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24 de octubre del 2003
Reporteros Sin Fronteras: la
calumnia como arma de propaganda contra Cuba
Salim Lamrani
cubadebate.cu
Fiel a su política de manipulación de la realidad cubana,
la organización Reporteros Sin Fronteras ha dado un nuevo paso hacia la
bajeza deontológica basando su argumentario sobre un burdo ataque. El 17
de octubre de 2003, RSF publicó un comunicado en el cual acusaba a un empleado
de la embajada de Cuba en París de haber tenido posesión de un arma
durante la ilegal operación agenciada, el 24 de abril de 2003, frente a
la embajada cubana, por el Sr. Robert Ménard, el secretario general de
dicha entidad, y un grupúsculo de extrema derecha cubana de la capital
francesa. A eso se añade la publicación de la "segunda clasificación
mundial de la libertad de la prensa" realizada sobre la base de criterios poco
objetivos y, en todo caso, no explicitamente definidos. [1]
Después de los arrestos efectuados por las autoridades cubanas en marzo
de 2003 de "disidentes" al servicio de una potencia extranjera, RSF activó
inmediatamente une campaña mediática –retransmitida por la inmensa
mayoría de la prensa nacional– en la cual, luego de haber minuciosamente
ocultado una buena parte de la base factual, acusaba enérgicamente al gobierno
de La Habana de encarcelar a "periodistas independientes". El 24 de abril de 2003,
la organización de "defensa de la libertad de la prensa" dirigida por el
Sr. Ménard, después de haber cuidadosamente preparado la iniciativa
y mobilizado a varios medios de comunicación franceses y extranjeros, irrumpió
ilegalmente en la embajada de Cuba. Aprovechando la entrada de una joven súbdita
llegada a efectuar trámites consulares, los militantes de RSF empujaron
brutalmente a la señorita penetrando a la fuerza sobre el territorio diplomático
cubano. [2]
Después de haber sido rechazados, en un primer tiempo, por los miembros
de la embajada, los activistas dirigidos por el Sr. Ménard encadenaron
las puertas de acceso a la recinta diplomática con cadenas y candados,
en flagrante violación del Derecho Internacional y de la legislación
francesa a los cuales RSF no parece querer someterse cuando se trata de Cuba.
Con una actitud agresiva, violenta y provocadora, la organización parisina
intentó habilmente de invertir los papeles y de hacer pasar a los empleados
de la embajada por "granujas" como los calificó, textualmente, el Sr. Ménard.
[3]
Para justificar semejante agresión, RSF evocó, mediante su secretario
general, la razón de tal comportamiento que hubiera ciertamente ocasionado
diligencias contra la organización si no se tratara de la embajada de Cuba.
El Sr. Ménard intentó explicitar la actuación del grupúsculo,
que él mismo dirigió, cuando invadió los locales de la entidad
diplomática: "Llamé a la puerta pidiendo a entregar una carta para
Fidel Castro al embajador". [4]
No obstante, el portavoz de RSF no pudo explicar por qué los agresores
estaban en posesión de una cadena y de un candado si supuestamente habían
ido a manifestar de manera pacífica. Además, el material que sirvió
para bloquear los accesos a la embajada eran de fabricación española
lo que confirma que la ilegal operación había sido meticulosamente
planificada entre los exiliados cubanos de extrema derecha de la Península
Ibérica –cuyos vínculos con la Fundación Nacional Cubano
Americana, (la organización extremista responsable de numerosos atentados
terroristas contra Cuba) son muy directos– y Reporteros Sin Fronteras.
El embajador de Cuba en Francia, el Sr. Eumelio Caballero Rodríguez, cuya
versión de los hechos fue completamente censurada por la prensa francesa,
afirmó que los militantes de RSF, en ningún momento, lo solicitaron
para "entregar un mensaje": "Cuando nos dimos cuenta de su presencia, habían
ya encadenado las puertas de acceso de la embajada. Pero ellos se olvidaron de
que Cuba es especialista en romper cadenas. Rompimos las cadenas del colonialismo
español, rompimos las cadenas del neocolonialismo norteamericano y les
rompimos también sus cadenas". [5]
Después de la ola de propaganda mediática contra Cuba, después
de la "velada de solidaridad con el pueblo cubano" organizada a favor de "la libertad
de prensa" en el teatro Franklin D. Roosevelt en la avenida de los Champs Elysés,
en París (es muy facil ser solidario del pueblo cubano comiendo pastas
en el más prestigio teatro de la capital francesa), la organización,
que aparentemente no carece de recursos financieros, no se cansa. La nueva campaña
de intoxicación emprendida por RSF consiste en acusar a un empleado de
la embajada de haber "carga[do] su arma, un revolver, mientras que se encontra[ba]
en el exterior del recinto de la embajada, en territorio francés", durante
los acontecimientos ocurridos el 24 de abril de 2003. El Sr. Ménard se
indignó: "uno de ellos llevaba una arma de fuego que cargó mientras
que se encontraba en el exterior de la embajada. Este Nuevo hecho es sumamente
grave". La prueba proporcionada consiste en un vídeo en el cual, efectivamente,
aparece claramente un miembro de la embajada con una arma en la mano. [6]
Sin embargo, ese nuevo hecho plantea varios interrogaciones. Imaginando que el
empleado tenía un arma en la mano –sólo imaginando porque la probabilidad
que el revolver en cuestión haya realmente existido está cerca o
es igual a cero. En efecto, es bastante sencillo traficar informaticamente una
imagen video y los medios de comunicación venezolanos opuestos al presidente
Hugo Chávez son especialistas en la materia. Recientemente, un periódico
de la oposición venezolana publicó una foto manipulada en que el
jefe del Estado tenía una pistola en la mano mientras daba un discurso.
En la foto original, el Sr. Chávez llevaba en realidad una flor en la mano–
¿por qué RSF esperó 177 días par divulgar tan crucial información?
¿Por qué no embargó a las autoridades judiciales para informales
de tal hecho? ¿Por qué no pide la inmediata expulsión de la persona
implicada? Porque sabe a ciencia cierta que el video en cuestión es jurídicamente
nulo. El objetivo de RSF no es de intentar una acción en justicia contra
la diplomacia cubana, que sería condenada al fracaso visto la enormidad
de la estafa, pero simplemente de ensuciar la imagen de Cuba ya un tanto empañada
por más de seis meses de adoctrinamiento mediático.
Paralelamente a esta nueva tentativa de manipulación de la realidad cubana
se añade la publicación por RSF de la "segunda clasificación
mundial de la libertad de la prensa", comportanto 166 países, donde Cuba
figura en penúltima posición justo antes de Corea del Norte (curiosamente
dos enemigos jurados de los Estados Unidos). Allí también, la clasificación
se enfoca enteramente sobre Cuba con el siguiente título: "Cuba, penúltima,
justo antes de Corea del Norte". ¿Pero qué se puede esperar por parte de
la organización del Sr. Ménard que se atreve a ubicar países
como Nicaragua y El Salvador respectivamente en los lugares 36 y 39 mientras que
se asesinan regularmente a periodistas y donde el conjunto de la prensa es propiedad
de una poderosa oligarquía que representa los principales intereses económicos
del país? ¿Qué decir en cuanto a la clasificación de Colombia
(147) y de Rusia (149) mientras que esos países son los líderes
mundiales del asesinato y de secuestro de reporteros? ¿Y finalmente qué
se puede esperar de la clasificación de Cuba donde ni un solo periodista
fue secuestrato, torturado o asesinado desde 1959? ¿Que ocupe un lugar antes de
los países anteriormente citados? ¡De ningún modo! La organización
del Sr. Ménard utilisa criterios bien específicos a su papel y poco
objetivos, es decir, primordialmente ideológicos. [7]
Dado que esos nobles "defensores de la libertad de prensa" deben hacer frente
a su carencia argumentaria, no tienen otro recurso que ahogar su mediocridad en
la calumnia.