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3 de octubre del 2003
La obsesión por Cuba
La extorsión a los viajeros
estadounidenses a la Isla
Tom Crumpacker
CounterPunch
Traducido para Rebelión por Germán Leyens
¿Por qué quiere impedir nuestro gobierno que veamos y sepamos lo que
sucede en Cuba? Dice que su intención es privar a los cubanos de divisas
para que cambien la forma en la que han organizado su sociedad. Si es así,
es la primera vez en la historia en que se nos obliga a sacrificar una de nuestras
libertades fundamentales para implementar un objetivo de política exterior.
Los tribunales estadounidenses han reconocido y protegido desde siempre nuestro
derecho a viajar hacia y en países que están en paz con nosotros,
y nuestra Corte Suprema ha considerado repetidamente que esto forma parte de
la libertad de la que no se nos puede privar sin el debido procedimiento legal
bajo la Quinta Enmienda. Además, ya que el viaje involucra a menudo el
conocimiento y el intercambio de ideas, nuestros derechos de expresión
y asociación según la Primera Enmienda, también son afectados.
Como señalara una vez el antiguo juez William O. Douglas: "La libertad
de movimiento es la esencia misma de nuestra sociedad libre, que nos distingue…
a menudo conduce a que todos los demás derechos tengan sentido".
A pesar de esto, en 1982, la Administración Reagan promulgó regulaciones
administrativas respecto al viaje a Cuba que requieren un permiso extendido
por el Departamento de Estado (permitiendo sólo ciertos tipos limitados
de viaje, excluyendo los viajes de negocios y turísticos) y multas por
la violación de restricciones monetarias simultáneas del Departamento
del Tesoro que prohíben que se gaste dinero sin autorización.
En una decisión de 5 contra 4 en 1984, en Regan vs. Wald, nuestra Corte
Suprema confirmó la constitucionalidad de esas restricciones sobre la
base de la afirmación del Departamento de Estado de que Cuba tenía
el apoyo económico, político y militar de la Unión Soviética,
por lo tanto los derechos de los ciudadanos eran superados por los requerimientos
de la seguridad nacional. En otras palabras, el procedimiento debido no era
violado porque no estábamos "en paz" con Cuba.
En los años 90, cuando la Unión Soviética había
dejado de existir y nuestro Departamento de Defensa había certificado
que Cuba no presentaba un riesgo para la seguridad, las restricciones no fueron
impuestas, ya que estaba bien claro que ningún juez las confirmaría.
Sin embargo, continuaron existiendo, porque nuestros presidentes carecían
de la voluntad política de eliminarlas y nuestro Departamento de Estado
las utilizaba para tratar de atemorizar a los estadounidenses para que no fueran
a Cuba. En 2000 fueron codificadas mediante una maniobra legalmente dudosa en
el Comité de Conferencia Cámara-Senado, en una ley sobre otro
tema. Cada año, siguió aumentando la cantidad de visitantes estadounidenses
no-autorizados, y el Consejo de Comercio y Viaje Cuba-EE.UU. ha calculado que
el año pasado fueron más de 100.000.
Codificadas o no, las restricciones son inconstitucionales y por lo tanto no-válidas
porque la Guerra Fría terminó. La mayoría de los viajeros
a Cuba conocedores de los aspectos legales saben que pueden evitar problemas
al negarse a pagar presentando un pedido de audiencia dentro de los 30 días
requeridos después de recibir una notificación de multa, lo que
llevará el caso a una suspensión legal perpetua, porque nuestro
gobierno no desea una decisión legal. Las restricciones han sido utilizadas
para acosar (pero no procesar) a los que nuestro gobierno considera políticamente
incorrectos. Dirigentes sindicales y estudiantes que participan en conferencias
en Cuba han sido mantenidos durante horas en los aeropuertos para ser interrogados
por agentes de aduana. El guitarrista de Los Angeles, Ry Cooder, que realizó
una película en La Habana para promover la amistad entre los dos países
("Buena Vista Social Club"), recibió una notificación de multa
de 25.000 dólares.
El peor aspecto de la situación actual es la extorsión de viajeros
a Cuba desprevenidos por un gobierno que sabe que si una multa es disputada
no habrá proceso alguno. La multa teórica por gastos sin permiso
es de 250.000 dólares, la multa sobre el papel pero no en la práctica
es de 55.000 dólares, la multa típica es de 7.500 dólares,
sin embargo el Tesoro acepta hasta 700 dólares como "convenio extrajudicial".
El Tesoro se ha estado negando a hacer públicos sus archivos pero un
informe de 2001 en NY Transfer de John Hillson indica que el Tesoro le
dijo que aunque han cobrado casi 2.000.000 dólares en convenios con los
379 viajeros que se asustaron suficientemente como para pagar voluntariamente,
nunca han procesado a alguien.
Ha habido leyes pendientes en el Congreso durante por lo menos cinco años
para abrogar algunos aspectos del embargo contra Cuba, incluyendo las restricciones
de viaje (véase la propuesta "Ley de Viajes a Cuba"). Sin embargo, según
el reglamento, unos pocos hombres poderosos llamados "líderes partidarios"
deciden qué y cuándo se vota, y no se ha permitido una votación
sobre sus méritos, sólo se han considerado los pedidos presupuestarios
anuales de la Administración Bush de dinero de castigo.
Nuestro Congreso reacciona ante todo ante las contribuciones a las campañas
electorales y ante los poderosos grupos de presión. El pueblo cubano
no posee ni lo uno ni lo otro. Sin embargo, hace dos semanas, la Cámara
votó por tercer año consecutivo denegando el dinero de penalización
por las restricciones de viajes y el tema será presentado próximamente
al Senado. Si los estadounidenses pueden viajar libremente a Cuba, llegarán
a conocer por sí mismos lo que sucede en ese país, en lugar de
tener que basarse en la inexacta propaganda oficial. Si esto sucede, esperemos
que todo el embargo sea relegado a donde corresponde - al basurero de la historia.
* Tom Crumpacker forma parte de la Coalición de Miami para Terminar
el Embargo de Cuba. Su correo es: Crump8@aol.com
30 de septiembre de 2003