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Presentaron en concierto el disco Lágrimas negras
AFP
Unas 5 mil almas de todas las edades vibraron la noche del viernes en La
Habana, cuando el cantaor español Diego El Cigala gimió boleros de
siempre, acompañado por el virtuosismo al piano del cubano Chucho Valdés.
Se trata del primer concierto promocional en América Latina del disco Bebo &
Cigala. Lágrimas negras, cidí grabado en 2003 que ha causado furor en
España y otros países, al punto de que el diario The New York Times lo
consideró el mejor disco del año pasado.

Pero el disco original está grabado con Bebo Valdés, de 84 años, padre de
Chucho, radicado en Europa desde los años 60, y que legó en su hijo la
realización de este y otros conciertos promocionales por América Latina.
Lo llamativo del asunto es que el disco no se ha vendido en Cuba, pero han
circulado miles de copias piratas, estableciendo una complicidad tácita entre
los promotores del espectáculo y el público, tanto el que entró al teatro Karl
Marx como el que quedó fuera, pues las localidades se agotaron dos días antes.
"Aquí no faltó nadie", dijo un espectador a la salida del teatro, en referencia
a la ausencia de Bebo y de otro cubano, el saxofonista emigrado Paquito D'Rivera,
sustituido por la maestría del también local César Valdés.
El cantante de flamenco Diego Jiménez Salazar El Cigala nació en Madrid
en 1968, y ha tenido una ascendente carera entre los cantaores flamencos
de España, con algunos de los cuales ha grabado discos.
Fue el cineasta español Fernando Trueba el de la idea de fusionar a El Cigala
con Bebo Valdés, cuya música había utilizado en el filme Calle 54, de
manera que se dedicó junto a Javier Limón a producir el disco Lágrimas negras,
nombre de la canción antológica de Miguel Matamoros.
El Cigala da un toque de hondo sentimiento que cala bien en el gusto
cubano a piezas como Veinte años, de María Teresa Vera; Vete de mí
(Virgio y Homero Expósito), de la cual el difunto Ignacio Villa Bola de Nieve
hizo su mejor versión.
Un teatro repleto de público, puesto de pie con largos y atronadores aplausos
saludó ante el emocionado hijo -que hizo trizas aquello de nunca segunda partes
fueron buenas- el homenaje que desde La Habana El Cigala rindió a Bebo
Valdés. "Mi maestro", al que "quiero como a un abuelo", dijo.
El tronco musical Valdés se extiende más allá de Bebo y Chucho, ganadores de
varios premios Grammy: llega a una tercera generación, con Leanys y Cucurucho
-hijo y sobrino de Chucho, respectivamente- los cuales ya hacen pininos en el
escenario.
Las pailas del concierto estuvieron a cargo del consagrado cubano Changuito,
mientras que El Cigala se hizo acompañar desde España por un sorprendente
contrabajo, Javier Colina, y por el cajón de Israel Suárez, Piraña.
Considerado uno de los mejores pianistas del mundo y uno de los grandes de jazz,
Dionisio Jesús Valdés Domínguez, Chucho, imprimió un toque muy personal en el
concierto, que además de arrancar frenéticos aplausos del público, dio pie para
que algunos comenzaran a hablar de "el nuevo Lágrimas negras".