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21 de julio del 2003
Cuba: importancia actual del incremento de las exportaciones (I)
Dr. C. Hiram Marquetti Nodarse, CEEC, U.H.
Cuba Siglo XXI
Introducción
La pérdida de las condiciones en que se sustentaba el comercio exterior
de la isla hasta fines de los años ochenta, provocó que los problemas
relacionados con el funcionamiento de este sector comenzaran a concentrar una
parte sustancial de las preocupaciones económicas, aspecto este que estuvo
relacionado, en un primer momento, a las complejidades asociadas con el nuevo
proceso de reinserción económica internacional que debió
enfrentar el país. De igual forma, fue necesario evaluar aquellas opciones
que se podrían emplearse para evitar el colapso del sistema económico
doméstico.
En este contexto, la evolución del sector exportador adquirió
una importancia estratégica superior, quizá como en ningún
período anterior, en tanto la capacidad financiera efectiva de la economía
cubana comenzó a depender casi de forma directa del desempeño
del referido sector.
La relevancia que adquirió el desempeño del sector exportador
y, en general, del comercio exterior, derivó en el desarrollo de un importante
esfuerzo de investigación y análisis de diferentes alternativas
que posibilitaran un mejor aprovechamiento de las potencialidades locales y,
a su vez, permitieran enfrentar en mejores condiciones las consecuencias de
la crisis. Este empeño se encuentra recogido en un amplio de número
de trabajos de carácter académico y de instituciones gubernamentales,
en los cuales se abordan desde diferentes perspectivas los aspectos que mayor
incidencia tuvieron en la dinámica de las exportaciones en el decenio
de los años noventa. Asimismo, se sugiere la factibilidad de instrumentar
un grupo de medidas, las cuales pudieran propiciar un salto cuantitativo y cualitativo
en el desempeño de las actividades exportadoras. Finalmente, el desarrollo
de este esfuerzo puede ser entendido como la evolución del marco analítico
conceptual de esta problemática en la isla.(1)
Los grandes temas en los que se ha concentrado el esfuerzo analítico
anteriormente indicado fueron los siguientes:
-Problemas relacionados con la reinserción económica internacional
de la economía cubana.(2)
-Evaluación de las experiencias internacionales. (3)
-Evaluaciones de la evolución de los mercados internacionales de los
principales productos cubanos de exportación e importación. (4)
-Impacto de las transformaciones institucionales y organizativas en las actividades
exportadoras. (5)
-Análisis de las relaciones con grupos de países y/o países
específicos. (6)
-Análisis de los problemas relativos al esquema de especialización.
(7)
-Análisis desde de la perspectiva de la política industrial.(8)
-Relación entre los procesos de sustitución de importaciones y
la diversificación de exportaciones.(9)
-La evolución futura del sector exportador desde la perspectiva de la
problemática del desarrollo.(10)
En el aspecto estrictamente metodológico, se ha profundizado en aquellas
cuestiones que de un modo u otro han mantenido una incidencia importante en
el desempeño histórico del sector exportador, especialmente en
la dirección de favorecer la preeminencia de un "sesgo antiexportador".
En ese sentido destacan aquellos elementos que están relacionados con
la cultura organizacional que se fomentó en la isla en el período
previo a la crisis de los años noventa, y otros que están vinculados
con las transformaciones que deberá experimentar la economía cubana
en el futuro, dirigidas a mejorar la calidad de su inserción externa.
A continuación se presentan de forma resumida las cuestiones de mayor
relevancia.
-El peso de las concepciones latinoamericanas en torno a la sustitución
de importaciones.
-El peso de la herencia del CAME.
-El impacto del bloqueo.
-La presencia de limitaciones institucionales y organizativas.
-La insuficiente articulación entre las medidas de política y
los requerimientos de incrementar las exportaciones.
-La alta dependencia del sector exportador de los resultados coyunturales.
-El insuficiente empleo de mecanismos económicos y financieros dirigidos
a incrementar las exportaciones.
-La existencia de desfases con las prácticas comerciales internacionales.
Las transformaciones que se produjeron en las relaciones externas a fines de
los años ochenta, implicaron la instrumentación de un grupo de
medidas tendentes a superar la incidencia negativa de los aspectos anteriores.
En rigor, el desarrollo del proceso de descentralización y flexibilización
de los mecanismos de funcionamiento del comercio exterior estuvo dirigido a
lograr mayores resultados en el sector exportador. Sin embargo, el marcado retroceso
que experimentaron las actividades exportadoras como consecuencia de la crisis
y del incremento inédito de las restricciones financieras, restringieron
sustancialmente las posibilidades de obtener los resultados previstos, incluso
fue necesario adoptar decisiones que privilegiaron la sustitución de
importaciones, las que a la postre impidieron y limitan aún la aplicación
incentivos mayores a las exportaciones de bienes.
Uno de los retos mayores que enfrenta el proceso reanimación que ha mantenido
la economía desde 1994, es que el mismo se ha desarrollado en condiciones
de un desempeño inestable del sector exportador. Se puede afirmar que
las consecuencias negativas que se derivaron del retroceso que sufrió
el referido sector como resultado de la crisis, no sólo persisten sino
que será difícil superarlas en el mediano plazo.
De tal forma, en el presente trabajo se hace un análisis sucinto de la
revolución del sector exportador en el último decenio del pasado
siglo. Se ofrecen algunas consideraciones en cuanto a las perspectivas globales
y sectoriales de las exportaciones. Por último, se evalúa el impacto
de las reformas aplicadas en el comercio exterior en la dinámica del
sector exportador.
Evolución del sector exportador. Balance de los años noventa
El desempeño del sector exportador ha constituido históricamente
un área de importancia estratégica en la evolución de la
economía cubana,(11) aspecto este que es común a otras economías
en vías de desarrollo y que responde a la incapacidad estructural que
tienen estas naciones para desarrollar de forma autónoma el proceso de
reproducción ampliada. En diferentes estudios empíricos se constata
que en aquellos países en desarrollo que han logrado un incremento sostenido
de las exportaciones, ello ha propiciado un aumento de los niveles de crecimiento
económico, la mejor asignación de recursos, la mejoría
de las ventajas comparativas, se acrecentó la necesidad de introducir
nuevos productos y de realizar cambios tecnológicos, al tiempo que se
produjo también el incremento de los flujos de inversión extranjera.(12)
Uno de los mayores retos que confronta la consolidación del proceso de
reanimación de la economía en la isla, es el insatisfactorio desempeño
del sector exportador, el cual lejos de favorecer las tendencias recuperativas
tiende a restringirlas, tanto por el retroceso que sufrieron como por la inestabilidad
que ha caracterizado su evolución más reciente. La evolución
de las exportaciones cubanas sufrió en un primer momento las consecuencias
de la desaparición del bloque socialista europeo y los efectos del ajuste
económico que fue aplicado a tono con esta situación. Posteriormente,
las ventas externas fueron afectadas por las secuelas de la crisis asiática
y por el incremento de los precios de los hidrocarburos.(13) En el período
1995-2000 el crecimiento promedio anual del producto interno bruto (PIB) fue
del 4,8%; mientras, las exportaciones presentaron un decrecimiento promedio
del 2,1%, lo que determinó que las ventas externas dejaran de constituir
un factor que contribuye de forma activa al crecimiento de la economía,
como ocurría con anterioridad.
Gráfico 1. Dinámica del PIB y las exportaciones de bienes (1985=1.0)
Fuentes: CEE (1991), ONE (1998) y ONE (2001).
Un análisis retrospectivo del desempeño del sector exportador
en el decenio de los noventa arroja que los resultados acumulados son similares
a los niveles que se obtuvieron en la primera mitad de los años setenta,
es decir, que las ventas externas de la isla han experimentado un retroceso
significativo en los órdenes globales y per cápita.(14) La evaluación
de los resultados más recientes arrojó que las ventas internacionales
acumuladas en el 2001 fueron inferiores en un 10,7% al nivel alcanzado en 1996
y en un 69,1% al obtenido en 1990. Esta situación ha provocado una disminución
sustancial del peso de las exportaciones en el PIB, que cayó del 26%
a cerca del 7% en el 2001. La reducción del peso de las exportaciones
no debe entenderse como una simple disminución, sino que de mantenerse
esta tendencia la incidencia del sector exportador como factor del desarrollo
virtualmente se anula. A esto se suma que las consecuencias derivadas de esta
situación adquieren una connotación especial, debido a la naturaleza
abierta de la economía cubana.
Gráfico 2. Peso de las exportaciones en el PIB (en por ciento).
Fuente: Elaboración propia a partir de CEE (1991), ONE (1998) y ONE
(2001).
Otro de los factores que han gravitado negativamente en el desempeño
exportador fue la inestabilidad de los precios externos de los principales rubros
exportables. En el ciclo quinquenal 1996-2000 se produjo un importante deterioro
de los términos de intercambio,(15) en tanto los precios internacionales
de los productos de exportación se redujeron en un 25%, mientras que
los de importación cayeron en un 8%, lo que provocó según
estimado del Ministerio de Comercio Exterior al cierre del año 2001 un
deterioro absoluto del 17%.(16) De igual forma, la necesidad de buscar nuevos
mercados de exportación e importación provocó el incremento
de la inestabilidad y afectaciones en la calidad de los suministros, lo que
unido al proceso de ajuste económico determinó que predominara
la tendencia a la disminución de los volúmenes de producción
de los principales rubros exportables, cuya caída fue superior a la del
intercambio comercial (Marquetti, 1999c).
El ajuste importador se concentró fundamentalmente en la reducción
de las compras de bienes de capital, que en un primer momento se justificó
por los efectos asociados a la crisis y la relativa saturación de recursos
que se había alcanzado en 1990.(17) Sin embargo, las compras externas
de estos recursos no se recuperaron con la intensidad requerida con posterioridad
a 1993. Además, fue preciso establecer nuevas prioridades sectoriales,
las cuales incidieron negativamente en el desempeño del sector exportador,
dado que las mismas estuvieron dirigidas a amplificar el proceso de sustitución
de importaciones.
La intensificación de las restricciones financieras condujo a la gradual
transición de un proceso inversionista caracterizado por la dispersión,
baja eficiencia y abundancia de recursos para invertir, a uno en que se privilegian
aquellas inversiones que completan ciclos productivos y, sobre todo, las destinadas
a las áreas en las que fuera posible obtener mayores resultados financieros
de forma rápida.(18) Esta situación derivó en la concentración
de los recursos para la inversión en un reducido número de ramas,
pero con la particularidad de que las actividades exportadoras tuvieron un nivel
de prioridad variable.
Gráfico 3. Factores restrictivos del crecimiento de las exportaciones
Fuentes: ONE (1998) y ONE (2001).
En estas condiciones adquirió una importancia estratégica superior
la sustitución de importaciones. En este sentido, la acentuación
de las restricciones financieras condujo a replantearse esta problemática
no sólo como la simple sustitución de productos provenientes del
exterior por los de producción doméstica, sino que se comenzó
a evaluar desde una perspectiva diferente los aspectos siguientes: i) la capacidad
nacional para generar determinadas tecnologías; ii) la pertinencia o
no de efectuar algunas inversiones que posibilitaran suplir compras externas;
iii) el impacto económico real de los productos sustituidos; iv) la competitividad
efectiva de los nuevos productos; v) las opciones potenciales de comercialización
internacional; etcétera.(19)Adicionalmente, la sustitución importaciones
se transformó en uno de los nuevos criterios introducidos a la política
inversionista, ya que en la actualidad se privilegia este aspecto y, sobre todo,
el relativo al efecto multiplicador de aquellas producciones locales que suplen
las provenientes de exterior. La aplicación de estos criterios ha posibilitado
el fomento y/o la reconversión de capacidades productivas, al tiempo
que el país ha logrado aminorar los niveles de dependencia externa en
la producción de varios renglones.
Sin embargo, los progresos obtenidos en la sustitución de importaciones
aún resultan insuficientes en diferentes direcciones, especialmente en
lo relativo a conjugar estos resultados con el necesario proceso de incrementar
las exportaciones y, por consiguiente, en la reducción del déficit
de la balanza comercial.
El impacto de la sustitución de importaciones en la solución de
la problemática del déficit es limitado, debido entre otras razones,
a que muchos de los productos que suplen producciones provenientes del exterior
requieren componentes importados en magnitudes importantes, las cuales no logran
compensarse ulteriormente con exportaciones.
Gráfico 4. Evolución del intercambio comercial 1990-2000 (en
millones de pesos)
Fuentes: ONE (2001), p.118; BCC (2001).
Aunque en la actualidad se han encontrado soluciones parciales a los niveles
alcanzados por el déficit, en tanto este se ha logrado compensar en parte
por las exportaciones de servicios —esencialmente el turismo—, este paliativo
no impide que el déficit continúe externa del país, ya
que sin dudas favorece el incremento de los débitos internacionales de
la isla. A esto se adiciona que las magnitudes alcanzadas a partir de 1999 son
superiores a las de 1989.(20) En términos de corto plazo, no existen
posibilidades objetivas de encontrar una solución a fondo al saldo negativo
del balance comercial, ya que en ello influyen factores de naturaleza estructural
que son de difícil corrección de forma rápida. No obstante,
la contradicción principal que gravita en torno a la tendencia a continuar
ampliando brecha comercial, radica en que las restricciones financieras que
enfrenta el país obligan de forma permanente a aplicar medidas restrictivas
en relación al aumento de los gastos destinados a las importaciones.
Sin embargo, la efectividad de estas medidas es muy limitada, dado que la sostenibilidad
del crecimiento de la economía continúa dependiendo de las importaciones.(21)
A esto se adiciona los efectos prorecesivos que tiene el accionar permanente
sobre el gasto, situación esta que ha incidido negativamente en la evolución
del sector exportador en los últimos años.
Una solución a fondo del déficit comercial dependerá en
el futuro de la transformación del manejo de algunos tipos de política
y de cómo evolucione el sector exportador.
Notas
1.- Una parte importante de las contribuciones académicas que se han
realizado en torno al tema objeto de análisis, se efectuaron mediante
el Programa Nacional Científico Técnico "La Economía
Cubana Actual. Retos y Perspectivas".
2 .-Los problemas relacionados con la reinserción económica internacional
de la economía cubana se concentraron, en un primer momento, en identificar
las potencialidades y posibilidades objetivas de que disponía la economía
de la isla para lograr su reacomodo externo con los menores costos posibles.
Mientras que, con posterioridad, el análisis abarcó las tendencias
mundiales y se comenzó el estudio con un determinado grado profundidad
de los efectos posibles de la globalización, especialmente de la relación
existente entre las posibilidades de desarrollo local en un contexto caracterizado
por la propensión objetiva a la globalidad a escala internacional. En
ese sentido cabe mencionar los trabajos de Álvarez (1992), CEPAL (2000),
INIE (1992), CEEC (1991), Marquetti (1992), Mañalich (1994a), Monreal
(1991 y 2001), PCC (1991), Rodríguez (1992) y Romero (1994 y 1997).
3.- Los análisis relativos a las experiencias de otros países
han abarcado desde la evaluación de los resultados relevantes en materia
de inserción externa hasta las medidas prácticas adoptadas para
incrementar los resultados del sector exportador. Véase para mayor detalle
CIEI (1992), Mañalich (1996), García (1998), Quiñones,
Mañalich y Pico (2001) y García y otros (2001b).
4.- Las transformaciones que se produjeron en el contexto internacional de la
economía cubana condujeron a priorizar los estudios y las evaluaciones
de los mercados de los productos cubanos de exportación e importación.
En esa dirección se destacan los trabajos realizados por Fernández
Font (1995), Aguilar (1996), García Álvarez y otros (1996 y 1997),
Pico y González (2000), Nova (2000).
5.- Los estudios existentes sobre este particular se han concentrado en la descripción
del proceso de reordenamiento institucional y organizativo del comercio exterior
y en el posible impacto de las medidas adoptadas en el sector exportador. Véase
al respecto Pico (1992), Monreal y Rúa (1995), Marquetti (1997), CEPES
(2000).
6.- Sobre este particular se han hecho diversos estudios dirigidos a identificar
las potencialidades de complementariedad económica con otros países,
las posibilidades de fomentar las relaciones integración, así
como a destacar los problemas que afectan los vínculos mutuos. Al respecto
pueden consultarse Álvarez y Peña (1995), Marquetti (1997b, 1999b
y 2001c), López y García (2000) y Quiñones (1999).
7.- Las posibilidades de poder lograr un desempeño superior del sector
exportador están relacionadas en diferentes direcciones, con las posibilidades
introducir modificaciones de fondo en el esquema especialización. En
este contexto destacan aquellos criterios que enfatizan en la necesidad de avanzar
hacia un esquema de especialización flexible (Pons, 1998). Otras ideas
interesantes son las que se destacan en Monreal (2001). En este trabajo el autor
subraya la importancia estratégica que representa para Cuba incorporarse
activamente en determinadas "cadenas productivas globales", a los
efectos garantizar un proceso de "reindustrialización" sobre
nuevas bases. Asimismo, resalta la opinión de que el fomento de clusters
exportadores en la industria propiciaría un mejor aprovechamiento de
la base industrial y de los recursos humanos. También recogen aspectos
de interés en torno a esta problemática en los trabajos de Font
(1995), Trueba (1995) y Bulnes (1994 y 2000).
8.- Las contribuciones realizadas desde la perspectiva de la política
industrial han incluido el análisis de las principales condicionantes
para el diseño de este tipo de política en el caso de Cuba (MEP,
1995 y 2000). En otras contribuciones se hace el mayor énfasis, en la
pertinencia de formular en nuestro contexto una política de desarrollo
productivo, destacándose por su alcance y profundidad las propuestas
que se realizan para elevar los resultados del sector exportador. Véase
para mayor detalle García y otros (1998a), García y Álvarez
(2001a) y García y otros (2001b).
9.- Las relaciones entre estos procesos se han abordado desde diferentes ángulos
entre los que destacan los siguientes: i) los resultados concretos que se lograron
en materia de diversificación de las exportaciones hasta fines de los
años noventa (Mañalich, 1994 y Marquetti, 1998); ii) desde la
perspectiva de la estructuración de un nuevo patrón de crecimiento
de la industria manufacturera y la evaluación de un grupo de indicadores
de competitividad de la industria cubana (Marquetti y García, 1999a y
Marquetti, 2000a); iii) la necesidad de transitar del actual patrón de
desarrollo sustentado en la sustitución de importaciones a uno caracterizado
por la sustitución de exportaciones Monreal (2001).
10.- Los mayores aportes en esta dirección se encuentran en Álvarez
(1995 y 1996) y en Carranza y Monreal (2001).
11.- Véase Echevarría (1992).
12.- Véase Agosín (1998) y Reyes (2001).
13.- Véase Rodríguez (2000).
14.- Según estimados elaborados por Quiñones, Mañalich
y Pico (2000) los niveles de exportaciones per cápita de Cuba constituyeron
en el decenio de los años noventa los más bajos de América
Latina.
15.- La reducción del poder de compra de las exportaciones cubanas llegó
a un punto máximo en el año 2001. En la primera mitad de los años
noventa con 1 tonelada de azúcar se podían adquirir 1,5 toneladas
de petróleo, mientras que al cierre del 2001 sólo se podía
comprar media tonelada de petróleo.
16.- Véase MINCEX (2001), p. 5.
17.- Las reservas estatales cuantificadas en inventarios llegaron a superar
los 2 000 millones de pesos al concluir 1991.
18.- Véase Marquetti y García (1999a).
19.- Marquetti (2000a)
20.- Véase Marquetti (2001c).
21.- Según estimados del MEP por cada 1% crecimiento del PIB en el período
1995-2001 fue necesario respaldar este resultado con un incremento de las importaciones
en un 3%.