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Acusó a los disidentes de ser mercernarios y dar informaciones
falsas
La guerra en Irak, el terrorismo, los conflictos en Medio Oriente, y las
condiciones de pobreza que prevalecen en países de Latinoamérica demuestran que
el Che Guevara tenía razón, considera la hija del mítico guerrillero
cubano-argentino, Aleida Guevara, de visita en México.
Surya Palacios
La Jornada

Las ideas rebeldes del Che "están vigentes más que nunca, porque las situaciones
por las que él lucha en aquel momento han ido empeorando todavía más durante
estos 20 años por ejemplo, de política neoliberal", dijo a la AFP la hija de
Ernesto Guevara de la Serna, conocido como el Che.
La cubana Aleida Guevara March, pediatra alergóloga de 43 años, realiza en
México una gira "para despertar la solidaridad" en favor de la liberación de
cinco de sus compatriotas, presos en Miami, Estados Unidos, acusados de
terrorismo.
Con la actual situación del mundo, el Che Guevara "resurge nuevamente con más
fuerza (...) porque en resumen nuestros pueblos siguen teniendo todavía muchas
más dificultades, y sufriendo las consecuencias de una explotación tremenda",
apunta la hija del guerrillero asesinado en Bolivia en octubre de 1967.
En su periplo mexicano, la segunda hija del Che, después de su primogénita
procreada con la peruana Hilda Gadea, dice haber "recibido un enorme cariño" por
parte del público de este país; en específico, jóvenes universitarios que
idolatran al Che, y lo demuestran portando ropa con su fotografía o abarrotando
los escenarios en donde Aleida Guevara se presenta.
"No ha sido difícil ser la hija del Che, yo he vivido siempre muy tranquila en
Cuba y con una sensación digamos de normalidad, aunque soy la hija de un hombre
y una mujer muy excepcionales", argumenta.
En México, al ver a la hija del llamado "Guerrillero Heroico", como se le conoce
en Cuba al Che, decenas de personas se abalanzan tratando de estrechar su mano,
como si ese contacto significara estar más cerca del icono revolucionario. Sin
embargo, la imagen del argentino, que paradójicamente se ha convertido en un
producto comercial, debe ser recordada --según Aleida Guevara-- a través de sus
escritos, y no con fuentes secundarias que generalmente lo critican.
"Yo creo que la mejor manera de conocer al Che es leyéndolo a él mismo (...),
toda su vida está recogida a través de sus propias notas", manifiesta.
Acompañada de los miembros del Movimiento mexicano de solidaridad con Cuba,
Guevara reconoce que en este país, como en muchos otros, las ideas de su padre
no son conocidas a cabalidad; de hecho, en las nuevas generaciones prevalece un
Che que se ha puesto de moda en afiches, ropa, boinas o mochilas.
"Yo digo que un día voy a poner multas por desfiguración de rostro, porque hay
cada Che que son horribles (...), mi papi es más guapo", bromea. La defensa de
Aleida Guevara de los cinco cubanos presos en Estados Unidos se ha enfrentado a
críticas de la prensa mexicana, en alusión a los periodistas e intelectuales
disidentes de la isla encarcelados en 2003.
"Nosotros cumplimos las leyes establecidas por el pueblo cubano, pueden
revisarse todos los juicios, todos, no hay ningún tipo de problema en eso, ahí
están, claros para todo el mundo, abiertos para todo el mundo, y que alguien
señale qué ley del gobierno cubano se ha incumplido", declaró a una televisora
mexicana.
Enfática, la hija del Che defiende al régimen cubano "porque esos señores, a los
cuales se les llama disidentes, que eran nada más que mercenarios, una parte
grande de ellos se dedicaba a dar malas informaciones, pero además a manipular
informaciones económicas internas del país", aclara.
Heredera de una educación privilegiada, por las tempranas lecciones que recibió
de su padre, según confiesa, Aleida Guevara también comparte con el Che el asma,
un padecimiento que le marcó de por vida. "Yo también soy asmática, mi profesión
es una cuestión de mezcla de intereses, yo quería ser pediatra, pero a la misma
vez quería investigar (mi enfermedad) y la alergología me permite las dos
cosas", concluyó. Ernesto Che Guevara fue asesinado el 9 de octubre de 1967, a
la edad de 39 años, junto a varios de sus hombres que le acompañaron en su
aventura guerrillera en Bolivia.