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5 de enero del 2004
Según UNICEF, Cuba tiene la tasa de mortalidad infantil más baja de Latinoamérica, por debajo incluso de EEUU
World Data Service
Cuba presentó hoy su más preciosa joya social: su tasa de mortalidad
infantil en 2003 fue de 6,3 por cada mil nacidos vivos, solo superada desde
que se inició este siglo por la lograda en este país en 2001,
6,2, y la más baja en América Latina, comparable a la de las naciones
más industrializadas del mundo.
Al anunciar ese resultado del sistema de salud pública de la Isla, el
cual opera de manera gratuita para los cubanos, Granma, el diario oficial del
gobernante Partido Comunista de Cuba, subrayó que este indicador internacional
"mide el estado de salud de la población y en especial el desarrollo
de la atención materno-infantil".
En el informe divulgado este sábado por la radio y la televisión
isleñas se destaca que el gobierno archienemigo del sistema político
cubano, el norteamericano, sólo puede enarbolar un índice de mortalidad
infantil para Estados Unidos de 7 niños por cada mil nacidos vivos, de
acuerdo con estadísticas de la UNICEF, órgano de Naciones Unidas
especializado en la población infantil planetaria.
Durante los últimos cinco años, durante los cuales este país
caribeño salió lentamente de una profunda crisis económica
que estalló cuando la Unión Soviética -el mercado fundamental
cubano- se derrumbó, esas tasas para Cuba fueron de 6.4 en 1999, 7.2
en 2000, 6.2 en 2001, 6.5 en 2002 y el actual 6,3.
Granma explicó que la medición de la tasa de mortalidad infantil
incluye todas las defunciones en menores de un año que ocurren en la
población de nacidos vivos en un periodo de 12 meses.
"Sabido es que esta tasa puede ser afectada por múltiples factores sociales,
económicos y científicos. Por ello las tasas máximas y
mínimas permiten dar una idea de las diferencias que existen entre distintos
países e incluso en áreas geográficas de un mismo país",
subrayó.
Al hacer una comparación en este sentido con otras naciones en el mundo,
el rotativo expresó que "mientras los países industrializados
muestran como promedio una tasa de cinco fallecidos por mil nacidos vivos, los
denominados en desarrollo sobrepasan los 60, y los "menos adelantados" están
por encima de 100, incluso con elevadas diferencias en cada uno de los territorios,
atendiendo a las zonas donde habitan los ciudadanos ricos y los pobres de cada
una de las naciones, sin que de estas hirientes realidades estén excluidas
las altamente desarrolladas".
El informe denunció que en los países en desarrollo, las enfermedades
transmisibles - mayoritariamente prevenibles por vacunas, o curables incluso
con atención médica- representan siete de las diez causas principales
de mortalidad en la niñez y son las responsables de aproximadamente un
60% de todas las defunciones infantiles.
"En Cuba la mortalidad en el niño de un año ocurre como consecuencia
de las afecciones perinatales (las que se presentan en los primeros días
de vida); las anomalías congénitas, fundamentalmente las cardiovasculares;
la influenza y neumonía; la sepsis; y los accidentes, sobre todo en el
hogar", explicó.
El diario defendió la equidad social en toda Cuba al presentar las tasas
de mortalidad infantil en las provincias. En algunas de estas el indicador está
incluso por debajo de la tasa nacional.
Estas son Las Tunas (4,2), Habana (5,0), Matanzas (5,0), Granma (5,1), Ciego
de Ávila (5,3), Sancti Spíritus (5,5), Villa Clara (5,9) y Pinar
del Río (6,0).
La mayor tasa se reportó en la provincia de Guantánamo, en el
extremo oriental de Cuba, donde fue de 8,6 muertes por cada mil nacidos vivos.
El anuncio dijo que los resultados cubanos en salud pública se deben
a que ese sistema se caracteriza por "su universalidad, gratuidad, accesibilidad
tanto en el campo como en la ciudad".
"Estos inobjetables logros de la salud materno-infantil dan fe asimismo de la
obra creadora de la Revolución en educación, en la protección
social y laboral de cada gestante, que dispone de sólidos y bien instrumentados
programas de atención desde antes del embarazo, y para la detección
de malformaciones congénitas, atención especializada cuando concurren
riesgos por enfermedades cardiovasculares, hipertensión arterial o diabetes
u otras", agregó.
También atribuyó esos éxitos a "la existencia de hogares
maternos y hospitales bien equipados y atendidos por personal altamente especializado
que permiten el parto institucional a todas las embarazadas y esmerados y calificados
cuidados perinatales, no obstante la continua guerra económica a que
se ve sometido nuestro país hace más de cuatro décadas
por el bloqueo de los Estados Unidos".
Como dato adicional, el periódico dijo que durante 2003 nacieron 136
mil 772 niños en Cuba, cuatro mil 243 menos que en 2002.