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Crónica sencilla de unas Jornadas:
Cultura y libertad en Cuba
Antonio Maira
Colectivo Cádiz Rebelde
Con irregular cobertura en los medios y buena afluencia de público –creciente
además en el transcurrir de las jornadas- se han celebrado en Cádiz, promovidas
por la Asociación de Solidaridad con Cuba de Puerto Real y por la revista Cádiz
Rebelde, las jornadas: "Cultura y libertad en Cuba."
Las jornadas han cubierto los objetivos señalados por los organizadores:
explicar ante un público andaluz cuáles son los principios fundamentales, los
objetivos generales y los programas concretos de la política cultural de Cuba;
establecer una comunicación directa, no mediatizada por intermediarios que con
mucha frecuencia son enemigos de Cuba, con los intelectuales y responsables
políticos cubanos; analizar el hecho concreto de la relación de los
intelectuales con Cuba; organizar un espacio concreto para el encuentro entre
Cuba y sus amigos en Andalucía; y, finalmente, continuar la batalla informativa
con Falsimedia, el conjunto de los medios masivos de comunicación cuyo objetivo
no es informar ni debatir sobre Cuba, sino cumplir con el objetivo de destruir
la revolución cubana.
En el transcurso de tres días muy intensos tuvieron lugar dos mesas
redondas y una conferencia, además de diversos actos complementarios en la
Universidad y en el Centro de Formación del Profesorado de la provincia de
Cádiz. las Jornadas incluyeron también la presentación del libro de Belén
Gopegui: "El lado frío de la almohada".
Primera jornada
El primer día, bajo el título: "Cultura y compromiso para otro mundo posible",
intervinieron cuatro destacados intelectuales cubanos: Pedro Pablo Rodríguez,
historiador y periodista, miembro de la Academia de Ciencias de Cuba; Armando
Cristobal, escritor y miembro de la Sociedad Cubana de Investigaciones
Filosóficas; Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro; y Alexis
Díaz Pimienta, investigador y poeta repentista.
Pedro Pablo habló, con excelente erudición y sencillez, de los elementos
necesarios para el desarrollo de las culturas alternativas a la seudocultura
dominante. Armando Cristóbal se refirió a algunos elementos políticos y sociales
de la cultura comprometida con otro mundo posible. Iroel Sánchez ironizó sobre
la "cultura bajo sospecha de Cuba" comparándola con la cultura legitimada de los
"analfabetos libres" y los "hambrientos libres" de las economías capitalistas;
Alexis Díaz Pimienta resumió la historia y la realidad del repentismo como
elemento común de la cultura andaluza y cubana.
La Mesa, antes de abrirse al debate con el público, se cerró con una exhibición
de improvisación en verso realizada por el poeta Alexis Díaz Pimienta, que
entusiasmó al público asistente.
El acto central de la jornada estuvo precedido por dos conferencias en la
Facultad de Filosofía y Letras: una sobre "El pensamiento latinoamericanista de
Marti" impartida por Pedro Pablo Rodríguez; la otra sobre "Cuba en la narrativa
de Alejo Carpentier", que fue desarrollada por Armando Cristóbal.
Segunda jornada
En la segunda jornada un conjunto de intelectuales del estado español: Carlo
Frabetti, matemático, novelista y ensayista, presidente de la Alianza de
Intelectuales Antiimperialistas; Eva Forest, escritora y editora; Andrés Sorel,
ensayista y novelista; Belén Gopegui, novelista; y Alfonso Sastre, dramaturgo y
ensayista; intervinieron en una mesa redonda titulada: "Los intelectuales y
Cuba".
Carlo Frabetti, denunció las acusaciones habituales contra Cuba, comparándo las
situaciones de referencia con lo que ocurre realmente en "occidente". Eva Forest
planteó algunas preguntas incómodas a los intelectuales que atacan a Cuba;
Andrés Sorel partió de la responsabilidad e los medios de comunicación en las
terribles guerras del siglo XX y habló sobre el belicismo, la mentira y la
sumisión absoluta a los grandes poderes económicos de los medios de comunicación
actuales; Belén Gopegui hizo una propuesta a los intelectuales, particularmente
novelistas, para que trabajasen en las realidades y las fronteras transformadas
por la acción política, para que trabajes en la retaguardia de los proyectos
revolucionarios; Alfonso Sastre comenzó hablando de la irregular relación
histórica de los intelectuales y Cuba, partió después de la moral kantiana para
hablar de la apertura de horizontes humanos abiertos por la revolución.
Antes de la mesa redonda que concluyó con un largo debate, Belén Gopegui
presentó el libro "El lado frío de la almohada" contando la finalidad del mismo
y las peripecias de una entrevista, publicada por Babelia, cuya intención era
formular el contenido político y la intención del relato, rompiendo el
encasillamiento literario de una novela de intención claramente política.
Durante esta jornada el repentista cubano, Alexis Día Pimienta, dio dos talleres
de repentismo. Uno en el IES "La Caleta" para alumnos de diferentes edades, y
otro teórico-práctico, para profesores de enseñanza media en el Aulario "la
Bomba". El éxito y la expectación de ambos talleres fueron muy grandes.
Tercera jornada
La tercera jornada correspondió a Abel Prieto. El ministro de Cultura de
Cuba, con una sencillez natural y una simpatía extraordinarias explicó la
política cultural de la revolución cubana. "Nosotros no queremos formar
fanáticos, sino hombres y mujeres cultos". Empezaron con una rápida
alfabetización –perseguida ya por acciones armadas de sabotaje, dirigidas desde
Florida e impulsadas por los Estados Unidos- en los inicios de la revolución.
Durante todos estos años, Cuba entregó miles de maestros a los países pobres del
mundo, recibió a decenas de miles de estudiantes universitarios, y apoyó con
técnicas y métodos de alfabetización la recuperación de la dignidad de millones
de seres humanos.
Después de la alfabetización masiva, el siguiente acto notable por su carácter y
su simbolismo fue la edición de cien mil ejemplares del Quijote. "Aquella Cuba
de los años sesenta –dijo, con humor, Abel prieto- se convirtió en el país con
mas Quijotes per cápita del mundo".
En Cuba, la cultura es el gran antídoto contra la entrada de la basura mediática
y la terrible cultura de masas con que unifica, en la estupidez, el imperio.
Con detalle, explicó Prieto, las medidas culturales expresamente dirigidas a la
integración laboral de los jóvenes en una economía que está pasando por graves
discontinuidades a causa del bloqueo.
El símbolo
En la noche del día 28, finalizada la mesa redonda, una parte de los
asistentes –casi cien personas-, invitados por los organizadores del acto, se
desplazaron cerca de un kilómetro, hasta la Alameda Apodaca, para colocar un
ramo de flores a José Martí.
Así, con el gran prosista, poeta y revolucionario, Martí, homenajeado, se
simbolizó la inspiración de las jornadas: cultura y libertad, cultura y
revolución, en Cuba,
Final
Las jornadas finalizaron con el compromiso de los organizadores de repetir el
próximo año la experiencia y extenderla a algunos lugares del resto del Estado.
Así será, así se hará, sin duda alguna.