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El dilema de las medidas de Bush contra Cuba
IPS
Las medidas adoptadas en mayo por la administración de Estados Unidos y que
recrudecen su política hacia la isla, han radicalizado, al parecer, a una parte
de los exiliados cubanos, porque atacan no al gobierno cubano, sino a la familia
cubana.
De acuerdo con observadores, "a George W. Bush el tiro le ha salido por la
culata", en referencia, fundamentalmente, a las críticas a las restricciones a
los viajes, los envíos de paquetes y remesas. "Si las elecciones fueran ahora,
la situación para el presidente estadounidense sería más desfavorable en la
Florida que en las últimas elecciones", consideran. En 2000, ese estado
determinó el resultado final de los comicios presidenciales.
De acuerdo con fuentes académicas de Miami, el 77 por ciento de los cubanos
residentes en ese territorio tiene familiares en la isla y más de la mitad envía
dinero a sus parientes por lo menos una vez al año. Ahora, a partir del 30 de
junio, sólo podrán visitarlos una vez cada tres años y les estará permitido
ayudar económicamente sólo a familiares directos.
Las nuevas disposiciones, anticipadas el 6 de mayo pasado, establecen que los
viajeros no podrán llevar a Estados Unidos mercancías adquiridas en Cuba, ni
aceptar regalos en bienes y servicios cuando estén en la isla. Con anterioridad,
se podían importar artículos comprados en Cuba por un valor máximo de 100
dólares.
Por otra parte, los viajeros podrán llevar a la isla sólo 300 dólares, de los
3.000 estipulados antes de estas nuevas regulaciones; su equipaje no podrá
exceder los 22,5 kilos de peso (44 libras), mientras que el dinero en efectivo
para gastar durante su estancia en la isla tendrá un límite diario de 50
dólares, frente a los 167 dólares de antes. Según trascendió, la Oficina de
Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC) aceptará
comentarios del público hasta el 16 de agosto.
El ataque frontal a la familia cubana ha sido el detonante de marchas y
manifestaciones contra las medidas; incluso, han surgido nuevas asociaciones que
se oponen al paquete de Bush .
Exiliados cubanos organizaron dos caravanas de automóviles por las calles de la
llamada Pequeña Habana, en el centro de Miami, para protestar contra las nuevas
restricciones. Según Max Lesnik, presidente de Alianza Martiana y director de
Radio Miami, la protesta "proviene de un consenso de personas, en su mayoría sin
filiación política ni partidista, que se sienten afectadas por estas medidas
irracionales".
Otros decidieron crear la Comunidad Cubano Americana por los Derechos
Familiares, cuyo fin expreso es combatir las regulaciones y promover el voto de
jóvenes de origen cubano en la próxima elección nacional, en noviembre.
En declaraciones a medios de prensa, el presidente de la agrupación, Álvaro
Fernández, consideró cruel que se prohíba a las personas visitar a su madre o
enviar dinero a una tía que puede ser quien lo crió. Sobre la misión de la
comunidad recién creada explicó que su enfoque "son las restricciones a los
viajes y la división de las familias. La situación cubana, de 40 años, ha sido
de división de las familias. De repente tenemos a un presidente que dice que la
solución es dividir aún más".
A juicio de Fernández, "la mejor forma de contrarrestar esta política es que los
ciudadanos inconformes participen con su voto en las elecciones. No es
entendible que un gobierno estadounidense se empeñe en seguir dividiendo a la
familia cubana".
En los comicios de 2000, los resultados todavía en disputa en Florida
registraron que Bush ganó a su contrincante demócrata, el vicepresidente Al Gore,
por sólo 537 votos, y con ello la elección nacional.
En esa ocasión, 83 por ciento de los votantes de origen cubano depositó sus
boletas en favor de Bush .
Fernández añadió que, debido a esta historia reciente, si Kerry logra reducir
ese porcentaje a un margen mínimo, podría ganar en Florida. "Ahora mismo estoy
seguro de que Bush no lograría ganar 83 por ciento del voto cubanoamericano ",
dice Fernández, quien también trabaja como asesor del Proyecto de Investigación
y Educación del Votante del Suroeste, una de las organizaciones de promoción del
voto latino más importante en Estados Unidos. Al respecto agregó, "no estoy
diciendo que Kerry ganará la mayoría, pero cada punto porcentual es
significativo, especialmente si la diferencia en 2000 fue de poco más de 500
sufragios en total".
Mientras tanto, una declaración de ATRIP-USA Engage, que agrupa al Consejo
Nacional para el Comercio Exterior y empresas de viajes, consideró que las
regulaciones no afectarán a Castro y que "será el pueblo cubano, ya necesitado
de nuestra asistencia, el que sufrirá al ser separado de sus familias
americanas".
Analistas y encuestadores indican que las últimas medidas han exacerbado las
divisiones dentro de la comunidad cubana de Miami, incluso entre los exiliados
favorables al embargo. Estos observadores señalan que hasta la Fundación
Nacional Cubano Americana, agrupación del exilio, discrepó de la utilidad de las
medidas de Bush . Según Joe García, director ejecutivo de dicha organización,
"nada que divida a la familia puede ir en beneficio de la democracia".
Agencias de noticias indicaron que legisladores republicanos de Florida, un
estado decisivo para el presidente Bush en las elecciones presidenciales en
noviembre, elogiaron la implementación de las restricciones. Para el
representante Lincoln Díaz- Balart, Bush "es el mejor amigo que la causa de la
libertad de Cuba ha tenido en la Casa Blanca". Por tal postura, Balart fue
criticado públicamente en una de las manifestaciones de rechazo a las medidas.
En la isla, las disposiciones generan comentarios coincidentes en cubanos de las
más variadas opiniones políticas. Personas con familiares residentes en Estados
Unidos o sin ellos, consideran las restricciones un extremismo de la
administración de Bush . "¿Qué derecho tiene de privarlos de mantener contactos?
Cuando no se podía era un problema, ahora que Cuba acepta que vengan, en Estados
Unidos les limitan las posibilidades de venir", dice Rodrigo Vega, un trabajador
de los servicios.
Manuel Ferreira siente un verdadero disgusto. "Mis nietos vienen a pasar sus
vacaciones. Aquí los cuidamos y sus padres pueden trabajar con tranquilidad,
porque saben que están bien cuidados. Ahora, de golpe y porrazo, no pueden
hacerlo más, ¿cuáles son las razones que me convenzan de que tiene que ser
así?", comenta airado.
"La familia; siempre la familia se ve en el medio de las desavenencias de los
dos gobiernos", dice Carmen Roca. "Menos mal que prorrogaron la estancia de
quienes se encontraban en Cuba el 30 de junio, sino, hasta multas por venir
hubieran tenido que pagar", apunta, en alusión a la decisión de aplazar hasta el
31 de julio la aplicación de multas a los cubanoestadounidenses de visita en la
isla.
Según se dio a conocer el 25 de junio, el Departamento del Tesoro decidió
posponer el plazo de regreso a Estados Unidos de los cubanoamericanos . De
acuerdo con las regulaciones publicadas el 16 de junio por la Oficina de Control
de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, quienes estaban de visita en
Cuba, procedentes de Estados Unidos, debían regresar a la nación norteña antes
del 30 de junio o se expondrían a multas de hasta 55.000 dólares.
Opiniones coincidentes
Eloy Gutiérrez Menoyo, un opositor que regresó del exilio para asentarse sin
permiso de nadie en la isla, dijo que las medidas de Bush son "un refrito de una
política desfasada, envejecida y atascada en su propia torpeza" y sólo
contribuirían "al atrincheramiento del gobierno cubano".
El líder de la agrupación Cambio Cubano llamó desde La Habana a la comunidad
cubana residente en Estados Unidos a respaldar en los comicios de noviembre en
ese país a la candidatura presidencial de John Kerry, del Partido Demócrata. A
juicio de Menoyo, el ascenso de Kerry al gobierno "sería beneficioso para la
democratización de Cuba y la instauración de una política de buena vecindad
entre ambos países".
RÉCORD DE VIAJES
La cercanía de la entrada en vigor de las medidas de Washington contra La
Habana llevó a cientos de cubanos a intentar viajar a la isla en la última
decena de junio. Fuentes de negocios aseguraron que habían arribado a la capital
cubana hasta ocho vuelos diarios, más del doble de lo habitual en estos meses,
tanto desde Miami, como de Los Ángeles y Nueva York .
Los últimos días del mes de junio, sobre todo el 29, convirtieron al aeropuerto
internacional de Miami en un hervidero de personas que trataban de viajar, no
pocos infructuosamente. Según orientaciones del gobierno estadounidense, la
mayoría de los vuelos programados tuvieron que volar vacíos hasta La Habana,
para recoger a los cubanoamericanos que se encontraban en la isla.
La televisión cubana incluyó en varios espacios informativos reportes de
diferentes televisoras extranjeras sobre las protestas en el aeropuerto, donde
los frustrados pasajeros coreaban "queremos viajar", "libertad", "no nos
iremos".
El año pasado viajaron a Cuba 115.000 emigrantes desde Estados Unidos; a partir
de ahora, para poder hacerlo, deberán demostrar que tienen "familiares
inmediatos" en la isla.