La crisis de la gusanera

Jon Hillson | Los Ángeles

Cantan los pinchadiscos de la radioemisora El Sol 95 en Miami una nueva canción donde el presidente Bush es «una rata, como Clinton. juntos gritamos: nos traiciona Bush».
Bueno, las letras no son muy poéticas pero significan algo importante: es la música de la crisis profunda y creciente que mina la ultraderecha de origen cubano, la famosa «mafia de Miami» que ya no puede ocultar sus debilidades permanentes -está sin colmillos, sin influencia y más impotente que nunca.

LA HISTORIA DE LA FACHADA Antes de analizar sus problemas más recientes, deberíamos comenzar por el principio.
La capa reaccionaria cubano-americana nunca fue independiente ni autoorganizada. La fuerza invasora de Playa Girón fue seleccionada bajo la dirección de la administración Eisenhower y, más tarde, por el régimen de Kennedy. Todo detalle del accionar de los mercenarios fue dirigido por la CIA: el entrenamiento, el financiamiento, los planes de batalla, todito.
Después de la debacle político-militar de la Bahía de Cochinos, la administración Kennedy reagrupó a los mercenarios, organizándolos en el infame proyecto «Operación Langosta» y en grupos terroristas. La primera guerra «contra» en América Latina tuvo lugar en las montañas del Escambray y duró hasta 1965; siempre fue dirigida por los yanquis.
Luego, el imperialismo ocupado por diez años en su agredir a Vietnam, le dio un reposo relativo a Cuba.
En 1980, con el apoyo directo del National Endowment for Democracy, la CIA y la administración Reagan, creó la Fundación Nacional Cubano-Americana.
Otra vez elaboró su programa, dio el dinero adecuado y seleccionó su liderazgo. Más tarde, el gobierno dio a la FNCA un papel oficial en la incorporación de refugiados cubano-americanos. No es necesario hablar sobre la ayuda «no oficial» que recibió la camarilla de Jorge Mas Canosa: negocios, contratos, mordidas y protección especial por sus asuntos comerciales-criminales.
La meta de las administraciones Demócratas y Republicanas -nacionalmente, en Florida y por supuesto en Miami, fue crear un baluarte «cubano-americano» como fachada «nacionalista» y anticomunista- una hoja de parra para la política imperialista de la clase dominante de Estados Unidos contra la Revolución cubana.
EL TEMA MÁS CONSISTENTE DE LA POLÍTICA EXTERIOR DEL IMPERIO Pero nunca fue más que la pulga -magnificada por la prensa burguesa- en la cola del perro yanqui. Es un hecho indiscutible que desde 1959 el tema más constante y consistente de la política exterior del imperio -independientemente del ocupante de la Casa Blanca o el partido mayoritario en el Congreso- es la oposición permanente a la Revolución cubana.
La fachada duró por algunos años en Miami por su base social compuesta por batistianos, sectores de las clases medias «en el exilio»-en su gran mayoría criollo- que usaban métodos violentos, el poder del estado a todos los niveles, la prensa, y la ayuda indispensable de Washington.
Pero la capacidad de aguante de Cuba, la firmeza de la Revolución y el rostro cambiante de la inmigración cubana -olas de gente de la clase obrera dejando el país por razones económicos, más gente de color- combinado con la inmigración general del resto de América Latina y la inmensa cantidad de haitianos ha tenido un efecto incalculable. También, el sector «gusano» es más viejo y ha comenzado a morir, incapaz biológicamente de reproducirse.
Las nuevas generaciones cubano-americanas no tienen la misma vinculación con el pasado que sus padres y abuelos. Los nuevos inmigrantes no son de la Cuba capitalista y semicolonial.
LOS CAMBIOS EN MIAMI SON LOS MISMOS DE LA CLASE OBRERA ESTADOUNIDENSE Los cambios en Miami son un reflejo de los cambios sociales y políticos en la clase obrera entera en el país, cambios irreversibles y completamente progresistas.
Ha sufrido dos golpes enormes -entre muchos- la ultraderecha de Miami. Uno, la sobrevivencia de la Revolución cubana a los peores años del «periodo especial» que siguió a la caída de la URSS y sus aliados de Europa oriental; y segundo, el combate entablado para devolver a Elián González a su patria.
El comportamiento repugnante televisado de la extrema derecha en Miami durante el secuestro de Leían, enseñó a decenas de millones de norteamericanos quiénes forman «el exilio cubano». Los derechistas no han podido -y no van- a recuperarse de este golpe político y moral. Se destrozó, sobre todo, su ilusión de que tenían un «poder» sin límite.
Reveló esa derrota que la mayoría de los cubano-americanos quieren y desean relaciones normales entre Washington y La Habana, apoyan el derecho a viajar libremente y a enviar remesas y el fin de la «mano dura» de la ultraderecha.
Desde luego, la «gusanaria»ha sufrido rupturas, escisiones, cismas y repudios en sus filas. No hay ninguna señal de que esta trayectoria va a parar. De hecho, cada avance de la Revolución cubana significa otro golpe contra ellos y sus patrones.
UNA CRISIS PROVOCADA POR LA FIRMEZA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA Se puede ubicar la crisis más reciente de la ultraderecha en la respuesta de Cuba a las maniobras de Estados Unidos en la Isla -el caso de los 75 mercenarios y sus encarcelaciones y el fusilamiento de los tres secuestradores en abril. Mejor dicho, la firmeza de la Revolución y su disposición a pagar el precio por la defensa de su soberanía, el éxodo total e inevitable del liberalismo oficial, la social democracia y varios partidos que se autodenominan «Comunistas» y la ola de repudios de varios «intelectuales progresistas» de Estados Unidos, Europa y América Latina bajo las presiones del imperio.
Frente a las decisiones justas y correctas tomadas por las instituciones cubanas y las movilizaciones populares a favor de ellas realizadas por el pueblo cubano, la Casa Blanca y los politiqueros de ambos partidos burguesas -incluyendo desde los más liberales desataron un montón de calumnias y amenazas contra Cuba.
Pero los yanquis y Colin Powell respectivamente sufrieron el repudio en Ginebra y en la Organización de Estados Americanos, cuando trataron de presionar a varios gobiernos para condenar a Cuba. Siempre, los derechistas de Miami -una minoría en declive- exige «acción contra la dictadura castrista».
Los yanquis expulsaron injustamente a 14 diplomáticos cubanos en abril, pero el gobierno cubano no respondió a la provocación.
LO QUE NO PASÓ EL 20 DE MAYO E 20 de mayo -supuestamente- el presidente Bush iba a imponer aún más sanciones contra Cuba, el país más sancionado, de más maneras, en la historia. Pero el comandante en jefe del estado imperialista más poderoso en el mundo -olvidemos por un momento sobre su debilidad y vulnerabilidad económica y política en casa y afuera- expresó 63 palabras de clichés vacíos que impulsaron un coro de protestas desde las oficinas de las ultraderechas y rumores abiertos de «traición».
En julio, los guardacostas de EE.UU. devolvieron a las autoridades cubanas un barco secuestrado y a los piratas. A la vez, se publicó en la prensa cubana un mensaje de James Cason, jefe de la Sección de intereses de Estados Unidos que Washington no toleraría tales acciones ilegales y devolvería aviones y barcos secuestrados con los autores de los crímenes.
Es el mismo Cason que en diciembre pasado había fanfarroneado sobre un «cambio de régimen» en Cuba en la «transición hacia democracia» en la Isla.
En julio, el famoso jefe dio un ejemplo en la práctica del dicho norteamericano: comer cuervo.
Afuera de Miami, estos acontecimientos recibieron poca cobertura en la prensa estadounidense. Pero en el sur de Florida se oyó un grito: ¡TRAICIÓN! LA NUEVA ETAPA Ahora, pasemos a hoy.
Aunque la administración Bush sigue diciendo que apoya la ultraderecha, los titulares dicen lo contrario: «Más compromisos vacíos», según el St.
Petersburg Times del 12 de agosto.
El subsecretario del Departamento del Estado para América Latina, Roger Noriega dijo: «hemos demostrado a través de nuestras cortes que procesaremos a la gente que secuestran». Según un informe de Associated Press, Noriega afirmó que establecer «sanciones más rígidas contra Cuba no es una opción».
En agosto, el hijo de Jorge Más Canosa y varios de sus colegas le enviaron una carta a Bush explicándole «su decepción profunda con la política actual hacia Cuba». No hubo respuesta.
¿Cómo va a responder la Casa Blanca a las inquietudes de los «exiliados»? pregunta el St. Petersburg Times. «Tirándoles algunos huesos», dice el diario, sin cambios reales.
Trece legisladores de Florida le escribieron una carta abierta a Bush exigiendo mano dura contra Cuba y amenazando al Presidente con el retiro de su apoyo para las elecciones de 2004 si no hay «mejoras» en la situación.
Los ultraderechistas exigen la «revisión» del acuerdo migratorio de 1994, «formular cargos» por los muertos de los cuatro «hermanos al rescate» en 1996, y más «financiamiento» para Televisión Martí y «la oposición democrática» en Cuba.
Pero muchos comentaristas -incluyendo a periodistas antiCastro en Miami- en la prensa burguesa concuerdan en que la «oposición democrática», debido a las acciones tomadas por autoridades cubanas en abril, ha sido aplastada efectivamente. La palabra más usada es «tullida».
EL IMPACTO DE UN ADVERSARIO ORGANIZADO Y PREPARADO La crisis de la gusanera no es nada más que un aspecto de la crisis del imperialismo yanqui -la brecha entre lo que querían hacer contra Cuba y lo que pueden hacer. Y lo que pueden hacer -o lo que no pueden hacer- se determina por la decisión y la disposición del pueblo cubano a resistir, su capacidad movilizadora, la popularidad de la Revolución, la firmeza de su liderazgo comunista y la unidad de su clase obrera.
Las debilidades del imperio son más obvias cuando enfrenta un adversario tan organizado. Esta es la lección más importante de la Revolución cubana para los pueblos del mundo. También, el contrario ha sacado otra lección de procesos revolucionarios no organizados efectivamente como Irán en 1953, Guatemala en 1954, Chile en 1973, y más tarde, Nicaragua.
No es necesario hablar sobre las lecciones de regímenes atrasados, corruptos y reaccionarios, como Yugoslavia, Afganistán e Iraq. Son los más fáciles para Washington.
Pero todo el mundo puede ver -ahí está lo que pasa en Afganistán e Iraq- que nada es fácil. El imperialismo no puede resolver sus contradicciones económicas con medidas militares, aunque seguirá intentándolo con sus agresiones sangrientas.
En el marco de todas sus crisis -en casa y en el mundo- el imperialismo mantendrá su política contra Cuba, su modelo y su ejemplo.
LA CRISIS EN CASA SE PROFUNDIZA Hoy, hay una llamada «recuperación económica» en la cual dos millones de trabajos han «desaparecido».
Hoy, en el país más rico del mundo, más de tres millones de personas -incluyendo cientos de miles de niños- viven en las calles según USA Today.
Hoy, en la ciudad de Los Ángeles, según el Los Ángeles Times, 30 por ciento de los niños viven en pobreza.
Hoy, hay más quiebras personales, casi 1,5 millones que el año pasado, un récord.
Con respecto a Cuba, en lo fundamental, la política exterior de EE.UU. nada cambiará. Las bestias siguen siendo bestias, hasta sus muertes. Y Cuba es la única alternativa del mundo al sistema insostenible y insoportable que representa la semilla del nuevo orden mundial que lucha por salvar la humanidad de una destrucción en las manos del viejo mundo, obsoleto y decadente.
Precisamente porque Cuba sigue resistiendo, la Revolución gana más prestigio.
EL OTRO LADO Esta es el otro lado de la crisis de la ultraderecha en Miami: en Estados Unidos existe más interés y curiosidad por Cuba y su Revolución.
Por eso, 266 personas -la gran mayoría jóvenes- viajaron desde Estados Unidos a Cuba para el Tercer Encuentro Juvenil Cuba-Estados Unidos celebrado entre el 23 de julio y el 1ro. de agosto. La delegación política juvenil más grande en seis años.
El 26 de julio, 700 personas celebraron el aniversario del Moncada, en el Centro Laboral Martin Luther King, en Nueva Cork; sin duda, unas de las más grandes reuniones a favor de Cuba en diez años.
El comandante de la Revolución Víctor Dreke, y Ana Morales, hablaron frente a 250 personas en Miami en noviembre del año pasado, dando un golpe a la supuesta «hegemonía» de la ultraderecha allá. Sus dirigentes se lamentaron de que la reunión había sido «un desastre nacional» para ello.
La reunión pública más grande en defensa de la soberanía de Cuba -respondiendo a las amenazas de Washington en abril- tuvo lugar en mayo en la comunidad haitiana: asistieron 150 personas.
Desde enero de este año, más de 1 000 personas -en su absoluta mayoría jóvenes- asistieron a reuniones y eventos realizados en Los Ángeles en defensa de Cuba y los Cinco Héroes.
SUS DEBILIDADES, NUESTROS PODERÍOS Si reconocemos las verdaderas debilidades de nuestros adversarios -los enemigos de la humanidad- tendremos más confianza. Y si entendemos por qué son más débiles, estaremos más seguros en los próximos pasos que demos en las próximas luchas.
Y las luchas serán históricas, como Fidel dijo frente al Moncada el 26 de julio: «Nuevas fuerzas emergen por todas partes con gran pujanza. Los pueblos están cansados de tutelajes, injerencias y saqueos, impuestos a través de mecanismos que privilegian a los más desarrollados y ricos a costa de la creciente pobreza y la ruina de los demás. Una parte de esos pueblos avanza ya con fuerza incontenible. Otros se sumarán. Entre ellos hay gigantes que despiertan. A esos pueblos pertenece el futuro.
¡Condenadme, no importa! ¡Los pueblos dirán la última palabra»!