Colectivo Cádiz Rebelde La Habana, noviembre 12.- James Cason, Jefe de la Oficina de Intereses de
los Estados Unidos de América (EEUU) en La Habana, se las arregló para no dejar
de ser noticia durante los pasados comicios presidenciales norteamericanos, en
los cuales George W. Bush fue reelecto.
"Urbi et orbi" seguíase en la noche del 2 para el 3 de noviembre la cerrada
carrera presidencial estadounidense, ocasión en la cual Cason organizó en su
residencia habanera una recepción a la cual asistieron "105 cubanos que
aceptaron participar en un simulacro de las elecciones de Estados Unidos",
además de contarse con la presencia de periodistas extranjeros invitados a
"seguir por televisión el conteo de los comicios", de acuerdo con un reporte del
diario mexicano La Jornada.
Siempre según la nota del corresponsal Gerardo Arreola, "Los cubanos invitados
eran en su mayoría opositores".Ochenta y tres por ciento votó por Bush y 16 por
su oponente Kerry, resultado "que fue recibido con una ovación y gritos de
júbilo".
"El ejercicio también sirvió para explorar opiniones en el microcosmos de los
cubanos reunidos por Cason acerca de temas consultados en la boleta de
votación", entre lo cual vale resaltar que en caso de existir en Cuba una
"democracia representativa" de partidos diversos compitiendo por el poder
mediante elecciones, el gobierno resultante debería tener como prioridades a la
seguridad nacional----33 % de los encuestados----, a la salud (17) y a la
vivienda (13).
De este modo, y mediante la inmensa ventaja de una votación SECRETA, se ha
podido conocer cuál es el verdadero programa político de tales
"opositores".Tanto, que este periodista, quien en su condición de antiguo agente
de los Órganos de la Seguridad del Estado cubano mucho se relacionó con esos
votantes, jamás se encontró con declaraciones de tal pelaje, ni recuerda un
documento publicado por ellos donde se admita con tanta paz espiritual cuánto
les interesa la seguridad nacional y cuán poco les importa la salud del pueblo o
el dar soluciones definitivas al verdaderamente complejo problema de
eliminar el déficit de viviendas existente en Cuba.
Imagínese por un instante a esos "luchadores por la libertad" no reunidos en la
residencia del Sr. Cason, sino postulándose como candidatos a cargos públicos
electivos cubanos, sean de carácter local, provincial o nacional, y exponiendo
en las asambleas populares por donde comienzan los procesos electorales isleños
el programa de facto por el cual votaron en la residencia del diplomático
estadounidense, del cual resulta:
Primero: el 83 % "eligió" a Bush, lo cual significa no sólo estar de acuerdo con
una política de sanciones económicas unilaterales hacia Cuba que un
anticomunista tan fuera de duda como Juan Pablo II calificó de "éticamente
inaceptable", sino además solidarizarse con las restricciones a los viajes de
naturales o residentes norteamericanos a la Isla, así como promover la total
eliminación de los envíos de remesas desde los EEUU hacia la nación
caribeña,todo lo cual invita a una pregunta que de tan lógica parece digna de
consulta siquiátrica:¿qué cubano al interior de la Isla puede estar de acuerdo
con semejantes medidas,independientemente de su apoyo real o fingido,o incluso
su oposición a Fidel Castro? Nadie va contra su beneficio. Nadie,como se dice en
el habla popular isleña, "se mata como Chacumbele"
Segundo: si la "democracia representativa" demandada por tales "opositores"
llegara a existir, es obvio que una estrecha relación con la patria de Abe
Lincoln se impondría, para así dejar ese país de ser el único probable en lanzar
un ataque militar contra Cuba. ¿Cuál razón entonces explica que la seguridad
nacional haya sido considerada por 33 % de ellos como prioridad para un supuesto
gobierno democrático? ¿Acaso ya saben que necesitarían de esa "seguridad
nacional" para reprimir a un pueblo visceralmente antiimperialista? ¿O es que lo
explicado en el siguiente acápite les inclina a sentir la necesidad de "sentirse
seguros"?
Tercero: llama poderosamente la atención la muy poca importancia concedida a la
salud (17 %) y a la vivienda (13 %) por estos "futuros gobernantes", en país
donde la población está acostumbrada a lo que este periodista apuntó hace más de
un año: "Cuba, dentro de su entorno latinoamericano-caribeño, e incluso
dentro del continental, puede vanagloriarse de contar con una decidida voluntad
política a favor de la salud y la educación para todos. Según el último Informe
de Desarrollo Humano del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD),
la Isla es de las primeras de América Latina y el Caribe en cuanto a priorizar
el gasto público en ambos acápites, al destinar el 6,1 y el 8,5 por cientos del
PIB (datos del 2001) a la salud y la educación respectivamente, mientras que las
cifras de un país tan rico y poderoso como Estados Unidos, en ese mismo año,
fueron 5,8 y 4,8." (1)
Cuba dista de ser una sociedad perfecta. Lo han dicho muchos y este periodista
lo repitió en la noche que fue presentado como agente de la Seguridad cubana
ante centenares de sus vecinos, quienes lo consideraron durante años un traidor
a la Patria. Por ello, y a partir de experiencia como la vivida en esa ocasión,
valdría la pena proponer a la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba que dé
a los "opositores" reunidos por Cason la oportunidad de explicar semejante
"programa electoral" ante los vecindarios cubanos. Protección policial incluida,
no vaya ser que peligren sus integridades físicas. FIN