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26 de julio del 2003
Sobre la vida religiosa en Cuba
Eva Björklund
Rebelión
Traducido para Rebelión por Eva Björklund
Con motivo de la desinformación en el programa de la radio sueca Gente
y Fé, del 19 de julio.
Escucho a menudo Gente y Fé (programa semanal de radio), por los
interesantes temas y por las discusiones sobre cuestiones espirituales dirigidas
a la búsqueda de la verdad. Por eso sufrí un choque muy grande
cuando escuché el sábado 19 de julio un reportaje sobre Cuba,
que planteaba que esa sociedad se caracterizaba por la opresión y el
temor, y que la libertad religiosa estaba amenazada.
Solamente la ignorancia total de la vida religiosa en Cuba y de las incrementadas
amenazas y agresiones hacia Cuba - "primero Irak, después Cuba"- pueden
llevar a una representación tan engañosa de la situación
en Cuba.
En Cuba, la mayoria de las creencias religiosas estan representadas en congregaciones
activas, incluso el islam, el budismo y el judaismo. Alrededor del 15% de los
cubanos dicen pertenecer a alguna religión, el 15% dicen ser ateos y
el resto se reparte, en mayor o menor medida, entre distintas ramasw de la santería,
tradición sincrétista que nació de la religión yorubá
de los esclavos africanos, cuando los dioses fueron disfrazados con ropas de
santos católicos para que los esclavos pudieran continuar rindiéndoles
culto. Es considerada por la iglesia católica como superstición.
No se puede hablar de "la iglesia" en Cuba, como se ha podido hablar de "la
iglesia" en Suecia hasta la reciente abolición de la iglesia estatal.
La iglesia católica en Cuba nunca ha tenido una posición fuerte
en la población. Exige trato preferencial por parte del estado pero para
esto no existen fundamentos, y trato preferencial no tiene. Las denominaciones
protestantes tienen mas o menos la misma cantidad de miembros que las parroquias
católicas, alrededor de medio millón. Y las denominacionens son
muchas: bautistas, pentecostales, metodistas, presbiteranos, episcopales, adventistas,
etc. Y como ejemplo de que se trata de una actividad viva se puede mencionar
que después de 1994 se han construído 100 iglesias adventistas
en Cuba, y unas 80 estan en reparación. Lo mismo ha sucedido con locales
de otras comunidades.
La mayoría -excepto la iglesia católica- son parte del Consejo
Cubano de Iglesias, que a su vez es parte del internacional. Las iglesias protestantes
en Cuba tienen también una cooperación estrecha con denominaciones
hermanas y con el Consejo Ecuménico de los Estados Unidos. Algunas denominaciones
y congregaciones se han interesado por el proyecto social cubano de igualdad,
justicia y solidaridad, la lucha contra el racismo y la discriminación
de genero, la lucha por la educación y la salud para todos y sobre todo
en la defensa de la seguridad nacional de Cuba. Otras son neutrales hacia la
sociedad terrenal, y otras trabajan en contra de los cimientos de la sociedad
cubana. A estas últimas pertenece la jerarquía de la iglesia católica,
aunque pocos de sus miembros o sacerdotes compartan la lucha por prohibir también
en Cuba los divorcios, el aborto, la educación sexual, las relaciones
libres y la igualdad e independencia económica de la mujer.
Esto lo puede propagar la iglesia católica por medio de una serie de
publicaciones periódicas, y cuenta con imprentas. Incluso una de último
modelo recientemente adquirida desde Alemania. Que la iglesia católica
se oponga a la pena de muerte no es una novedad, y en lo más mínimo
es peligroso decirlo. Tampoco estan solos en criticarla abiertamente (ver el
discurso del pastor Lucius Walker el 1 de mayo en la Habana, y y la carta de
los líderes religiosos cubanos "A las igelsias, consejos de iglesias,
dirigentes y organizaciones ecumenicas y ONGs de inspiración cristiana
").
Y en cuanto al juicio a los "disidentes", los obispos de la iglesia católica
sólo han expresado su preocupación por las largas condenas y han
pedido clemencia, nada más. Al contrario, el cardenal y además
arzobispo, como respuesta a criticas por no apoyar la "oposición", ha
dicho que no es tarea de la iglesia apoyar ni a la oposición ni al gobierno.
Con respecto a las condenas de los que en la prensa occidental son llamados
"disidentes", y que en los medios cubanos son llamados mercenarios. Éstos
no fueron condenados por sus opiniones, fueron condenados por su documentada
y prolongada cooperación con la Oficina de Intereses de los Estados Unidos
en la Habana. El ciudadano sueco que recientemente fue juzgado por espionaje
contra la empresa transnacional Ericsson es "disidente" en igual grado que lo
son los cubanos condenados por, entre otras cosas, proveer a Estados Unidos
- quien lleva una guerra económica contra Cuba violando el derecho internacional
- con información sobre la situación económica en Cuba
y sobre las empresas extranjeras que comercian e invierten en Cuba, para que
Estados Unidos pueda ejercer presiones sobre ellas obligándolas a suspender
los negocios y unirse al bloqueo económico.
Las pruebas han sido mostradas ante los medios masivos de comunicación
internacional: videos, fotos, cuentas bancarias, libros de contabilidad, etc.
que demuestran que los acusados fueron juzgados por cooperación con una
potencia extranjera hostil. A los "independientes" se les concedió salarios
de hasta 5-20 veces el salario mensual normal, por su cooperación. También
se les dió pase libre a la Oficina de Intereses de los Estados Unidos
en la Habana, para poder entrar y salir a cualquier hora del día. Pero
los medios internacionales no ha querido informar al público sobre esto,
sino que ha afirmado al unísono que los detenidos fueron condenados por
sus opiniónes. Los medios de comunicación internacionales también
han ocultado consecuentemente las incrementadas amenzas de Estados Unidos de
hacerse cargo de Cuba después de Irak. De esta forma los medios internacionales
contribuyen - y ahora incluso Gente y Fé - a la demonización que
prepara a la opinión pública para otra agresión más
por parte de los Estados Unidos.
Los planes de los Estados unidos son totalmente abiertos. En 1996 el congreso
aprobó una ley segun la cual se implantaría en Cuba un gobierno
favorable a los Estados Unidos, y el cambio de regimen se iría preparando
mediante un llamado "movimiento demacrático". El apoyo económico
visible a este proyecto ha ascendido entre 1997- 2002 a más que 20 millones
de dólares, y eso es sólo una pequeña parte del gran torrente
de dinero. El presupuesto visible para el año 2003 es de 7 millones de
dólares. Y, sea pagado o no, es un delito evidente en cualquier país
del mundo el cooperar directamente con la política de agresión
de una potencia extranjera hostil.
La guerra económica de Estados Unidos es piedra angular de esta agresión,
que también se intensifica y que va acompañada de acciones terroristas
organizadas por la extrema derecha cubana de Miami. Su lobby, junto con el de
Israel, es el más fuerte en Estados Unidos y ha organizado demostraciones
exigiendo "Primero Irak, después Cuba". En los pantanos de la Florida
se entrenan bandas armadas, con el conocimiento del FBI y la CIA, y se preparan
para ser parte de "el poder militar de la nueva Cuba". Y Jeb, hermano del presidente
y gobernador de la Florida, tiene trato abierto con terroristas de mala fama
al mismo tiempo que el FBI encarcela a quienes revelan los planes de los terroristas.
Los ataque verbales hacia Cuba se han intensificado fuertemente mediante acusaciones
infundadas de existencia de armas biológicas y apoyo al terrorismo. Esto
último, junto con la nueva doctrina militar de los Estados Unidos con
propósitos de atacar primero "sin advertencia previa en cualquier rincón
oscuro del mundo ", constituye una amenaza bastante obvia y urgente. Cuba tiene
motivos para temer que la escalada de secuestros de aviones y barcos incentivado
por los Estados Unidos llegue a tomarse como justificación para un ataque
"preventivo". A los cubanos que solicitan visado para los Estados Unidos se
les deniega estos documentos, pero al mismo tiempo se enteran de que a los secuestradores,
en vez de una condena, se les otorga inmediatamente el permiso de residencia.
Estos son los antecedentes de la pena de muerte y ejecución de 3 secuestradores
a principios de abril, lo cual todos los que nos oponemos a la pena de muerte
vemos como un revés, después de muchos años de moratoria.
Pero ésta no es razón alguna para seguirle el juego a la propaganda
que anticipa los planes bélicos de los Estados Unidos. Y como se mencionó
antes, los religiosos no tienen nada que temer de parte del estado cubano, pero
tanto ellos como todos los demás tienen mucho que temer de Estados Unidos,
y de los medios masivos que preparan condiciones para la agresión militar
de Estados Unidos, al intentar pintar a Cuba como una sociedad represiva.
(Ver también en Rebelión Preguntas
sobre Cuba , de Ernesto Cardenal)