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28 de septiembre del 2003
Carta abierta a los intelectuales y artistas del Estado español
Con Cuba hasta la Victoria
Rebelión
Una delegación de la Alianza de Intelectuales Antiimperialistas
ha viajado en septiembre a Cuba para manifestar su solidaridad con el pueblo
cubano y con su revolución, y para establecer contactos con escritores,
artistas plásticos, cineastas, músicos y otros representantes
del mundo de la cultura.
El viaje ha corroborado lo que ya sabíamos: que Cuba, como último
baluarte del socialismo y obligado referente de las esperanzadoras transformaciones
sociopolíticas que se están produciendo en América Latina,
está hoy más que nunca en el punto de mira del imperialismo estadounidense
y de sus cómplices europeos, y que Cuba resiste el acoso con redoblada
entereza y con ejemplar dignidad.
El neofranquista Gobierno español, que ha jugado --y sigue jugando--
un papel especialmente abyecto en el conflicto de Iraq, también se ha
convertido en uno de los principales instigadores de la actual campaña
internacional contra Cuba, y esta vez con la complicidad de la supuesta oposición
y de algunos intelectuales y artistas que, ante la opinión pública,
pasan por progresistas. En este sentido, el papel jugado por el diario El País
--y por el grupo PRISA en general-- ha sido decisivo. A nadie puede sorprenderle
que los canallas que, en función de los intereses económicos de
sus amos, apoyaron en su día a los golpistas venezolanos, firmaran la
"Carta abierta contra la represión en Cuba" publicada en El País
el pasado 7 de junio. Pero sí sorprende ver, junto a las firmas más
serviles y reaccionarias, las de algunas personas de probada --o probable--
honradez intelectual.
Creemos que la tendenciosa redacción de la esquemática Carta de
El País puede haber inducido a algunas personas a añadir su firma
a lo que se presentaba como una defensa de la "oposición pacífica".
Todos estamos --o deberíamos estar-- en contra de que se reprima a la
oposición pacífica, sea cual fuere el Gobierno al que se enfrenta.
Pero los graves acontecimientos que recientemente se han producido en Cuba,
no tienen que ver con una supuesta "oposición pacífica", sino
con los agentes de la CIA y los terroristas a sueldo de Washington infiltrados
en el país. El acoso sufrido por Cuba durante más de cuatro décadas
se ha intensificado, tras la desaparición de la Unión Soviética,
hasta extermos que solo se explican en función del terror que al imperialismo
estadounidense y sus aliados --al gran capital, en última instancia--
le inspira la viabilidad del proyecto cubano, es decir, la viabilidad de la
revolución socialista. Ni los neofascistas ni los socialdemócratas
pueden perdonarle a Cuba que haya demostrado que el socialismo es posible. Tras
la caída del Muro de Berlín y la desaparición de la URSS,
muchos creyeron que la revolución cubana estaba liquidada; pero mientras
los contrarrevolucionarios de Miami hacían las maletas, Cuba resistía
y salía fortalecida de la ordalía que supuso el "período
especial".
Mientras los neoliberales proclamaban el hundimiento del socialismo y el "fin
de la historia", Cuba demostraba que el socialismo está más vivo
que nunca y puede desarrollarse incluso en las circunstancias más adversas.
Y la heroica resistencia del pueblo cubano ha servido de ejemplo y acicate a
toda América Latina. Los importanes cambios políticos y las movilizaciones
sociales que en los últimos años se están produciendo en
Venezuela, Brasil, México, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador,
Uruguay..., tienen en Cuba su referente y su modelo.
Una poderosa vibración revolucionaria recorre América Latina de
norte a sur y de costa a costa, y el epicentro de esa sacudida está en
Cuba. El epicentro es Cuba, y el hipocentro es el socialismo, ese socialismo
que los neoliberales daban por muerto y enterrado. Por eso los gobiernos más
reaccionarios de América y Europa se han aliado contra Cuba con el apoyo
incondicional de la supuesta oposición y de algunos intelectuales que
--como dijo Dalton Trumbo de quienes durante el macartismo traicionaron a sus
compañeros-- no defienden el pan de sus hijos, sino sus piscinas.
Si aún cabía alguna duda, los acontecimientos de los últimos
años han demostrado de la forma más brutal e inequívoca
que el imperialismo estadounidense y sus aliados no se detendrán ante
nada con tal de llevar adelante sus planes de dominación y expolio. Por
eso Cuba necesita hoy más que nunca nuestra solidaridad, del mismo modo
que nosotros necesitamos, hoy más que nunca, el ejemplo del heroico pueblo
cubano.
A quienes ya han manifestado su apoyo a la revolución cubana, les pedimos
que no se limiten al testimonio personal o esporádico, sino que se sumen
a la lucha colectiva y organizada contra la barbarie imperialista.
A quienes --por indecisión, negligencia o cobardía-- no han manifestado
aún su apoyo a Cuba, les pedimos que lo hagan abiertamente.
A quienes, presionados o manipulados por los poderes mediáticos, han
atacado a Cuba confundiendo las agresiones imperialistas con la "oposición
pacífica", les pedimos que reconsideren su posición y acudan a
fuentes más fiables que los medios al servicio del poder. Si la información
objetiva es, para todos, un derecho fundamental, para los intelectuales --y,
en general, para quienes expresan públicamente sus opiniones-- es, ante
todo, un deber insoslayable.
Quienes hemos hecho de la cultura y la comunicación nuestro oficio, tenemos,
hoy más que nunca, la obligación moral de oponernos a los abusos
del poder y al falaz discurso que intenta legitimarlos. Y eso implica, como
objetivo prioritario, defender ese último reducto del socialismo, ese
primer paso hacia la democracia participativa que es la revolución cubana.