¿Por qué la Ley USA Patriot no se aplica a los terroristas
cubanos?
Percy Francisco Alvarado Godoy
Escritor guatemalteco.
En días recientes, el director del FBI, Robert Mueller, dijo a una comisión del
Senado, el 20 de mayo pasado, que "la ley USA PATRIOT de 2001 es una herramienta
antiterrorista vital que se necesita para proteger a los estadounidenses de
futuros ataques terroristas".
Más adelante, defendiendo la renovación de este instrumento legal que refuerza
el papel de su organización dentro de los Estados Unidos, expresó: "Muchos de
nuestros éxitos contra el terrorismo, en realidad, son resultado directo de las
disposiciones incluidas en la ley, varias de las cuales se vencen a finales del
año próximo. Yo creo firmemente que es vital para nuestra seguridad nacional
mantener intactas cada una de estas disposiciones".
No es un secreto para nadie que la ley USA PATRIOT permite a las autoridades
"fortalecer las capacidades de aplicación de ley para prevenir, investigar y
encausar actos de terrorismo", aún por encima de las libertades democráticas de
los ciudadanos norteamericanos, las que han sido reiteradamente pisoteadas bajo
el sospechoso argumento de la seguridad nacional y la lucha contra el
terrorismo. Dicha ley fue promulgada poco después de los ataques terroristas
contra Estados Unidos del 11 de septiembre de 2001, como expresión del
neomacarthismo desatado por la administración Bush luego de este fatal suceso.
Si obsesiva ha sido la "preocupación" de la administración norteamericana con
respecto al controvertido tema del terrorismo, cabría hacerse varias preguntas
al respecto:
¿Por qué no ha usado esa diligencia en perseguir a terroristas que causan
muertes y dolor a los ciudadanos de otros países?
¿Por qué admite en su territorio, durante más de cuatro décadas a terroristas de
origen cubano y ha permitido, en franca violación de la Ley Logan, que estos
mantengan una guerra sucia contra Cuba?
Muchos son los ejemplos que podríamos usar para rebatir la doble moral del
gobierno norteamericano al abordar el tema del terrorismo. En múltiples
ocasiones se ha acusado a la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), al
Consejo por la Libertad de Cuba (CLC), Comandos F-4, Cuba Independiente y
Democrática (CID), Ex Club de Presos Políticos, Hermanos al Rescate (HAR), así
como a decenas de grupúsculos contrarrevolucionarios de desarrollar una guerra
sucia y criminal contra Cuba, muchas veces subvencionada, inclusive, por el
propio gobierno de Estados Unidos y su Agencia Central de Inteligencia.
Para no ser repetitivos, recordaremos al señor Mueller el largo historial de una
de ellas, Alpha 66, cuyo historial de crímenes y agresiones podrían opacar a
grupos terroristas como la propia AlQaeda.
En un fragmento de mi libro en preparación, "Aquí las tardes son más grises",
expongo con abundantes detalles la historia macabra de Alpha 66 y que pongo en
conocimiento de los lectores de este artículo. Basta leerlas, por supuesto, para
que cada uno saque sus propias conclusiones.
En sus inicios, Alpha estuvo compuesta por gente de diversa procedencia. Había
quienes habían luchado contra Batista, aún tímidamente, como el propio Andrés
Nazario, y que luego se sintieron traicionados por la radicalización del proceso
revolucionario y optaron por abandonar el país, rumbo a los Estados Unidos.
Desde allí se plantearon luchar contra el comunismo, sin tener reparos en
vincularse a otros vinculados al batistato y a la CIA, entre los que se
destacaba Antonio Veciana Blanch (Alias, Víctor). No les importó, desde luego,
el historial macabro de Veciana, vinculado a diversos sabotajes en el Cuba,
principalmente contra tiendas y "ten cents" de la Habana. Su mano estuvo también
relacionada con los sabotajes contra El Encanto y otras objetivos, así como los
frustrados intentos por quemar Sear´s, J. Vallés y Fin de Siglo. Alpha 66 fue
también el receptor de varios ex miembros del Segundo Frente Nacional del
Escambray, encabezados por Eloy Gutiérrez Menoyo.
Entrenados por la CIA, desde muy temprano desarrollaron la modalidad de ataques
comandos por vía marítima contra la Isla, combinándolos con infiltraciones en el
territorio cubano. Su sueño inicial fue el de crear frentes guerrilleros en
Cuba.
Los miembros de Alpha perpetraron su primer ataque terrorista por Isabela de
Sagua, al norte de Las Villas, en octubre de 1962. Allí dinamitaron una vivienda
que, según ellos, era del G-2. Partieron desde la base creada por ellos en Cayo
Williams, en las Bahamas, y el grupo estuvo integrado por Nicolás Salado (Colo),
Zenén Castillo, Publio Ruiz y Julio Cruz. Poco después bravuconearon con el
hecho de haber logrado pisar tierra cubana, pues ninguno había logrado hacerlo
desde el fracaso de Playa Girón. Eso los estimuló sobremanera y, dos meses más
tarde, en diciembre de ese año 1962, atacaron la playa de Juan Francisco, en
Caibarién, también en el norte de Las Villas. En esta ocasión, sin embargo, no
fueron tan atrevidos. Pusieron una granada en la orilla y de inmediato se
perdieron de allí, no antes de tirotear la zona. En una precipitada huida, se
marcharon en la lancha de cerca de 15 pies que los trajo y que los trasladó
rápidamente hacia Cayo Williams. Junto a Colo, vinieron en esta oportunidad
Cecilio Vázquez, José Casanovas y Ramón Quesada.
En mayo de 1963 atacaron el campamento de becados de Tarará. Esta vez no vino
Colo ni ninguno de los anteriores participantes, salvo Julio Cruz y Zenén
Castillo, los cuales habían venido en octubre, así como Ramón Quesada Gómez,
quien lo había hecho en diciembre. Los otros dos miembros del comando eran
Agustín Gutiérrez y Elio Grillo.
Ese mismo año de 1963, comandos de Alpha 66 tirotearon el barco inglés "New Lane",
fondeado en Caibarién. En este oportunidad, fue Veciana quien consiguió las
armas y equipamiento necesario, mientras los perpetradores del ataque fueron
quien después se integrarían a los "Comandos - L": Tony Cuesta, Antonio Quesada
y Ángel Pouxés, en compañía de otra persona. Todos vinieron en una embarcación
del tipo V- 18, equipada con una ametralladora calibre cincuenta.
En 1964 pretendieron desarrollar una operación en gran escala, la cual
conllevaría la infiltración de cerca de cincuenta hombres siguiendo lo concebido
en el "Plan Omega". En realidad desembarcaron, el 28 de diciembre de ese año,
sólo cuatro personas en las costas Punta Caletas, Baracoa, en la provincia de
Oriente y capitaneados por Eloy Gutiérrez Menoyo. Este terrorista, quien por ese
entonces vivía en el 201 SW 12 avenida, en Miami, se dejó embaucar en la
frustrada aventura. Habían salido en una embarcación de veinticinco metros de
eslora, proveniente de Puerto Manzanillo, en República Dominicana. El comando
estaba integrado, además, por Ramón Quesada Gómez (ex comandante del Directorio
Revolucionario "13 de Marzo"), Domingo Ortega Acosta (ex capitán de la
comandancia de William Morgan) y Enoel Salas Santos, quien resultó ser un
miembro de la Seguridad del Estado cubana.
Los miembros del comando de Menoyo, habían partido desde una base de
entrenamiento radicada en República Dominicana, la cual cerró posteriormente, al
quedar descubierto el apoyo dominicano a la gente del Alpha. Fueron detenidos el
23 de enero del 1965 en Aguada de Palmas, Imías, con material de guerra, equipos
de comunicación y otros medios de subsistencia. El cabecilla fue sancionado a
treinta años de prisión en la causa 83/65. Gutiérrez Menoyo, a pesar de todo,
recibió la tarea de organizar desde la cárcel a diversas células de Alpha 66,
captando desde 1970 a varios reclusos en la prisión de Boniato y en otro
reclusorio anterior en el que estuvo, siempre con el auxilio de su amante Isabel
Rodríguez. El antiguo "revolucionario", convertido ahora en terrorista confeso,
no vaciló en continuar su beligerancia contra los cubanos de la Isla.
A partir de 1968, la organización se reestructuró y Andrés Nazario Sargén pasó a
convertirse en Secretario General de la misma. Anteriormente había fungido como
Secretario de Organización, ocupándose de la tarea de garantizar el suministro
de armas y equipos para los campos de entrenamiento, así como para la ejecución
de acciones armadas. Con la elección de Vicente Méndez Hernández como jefe de
las operaciones militares de Alpha 66, cobró otra vez preponderancia el plan de
efectuar un desembarco de gente en la Isla y promover en la misma diversos focos
guerrilleros. El fracaso de Gutiérrez Menoyo había quedado atrás y, tras
diversos intentos de llevarlo a cabo, en 1969 Méndez fue ascendido a Coronel y
se lanzó a la misma aventura en tierras orientales. El día 17 de abril de 1970,
rememorando el desembarco de Girón, volvieron otra vez a la Isla. En esta
ocasión desembarcaron en Baracoa un total de 13 hombres, con el propósito de
internarse en las montañas. De inmediato, los aniquilaron miembros de las
milicias y el ejército. Luego de diversos encuentros en la zona, finalmente
fueron capturados los últimos infiltrados. El día 24 de abril de 1970, por
tanto, Alpha 66 recibió un golpe demoledor.
Un mes después, en mayo de 1970, comandos del Alpha atacaron a los barcos
pesqueros cubanos Plataforma I y Plataforma IV. Los once tripulantes, humildes y
desarmados pescadores, fueron injustificadamente secuestrados y, posteriormente,
abandonados en Cayo Andros, en las Bahamas.
El 14 de septiembre de ese mismo año se infiltraron por Punta Samá, Banes,
antigua provincia de Oriente, nueve comandos de Alpha 66, dirigidos por José
Rodríguez Pérez, quien había fungido como jefe de operaciones del Movimiento de
Recuperación Revolucionaria (MRR) y ostentaba el grado de coronel dentro de
Alpha 66. Este grupo estaba constituido por personas residentes en Miami. Salvo
Rodríguez Pérez, que era oriundo de la Habana, así como otros dos nativos de Las
Villas, el resto había nacido en Oriente. Todos fueron entrenados en un
campamento ubicado a sesenta kilómetros de Miami, perteneciente al RECE,
denominado "Osvaldo Ramírez, Base A." El objetivo de este grupo era producir
alzamientos en la zona de la Sierra Cristal. Posteriormente marcharían a Las
Villas con la finalidad de crear otros focos guerrilleros. Entre los medios de
guerra de este grupo había dos fusiles FAL, dos AR - 15, dos AR - 18, ocho
pistolas MAB de 9 mm., dos pistolas Browning, veinte granadas de fragmentación,
18 kgs. de explosivo C - 4, 11 kgs. de TNT y otros medios. Otro terrible golpe
sacudiría las estructuras de la organización. Tuvieron que esperar un tiempo
para reponerse.
El cuatro de julio de 1981 se produjo una infiltración de cinco miembros del
Alpha 66, en la zona de Risco Alto, Matanzas. Estaba dirigida por el "Comandante
Alquízar" e integrado, entre otros, por Héctor Santana de Armas, Santos E.
Cuellar Gay y Antonio Berih Ramos. Su misión principal era perpetrar un atentado
contra Fidel Castro durante la celebración del acto por el 26 de julio, a
celebrarse próximamente en la provincia Granma.
El día 7 de mayo de 1983, se produjo la captura de dos infiltrados en la zona
del canalizo de Bersagua, en Encrucijada, Villa Clara. Estas personas eran Luis
Yañez Aguila y Rogelio Abreu Azcuy, ambos con antecedentes penales y salidos de
Cuba por el Mariel. El propósito era atentar nuevamente contra la vida del
Presidente Fidel Castro. Les fueron ocupadas armas y propaganda alusiva al Alpha
66.
En los próximos años decayó la participación de Alpha 66 en actividades armadas,
provocado este fenómeno, principalmente, por dos factores importantes. El
primero fue el conjunto de golpes recibidos en sus incursiones contra Cuba. El
segundo es derivado de la posición asumida por el gobierno de Jimmy Carter de
promover un acercamiento con Cuba. Para ese entonces hay pasos serios tendientes
hacia la normalización de las relaciones entre los dos países. Este
acercamiento, evidenciado por diversos hechos como lo fue la firma de varios
tratados entre los dos gobiernos, la creación de Secciones de Intereses en Cuba
y EE UU, así como la autorización expedida por el gobierno cubano para las
visitas de emigrados a la Isla, colocó a las organizaciones de ultraderecha en
una situación incómoda. A partir de ese momento casi todas las organizaciones
variaron sus tácticas de lucha. Alpha 66, por su parte, se dedicó a instrumentar
una plataforma de trabajo de proselitismo entre los emigrados y a buscar apoyo y
reconocimiento internacional. Una delegación de Alpha participó en el Congreso
de la Liga Mundial Anti - comunista, celebrado en Taiwán en 1976. Otra variante
de su estrategia fue la preparación del llamado "Plan Máximo Gómez", el cual
preveía la combinación de ataques radiales contra Cuba, unido a acciones de
infiltración y ataques comandos sobre objetivos de la costa.
Como puede apreciarse, Alpha 66 ha sido una macabra organización incapaz de
reparar en el daño provocado, en la muerte asestada a seres inocentes, si a
cambio logra sus objetivos. Ella es una muestra para apreciar en su justa medida
la catadura moral y política de los "luchadores por la libertad" apoyados
durante cuarenta años por Estados Unidos y a los que, bochornosamente, excluye
la Ley USA Patriot al perseguir a terroristas.