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Países de todo el mundo son amenazados por Estados Unidos al comerciar con la isla
El bloqueo norteamericano a Cuba impide la compra de vacunas y medicinas
Pascual Serrano
Rebelión
El informe de presentado este año 2004 por Cuba al Secretario General de
la ONU sobre la Resolución 58/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas en
el que el gobierno de la isla defiende la necesidad de poner fin al bloqueo
económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos nos ofrece
datos importantes. Especialmente en el apartado de la extraterritorialidad en la
política de bloqueo
El razonamiento presentado en muchas ocasiones de que el bloqueo es una cuestión
bilateral entre Estados Unidos y Cuba se desmonta con los detalles y casos
expuestos que confirman que estamos ante una violación del Derecho
Internacional.
Como dice el informe "el gobierno de los Estados Unidos ha aplicado de modo
extraterritorial su legislación y ha desatado una persecución feroz contra
cualquier empresa o institución comercial y bancaria, que establezca, o
simplemente se proponga establecer, relaciones económicas, comerciales o
financieras con Cuba. Las afectaciones de estas medidas se han hecho sentir en
todas las esferas de la vida económica del país. Existen suficientes ejemplos
que así lo demuestran".
Entre los múltiples ejemplos destaca la suspensión de la importación de una
vacuna para la inmunización animal suministrada a Cuba por la firma Intervet de
Holanda. La suspensión se debió a que el gobierno norteamericano informó a dicha
empresa del riesgo que corría por venderle a Cuba. La vacuna contiene un 10% o
más de un antígeno producido en los Estados Unidos. A los ejecutivos de Intervet-Holanda
se les notificó que de continuar con las ventas podrían ser multados con una
cuantiosa suma o, lo que es peor, se le podría cerrar su sucursal en territorio
estadounidense.
Existen también ejemplos que rozan el absurdo y demuestran la patológica
obsesión norteamericana. En el 2002 Cuba ya denunció que la firma XEROX, filial
de Zürich, se había negado a renovar el contrato de leasing de una fotocopiadora
para la Embajada de Cuba en Suiza. Tan ridículo ejemplo de las regulaciones
extraterritoriales del bloqueo se repitió en octubre del 2003, pero esta vez en
Asunción, Paraguay. Luego de haber precisado todos los detalles para la compra
de una fotocopiadora XEROX, la representación de esta empresa indicó a la
Embajada de Cuba en dicha capital que no podían venderla por las prohibiciones
del bloqueo. Ante esta negativa, la Embajada cubana se dirigió a la
representación de la empresa RICOH para realizar la compra. Nuevamente, se
frustró esta operación pues la empresa denegó la venta del equipo alegando las
restricciones impuestas por el bloqueo.
Pero lo anterior resulta superable. El 10 de mayo del 2004 la empresa Hitachi
Printing Solutions Europe denegó la venta de un simple cartucho de impresora a
la Embajada cubana en Irlanda argumentando que era una subsidiaria de una
compañía de los Estados Unidos, lo cual le impedía vender a Cuba este artículo.
También la compañía canadiense Brentag Canada Inc. anunció que a partir del 27
de enero del 2004 no podría continuar suministrando productos químicos con
destino a Cuba, por haber sido comprada por la compañía estadounidense Bain
Capital U.S.A. la cual alegó que, conforme a lo legislado en la Ley Helms Burton,
todas las ventas de productos Brentag embarcados a Cuba debían cesar. Entre los
productos químicos afectados por esta causa se encuentra el Abapet,
demulsificante utilizado por la Empresa Cuba Petróleo (CUPET) para aligerar el
petróleo extraído de yacimientos en el país que, como se conoce, tiene una alta
carga de azufre. Cabe señalar que CUPET adquiría anualmente un aproximado de 270
toneladas métricas de este producto.
Del mismo modo, la compañía estadounidense Harbison Walker Refractories al
adquirir la compañía Refractarios Mexicanos, firma mexicana que suministraba al
país los ladrillos refractarios utilizados en los hornos de cemento, prohibió
que se ofertara cualquier tipo de refractario a las empresas cubanas del sector,
lo que implicó la búsqueda de estos materiales en otros mercados, con la
consiguiente pérdida financiera.
Durante los años 2003 y 2004, el sistema bancario cubano intentó sin éxito
adquirir las piezas de repuesto necesarias para reparar 90 cajeros automáticos
que en 1997 se compraron a la empresa francesa BULL.
Hace 7 años se compraron a esta empresa 90 cajeros por valor de 9 millones de
francos franceses con el objeto de facilitar a la población el acceso a dinero
en efectivo por concepto de pago de salarios, jubilaciones, y otros servicios.
Pero en el año 2000 la BULL vendió a la empresa estadounidense Diebold la
instalación donde fabricaban los cajeros automáticos, la cual exigió que no se
vendiera más a Cuba ni se atendieran las averías.
Otro ejemplo de extraterritorialidad lo ha sufrido el
Centro de Investigaciones del Ozono, adscrito al Centro Nacional de
Investigaciones Científicas de Cuba. Este centro necesitaba adquirir un
lector de microplacas fabricado por la firma norteamericana MOLECULAR DEVICES
con un precio de 27 mil dólares. Atendiendo a que el equipo no se podía
contratar directamente con dicha firma, se decidió hacerlo, pese a un incremento
de los precios de un 25%, a través de la inglesa RANDOX. La transacción no se
pudo materializar pues el representante de dicha entidad en Cuba, indicó que le
estaba prohibido servir de intermediario debido al bloqueo, ya que el Gobierno
de Estados Unidos le obligaba a declarar el destino de la mercancía.
El 9 de febrero del 2004 el Secretario del Tesoro norteamericano anunció desde
Miami, que la Oficina de Control de Activos Financieros (OFAC) de ese
departamento había "identificado y bloqueado 10 entidades que se ha determinado
son propiedad o están controladas por el Gobierno de Cuba o por nacionales
cubanos. Ello incluye entidades organizadas y localizadas en Argentina, Bahamas,
Canadá, Chile, Holanda y el Reino Unido". La razón para este bloqueo se debe a
que, según la OFAC, estas entidades han violado las sanciones del bloqueo al
usar la Internet para hacer publicidad y vender, al público estadounidense,
viajes turísticos a Cuba.
Un ejemplo de ello es que el gobierno estadounidense congeló los bienes de la
sociedad Hola Sun Holidays Limited, con sede en Canadá, por haber "promovido
viajes ilegales a Cuba de ciudadanos estadounidenses". Esta decisión "congela
todos los bienes" de la sociedad, en manos de personas sujetas a la jurisdicción
de Estados Unidos, a la vez que prohíbe a toda persona sujeta a dicha
jurisdicción, iniciar cualquier transacción con esa entidad sin previa
autorización de la OFAC.
El argumento utilizado fue que agentes de los Estados Unidos interceptaron a
viajeros sin autorización, quienes habían comprado su pasaje en dicha agencia.
Otra implicación directa de estas medidas fue la sufrida por la compañía cubana
Universo, que recibió una llamada telefónica de la empresa sueca NETGIRO,
encargada de verificar y ejecutar las operaciones de comercio electrónico de
Cubanacán, comunicando que debido a la reciente inclusión de esta entidad en la
"Lista Negra" del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, cerraba
unilateralmente los contratos con Cubanacán y retenía los fondos para cubrir
eventuales reclamaciones de terceros.
También como evidencia del efecto extraterritorial del bloqueo,
la empresa ACINOX
S.A. perdió varios clientes destinatarios de sus exportaciones de acero al
carbono, debido a las limitaciones establecidas para negociar con empresas
cubanas. Algo similar ha ocurrido con clientes de aceros inoxidables cubanos,
debido a la prohibición de la importación a los Estados Unidos de cualquier
mercancía que contenga total o parcialmente un componente que haya sido
elaborado con níquel cubano.
La empresa BRAKE
BROS., integrada además por CARIGEL y C.E.S., cliente fija para las
producciones cubanas de langosta entera precocinada y langosta de cola, fue
comprada por un banco de inversión norteamericano. Por este motivo recibió
instrucciones de quitar de sus referencias los productos de origen cubano. Esta
situación trajo aparejada la pérdida de medio millón de dólares a la economía
del país.
En otros casos, las autoridades norteamericanas han amenazado a gobiernos de
terceros países en lo que supone una evidente violación de su soberanía. El 11
de marzo del 2004, el Cónsul General de los Estados Unidos en Bermudas, Denis
Coleman, en una entrevista concedida a la cadena VSB TV, acusó al Gobierno
bermudense de promover las relaciones económicas con Cuba e indicó que esto
podría ir en detrimento de las relaciones con su país. La amenaza norteamericana
provino del establecimiento de vuelos charter regulares entre Cuba y Bermudas, y
el supuesto de que estos permitirían a los ciudadanos estadounidenses violar las
regulaciones del bloqueo. En este caso, se amenaza directa y abiertamente a un
gobierno extranjero por establecer relaciones comerciales con otro, tan sólo por
la presunción de que los tratos alcanzados entre dos empresas puedan favorecer
un aumento de los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba.
A principios de mayo de 2004 la Reserva Federal de los Estados Unidos multó con
100 millones de dólares a la mayor entidad financiera de Suiza, el UBS AG, por
violar las sanciones estadounidenses contra Cuba, Libia, Irán y Yugoslavia. El
banco suizo fue acusado de enviar dólares a estos países mientras operaba un
centro de negocios en su casa matriz de Zürich, bajo contrato de la Reserva
Federal.
Con este método más perverso, el gobierno norteamericano trata de impedir que
Cuba pueda depositar en bancos extranjeros los dólares que obtiene por concepto
de las ventas en las tiendas en divisas, por actividades relacionadas con el
turismo y otros servicios comerciales. De esta manera, Cuba no podría usar esos
dólares para adquirir medicinas ni alimentos ni para importar los suministros
necesarios para las propias tiendas, donde adquieren productos la población,
incluidos aquellos que reciben remesas de familiares residentes en Estados
Unidos.
Con ese propósito, el gobierno estadounidense presiona a bancos extranjeros para
que no reciban de Cuba fondos cuyo origen es absolutamente legal y honesto.
Además, promueve la publicación en la prensa de Miami la infamia de que tales
fondos podrían incluso estar relacionados con actividades que son enérgicamente
combatidas por las autoridades cubanas, como el lavado de dinero y el tráfico de
drogas.
Tal y como fue denunciado en el Informe que Cuba enviara al Secretario General
en el 2003, el sistema de salud pública cubano se ha visto imposibilitado de
comprar las fuentes de isótopos radioactivos Ir-192 con los cuales se aplican
las radiaciones en los tratamientos de los tumores cancerígenos, debido a que la
compañía Varian Medical Systems adquirió el negocio de equipos de braquiterapia
de la compañía canadiense MDS Nordion’s, la cual suministraba estos equipos a
Cuba.
Ante esa situación se buscaron opciones de compra de equipos de braquiterapia en
Europa, y se compró a la firma holandesa Nucletron uno de dichos dispositivos.
Luego de concluida la operación comercial, la gerencia de la firma informó que
no podían entregar la computadora que ese equipo lleva acoplada, porque era de
fabricación norteamericana y el gobierno estadounidense prohibía su exportación
a Cuba.
Todos estos ejemplos, como señala el informe cubano a las Naciones Unidos
demuestran "la violación del derecho internacional y de las normas más
elementales del libre comercio, ha sido una constante en la política de bloqueo.
Estados Unidos ha pretendido y pretende ahora como nunca antes, sumar al mundo a
su genocida política". Estos ejemplos demuestran hasta qué punto, irracional y
ridículo, puede llegar la aplicación extraterritorial de las medidas de bloqueo
norteamericano a Cuba.
Informaciones relacionadas:
Informe de Cuba sobre la resolución 58/7 de la Asamblea General de las Naciones
Unidas (pdf 430 kb)
"Necesidad de poner fin al bloqueo económico,
comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba"
(01-10-2004)
Tendrá que pagárselo un acompañante de otra nacionalidad
EEUU multará con 250.000 dólares y hasta diez años de prisión al norteamericano
que compre un puro cubano, aunque se lo fume fuera del país
Pascual Serrano