuitos o subsidiados, cuyo valor agregado no se sumaba a los logros económicos de Cuba.

Sin embargo, la clave del éxito cubano no se encuentra en el crecimiento de su Producto Interno Bruto (PIB) general o por habitante, sino en una distribución más equitativa de éste . Si se mira a las cifras por su frialdad, el PIB de Cuba reflejado en el reporte del PNUD hace de ella la nación 87 de 175 estudiadas .Pero acudiendo a otros indicadores tan importantes como el PIB para calcular el IDH, Cuba se presenta con resultados verdaderamente impactantes, si se toma en cuenta la difícil coyuntura económica por la que atraviesa.

Cálculos más, cálculos menos, el IDH no es mas que el resultado de promediar 3 algoritmos referidos a los siguientes índices de calidad de vida: esperanza de vida al nacer, tasa de alfabetización de adultos, tasa de matriculación combinada en educaciones primaria, secundaria y terciaria, y paridad de poder adquisitivo (PIB por habitante expresado en dólares ). De este modo, si por un lado Cuba "se cae" a causa de su baja capacidad económica, por el otro sus "otros" excelentes indicadores la conducen a ese lugar 52 y la colocan entre los primeros del mundo, ya no sólo entre sus iguales. Por ejemplo, la esperanza de vida al nacer cubana es igual a la de los Estados Unidos de América y su nivel de escolarización equivale a los de Canadá, Noruega y Suecia, sólo superada en América Latina por Argentina.

Si, por otra parte, se observan los cambios ocurridos en Cuba entre el Informe de Desarrollo Humano del 2000 y el del 2003, rápidamente aparece la huella de importantes programas sociales puestos en marcha durante ese período, tendientes a hacer del estudio una forma de empleo. Por ello, Cuba se presenta como el país con mayor ritmo de avance de la escolarización en América Latina .Todo un dato, en momentos en que se coincide en considerar a la formación de capital humano como el principal recurso para el desarrollo de los países pobres.

No agotará este periodista el análisis del tema en este ejercicio. Cuba dista de ser una sociedad perfecta .Pero en la observación de sus imperfecciones ha de primar el acercamiento desprejuiciado. Y, desde el estudio de su Desarrollo Humano, muchas verdades incontrastables saldrán a la luz. Primera de ellas, la del valor del crecimiento con equidad.

Difícil es concluir si en cuanto a la evolución de su Índice de Desarrollo Humano (IDH), la región de América Latina y el Caribe está pasando por una tragedia o sufriendo el peso de una inmoralidad, porque al ritmo medio anual de avance en ese indicador que alcanzó entre 1998 y el 2001, demorará unos 25 años en igualarse a Canadá y los Estados Unidos.

Cierto es: la región ha tenido avances. Pero desde una elemental ética cuesta pensar que la no solución justa de problemas como el de la deuda externa, la no creación de iguales condiciones económicas para todo el continente americano -desde flujo de capitales hasta movimiento de las personas- o la eliminación de subsidios a los productores agrícolas de los países más desarrollados de América, se erijan por la fuerza de intereses egoístas en obstáculos capaces de llegar a que tengamos que esperar todavía un cuarto de siglo para siquiera soñar con la posibilidad de acceder a un Desarrollo Humano digno de ser llamado así .

Cuba suma a esos conocidos obstáculos el impacto de una política de sanciones económicas unilaterales por parte de los Estados Unidos -la cual incluye entre otras la prohibición inconstitucional a los norteamericanos de viajar libremente a la Isla-, así como todo un conjunto de circunstancias económicas entre las que se encuentran desde su virtual imposibilidad de acceder a créditos blandos, ingresar al Acuerdo de Cotonou o padecer por los errores y horrores de sus burócratas nacionales, que de todo hay en la viña del Señor.

No obstante, la tierra de José Martí posee en su arsenal un arma que está demostrando una eficacia digna de imitarse, más allá de las críticas hechas desde una perspectiva liberal o incluso socialista a su organización como régimen político. Dicha arma se denomina voluntad política de crecimiento con equidad, aun cuando la existencia de una dolarización en la economía implique perjuicios a la aplicación prístina del concepto.

De inicio, Cuba mantiene desde 1998 un IDH superior al promedio regional de América Latina y el Caribe, el cual además crece a un ritmo medio anual ligeramente superior al latinoamericano-caribeño. Si bajo el supuesto acordado la segunda demoraría unos 25 años en igualar a Canadá y los Estados Unidos, la primera lo haría en unos 15, de acuerdo con cálculos hechos por el autor sobre la base de los informes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo(PNUD).

Tendencias del IDH en America Latina y el Caribe 1998-2001

Concepto

1998

1999

2000

2001

Ritmo Medio Crec. (%)

Promedio Regional

0,758

0,760

0,767

0,777

0,8

Cuba

0,783

0,791

0,795

0,806

0,9

Fuentes: informes de Desarrollo Humano PNUD 2000-2003

Pese a sus carencias externas e internas, la Isla se presenta a la altura del 2003 como el octavo país de la región en materia de Desarrollo Humano. Por encima de ella se encuentran, por ese orden, Barbados, Argentina, Uruguay, Costa Rica, Chile, Bahamas y Saint Kitts y Nevis. Como se observa, ninguna de esas naciones está sujeta a una política de sanciones económicas que impide a Cuba acceder plenamente al mercado norteamericano, aparte de que todos son países de potenciales económicos reconocidos o paraísos turístico-fiscales de población ínfima, donde los problemas sociales son relativamente fáciles de solucionar.

Entre 1998 y el 2001, según los datos recogidos en los informes, esas naciones mantuvieron más o menos los lugares apuntados. Pero Cuba saltó del décimo tercero al octavo, para superar entre otros a México, cuya relación tan especial con los Estados Unidos la haría suponer, de aplicar crecimiento con equidad, como la más aventajada de América Latina y el Caribe en materia de Desarrollo Humano.

Punto esencial en el cálculo del IDH es la llamada paridad de poder adquisitivo, que es el Producto Interno Bruto (PIB) por habitante calculado en dólares norteamericanos para cada país. Técnicamente, el IDH es el resultado de promediar los llamados índices de esperanza de vida, de escolaridad y de PIB, una vez realizadas operaciones matemáticas para hallar cada uno que no es caso tratar aquí, aunque bueno es consignar su fundamento sobre indicadores como la esperanza de vida al nacer, la tasa de alfabetización de adultos y la tasa de matriculación en las educaciones primaria, secundaria y terciaria, todos aspectos de punta para definir el verdadero bienestar de una ciudadanía..

Cuba se presenta en gran desventaja en lo relativo a su índice de PIB. Como se apuntó anteriormente, es la nación 87 de 175 estudiadas en el mundo. Pero si, a los efectos de este ejercicio, se aceptara un IDH hipotético donde el índice de PIB no entrara en el promedio, sino solamente los referidos a la esperanza de vida y la escolarización -puntos clave de la atención social a la ciudadanía- aparecería la interesante sorpresa de que Cuba, bajo esas condiciones, pasaría ya al segundo, empatado con Uruguay y sólo por debajo de Barbados, para devenir la nación que más habría avanzado en esas posiciones.

Quien viva en Cuba, criticando a diario el escandaloso precio de los alimentos libremente vendidos, sabe perfectamente que el origen de ese logro se encuentra en una política social que ya escapa a las consecuencias del llamado Período Especial y comienza a tomar sus rumbos tradicionales, o desarrolla nuevos programas como los de hacer del estudio una forma de empleo.

Nunca las estadísticas son reflejo exacto de la realidad, y hasta se prestan a manipulación. Los propios informes de Desarrollo Humano aconsejan para su caso no hacer comparaciones en sentido estricto. No obstante, la terquedad de los hechos salta a la luz. Si Cuba no fuera objeto de sanciones económicas por parte de los Estados Unidos, que como de paso critica a China por lo mismo que a la Isla pero comercia a más y mejor con la nación asiática, ¿dónde estaría Cuba en materia de Desarrollo Humano?

A la luz de ese prisma, es como se percibe con exactitud la criminalidad de las políticas norteamericanas hacia la Isla, pero también su ineficacia estratégica. ESTRATÉGICA: porque las cifras y la realidad palpable demuestran que pese al crimen, Cuba se desarrolla. SE DESARROLLA. Sí, en medio de contradicciones, en medio de imperfecciones profundas. PERO SE DESARROLLA, PARA BIEN DE SUS NACIONALES. No se olvide, crecimiento con equidad.