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3 de enero del 2004
Entrevista original íntegra a Eduardo Galeano:
"Gracias a la Revolución Cubana,
representada en el símbolo nacional de dignidad nacional que es Fidel,
Cuba pasó de ser una colonia a ser una patria"
O Globo
Traducido para Rebelión por Catuxa
La llegada al poder de presidentes como Luiz Inacio Lula da Silva, en Brasil,
y de Néstor Kirchner, en Argentina, provocó grandes expectativas.
Pero en ambos países la situación social sigue siendo muy grave.
¿Existen motivos para mantener la esperanza?
A la hora de hablar de Lula, o de cualquier otro gobierno latinoamericano,
tenemos que tener en cuenta lo que yo vengo a denominar "la impotencia de la
soledad". Vivimos en una región del mundo abandonada y fracturada en
mil pedazos. Ignoramos y despreciamos a nuestros vecinos. La relación
entre los países latinoamericanos está contaminada por viejos
rencores. Cuando lo que deberían hacer es unirse para resolver algunos
de los problemas compartidos, como la defensa de los precios en un mercado internacional
en el que los países ricos preconizan la liberación del comercio
sin practicarla. También nos deberíamos unir para enfrentarnos
conjuntamente a los acreedores externos. Porque deben existir soluciones conjuntas
para el problema de la deuda externa. Separados no tendremos futuro.
¿La impotencia de la soledad impide el crecimiento de los países latinoamericanos?
No se trata de una disculpa mágica para exculpar las incoherencias
y contradicciones de ciertos gobiernos. A veces pienso que ese viejo refrán
que dice "el poder es como un violín, porque se sostiene con la izquierda
y se toca con la derecha" refleja la situación en nuestros países
(risas). Pero existen una serie de reformas fundamentales para dignificar estas
tierras humilladas y para terminar con el desamparo en el que vivimos. Y éstas
solo se harán posibles a partir de un frente común porque siempre
nos encontramos con el veto imperial que condena a los países al naufragio.
En este sentido me parece muy importante la acción del gobierno de Lula
para restablecer, después de décadas, la unión entre los
países menos desarrollados en la Organización Mundial del Comercio
(OMC) y para reforzar el MERCOSUR.
¿América Latina está en crisis?
Es evidente el agotamiento de un sistema cansado, que debe ser modificado
porque está condenado a muerte. No estamos hablando del capitalismo que
agoniza y que será substituido por un socialismo que dará alegría
a todos los latinoamericanos. La realidad muestra que el modelo de desarrollo
capitalista aplicado a América Latina no funcionó y que hoy está
liquidado.
¿Sabemos a donde vamos?
No, pero la verdad es que tenemos que inventar un nuevo modelo que, por
lo menos, nos permita respirar y comer. Recuperar la dignidad perdida y proporcionar
un modelo de bienestar social material. El actual sistema fracasa en lo relativo
a la dignidad y también a las necesidades. Algo debe morir para que otra
alternativa pueda nacer. Una vez Tabaré Vázquez (un líder
izquierdista uruguayo, con grandes posibilidades para vencer en las elecciones
presidenciales del 2004), que es oncólogo, explicó que las células
cancerígenas son las que más se resisten a morir. Es decir, que
por negarse a morir, matan y se suicidan. Me parece una buena metáfora
de la vida humana, porque todos tenemos dificultades para aceptar la renovación
de la vida. Las cosas deben morir para que otras puedan nacer, y esto también
vale para los sistemas políticos. Nada es eterno. Estamos comenzando
a sentir un nuevo movimiento. No sabemos bien hacia donde vamos, pero algo nuevo
está naciendo.
En el caso de Cuba, por ejemplo ¿también existe un modelo que fracasó?
Cuba es el drama de la soledad. Los cubanos hicieron lo pudieron, no lo
que querían. Una cosa son los ideales de la revolución y otra
muy diferente, lo que la revolución consiguió realizar. Tenemos
que reconocer importantes conquistas pero también deformaciones que son
consecuencia del aislamiento. Se trata de un país en el cual el Estado
resuelve todo, y a veces, para cada solución crea un problema. Este modelo
implica la aceptación de una concepción del socialismo que, desde
mi punto de vista, es equivocado. La omnipotencia del Estado no debe ser la
respuesta a la omnipotencia del mercado.
¿Presidentes como Fidel Castro o Hugo Chávez se están transformando
en tiranos?
No, la libertad que existe en Venezuela es asombrosa. Los periódicos
dicen lo que piensan, los grandes medios de comunicación son los opositores
del gobierno. Con todas sus contradicciones y limitaciones, sus características
populistas, a veces demagógicas, considero que Chávez es un hombre
que tiene buenas intenciones y pretende transformar un país de unos pocos
en un país de todos.
¿Qué opinión tiene sobre Fidel Castro?
Fidel también tiene buenas intenciones y, en una situación
de bloqueo y soledad trágica, consiguió algunos milagros. Claro,
dentro de una estructura vertical de poder, que yo no consideraría porque
no soy monárquico. Ni en nombre de los derechos hereditarios de los reyes
ni en nombre del socialismo. Pero gracias a la Revolución Cubana, representada
en el símbolo nacional de dignidad nacional que es Fidel, Cuba pasó
de ser una colonia a ser una patria.
Cuando el gobierno cubano ordenó la ejecución de tres disidentes,
el pasado septiembre, usted dijo que Cuba duele...
Cuba duele porque duele que se asesinen personas en nombre del socialismo,
de la revolución, de la soberanía. Lo mejor que podría
haber ocurrido, desde el punto de vista de la Revolución Cubana, es que
el gobierno hubiera liberado a estas personas, destapando que estaban pagadas
por la embajada americana. Hacer pública cuál era la vaca que
les daba leche. Esto habría sido suficiente para ensuciar su imagen en
todo el país. La prisión, el martirio, por lo contrario, les da
prestigio. La acción del gobierno indica cierta debilidad en un régimen
que no tiene claridad sobre su propia diversidad. Debe existir multiplicidad
de voces, de ideas. Pero esto es incompatible con un sistema de propiedad estatal
única, que confunde unidad con unanimidad. Y toda unanimidad es necia,
como dice Nelson Rodrigues.
¿La ola de protestas sociales que provocó la renuncia del ex-presidente
Gonzalo Sánchez de Losada, en Bolivia, es una señal de que algunas
cosas están cambiando en el continente?
Lo que pasó en Bolivia indica que el país tiene memoria. El
pueblo no olvida y recuerda que un día eran la principal fuente de plata
y estaño del planeta, y hoy no tiene nada. Del estaño sólo
quedan las viudas. Hoy los bolivianos defienden la propiedad del gas. La realidad
es asombrosa. Cuando pensamos que está muerta, en realidad está
dormida. Hasta los más pesimistas deben reconocer que la realidad nos
sigue sorprendiendo. A veces llama a nuestra puerta y nos dice: no estoy tan
acabada, no soy imbécil.