![]() |
El Moncada 50 años después
Armando Hart
EL 27 de noviembre de 1955, con Haydee colocamos un retrato de Abel
Santamaría en el Instituto de Segunda Enseñanza de Camagüey. Fue un acto
memorable en el cual participaron varios oradores, en recordación del
fusilamiento de los estudiantes de Medicina (1871), y en homenaje a Abel
Santamaría y los héroes y mártires del Moncada. En aquellos días, el grupo de
compañeros a quienes Fidel había encomendado, a su salida para México, la
responsabilidad de organizar los preparativos para el apoyo de lo que más tarde
sería la expedición del yate Granma, empezábamos nuestro trabajo en Cuba.
El hecho de develar un retrato de Abel Santamaría fue un suceso muy importante
en los propios inicios de la organización del Movimiento 26 de Julio en Cuba.
Promotores y organizadores de este hermoso encuentro fueron los inolvidables
Jesús Suárez Gayol y Jorge Enrique Medonza, que estaban entre los fundadores del
Movimiento en la provincia agramontina.
Expliqué en la magna concentración estudiantil lo que representaba Abel y rendí
honor a su memoria y a los héroes y mártires de la epopeya del "Mocada". En
aquel tiempo, algunos creían y propagaban que se trataba de una locura. Dije
ante aquel auditorio juvenil en 1955:
Locos, y han escrito en el único lenguaje que entienden los llamados cuerdos,
en el lenguaje de los hechos, que Revolución es algo más que cambio de mando,
que Revolución es transformación radical de nuestras condiciones de vida. Locos,
y hoy miles y miles de jóvenes miran hacia el 26 Julio, porque el 26 de Julio ha
escrito la tesis de la nueva generación revolucionaria, que hoy por hoy. es la
única fuerza que enfrenta a la dictadura.
El mejor homenaje que yo pueda hacerle a Abel Santamaría en este acto, es el
de decir que él comprendió mejor que nadie, porque sintió más que nadie, que el
problema cubano no es político, como quieren los partidos plantear, que es
esencialmente económico, es social, es también forjación de conciencia
ciudadana. El comprendió que el 10 de marzo se habían liquidado todas las
fuerzas políticas y surgía del subsuelo social una corriente histórica que se
planteaba antes que solución, la toma revolucionaria del poder para sustituir
todo el andamiaje sobre el que se sostenía el sistema vigente y la implantación
de una serie de medidas encaminadas a sentar las bases de la genuina democracia.
Sin estas ideas, sin este pensamiento no se hubiera podido llevar a cabo el
único movimiento insurreccional que logró llegar hasta el combate abierto. Sin
este enfoque de la realidad sería imposible servir a Cuba que lucha
desenfrenada, frenética y terriblemente por ser algo más que un pedazo de tierra
que pisan nuestras plantas, por ser, también, como dice el Apóstol en su
histórica frase: "Patria es la comunidad de intereses, unidad de tradiciones,
unidad de fines, fusión dulcísima y consoladora de amores y esperanzas."
Notas <!--[endif]-->