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29 de agosto del 2003
Trata de personas y prostitución infantil en Cuba:
¿Dónde están las
pruebas?
Rosa Miriam Elizalde
Cubadebate
Lo peor que tiene esta nota de El Herald* es su falta de originalidad.
Desde hace poco más de diez años la jinetera -un concepto relativamente
reciente en el habla popular cubana- es un suceso de marketing de la prensa
contra Cuba y ha pasado por todo tipo de especulaciones, la mayoría mentirosas,
pero algunas al menos con cierta imaginación.
Este fue y sigue siendo uno de los temas favoritos de satanización de
la Revolución cubana, y como es de suponer ya tuvo la bendición
del Departamento de Estado, cuando el pasado junio incluyó a la Isla
en el listado de países que patrocinan el tráfico de personas
y la pornografía infantil. Como siempre, Estados Unidos, buscando al
culpable fuera de casa, metió a Cuba en esta nueva "certificación".
(Por cierto, ¿por qué no habló Powell de los 100 000 niños
norteamericanos prostituido -20 000 solo en Nueva York-, que aparecen en las
cifras oficiales de la ONU y de la Organización Mundial del Turismo?)
"De no corregir la situación las leyes estadounidenses -dijo Colin Powell
-, nos veremos obligados a aplicar sanciones en la ayuda no-humanitaria y no-comercial
que provengan de los Estados Unidos". Es decir, que para fines de este año
se espera que el Departamento de Justicia emita un informe acerca de los progresos
del gobierno norteamericano para eliminar el tráfico de personas hacia
su país.
Para Cuba la "ayuda" no-humanitaria y no-comercial hace más de 40 años
que no se produce. ¿Qué significa que Estados Unidos progrese en la eliminación
de tráfico de personas con respecto a Cuba? ¿Sancionará a los
traficantes del estrecho de la Florida? ¿Eliminará la Ley de Ajuste Cubano?
¿Pondrá fin a la impunidad de los piratas aéreos? ¿Devolverá
las naves y las embarcaciones robadas? ¿Por qué no habla El Herald de
estos asuntos?
Cualquier lector se da cuenta de que lo están timando en esta nota que
ni siquiera firma con su nombre el autor -ese Casto Ocando parece un personaje
de la era de Tres Patines (programa humorístico de la década del
50 en Cuba). Las fuentes venezolanas no aparecen tampoco con su nombre: "un
alto funcionario", "la fuente", "el documento"... Mientras que otras testimoniantes
"imparciales" desde Miami son quienes proveen los "datos" del tráfico
de cubanas hacia Venezuela y otros países, aderezados con lugares comunes
y especulaciones tan poco serias como socorridas.
No es nuevo, porque Cuba ha vivido la experiencia inédita en el mundo
de la manipulación política del drama de la prostitución,
al ser el centro durante años de una campaña internacional en
la cual se presenta a las cubanas, todas, como potenciales objetos de venta.
"Te sentirás observado por cientos de mujeres asequibles", comienza un
artículo de la revista Man, de enero de 1996, cuya tesis, desgraciadamente,
no ha sido excepcional en los últimos diez años de Período
Especial.
Esta visión se ha mantenido prácticamente inalterable en la última
década. La revista Deep, de México, que circula también
en Estados Unidos, trae en su edición de diciembre del 2002 un artículo
aderezado con fotos de mujeres semidesnudas. El primer párrafo de "Cuba,
sensualidad caribeña", dice: "Cuba es conocida como el burdel más
grande del mundo, donde los turistas pueden vivir noches de sexo indescriptibles.
¡No esperes más y conoce con nosotros la zona más caliente de
esta sensual y erótica isla!"
Al vincular la reaparición de la prostitución en Cuba con las
medidas puestas en vigor para fortalecer la economía, en realidad lo
que se ha intentado demostrar es la inviabilidad de su proyecto social. Sin
matices y encubriendo el fenómeno se ofrece, como máxima evidencia
de desintegración política del sistema cubano, el regreso de un
tipo de comercio desaparecido en las primeras décadas de la Revolución.
"Esa campaña pretende presentar a la cada vez más elevada cifra
de turistas que visitan la Isla, como una oleada de machos hambrientos de sexo,
que encontrarían satisfacción a sus deseos en una isla azotada
por la miseria, cuyas mujeres se venderían por un plato de lentejas",
diría un periodista español que protagonizó una polémica
sobre el tema en la revista Cambio 16 a mediados de los años 90.
Es muy frecuente el intento por demostrar que la economía crece gracias
al mercado del sexo y no ha faltado quien, temerariamente, le adjudique a Cuba
la patente de un "imperialismo erótico", al intentar explicar las señales
de recuperación económica de un país bloqueado. En este
tipo de análisis, por supuesto, la imagen de la prostitución aparece
descontextualizada. Como por regla el fenómeno se señala de manera
superficial y se ofrece una información parcializada, el extranjero asume
que la prostituta de la cual se le habla no se diferencia, en lo esencial, de
la que se vende en los prostíbulos y en las calles de su ciudad y que
se inserta en un mercado altamente organizado y lucrativo, algo que está
bastante lejos de la realidad cubana.
Como fórmula matemática que se cierra en sí misma, la ecuación
"cubana (o)=prostituta=Cuba" es la identidad estigmatizada de un país
y la versión tropical del fracaso del socialismo. Directa o indirectamente,
lo que se vende como imagen es la posibilidad de someter a la nación
cubana. Que "todas las mujeres son asequibles" no solo dice que se puede comprar
la sexualidad y el poder sobre otro ser humano -y por extensión, apoderarse
de un país por un período de tiempo previamente establecido-,
sino que se puede disponer de la intimidad, el ámbito que en los seres
humanos, sean de donde sean, está más relacionado con la vergüenza
y el tabú.
La inclusión de la Isla en la nueva lista negra de Powell, ese "ese documento
grosero, cínico, repugnante" tal como lo calificó Fidel, sencillamente
es más de lo mismo. Como lo es también que el Herald lo apoye,
mienta, aderece con sus fobias de turno -Venezuela, sin dudas-, y fabrique bodrios
como este del señor Casto, un insulto a la inteligencia de cualquier
lector.
*Se refiere al artículo publicado por El Nuevo Herald, de Miami: "Revelan
tráfico de mujeres cubanas", del pasado 26 de agosto. Se puede leer también
en http://www.cubadebate.cu