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Los pobres de la tierra estamos con Cuba
Revista Insurrección
Colombia
Durante 45 años Cuba ha sido agredida por los gobiernos de los Estados
Unidos, especialmente cuando cada cuatro años hay elecciones presidenciales,
convirtiendo a la isla en un punto obligado de la campaña electoral.
No renuncian a las centenarias aspiraciones de incorporarla como una estrella
más en su bandera, porque siempre han creído que la isla les pertenece a pesar
que desde el siglo XIX los cubanos dignos les han demostrado que están
dispuestos a todo por su libertad e independencia.
En estos días, cuando el mundo entero vive cotidianamente bajo el terror de la
campaña de George W. Bush para su reelección, las amenazas contra la isla se
acentúan. El peligro aumenta, en la medida que el primer mandatario de Estados
Unidos se ve empantanado en otras de sus aventuras.
Bush tiene una deuda con los contrarrevolucionarios de Miami, pues a ellos debe
el ser presidente y quiere asegurar nuevamente su apoyo en las próximas
elecciones de noviembre.
Es necesario aclarar que no todos los cubanos residentes en Estados Unidos están
contra la revolución, muchas personas están allí por antiguos vínculos
familiares o por tratar de ayudar económicamente a su familia en la isla.
Al igual que en la década del sesenta del siglo pasado, el remedo de emperador
pretende conformar un cerco a Cuba mediante el chantaje o las conspiraciones
contra algunos países latinoamericanos, o bien aprovechando el espíritu lacayo
de las oligarquías y sus gobiernos.
Para complacer a sus secuaces de la Florida, tan obtusos como él, ha empleado a
alto nivel, 34 funcionarios de origen cubano durante estos 4 años de gobierno,
contando dentro de ellos personajes repudiados por los propios norteamericanos,
como Otto Reich y Roger Noriega.
El año pasado Bush creó la ³Comisión para una Cuba libre², encabezada por Otto
Reich, que elaboró un supervolumen de 500 páginas sobre cómo organizar la isla
una vez que haya caído el gobierno revolucionario, tema de cuatro capítulos, y
una serie de recomendaciones para lograr este objetivo, en un quinto capítulo.
El contenido del superdocumento fue leído el sábado 8 de mayo en una reunión
presidida por el Secretario de Estado, Colin Powell.
Realmente ni la élite yanqui, ni la mafia cubano americana tienen memoria ni
vergüenza.
Y tampoco leen la historia pasada ni reciente para que les refresque los
recuerdos.
Se les olvida que la revolución que triunfó el 1 de enero de 1959 fue el triunfo
de una guerra que se inició en 1868 y a la cual varias generaciones de cubanos
dedicaron sus vidas.
Parece que se les borró el recuerdo de Girón, se les olvidan cuarenta y cinco
años de inventos fracasados para asesinar a Fidel, para arruinar la economía, de
guerra biológica y química, de ataques indiscriminados contra diferentes
objetivos, de desembarcos fallidos, de bloqueo absurdo.
Todos los intentos se les han quedado en eso, intentos, porque chocan contra una
voluntad que se ha tallado en más de un siglo de lucha y todo lo que se forja en
medio de trabajos y sacrificio se ama y se defiende.
El proceso revolucionario ha avanzado, el pueblo cubano tiene una vida digna: no
hay analfabetos, ni desnutridos, nadie muere de enfermedades curables, los
derechos elementales de todo ser humano están garantizados, cada cubano sabe que
puede soñar en el futuro pues se siente protegido.
Muchos estadounidenses que han visitado la isla, comerciantes, empresarios,
gobernadores de diferentes estados de la unión, admiran el desarrollo alcanzado
a pesar de las injustas medidas y agresiones de su gobierno.
Pero, en medio de todo esto, lo más increíble es que haya gobiernos de países
latinoamericanos que han recibido la ayuda generosa de Cuba en diferentes
renglones y se presten para la conspiración.
Recientemente lo vimos en Ginebra, donde acobardados por las presiones y los
chantajes, algunos votaron según la voluntad norteamericana. Que lo hagan los
gobiernos de los países de la Unión Europea no sorprende pues estos van al
vaivén de sus intereses y también es larga su historia de agresiones contra los
pueblos latinoamericanos y otros.
La participación del presidente y otros funcionarios de México en la
conspiración contra Cuba ha roto una tradición histórica y política de ese país.
El presidente Fox ya ha sido señalado como uno de los ³amigos² más sumisos del
gobierno de Bush. Compite con Álvaro Uribe. En los primeros días de este mes de
mayo decidió expulsar al embajador cubano en su país, así como al consejero,
utilizando métodos nada diplomáticos, pues primero lo hizo público y luego lo
comunicó a la embajada cubana.
Fox argumenta tres motivos para esta medida, que deja a muy bajo perfil las
históricas relaciones entre los dos países: una supuesta misión clandestina de
dos funcionarios cubanos del Departamento de Relaciones Internacionales del
Partido Comunista, el caso de Carlos Ahumada y la alusión al voto condenatorio
de Cuba en Ginebra por parte del gobierno mexicano que hizo Fidel en su discurso
del Primero de mayo.
El canciller cubano, Felipe Pérez, explicó en una rueda de prensa que la misión
de los funcionarios del Departamento de Relaciones Internacionales del Partido
fue absolutamente pública. Se entrevistaron con miembros de diferentes partidos
políticos, intelectuales y artistas amigos de Cuba para explicar el caso de
Carlos Ahumada. No hubo nada clandestino en estas actividades.
Carlos Ahumada es un empresario mexicano que fue detenido en La Habana por
disposición de la INTERPOL a pedido del propio gobierno mexicano, supuestamente
por asuntos relacionados con la política interna de ese país y lavado de dinero.
Cuando el gobierno cubano se percató que todo este asunto era un montaje, al
hacer la cancillería mexicana acusaciones públicas de violación de los derechos
de este detenido, lo deporta según todos los requerimientos legales y publica
una nota aclaratoria del caso y de las falsas acusaciones.
Todos los partidos y movimientos políticos mexicanos, exceptuando el de
gobierno, por supuesto, así como intelectuales, movimientos sociales, han
elevado su enérgica protesta durante varios días por la clara actitud lacayuna
de su gobierno, al punto que este ha debido tratar de suavizar su postura.
Cuando el 6 de mayo el gobierno yanqui anunció nuevas medidas encaminadas a
ejecutar las recomendaciones del mamotreto de 500 páginas, la conspiración quedó
más clara para la opinión pública: Bush pretende derrocar el gobierno
revolucionario antes de noviembre para que la gusanera vaya a pasar el fin de
año en La Habana, luego de hacer otro fraude para reelegirlo.
Se van a quedar en eso, preparando maletas y releyendo los cuatro capítulos del
mamotreto, pues en peores situaciones se ha visto el pueblo cubano y ha
resistido con ese valor y esa dignidad que todos admiramos y es necesario
imitar.
Ni el endurecimiento del bloqueo, ni los 59 millones de dólares para estimular
la ³oposición interna², ni la separación de familias por imposición, ni la
restricción para el envío de remesas, ni las transmisiones de televisión y radio
desde una avión C-130, ni las campañas internacionales contra Cuba para
disminuir el turismo o la negación de visas a funcionarios, intelectuales, etc.,
les servirán para conseguir su objetivo, eso está probado.
Si la respuesta popular en México, en Perú, en Honduras y otros países donde se
han manifestado contra las posiciones lacayas de sus gobiernos y en apoyo a Cuba
no les basta, no dudamos que verán protestas mayores.
Los pueblos latinoamericanos estamos con la Revolución Cubana, cualquier
agresión contra ella es contra nosotros. Cuba representa la dignidad y la
libertad en el mundo hegemonizado por el imperio más sádico que ha existido,
conducido ahora por una élite miope y mezquina que se ha ganado el repudio
mundial y hace vulnerable su propia seguridad.
Si no les basta el infierno que sus tropas están viviendo en Iraq, si no
recuerdan Viet Nam, si se les borraron de la mente Girón y cuarenta y cinco años
de inútiles agresiones, si no han visto las protestas a nivel planetario contra
la guerra y contra los organismos que han convertido en sus instrumentos, verán
cosas peores, pues en estos tiempos hay una decidida opción por la vida.
Es el momento de ejercer la solidaridad, de estrechar la hermandad con el único
pueblo del mundo que siempre ha tendido su mano generosa en momentos de
desastres, que comparte desinteresadamente sus avances y sus conocimientos. Cuba
resistirá con el heroísmo de siempre y con el acompañamiento de todos los pobres
de la tierra que, aunque no lo conciban los poderosos, sabemos lo que queremos.