25 de septiembre del 2003

Unión Europea-Cuba
¿Quién es realmente el perdedor?

Patricio Montesinos
Granma
MADRID.- En las últimas semanas en el llamado Viejo Continente se ha escuchado o leído con reiteración que las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Cuba viven actualmente su peor momento como consecuencia de nuevas medidas adoptadas por el llamado Grupo de los 15, que limitan sus vínculos con la Isla caribeña, incluso hasta en la esfera cultural.

Sin embargo, casi al unísono una interrogante ha comenzado a ganar terreno en círculos políticos, empresariales y periodísticos de esta región: ¿Quién es realmente el perdedor, Cuba o la UE?

La pregunta tiene su explicación si se tiene en cuenta que, mientras el llamado Viejo Continente se empeña en pretender aislar a Cuba, a La Habana continúan llegando importantes autoridades de diferentes estados norteamericanos, congresistas y senadores, a la vez de empresarios interesados en firmar acuerdos comerciales y materializar posibles negocios con la mayor de las Antillas.

El más reciente ejemplo de ello es la visita que realiza a Cuba por estos días el senador republicano Norman Coleman, jefe de la Subcomisión de Relaciones Exteriores del Senado norteamericano para el Hemisferio Occidental, la cual sigue a otra similar efectuada por una delegación del estado de Montana, liderada por el senador demócrata Max Baucus, el congresista republicano Dennis Rehberg y el presidente de la Asociación de Turoperadores de Estados Unidos, Robert Whitley.

Con anterioridad una comitiva de alto nivel de Alabama visitó a Cuba para suscribir importantes acuerdos y contratos comerciales, según se informó oficialmente.

Los viajes a La Habana de políticos y hombres de negocios norteamericanos interesados en tener con la nación caribeña relaciones normales crecen a pesar del bloqueo que Washington mantiene contra su vecino país desde hace más de cuatro décadas, y la postura agresiva llevada a cabo por la actual administración de la Casa Blanca.

La posición asumida por la UE, liderada por el Gobierno español de José María Aznar -quien acorde con sus propias declaraciones y actuaciones se considera un aliado del mandatario estadounidense George W. Bush- contrasta de otro lado con el incremento de los vínculos entre Cuba y América Latina, aunados durante los últimos meses con sendas exitosas visitas del Presidente Fidel Castro a Argentina y Paraguay.

Precisamente esta semana el jefe de Estado brasileño, Lula Da Silva, cumplirá un intenso programa oficial en La Habana con la idéntica meta de relanzar los nexos del gigante sudamericano con Cuba en diversas esferas.

A su vez, Cuba ha reforzado sus positivos e históricos lazos con China, mientras Japón se ha acercado nuevamente a la mayor de las Antillas, y otras naciones asiáticas como Viet Nam mantienen sus inmejorables relaciones con el Gobierno y pueblo cubanos.

Informaciones procedentes de La Habana y Beijing dieron cuenta recientemente que las autoridades chinas decidieron oficialmente que Cuba se convierta en un destino turístico para los ciudadanos de ese Estado asiático, lo que sin duda incrementará el número de visitantes a la nación latinoamericana.

En los medios empresariales, políticos y periodísticos del Viejo Continente resalta otra interrogante referida a la posibilidad de que el Grupo de los 15 haya caído en otra trampa tendida por Estados Unidos para "espantar" a Europa de Cuba, un mercado que históricamente los norteamericanos han considerado suyo.

Expertos en temas económicos coincidieron en su momento en que la conocida Ley norteamericana Helms-Burton, que arreció el bloqueo a Cuba, tuvo y tiene además, entre sus múltiples propósitos conseguir que los europeos se mantengan alejados de la Isla.

A juicio de las mismas fuentes, la administración Bush ha logrado que su fiel aliado Aznar limite la prominencia y el terreno ganado por España en América Latina en la segunda mitad de la década de los años 90, cuando esta nación ibérica amplió sus vínculos económicos y comerciales con la mayoría de los países de aquella región, y especialmente con Cuba.

Fue precisamente Aznar quien alentado por la Casa Blanca impulsó la llamada Posición Común de la UE contra Cuba, la cual condiciona hasta hoy la cooperación del Grupo de los 15 con la mayor de las Antillas a supuestos cambios democráticos, se recordó.