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Lo que no dijo el Nuevo Herald.
Percy Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco
Cuando tuve la oportunidad de leer las noticias que, con respecto a Cuba,
publicó el libelo de la mafia durante la semana que culmina, no pude menos que
confirmar una verdad: el Nuevo Herald o no dice la verdad respecto a la Isla o
se dedica a manipularla. El tratamiento dado por este periódico, al dar a
conocer un despacho de Isabel García-Zarza, periodista de la agencia Reuters, no
deja lugar a dudas al respecto.
De acuerdo con dicha información, el libelo destaca:
El mandatario cubano, Fidel Castro, marchó con paso cansado, ayer en La Habana
al frente de miles de cubanos que coreaban ''Bush fascista, no hay agresión que
Cuba no resista'' para protestar por las últimas medidas de Washington contra la
isla.
Antes de comenzar la multitudinaria marcha, Castro leyó ante un abarrotado
Malecón su ''proclama de un adversario al gobierno de Estados Unidos'', dirigida
al presidente norteamericano George W. Bush, al que acusó de tratar de imponer
una ``tiranía mundial''.
Tras su alocución, Castro inició la marcha, con aire cansado y a tramos con la
mano izquierda sobre el hombro de otra persona, y pasó frente a la Sección de
Intereses de Estados Unidos, en medio de fuertes medidas de seguridad.
Tanto el Nuevo Herald como García Zarza, omitieron algunas verdades sobre lo
sucedido en el Malecón el pasado viernes 14 de mayo.
¿Por qué no comentó que fueron centenares de miles, es decir, un millón
doscientos mil personas las que invadieron el Malecón habanero para protestar
contra las medidas injerencias del presidente norteamericano?
Ocultar la presencia de esta magnitud de pueblo, implica esconder y manipular la
expresión del apoyo popular, significativamente mayoritario, que recibieron este
día Fidel y la Revolución Socialista, así como callar la expresión de rechazo a
las medidas anticubanas implementadas por Bush y su administración.
¿Por qué no publicaron la carta abierta de Fidel a Bush, de la que sólo se hace
una simple alusión, cuando la misma explica el por qué esa grandiosa
demostración de fidelidad del pueblo cubano a su Revolución, así como el
carácter criminal de las medidas implementadas contra Cuba?
En otro fragmento del despacho se habla de Fidel y de su supuesto paso cansado
al marchar, junto a su pueblo, frente a las oficinas de la Sección de Intereses
de los Estados Unidos en la Habana. ¿Quisieron, acaso, esta periodista y el
libelo de la mafia, esperanzar a los gusanos floridanos, con una visión añeja y
decrépita del Comandante en Jefe?
¿Por qué no dijeron que este hombre inclaudicable, que carga sobre sí el peso de
largas décadas de combates contra los enemigos de Cuba y de los pueblos del
mundo, fue capaz de decir a Bush que estaría dispuesto a morir, si nos invaden,
combatiendo frente a las fuerzas agresoras en la primera línea de combate?
La estatura moral de Fidel, su fuerza y valor, nos impresionó a todos los que
tuvimos el maravilloso privilegio de marchar junto a él ese inolvidable 14 de
mayo del 2004. Sabíamos que nuestro líder no se escondería ante el primer ataque
enemigo, como lo hizo Bush aquel triste 11 de septiembre del 2001. Cuando Fidel,
con el espíritu heroico de los gladiadores romanos, confirmó una vez más que
nuestra lucha es realmente de ¡Patria o Muerte!, todos nosotros, amigos fieles
de Cuba, nos sentimos más comprometidos con él y con los cubanos dignos.
Por ello, debo reconocer que otra vez se equivocó el libelo de la mafia de
Miami, tal como lo hizo Bush al querer amedrentar a los cubanos. Calló una
verdad inocultable, aparecida en otros grandes medios de los propios Estados
Unidos con una mayor y amplia cobertura. Su silencio, desde luego, es
explicable. Mucho debe el Nuevo Herald a los enemigos de Cuba a los que el
pueblo cubano se enfrentó y cantó sus verdades, una vez más, en el Malecón
habanero.
Lo que no dijo el Nuevo Herald.
Percy Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco
16 de mayo de 2004.
Cuando tuve la oportunidad de leer las noticias que, con respecto a Cuba,
publicó el libelo de la mafia durante la semana que culmina, no pude menos que
confirmar una verdad: el Nuevo Herald o no dice la verdad respecto a la Isla o
se dedica a manipularla. El tratamiento dado por este periódico, al dar a
conocer un despacho de Isabel García-Zarza, periodista de la agencia Reuters, no
deja lugar a dudas al respecto.
De acuerdo con dicha información, el libelo destaca:
El mandatario cubano, Fidel Castro, marchó con paso cansado, ayer en La Habana
al frente de miles de cubanos que coreaban ''Bush fascista, no hay agresión que
Cuba no resista'' para protestar por las últimas medidas de Washington contra la
isla.
Antes de comenzar la multitudinaria marcha, Castro leyó ante un abarrotado
Malecón su ''proclama de un adversario al gobierno de Estados Unidos'', dirigida
al presidente norteamericano George W. Bush, al que acusó de tratar de imponer
una ``tiranía mundial''.
Tras su alocución, Castro inició la marcha, con aire cansado y a tramos con la
mano izquierda sobre el hombro de otra persona, y pasó frente a la Sección de
Intereses de Estados Unidos, en medio de fuertes medidas de seguridad.
Tanto el Nuevo Herald como García Zarza, omitieron algunas verdades sobre lo
sucedido en el Malecón el pasado viernes 14 de mayo.
¿Por qué no comentó que fueron centenares de miles, es decir, un millón
doscientos mil personas las que invadieron el Malecón habanero para protestar
contra las medidas injerencias del presidente norteamericano?
Ocultar la presencia de esta magnitud de pueblo, implica esconder y manipular la
expresión del apoyo popular, significativamente mayoritario, que recibieron este
día Fidel y la Revolución Socialista, así como callar la expresión de rechazo a
las medidas anticubanas implementadas por Bush y su administración.
¿Por qué no publicaron la carta abierta de Fidel a Bush, de la que sólo se hace
una simple alusión, cuando la misma explica el por qué esa grandiosa
demostración de fidelidad del pueblo cubano a su Revolución, así como el
carácter criminal de las medidas implementadas contra Cuba?
En otro fragmento del despacho se habla de Fidel y de su supuesto paso cansado
al marchar, junto a su pueblo, frente a las oficinas de la Sección de Intereses
de los Estados Unidos en la Habana. ¿Quisieron, acaso, esta periodista y el
libelo de la mafia, esperanzar a los gusanos floridanos, con una visión añeja y
decrépita del Comandante en Jefe?
¿Por qué no dijeron que este hombre inclaudicable, que carga sobre sí el peso de
largas décadas de combates contra los enemigos de Cuba y de los pueblos del
mundo, fue capaz de decir a Bush que estaría dispuesto a morir, si nos invaden,
combatiendo frente a las fuerzas agresoras en la primera línea de combate?
La estatura moral de Fidel, su fuerza y valor, nos impresionó a todos los que
tuvimos el maravilloso privilegio de marchar junto a él ese inolvidable 14 de
mayo del 2004. Sabíamos que nuestro líder no se escondería ante el primer ataque
enemigo, como lo hizo Bush aquel triste 11 de septiembre del 2001. Cuando Fidel,
con el espíritu heroico de los gladiadores romanos, confirmó una vez más que
nuestra lucha es realmente de ¡Patria o Muerte!, todos nosotros, amigos fieles
de Cuba, nos sentimos más comprometidos con él y con los cubanos dignos.
Por ello, debo reconocer que otra vez se equivocó el libelo de la mafia de
Miami, tal como lo hizo Bush al querer amedrentar a los cubanos. Calló una
verdad inocultable, aparecida en otros grandes medios de los propios Estados
Unidos con una mayor y amplia cobertura. Su silencio, desde luego, es
explicable. Mucho debe el Nuevo Herald a los enemigos de Cuba a los que el
pueblo cubano se enfrentó y cantó sus verdades, una vez más, en el Malecón
habanero.