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26 de marzo del 2004
Dilemas de la econonía cubana
Olmedo Beluche
Creemos no exagerar si decimos que la situación de Cuba hoy interesa y preocupa a todos los latinoamericanos en general, y a los socialistas del mundo en particular. A favor o en contra, Cuba está en el centro del debate político.
Defenderla o no defenderla, esa es la cuestion! Que esto es así lo demuestra el encendido debate abierto por José Saramago hace unos meses cuando dijo: "con Cuba hasta aquí", en protesta por las fuertes condenas recibidas por un grupo de disidentes cubanos y el fusilamiento de tres secuestradores tras un juicio sumario. Otros intelectuales alzaron sus voces en sentido contrario, como Pablo González Casanova, que dijo:
"Con Saramago hasta aquí, con Cuba hasta siempre". Otros más cautos, como García Márquez, tomaron una actitud intermedia, condenando la pena de muerte pero defendiendo a Cuba de la agresión norteamericana.
Tan apasionada discusión se explica porque Cuba es el único estado que sigue reivindicando abiertamente el socialismo como alternativa al capitalismo, además de cuestionar activamente el orden político y económico impuesto por el imperialismo norteamericano a través de la globalización, el neoliberalismo y el ALCA en el continente americano. Esto le ha valido estar en la lista de "estados parias", susceptibles de ser agredidos militarmente en cualquier momento por Washington.
Nadie puede desconocer la firmeza del régimen cubano, en un momento en que el imperialismo norteamericano ha apretado el pescuezo de todos los gobiernos del orbe, obligándolos a apoyar sin condiciones su "guerra al terrorismo" y su agresión contra Afganistán e Iraq. Frente a esta última guerra, Francia, Alemania y Rusia protestaron, pero finalmente claudicaron en el Consejo de Seguridad al legitimar el régimen colonial impuesto por Norteamérica en ese país tras la guerra.
A poco de los atentados del World Trade Center, el gobierno cubano emitió una declaración oficial (20/9/2001) que decía: "Bajo el efecto de la conmoción ocasionada en el mundo por la triste y brutal noticia del atentado terrorista de que fue víctima el pueblo norteamericano el 11 de septiembre,., se han dado a la siniestra tarea de resucitar viejos métodos y doctrinas que están en la raíz del terrorismo.
"Se proclama abiertamente por algunos importantes funcionarios levantar toda restricción al derecho de asesinar a cualquier persona por parte de instituciones y funcionarios de Estados Unidos.
"Tan grave como el terrorismo, y una de sus formas más execrables, es que un Estado proclame el derecho de matar a discreción en cualquier rincón del mundo sin normas legales, juicios y ni siquiera pruebas. los dirigentes políticos de los diferentes estados, a pesar de la extrema gravedad que significaría la introducción de estos procedimientos en la política internacional,., no han pronunciado una sola palabra sobre el surgimiento de la tendencia fascista y terrorista que implican tales pronunciamientos".
Declaraciones como ésta hacen de Cuba un referente obligado para los antiimperialistas del mundo. Por ello, pese a que no se compartan algunas decisiones del gobierno cubano, como los juicios sumarios por ejemplo, muchos no deseamos que nuestras críticas se confundan con el coro de voces que, en nombre de una "democracia" abstracta, le hacen el juego a la agresión norteamericana.
Sin eximir al gobierno cubano de su obligación de respetar los derechos humanos, hay que decir alto y claro que, cualquier injusticia cometida en la isla, asediada por 40 años de bloqueo y agresiones, es poca comparada con: las decenas de miles de víctimas inocentes de las guerras de agresión lanzadas por Estados Unidos, desde Panamá en 1989 a Iraq en 2003; los millones sometidos al hambre y al desempleo en todo el orbe gracias a la globalización imperialista; o los miles que se pudren en las cárceles norteamericanas sin respeto a sus derechos humanos y a elementales condiciones legales.
Situación de la economía cubana Por ello es lógico que también preocupe su futuro. En especial cuando se ha iniciado en los años noventa una reforma económica que ha abierto la isla al capital extranjero. Muchos se cuestionan si Cuba seguirá el camino de Rusia o China hacia la restauración capitalista, o si la reforma cubana tiene carácter limitado.
"En 1989, Cuba tenía la economía más colectivizada, igualitaria, dependiente del exterior y más subvencionada soviéticamente, de todo el mundo socialista", nos dice Carmelo Mesa-Lago . La necesidad de sobrevivencia política, aunada a la imposibilidad del "socialismo en un sólo país" dictaron la alta dependencia de Cuba respecto a sus relaciones económicas con la ex URSS.
"El colapso de la URSS y del COMECON fue un soplo devastador para la economía de la isla y, a principios de 1990, forzó un proceso, modesto y sigzagueante, de reformas orientadas al mercado", agrega Mesa-Lago. El primer dato a tomar en cuenta, es que el proceso de reformas cubanas empieza forzado por una situación internacional, y no como en el caso de Rusia o China que fue una decisión conciente de la dirección del Partido Comunista. Este hecho explica lo 'modesto y zigzagueante" del proceso de reformas cubanas, que lo diferencian de otros casos.
Creemos que su explicación última es política: contrario a China y Rusia, donde no existía un sector burgués capaz de disputar el poder a la burocracia, lo que le permitió transmutarse a nueva burguesía; Cuba sí tiene una burguesía "nacional", socia del capital norteamericano, que cada día conspira por recuperar el poder y sus propiedades. No hay mucho margen para un acuerdo, ni para una restauración pausada del sistema capitalista.
La nomenklatura cubana no puede transformarse en clase propietaria e ignorar a la burguesía de Miami, ambas están cruzadas por un proceso revolucionario, en el que la victoria de una implica la derrota de la otra. En el mejor de los casos, una resturación capitalista en Cuba seguiría el modelo de Alemania, en la que los líderes de la RDA acabaron en la cárcel. En el peor de los casos, una nueva guerra civil no sería descartable.
Continúa la cita: "Este proceso empezó con una apertura hacia la inversión exterior y el turismo, puesto que el gobierno deseaba controlar la reforma dentro de los enclaves extranjeros. En 1993, cuando se demostró que la estrategia no había tenido éxito, el gobierno comenzó de forma recelosa una reforma doméstica. Ha sido un proceso parcial y tímido (comparado con las reformas en China y Vietnam), con la ausencia de un plan bien integrado de etapas coordinadas por una secuencia lógica. En su lugar, las medidas se han ido tomando componente a componente, con ocasionales retrocesos y el gobierno ha intentado ajustar el control de la reforma recurriendo a una excesiva regulación".
En la parte medular de su artículo Mesa-Lago se pregunta si la reforma económica está progresando, estancada o retrocediendo. Para él los indicadores de "progreso" de la reforma son: 1. La nueva Ley de inversiones de septiembre de 1995; 2. La creación y extensión del "peso cubano convertible" (1995); 3. La legalización del mercado de pescado (1996); creación de impuestos menores a ingresos personales y autoempleo, y la creación de la Oficina para la Administración de Impuestos (1996); 4. Regulación de autoempleo y expansión de profesiones autorizadas, "así como impuestos más altos" (1996); creación de Banco de Inversión y Banco Metropolitano con carácter de sociedades anónimas (1996); 5. Autorización de zonas de libre comercio y parques industriales, en cuatro ciudades de puerto y en el aeropuerto de la Habana (1996); 6. Autorización para alquilar casa a extranjeros, "bajo fuertes restricciones y fuertes impuestos" (1996); 7. La regulación del banco nacional de Cuba y de inst ituciones financieras no bancarias (mayo 1997) "a pesar de que la esperada reforma bancaria no ha sido desarrollada todavía".
Los indicadores de "estancamiento" son: 1. "no se produjo ni la eliminación de 500.000 a 800.000 que no se necesitaban en el sector estatal, ni se retiraron todos los subsidios del estado a empresas públicas (ambos diseñados en 1996 y no implementados.."; 2. Posposición de los impuestos sobre los trabajadores y las contribuciones de los mismos a la seguridad social; 3.
Ralentización de la reducción del excedente monetario (por no implementarse las medidas anteriores) y aumento de la emisión monetaria; 4. Exclusión de los graduados universitarios y otras profesiones de actividades legales de autoempleo; 5. "el fallo de la ley de inversión externa de autorizar la contratación directa (como se esperaba), el pago y promoción de los trabajadores en empresas mixtas con inversión externa (estas actividades son todavía desarrolladas por la agencia estatal)"; 6. La no autorización a los residentes cubanos o a grupos de trabajadores para desarrollar negocios de pequeño y mediano tamaño ; 7. La afirmación oficial de que el peso cubano no tendría convertibilidad hasta que la recuperación económica estuviera consolidada; 8. Falta de referencia alguna a la necesitada reforma comprehensiva de los precios.
Luego Mesa-Lago analiza factores externos que a su juicio contribuyeron a estancar el proceso de reformas: Acta Helms-Burton (1996), elección de Yeltsin y de Aznar en España y "la decisión de la Comunidad Europea de no proporcionar ayuda económica a Cuba debido al fracaso de la isla en su movimiento hacia la democracia".
Finalmente, cita el autor un discurso de R. Castro de marzo de 1996 en el que critica aspectos de las reformas económicas y señala sus peligros, cuyo contenido parece ratificado por el Congreso del Partido Comunista de octubre de 1997. A su juicio este congreso: "entre retroceder (una opción imposible) y continuar (como los reformistas puros recomendaban), el Partido optó por mantener el status quo, porque una mayor apertura de la economía y expansión del sector no estatal podría haber amenazado el poder del régimen".
Y concluye este observador: "los indicadores de estancamiento y retroceso de la reforma son más fuertes que las que sugieren progresos continuos. De hecho, el proceso de reforma parece haber sido detenido o ralentizado de forma significativa desde 1995. La lógica política, consecuentemente, ha prevalecido sobre la lógica económica. La perspectiva de un movimiento fuerte hacia el mercado, al igual que en China y Vietnam parecía nula a fines de 1997".
El Consejo Económico para América Latina (CEPAL) realiza un análisis coincidente con el anterior: "Ha surgido y poco a poco se ha consolidado una "segunda economía", con la formación de empresas de capital mixto, el otorgamiento de autonomía de gestión a las empresas exportadoras y la multiplicación de actores en los mercados liberalizados" .
"La médula de la reforma estructural es la reconstrucción de las relaciones económicas externas con miras a resolver el estrangulamiento foráneo y el intensísimo proceso de contracción económica" (ocurrido por la desaparición del COMECON). "A fin de combatir tales tendencias, el gobierno liberalizó muchas de las regulaciones anteriores; en particular, rompió el monopolio del comercio exterior al dar autonomía de gestión a las empresas públicas y permitir su convivencia con establecimientos privados".
Respecto a la Ley de Inversiones extranjeras de 1995, la CEPAL señala: "Las características principales de esta ley representan una importante flexibilización del régimen anterior; sin embargo, se mantienen prácticas restrictivas o de control, entre las que destacan la aprobación, caso por caso, de los proyectos con participación extranjera, y la contratación de personal cubano a través de entidades públicas".
En otras palabras, esta reforma representa un cambio importante respecto de la economía socializada, pero está lejos de ser un capitalismo completo, dados los controles estatales, incluso para la compra de fuerza de trabajo por el capital privado. Algunos han señalado que esta medida facilita la superexplotación de los trabajadores, por cuanto el estado cobra sus salarios en dólares a las empresas extranjeras, y les cancela a ellos en pesos. Pero esto representa un funcionamiento anómalo desde la lógica del capital, la cual implica el principio de la libre contratación de mano de obra.
Haciendo un balance se señala que a 1998, había instaladas en Cuba unas 370 empresas con capital extranjero, con una inversión de unos 4,300 millones dólares, que contrataban unos 60 a 65 mil trabajadores sobre una fuerza laboral superior a los 4 millones de personas. Respecto al sector estatal de la economía se ha realizado un proceso de reducción en búsqueda de la eficiencia productiva, otrogando autonomía de gestión a las empresas públicas. Sin embargo, como ya vimos, no se produjo la masiva reducción de personal que se había planeado, de unos 800 mil puestos de trabajo.
El salario de los trabajadores del sector estatal se mantiene fuertemente depreciado (el salario medio es de 193 pesos ó 6 dólares del mercado negro), y ha aumentado el número de los que viven del autoempleo Al respecto Mesa-Lago estima que el desempleo abierto puede alcanzar entre 8% (dato oficial para 1997) y otras estimaciones que los sitúan entre el 12 y 19 %.
Según Mesa-Lago la fuerza de trabajo ocifialmente ubicada en el autoempleo alcanza 208.500 personas, 4.5% de la fuerza laboral. De los cuales el 29% eran antes desempleados, 29% fueron cesados de las empresas estatales, 24% eran jubilados y 18% amas de casa (1996).
Lo que estos datos nos están diciendo es que, pese a los bajísimos salarios, todavía una mayoría de los trabajadores se encuentran en el sector estatal, no en las empresas con capital externo, ni en el autoempleo (el cual podría considerarse como un inicio de sector privado, pero muy lejos de un capitalismo real).
Para conocer el estado de la producción agrícola volvemos al análisis de Mesa-Lago el cual señala que, manteniéndose la propiedad estatal sobre la tierra, el principal dato de las reformas es el fracaso de las granjas estatales, la creación de cooperativas que han pasado a ocupar un lugar creciente (Unidades Básicas de Producción Cooperativa, UBPCs), y la entrega en usufructo de parte de la tierra a productores particulares.
Obteniéndose la siguiente distribución de las tierras productivas para 1996: 32.8% granjas estatales, 21.55% viejas cooperativas, 3.4% granjas "privadas" (sin propiedad formal), y 42.3% en manos de las UBPCs. Y afirma: "Sin embargo, Cuba no siguió el exitoso modelo chino de reforma, donde prácticamente toda la tierra del estado se dio a familias y grupos de trabajadores bajo contratos indefinidos. Y donde los granjeros tenían libertad de vender su producción total" En Cuba, para 1995, los mercados libres de productos agrícolas vendían sólo entre el 25 y el 30% de todo lo producido, el resto es gestionado por la distribución centralizada del estado que adquiere la mayor parte de lo producido por las UBPCs.
Respecto a la planificación económica, una de las características esenciales de los estados obreros, dice la CEPAL: "Con todo, aún predomina el sistema de control centralizado y las empresas públicas ejercen un papel principal en la asignación de los recursos y en el abastecimiento de la mayoría de lo bienes y servicios. Sin embargo, las fuerzas del mercado van en ascenso, propiciando la descentralización progresiva de actividades y decisiones económicas. Por consiguiente, coexisten de manera tensionada la planeación central y el mercado en más y más áreas de la economía".
El pronóstico de la CEPAL se asemeja al de Mesa-Lago:".ambos procesos interdependientes de cambio no han concluido y por lo tanto subsisten tensiones, sin que se perfile con nitidez la división del trabajo entre el estado y el mercado en la asignación de recursos o en la coordinación de la actividad económica".
"Resuelta la fase de estabilización del "período especial", se está ante una bifurcación de caminos, cuya complejidad intrínseca apenas permite un esbozo grueso de orden general". Y establecen dos opciones posibles:
"Una primera opción conduciría a limitar los procesos de liberalización de la "segunda economía", y a detener el fortalecimiento de los derechos privados de propiedad, lo que permitiría prevenir la ulterior segmentación de la sociedad o la dispersión del poder político y económico." "La otra opción sería la de proseguir con las reformas y suprimir gradualmente las trabas al desarrollo de la "segunda economía". Desde la óptica cubana, elegir esta variante no estaría exenta de problemas. En principio, tendría que aceptarse la separación gradual de poderes entre Estado y mercado, lo que equivaldría a modificar el paradigma socialista prevaleciente hasta ahora". Más claro, el agua.
Creemos que el análisis de estos economistas muestra con claridad: 1. Que la realidad cubana de hoy es altamente contradictoria: 2. Que no se puede afirmar que Cuba sea un estado capitalista: 3. Que las reformas marcan una tendencia que, de continuar, llevará a este país al capitalismo como ha ocurrido en otros lados; 4. Pero que las reformas tienen fuertes trabas y han sufrido estancamientos y retrocesos, porque es evidente para la dirección cubana que está en juego el poder político. 5. Que sobreviven y prevalecen elementos del "paradigma socialista" en la economía cubana.
En Cuba la aplastante mayoría de los medios de producción industriales, así como la propiedad de la tierra permanecen nacionalizados. Tal vez la característica esencial del estado obrero que se ha perdido es el monopolio estatal del comercio exterior, aunque no sin fuertes regulaciones al capital externo, como ya se ha visto. Incluso permanece mucho de la planificación centralizada, pese a la promoción de la autogestión de las empresas estatales.
A quien quiera sugerir que los datos son obsoletos y que, desde la fecha del último análisis citado (1997-98) le sugerimos poner atención a la información proveniente de la política exterior cubana a inicios del 2001. Todo indica que existe un choque creciente (corroborado por múltiples declaraciones oficiales) entre el gobierno cubano y gobiernos que hasta hace poco eran sus socios comerciales y aliados ocasionales.
Ya no son sólo las presiones del gobierno español, sino que se han sumado el gobierno canadiense, el nuevo gobierno mexicano, hasta el gobierno panameño. Todos presionando al régimen cubano por mayores reformas y éste resistiéndose.
Ni paraíso socialista, ni miseria latinoamericana La vida del cubano promedio no es fácil. En los mercados estatales, con una cartilla limitada, la familia cubana común puede adquirir una ración respetable de productos básicos que le garantizan una alimentación de calidad superior al promedio de los trabajadores latinoamericanos. Que esto es así se evidencia por las estadísticas comparativas entre Cuba y el resto de Latinoamérica, para cada renglón social: salud, educación, deportes, etc.
Pero también hay que decir que en las tiendas estatales escasean otros productos esenciales, como la carne o los artículos de tocador. Sin embargo, éstos están disponibles en los mercados paralelos (privados) para quien los pueda pagar. El problema está en que los salarios estatales son insuficientes. Algunos tapan sus déficits con remesas de dólares enviadas por familiares en el extranjero o laborando en el sector privado o mixto, incluso por quienes se dedican a la "economía subterránea" como las "jineteras".
Tradicionalmente el sector mejor pagado y con mayores "privilegios" (hay que relativizar esta palabra, pues está muy lejos de los beneficios de que gozaba la "nomenklatura" rusa) han sido el ejército y los altos cargos del partido. Pero la reforma económica de los 90 abrió el campo a un nuevo sector de privilegiados: los que ganan en dólares por laborar en el sector mixto, turístico sobre todo, en especial los dueños de "paladares" o pensiones. Pero para limitar sus ingresos éstos han sido cargados con nuevos impuestos. De todos modos se ha producido una diferenciación social.
Otro aspecto que es un martirio para el cubano común es la vivienda. Adquirir una casa nueva es una odisea para cualquier pareja recién establecida. Dicho todo esto, para ponerlo en su contexto real, queremos citar, a manera de conclusión, un artículo sobre el salario real en Cuba comparado con Chile ("Qué significa vivir en Cuba con veinte dólares" diario El Siglo, Panamá, 21/10/2001):
"Decir que el salario medio de un cubano es de alrededor de 20 dólares, es decir menos de un cuarto de la verdad. Si comparamos este salario con el de un chileno, tendríamos que agregar que sólo debe pagar como dividendo [alquiler] entre 6 y 15 pesos (el dólar está a 22 pesos cubanos), dependiendo de los ingresos del trabajador. Y es muy raro encontrar un hogar donde sólo entre un sueldo. En resumen, el ciudadano cubano sólo debe pagar menos de un vigésimo de su salario en dividendo-alquiler y nadie puede ser "lanzado" de su vivienda, ni siquiera si en un año no ha pagado ni un peso por este concepto. Ello, porque en Cuba se considera la vivienda como un bien inalienable que cumple una función social.
Otro punto a tener en cuenta a la hora de calcular los ingresos reales de un hogar cubano es que la educación -según la UNESCO, la de más alto nivel en América Latina-, es además igualitaria.
Es completamente gratuita, incluyendo los materiales escolares, como libros, cuadernos, libros de ejercicios, lápices, etc. En este terreno están incluidos los estudios especiales, tales como deportes, incluyendo el tenis u otros, tradicionalmente reservados en otros países a niños de familias de altos ingresos; el arte, como piano, violín y otros instrumentos, cuyo aprendizaje debe comenzar temprano en la vida; el ballet, la gimnasia de alto rendimiento, la rítmica. Cualquier niño que lo desee, puede acceder a estos estudios.
Otro campo priorizado es el de los minusválidos, quienes reciben una atención muy priorizada, que incluye el transporte desde y hacia sus hogares, alimentación reforzada y educación altamente calificada. Y, por supuesto, son gratuitos también los estudios universitarios, todas las carreras que en Chile y otros países deben ser pagadas a un altísimo costo. Demás está decir que la atención médica es óptima para todo el mundo, hecho de todos conocido. O sea, no se podría argumentar que se ha nivelado hacia abajo, sino muy por el contrario".