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7 de septiembre del 2003
¿Quiénes son los terroristas?
Prisioneros del Imperio
Jose Daniel Fierro
Rebelión
Imagínense (es sólo un suponer) que el gobierno español
harto de solicitar de Marruecos un convenio bilateral para luchar contra el
terrorismo, y no obtener ninguna respuesta, infiltrara a un pequeño número
de personas en algún grupo marroquí, de los denominados por occidente
como "integristas radicales" o "células terroristas islámicas"..
Supongamos que efectivamente este grupo realizara actos de terrorismo contra
intereses españoles, materiales o humanos, y que las autoridades marroquíes
descubrieran en un momento dado a los infiltrados..
A partir de ese momento dos podrían ser las posibilidades: que el gobierno
marroquí liberara y expulsara a esos ciudadanos españoles; o que
no lo hicieran y los juzgaran como espías extranjeros sometiéndolos
a malos tratos, vejaciones de todo tipo y a un juicio sin ninguna garantía
procesal y en el que se manipularan pruebas o se inventaran las necesarias para
poder condenarlos..
En el primer caso, la prensa se haría eco durante unos días y
las autoridades respectivas harían declaraciones altisonantes, de cara
a sus galerías, para que días después todo quedara olvidado..
Pero ¿qué ocurriría en el segundo caso? No es difícil imaginar
las declaraciones que emitiría el gobierno español, la agresividad
que desatarían los medios de propaganda del régimen y las presiones
internacionales -del llamado mundo libre- a las que sería sometido el
gobierno de Marruecos..
Hasta aquí la hipótesis. Ahora viene un caso real..
Estados Unidos es el único país del mundo que ha sido condenado
por el Tribunal Penal Internacional por practicar el terrorismo internacional.
Hubo además dos resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que apoyaron
el fallo del tribunal, aunque en ambas ocasiones con el veto de los EE.UU. Estos
actos de terrorismo no fueron pequeñas acciones, sino una guerra que
prácticamente destruyó Nicaragua. También contra Cuba Washington
ha llevado a cabo de manera permanente una campaña terrorista desde 1959
que se intensificó en los años 60 y alcanzó su máxima
expresión en los 70..
Cuba ha ofrecido, en múltiples ocasiones, cooperar con los Estados Unidos
en la lucha contra el terrorismo y, de hecho, el FBI ha enviado personal a la
isla para informarse al respecto. Sin embargo, esa ha sido toda la labor realizada
por el gobierno norteamericano. De hecho, desde los años 70, Estados
Unidos se ha opuesto de manera oficial al terrorismo que se origina en su territorio,
pero en la práctica lo sigue tolerando al no cerrar a estos grupos sus
campos de entrenamiento ni cortarles las formas de financiación..
El siguiente capítulo fue el arresto de 5 cubanos (agentes de la seguridad
del gobierno de la isla) que se habían infiltrado en grupos terroristas
en Estados Unidos, que violan la leyes de esta nación y actúan
impunemente contra Cuba. No deja de ser curioso que las autoridades norteamericanas
detuvieran a los infiltrados y no a los terroristas. Lo cual demuestra que la
nación más poderosa del planeta rehúsa a cooperar con Cuba
en la lucha contra el terrorismo porque ello conduciría directamente
a grupos radicados en su propio territorio y amparados por ellos mismos..
Estos cinco ciudadanos cubanos, Gerardo, René, Fernando, Antonio y Ramón,
se encuentran, desde hace años, en las cárceles del imperio, en
condiciones y bajo actuaciones que vulneran la propia Constitución estadounidense..
Los detenidos tuvieron que esperar casi dos años hasta el juicio, recluidos
en condiciones infrahumanas, sin tener contacto siquiera con sus familiares
más cercanos. Y con posterioridad pasaron más de un año
sólo en la vista oral del juicio y en la selección del jurado.
Se violaron la VIII Enmienda de la Constitución de Estados Unidos y las
normas de la ONU sobre el tratamiento de los presos y detenidos y las propias
regulaciones carcelarias norteamericanas al mantenerlos en confinamiento solitario
por dos períodos -el primero de 17 meses y el segundo de 48 días-
que obstaculizó gravemente su defensa y les ha ocasionado a ellos y a
sus familiares sufrimientos injustificables que constituyen violaciones flagrantes
de sus derechos humanos..
Fueron despojados de todas sus pertenencias de manera arbitraria, primero en
sus propios domicilios y más tarde en la cárcel, donde nuevamente
les fueron retiradas todas sus efectos personales, incluyendo cartas, fotos,
poemas....
En el juicio no se presentaron pruebas directas ni circunstanciales que los
incriminara como espías. Se les condenó única y exclusivamente
por haber luchado, a riesgo de sus vidas, contra grupos terroristas que operan
libremente en Miami. Una actividad terrorista que consta en documentos oficiales
norteamericanos, ha sido recogida por la prensa e incluso reconocida públicamente
por sus propios autores..
El tribunal no atendió a las solicitudes de la defensa para que fuesen
consideradas como pruebas relevantes documentos oficiales. Al amparo de la Ley
de procedimiento de información clasificada, se manipularon "pruebas"
que fueron utilizadas selectiva y arbitrariamente. Igualmente ocurrió
con los testigos, alguno de los cuales fueron presionados por la Fiscalía
en el tribunal y por medios de prensa para evitar que revelasen informaciones
de utilidad para la defensa..
Fueron condenados por un jurado que tras cinco meses de juicio, miles de páginas
de documentos y decenas de cargos contra los acusados, pronunció su veredicto
sin ninguna demora, sin solicitar ni una aclaración técnica y
sin expresar duda alguna a pesar de la complejidad del proceso. El veredicto
fue de culpabilidad para los cinco cubanos en todos los cargos imputados..
Desde entonces sufren sus condenas en cinco cárceles ubicadas en lugares
distantes entre sí y en territorio de Estados Unidos, lo cual supone
un castigo añadido para sus familiares y amigos. Se les niega la condición
de prisionero político, y se les mantiene sujetos a un régimen
igual y en medio de delincuentes comunes. (¿Por qué será que este
tipo de medidas me resultan tan familiarmente conocidas y tan hispánicamente
cercanas?)..
Las injustas sentencias se encuentran en la actualidad en trámite de
apelación. Esta apelación no es un recurso para un nuevo juicio
en una instancia superior, sino en una revisión de los posibles errores
legales o de Derecho en que pueda haber incurrido el tribunal. Los errores,
violaciones y excesos cometidos en el proceso no solo constituyen un gesto de
impunidad hacia los grupos terroristas, son además la muestra de la podredumbre
de todo el sistema judicial yanqui. Son la patente de corso (en el sentido originario
de este término) hacia las mafias anticubanas que operan desde Miami.
Grupos que han celebrado públicamente su "victoria" y han manifestado
abiertamente el estímulo que este proceso significa para sus actividades
criminales..
¿Podemos confiar a estas alturas en que alguna de las "democracias occidentales"
o algún medio de prensa "independiente" realice una protesta contra esta
farsa de justicia? .
O expresado de otro modo ¿cómo es posible que dentro del sistema capitalista
aún se mantengan en pie los mitos de la independencia judicial, la soberanía
nacional y la imparcialidad de los medios de propaganda? .
Finalizo con un contrapunto sangrante..
El estado español que durante años ha creado y amparado grupos
terroristas (alguno de los cuales ha operado con total impunidad en el extranjero),
que ha espiado a partidos políticos y que se ha infiltrado en grupos
y movimientos sociales, nunca ha sufrido castigo ni condena..
Y ahora reconoce que miembros de sus servicios secretos espían y están
infiltrados en grupos antiglobalización (a los que consideran, sin lugar
a dudas, terroristas) y que la decisión de desalojar a los marroquís
del islote de Perejil la tomaron cuatro personas (Aznar entre ellos) en torno
al rey Juan Carlos, tomando un café..
¿Hay quien confíe en que este proceder desatará una tormenta,
por pequeña que esta sea, en el reino hispano?