5 de agosto del 2003

Entrevista a Ricardo Alarcón, presidente del Parlamento Cubano
Persiste aún el riesgo de un ataque estadunidense a Cuba

Gerardo Arreola
La Jornada
"Washington nunca ha excluido la agresión, y siempre la ha referido al elemento temporal, al momento, a la oportunidad. No quiere decir que mañana pueda producirse, pero sí lo puede hacer en cualquier momento. Sin embargo, parece que altos funcionarios llegaron a la conclusión que ahora no es adecuado"

La Habana, 1º de agosto. El riesgo de un ataque militar de Estados Unidos a Cuba persiste, pero se ha alejado en el corto plazo, en un momento de complicaciones para la campaña en Irak y turbulencias prelectorales para el presidente George W. Bush, dijo a La Jornada el líder parlamentario cubano Ricardo Alarcón.

Veterano diplomático, ex canciller, ex jefe de la misión cubana en Naciones Unidas, experto en las relaciones con Estados Unidos, integrante del Buró Político del Partido Comunista y titular de la Asamblea Nacional del Poder Popular desde hace una década, Alarcón, de 66 años, analizó para este diario lo que parece un momento de especial complejidad en una de las últimas secuelas de la guerra fría.

Altos funcionarios estadunidenses "nuncan han excluido la agresión a Cuba, pero siempre la han referido al elemento temporal, al momento, a la oportunidad", dijo. "No quiere decir que mañana pueda producirse, pero sí lo pueden hacer en cualquier momento". Sin embargo, "parece que llegaron a la conclusión, nada sorprendente, de que ahora no es el momento".

Trazando un panorama de claroscuros y de apreciaciones constantemente acotadas, matizadas, el negociador de los únicos acuerdos vigentes entre Washington y La Habana subrayó que además resulta difícil para la Casa Blanca abrir una nueva campaña militar cuando la posguerra en Irak se prolonga y suscita un debate público, y citó como factores que obstaculizan un eventual ataque un alto costo político para Washington y los inconvenientes de tener una hoguera frente a sus propias costas.

Momento pico

-Llama la atención que en el discurso de Fidel Castro del 26 de julio no aparece el conflicto con Estados Unidos como tema destacado. Parecía que a partir del 20 de mayo de 2002 se estaba viviendo uno de los momentos más críticos entre los dos países y ahora pudiera pensarse que se ha matizado. ¿Cómo describiría usted el panorama?

-Coincido con usted en que alrededor del 20 de mayo del año pasado se apreció con más claridad que estábamos en lo que se podría llamar un momento pico. Era un periodo marcado por la elección de George W. Bush. Dentro de la estrategia general estadunidense, la línea muy agresiva, muy hegemonista a escala global, neofascista como hemos dicho, también ellos tienen que tomar en cuenta sus resultados. Con bastante incoherencia, con limitaciones, pero comienza a haber una irrupción de la crítica del lado de los demócratas.

"Todos se pusieron en línea, a apoyar la política guerrerista a partir del 11 de septiembre de 2001 y se quedaron callados o propiciaron o dejaron hacer las leyes patrióticas, toda la ola represiva en Estados Unidos. Sin embargo, ahora comienza a haber un cierto nivel de cuestionamiento, que tiene que ver, porque se está acercando, con el periodo electoral. Pero también se combina con problemas objetivos, que comienzan a ser aprovechados por los opositores a Bush.

"Estoy pensando en el hecho de que no ha sido tan fácil, evidentemente, controlar Irak después de la victoria militar. El número de bajas estadunidenses no es tan impresionante, pero crece. Es lugar común asumir que Saddam Hussein está vivo y está en Irak. Pero al mismo tiempo hay un nivel evidente de resistencia a la ocupación, que parece ser mucho mayor que lo que se refleja en los grandes medios. Ya un par de veces he leído o visto referencias a que los incidentes, las escaramuzas, llegan a ser noticia cuando hay muertos o heridos. Pero todos los días ocurren.

"Antes había ocurrido algo parecido con Afganistán. Lo que pasa es que de allí ya casi no se habla. Para eso sirvió Irak. Pero quién controla Afganistán. Hace unos meses las preguntas en los medios era dónde está Osama Bin Laden, y el mullah Omar. Ya no son temas, han desaparecido. Ahora la pregunta es si a Saddam lo van a capturar pronto, si está ahí. ¿Recuerda cuando le preguntaban a (el secretario estadunidense de Defensa, Donald) Rumsfeld antes de empezar los ataques, cuánto iba a durar la operación, qué tiempo iban a estar allá?"

-Se decía una operación corta...

-Ya no se habla de eso, pero han pasado varios meses. Ahora el tema es la rotación de los soldados. Está aumentando su número en Irak. El tema es la queja de algunos que pensaban haber regresado ya y se les prolongó la estancia. Esto conduce a un plan de rotación. ¿Qué quiere decir? Que va para largo. En otras palabras, da la impresión de que las cosas no les han sido tan fáciles, como algunos imaginaban.

Guerra sorpresiva

-Y para Cuba...

-En este periodo ellos han llegado muy lejos. Estamos en una época en que la guerra preventiva, sorpresiva, desproporcionada, se ha convertido en algo normal. Es posible atacar a quien le da la gana a Estados Unidos, por sorpresa, con volumen desmesurado de fuerza, que no se compara con el adversario. Y ha sido obvio que, por lo menos, para decirlo objetivamente, alguna gente del gobierno estadunidense ha querido colocar a Cuba en ese contexto. Cuando (el subsecretario de Estado estadunidense para Control de Armas y Seguridad Internacional, John) Bolton habla de las famosas armas de destrucción masiva que Cuba pudiera tener... la suposición de que Irak pudiera llegar a tenerlas justificó la guerra. Imagínese la afirmación de que Cuba las tuviera. La vecindad de Estados Unidos sería suficiente para atacarnos.

"Es verdad que cuando Jimmy Carter estuvo acá lo desmintió y nadie desmintió a Carter. Pero lo han vuelto a repetir. Por primera vez en más de 40 años de controversia migratoria, y en este caso no es declaración de un fulano o de otro, oficialmente los voceros de Washington han dicho varias veces que el secuestro de una nave o aeronave en Cuba constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Es la fórmula mágica para justificar la acción militar. Ahora, cuando les han preguntado directamente si consideran emplear la fuerza militar, el ataque directo contra Cuba, ninguno de los dirigentes estadunidenses ha excluido esta posibilidad. Siempre han introducido el elemento de oportunidad ('no en este momento, no por ahora'), pero no la han excluido como posibilidad real.

"Bolton, por ejemplo, en Europa dijo que Estados Unidos no se proponía emplear la fuerza militar contra Corea del Norte. No han dicho eso con relación a Cuba. Ellos han dicho frente a esa pregunta directa que por el momento no. Que ahora 'no estamos considerando eso', que 'no lo consideramos necesario', que no es lo mismo que excluir en cualquier circunstancia. Y con Corea del Norte recuerde que hablamos de un país que es presentado como amenaza nuclear o una potencial amenaza nuclear.

"Yo creo que hay que tomar en cuenta dos elementos que se han visto obligados a reconocer: es sencillo atacar un país, pero no lo es tanto dominarlo después. Puede llevar a cierta contención (...) en un momento en que se están cuestionando las razones que llevaron a la más reciente operación militar en Irak. Evidentemente no resulta sencillo involucrarse en otra.

"¿Quieren una prueba mejor? Liberia. Según Gallup hay una mayoría clara hoy (en Estados Unidos) en favor de participar en una operación de mantenimiento de la paz en Liberia. Pero Bush ha sido superprudente, cuidadoso. Lo que está hoy en el debate estadunidense son las razones que llevaron a la pasada operación militar. En ese cuestionamiento es lógico que haya mayor prudencia en cuanto a envolverse en otra.

"Ahora, cuidado. Porque también es un país donde el electoralismo y la demagogia son muy fuertes. Sobran los ejemplos de momentos en que un gobernante, enfrentado a una situación electoral no favorable, hace la guerra. Eso se ha probado una y otra vez. No es que tenga que ser así, racionalmente, pero se ha probado que es una excelente vía de escape para provocar la unión patriótica, para reunir la gente alrededor del presidente."

Hacia las elecciones

-¿Qué espera de aquí a las elecciones en Estados Unidos?

-Es un momento de mayor peligro para cualquiera, pero en especial para nosotros que hemos sido señalados por ellos como objetivo. Puede haber momentos, circunstancias dentro de ese periodo, que les aconsejen una mayor prudencia. Pero por eso regreso a las declaraciones de Rumsfeld, a las de (el secretario de Estado, Colin) Powell, que nunca han excluido el ataque a Cuba. Siempre han aludido al factor tiempo. Al timing, como dicen ellos, a la oportunidad, al momento que pueda resultar eso conveniente o necesario. Nunca a la exclusión de principio, como sí han hecho con otros casos.

"Estamos tratando de defendernos de distintos modos, internamente, con la denuncia internacional (...) no se puede dejar de lado que Cuba está en la lista corta de los países que ellos consideran enemigos (Irán, Corea del Norte, Siria, Libia y Sudán). De esos, Cuba es el único que está a 90 millas de Estados Unidos, el único respecto del cual el ataque puede ser completamente sorpresivo."

Alarcón ilustra esta parte del dilema: "Las semanas previas al ataque contra Irak, en La Jornada, día tras día, uno podía leer crónicas, reportajes acerca del desplazamiento de fuerzas militares estadunidenses hacia la región (...) aunque fuera sorpresivo, atacaron cuando lo decidió Bush, pero no podían dejar de reflejar que se estaban preparando. Nada de eso tiene que ocurrir en relación con Cuba. La Jornada no va a publicar ni una letra diciendo que la flota se movió a Florida. Ya está ahí. Ese es un detallito, muy concreto, que no podemos dejar de tomar en cuenta. En el caso nuestro, el factor de la sorpresa está absolutamente en las manos del agresor".

Fabricar el motivo

Agrega: "Ya ni siquiera hay que justificar una agresión. El ataque a Irak se dio sin el aval del Consejo de Seguridad. México y otros países opusieron determinados reparos o resistencias, pero no se aprobó la famosa resolución. De manera que no se trata ya, como en otra época, ni siquiera de hacer una provocación para justificar, para aparentar haber sido atacado. La guerra ahora puede ser preventiva, sólo se basa en una suposición que alguien fabrique.

"Pero sí hay un problema político. En el mundo hay millones de personas que se movilizaron contra la guerra en Irak. A pesar de todas las demonizaciones de que ha sido objeto el régimen de Hussein, yo creo que Cuba cuenta con incomparablemente mayor respaldo en el mundo y es mucha la gente, empezando en Estados Unidos, que estaría contra una agresión a Cuba. No tengo la menor duda."

-Hay otra forma de ver la cercanía territorial de Cuba a Estados Unidos, y es que forma parte teóricamente del espacio de acción del Comando Norte estadunidense. ¿ No habría que considerar adicionalmente este hecho como una dificultad para una operación militar?

-Hay un viejo principio, una norma no escrita de la diplomacia, de la política, a lo largo de la historia. A todos los estados, a todos los países, les ha interesado especialmente la tranquilidad, la calma en la vecindad. Eso le pasa a las personas. A usted le conviene que sus vecinos se sientan bien, sean felices. Le molestaría el ruido, que hubiera incidentes o que tuviera fuego en la casa.




Segunda parte

-En Estados Unidos se ven señales contradictorias hacia Cuba. En los pasados meses ha habido duras declaraciones del enviado especial Otto Reich, el anuncio de que restringirán las licencias de viaje, el aumento de multas por los viajes sin permiso a Cuba, la incautación y subasta de dos aviones cubanos secuestrados, y las acusaciones de interferir transmisiones de televisión de iraníes opositores; pero, por otro lado, la aprobación del nuevo subsecretario para Asuntos Hemisféricos estaba condicionada por un recurso legislativo favorable a los viajes a Cuba, el Tesoro sigue autorizando la venta de alimentos, hay acuerdos comerciales de dos puertos con Cuba, llegan a La Habana naves con bandera estadunidense, se enjuicia (en abril) al secuestrador del An-24... ¿todo esto forma parte de esa serie de complicaciones de la política estadunidense hacia Cuba?

-¿Qué diría si fuera a resumir eso? ¿Qué es lo que se lee en ese paneo? Que hay un forcejeo. Falta todavía otra cosa divertida: la fenomenal bronca que se está armando en Miami entre la Fundación Nacional Cubano-Americana y los legisladores de origen cubano, a partir de que se consideran traicionados por la administración, que no está cumpliendo sus compromisos de acabar con la Revolución Cubana. Esto es dicho en síntesis. ¿Cuál sería mi explicación? Hay una tendencia objetiva, una corriente en la que van marchando los acontecimientos en el sustrato, en la dirección de aumento constante, sostenido, de los sectores en Estados Unidos que se pronuncian por una normalización de las relaciones. Que ya no son solamente los críticos del lado progresista, liberal, los que se han opuesto al bloqueo, los que están por una política de paz. No son solamente los religiosos, las organizaciones humanitarias. Son los agricultores, que tienen un cierto nivel de organización, que en general tienen más vinculación con el Partido Republicano y que en general son gente moderadamente conservadora o conservadora plenamente, que no tienen nada que ver con el liberalismo estadunidense. Son otro tipo de actores, además con razones muy sólidas, porque son propias. No quieren tener comercio con Cuba para beneficiar al socialismo, sino porque tienen necesidad de buscar mercados.

Impacto en Miami

-El consenso bipartidista que había sobre Cuba parece que se rompió irreversiblemente y que ahora no importa si se es demócrata o republicano, liberal o conservador, porque Cuba es un reactivo un poco más complejo...

-No. Pienso que en lo fundamental sí, pero no puede decirse exactamente así. Se puede decir que hoy existe un bloque que incluye a republicanos y demócratas, a liberales y conservadores, que están por permitir el comercio y permitir los viajes. No llega a que todo ese bloque esté por eliminar completamente la política agresiva, eliminar el bloqueo. Algunos sí, pero no todos. Las elecciones de 2000 llevan al poder a un grupo que está comprometido con lo contrario, con intentar frenar esa corriente. A eso se compromete, y el compromiso adquiere una especial significación por el modo tan peculiar en que llegó Bush a la presidencia. "Nunca olvidaré", dijo en Miami, "lo que ustedes han hecho por mí". Cómo lo va a olvidar, si es presidente por ese robo de elecciones que hubo en Miami.

-Pero según algunos ya se olvidó...

-Exactamente. Se da esa corriente, que yo no creo que vaya a terminar, porque para que cesase tendrían que perder los agricultores el interés por tener el mercado cubano, que es tradicional para ellos, que está muy cerca de sus producciones. Tendría que desaparecer el interés de los estadunidenses por ejercer su libertad de viajar a Cuba. Hay esa corriente objetiva que está empujando en esa dirección. Viene una administración que está comprometida a frenar esa corriente o a impedir que avance. Por primera vez hay una administración en la Casa Blanca que le debe su elección a esta ultraderecha de origen cubano.

Lo que están diciendo hoy en Miami es que el presidente no ha cumplido sus compromisos. En la medida en que avanza la corriente en favor del comercio, en favor de la normalización, se agudiza la reacción hostil e inclusive la tendencia a la provocación. Vamos a seguir viendo ese juego de contradicciones, que tiene una carga de peligro evidente. Vuelva a hacer ese análisis en la medida en que se acercan las próximas elecciones.

Los cinco presos

-Con este panorama de contradicciones, ¿se siente optimista o pesimista sobre la resolución que se espera en septiembre sobre el caso de los cinco cubanos presos en Estados Unidos?

-Están en fase de apelación, que es de intercambio de papeles. La defensa presentó sus escritos. Ahora el gobierno, la fiscalía, tiene hasta el 15 de septiembre para responder. El tribunal va a dar a la defensa un plazo adicional para que a su vez responda a la respuesta del gobierno, lo que llevará todo hasta el 15 de octubre más o menos. A partir de ahí el tribunal de Atlanta va a designar a tres magistrados para que tomen una decisión, que será apelable al conjunto de la Corte de Atlanta. El veredicto depende de esos tres magistrados, pero la ley no les impone fecha. Después de una presentación oral pueden decidir inmediatamente o en dos o tres meses. Lo que hacen los especialistas es especular. En otras palabras, lo que no hay la menor duda es que no sería nunca antes de octubre.

¿Si soy optimista o pesimista? Desde el punto de vista estrictamente jurídico, técnico, legal, no tengo la menor duda de que si eso fuera sólo el único factor, sería tremendamente optimista.

(Alarcón recuerda que la defensa de los cinco cubanos condenados en diciembre de 2001 por espionaje y otros cargos a penas que incluyen la cadena perpetua ha reclamado irregularidades jurídicas y demandado la celebración de un nuevo juicio, considerando que el celebrado en Miami no pudo ser imparcial por la atmósfera anticastrista de esa ciudad).

El cambio de sede, dice Alarcón, "está en la mejor tradición estadunidense. Es casi automático en Estados Unidos. En el tiempo de esta moción (noviembre de 2002) para acá, fíjese la cantidad de juicios que han sido cambiados de sede. El más reciente, el de los dos francotiradores que no van a ser juzgados en Washington. Al de la explosión en Oklahoma lo juzgaron en Colorado. Esto es casi de rutina en Estados Unidos".

"En este caso", argumenta Alarcón, "se dio además un hecho de prevaricación del gobierno, porque el mismo gobierno que se opuso a cambiar la sede de Miami, alegando que en ese estado no existían prejuicios para ver un tema como éste con imparcialidad, al año siguiente fue el acusado en un pleito de discriminación laboral, por cierto en relación con un mexicano; como la demanda de esa persona estaba relacionada directamente con el caso de Elián González (el balserito que fue devuelto a Cuba), el gobierno dijo que nada relacionado con Cuba podía verse imparcialmente en Miami".

(Más allá del cambio de sede, Alarcón invoca otros tramos cruciales del alegato de defensa, como el hecho de que uno de los sentenciados, Gerardo Hernández, está condenado por asesinato en primer grado, a pesar de que la fiscalía se desistió de ese cargo; o que la acusación anticipó desde el principio del juicio que no había forma de documentar el espionaje).

"Hay una serie de errores, de violaciones, que desde el punto de vista técnico lo harían sentirse a uno muy optimista", concluye Alarcón. "No voy a prejuzgar a los magistrados de Atlanta. ¿Dónde está el problema? En que este es un caso político (...) que tiene que ver nada menos y nada más que con la lucha contra el terrorismo y la actitud real frente al terrorismo.

"Cuando los magistrados se enfrenten a eso, van a darse cuenta de lo que estamos hablando. Pero de este tema no se habla en Estados Unidos. Los magistrados no lo han leído en los periódicos, no lo han visto en la televisión, no han leído un libro. Como están las cosas, todo está en las manos de la integridad, de la honestidad, de los magistrados que vayan a ser designados."