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31 de julio del 2003
La Cuba batistiana, "un país próspero y con cultura floreciente"
Inés Arcia
La Haine
En El País del 25 de julio se publica un articulo de opinión firmado
por Rafael Rojas, codirector de la revista Encuentro que es vocero de la llamada
"disidencia cubana". Lo leí con interés porque el ruido que se
está haciendo sobre la represión en Cuba con motivo de la aplicación
de su legislación contra el terrorismo y la seguridad nacional es muy
grande. Y resulta que yo soy una señora con pretensiones de clase media
a quien le gusta vivir en "paz" y le horroriza la represión del estado...
Casi, casi como Rosa Montero, por poner un ejemplo.
El articulo en cuestión narra cómo hace 50 años bajo el
gobierno de Batista había una dictadura capitalista subdesarrollada y
dependiente en la que sus clases altas y medias de la mano de Estados Unidos
disfrutaban de beneficios económicos y ventajas sociales ("el país
prosperaba, la cultura florecía") a costa del resto de la población.
Sin embargo, estas clases privilegiadas no se sentían totalmente felices
en la Cuba batistiana: había "desigualdad, injusticia, corrupción,
autoritarismo, dependencia" y estas son cosas que a las señoras de clase
media de cualquier país capitalista no nos termina de gustar. Digamos
que para las Rosas Montero, los Cabrera Infante y los Vargas Llosas de este
mundo y también para las Susanitas de Quino el modelo de sociedad es
un país "próspero" (¿como la Cuba de Batista?), con "cultura floreciente"
(¿como en la Cuba de Batista?), con igualdad, justicia, sin corrupción,
sin autoritarismo e independiente (¿ como dónde? Me cachis, eso nunca
lo dicen).
La historia continua contando como después del fracasado asalto al Moncada
a Fidel lo encarcelan y lo dejan autodefenderse (era abogado), tras lo cual
lo condenan a 15 años de cárcel, de la que cumple sólo
20 meses gracias a una amnistía que le concede Batista. "Dramática
regresión de la justicia" exclama Rafael Rojas rasgándose las
vestiduras y compara: "hoy se condena a 28 años de cárcel a opositores
pacíficos por delitos de asociación y conciencia". Omite el autor
que en este aspecto la legislación cubana está a la altura de
las más modernas del mundo. Desde luego hoy Fidel en España, en
cualquier país de la UE y en Estados Unidos ya habría sido volado
por alguna bomba de los Gal, hubiera sufrido un juicio sumario como Lasa y Zabala,
estaría enjaulado en Guantánamo o se estaría chupando 30
años en Soto del Real sin derecho a ningún tipo de beneficio penitenciario.
El caso es que la vida en los años 50 no es la de los años 2000
y ha corrido mucha agua bajo el puente. Eso explica que un abogado blanco hijo
de terratenientes como Fidel entrara por una puerta de la cárcel y saliera
por la otra despues de intentar asaltar un cuartel. Un error irrepetible del
que tomaron buen ejemplo los futuros gobiernos latinoamericanos y europeos.
Hoy es imposible que se les cuele un pequeño burgués rojeras que
no haya dado muy buena prueba de su compromiso con las multinacionales, la flexibilizacion
laboral y el desmantelamiento del estado de bienestar. Esto si que es una "regresión
de la justicia" y no "la condena a 28 años de cárcel a opositores
pacíficos por delitos de asociación y conciencia". En España
como en la mayoría de los países con "economía prospera
y cultura floreciente" el delito de asociación y de conciencia pacífico
se condena bien condenado. Para muestra veamos lo que esta pasando en el País
Vasco con Batasuna, sus militantes, sus simpatizantes, sus familiares, sus conocidos
y los medios de comunicación que defienden su derecho a existir.
Siguiendo con la historia de la revolución cubana contada por el codirector
de la revista Encuentro, Fidel y su gente tomó el poder no debido a lo
sacrificado de su lucha (condiciones subjetivas) sino a que Batista era un dictador
ilegitimo respaldado por Estados Unidos (condiciones objetivas). Una vez en
el poder Fidel y su gente se dieron cuenta de que un país con economía
prospera, cultura floreciente y sin desigualdad, injusticia, corrupción,
autoritarismo y dependencia no existía en ninguna parte y que para hacerlo
había que crear, inventar, trabajar, sacrificar y perder muchos privilegios.
Desde luego, cada vez se tenia más claro que con el modelo de capitalismo
dependiente y subdesarrollado que existía y existe en América
Latina y en el resto del Tercer Mundo esa sociedad que dicen que quieren las
Rosas Monteros, los Vargas Llosas, la prensa independiente como El Pais y los
disidentes cubanos de las revistas Encuentros es imposible conseguir... sin
hacer una revolución radical. Ahí es donde se rompe el consenso
en la revolución cubana y los "revolucionarios inconformes" se van a
Miami a buscar el apoyo de Estados Unidos. Puestos a elegir preferian seguir
disfrutando de la "economía próspera y cultura floreciente" batistiana
y olvidarse de " la desigualdad, injusticia, corrupción, autoritarismo
y dependencia" que al fin de cuentas a ellos les afectaba poco.
Los revolucionarios cubanos siguieron buscando esa sociedad más justa
que era lo que los había motivado a hacer la revolución. Estaba
claro que con el capitalismo no lo conseguirían (500 años de historia
dan para mucho) y miraron hacia los procesos socialistas que se estaban dando
en Rusia, China, Vietnam, Africa. Normal. Medio mundo estaba revuelto buscando
salidas a un sistema decadente. Los cubanos, según Rafael Rojas, "experimentan
con casi todas las opciones marxistas de organización económica,
política y social: desde variantes extremas (¿), guevaristas o maoistas,
hasta formulas semiliberales de inspiración socialdemócrata?".
Finalmente, "en el año 71 deciden aceptar el modelo soviético".
El resto de la historia ya la sabemos. Rafael Rojas la cuenta a su manera, allá
él. También tiene propuesta para la Cuba pos-revolucionaria: ..."la
única manera de alcanzar un Estado nacional soberano y justo, que se
relacione normalmente con Estados Unidos, América Latina y Europa y que
sea capaz de mantener altos niveles de inversión social, es ... la democracia
(capitalista)".
En estos últimos 50 años los disidentes cubanos y extranjeros
le han dado la vuelta a la historia y vuelven al punto de partida. Ese Estado
nacional soberano, justo y democrático que se relacione con el mundo
ya existe: es Cuba. Los otros estados nacionales soberanos, justos y democráticos
capaitalistas de los que habla la disidencia hoy en América Latina son
Argentina, Bolivia, Nicaragua, Guatemala... y en el resto del mundo Rusia, India,
Afganistán, Sudáfrica, España... Ahí, ahí,
dirán los disidentes. Como España queremos ser.
Pero olvídate chico, si hacer la revolución socialista es difícil,
hacer el capitalismo desarrollado es imposible.
Ellos lo saben de sobra y sin embargo nos mienten. Es inmoral que intenten manipularnos
a los de dentro y a los de fuera. Saben que el futuro de una Cuba capitalista
será igual al de Nicaragua, El Salvador o con mucha imaginación
como el de Polonia o el de Rusia. Lo poco alcanzado (según ellos) y lo
mucho (según lo que apoyamos a la revolucion cubana), se perderá.
Fidel, en el documental que le hace Oliver Stone, dice que el pueblo cubano
tiene la madurez suficiente como para decidir su destino. El pueblo cubano es
culto y sano, algo que no pueden decir los pueblos de los paises capitalistas
dependientes. Le preguntan si de nacer de vuelta haría lo mismo y dice
que sí. En la situación historica de los 60 la obligación
de los revolucionarios era hacer la revolucion. Y eso tiene tanta validez hoy
como hace 50 años.
inesarcia@yahoo.com
28/07/03