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27 de julio del 2003
Notas al fascismo corriente
Politiqueros de la rumba
La Jiribilla
Después del sepelio de Celia Cruz, la oreja peluda de la politiquería miamense volvió a asomarse a propósito de las recientes nominaciones de los premios Grammy Latinos 2003. El reconocimiento a varios artistas cubanos entre los que se encuentran la orquesta los Van Van, Orishas, La Charanga Habanera, Ibrahín Ferrer, Eliades Acosta y Chucho Valdés, provocó la reacción airada de personajes como Emilio Estefan o Willy Chirino.
Al enterarse de la noticia, estos politiqueros de la rumba declararon en sendas entrevistas que no participarían en la ceremonia de premiación, que se realizará el 3 de septiembre en el American Airlines Arena, si en la misma se presentaba alguno de los músicos nominados residentes en Cuba.
Más allá fue, sin duda, el comisionado de la ciudad de Miami, Tomás Regalado, uno de los más destacados opositores a la presencia de los músicos de Cuba en el show, quien afirmó que no admitirá la presencia de músicos cubanos ni siquiera como asistentes a la ceremonia: «Son artistas politizados y ni siquiera estaría en la misma sala con ellos», y amenazó con que si los músicos de la Isla arribaban a esa ciudad para estar en los Grammy se uniría a las protestas.
Estas «apolíticas figuras» son algunas de las que, con similares amenazantes argumentos, provocaron que la sede de los premios del 2001 fuera trasladada de Miami a Los Ángeles y que, para esta edición, resolvieron negarles fondos públicos a los Grammy Latinos si los organizadores invitan a artistas cubanos.
Pertenecen a la misma especie de los que obligan a los artistas de la Isla a repetir de memoria, como condición sine qua non para residir en esa ciudad, una sarta de consignas que sirven de alimento a la propaganda anticubana.
Por suerte, no engañan a nadie. La frustración y el odio nada tienen que ver con la cultura.