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UNO DE LOS MAYORES FRACASOS DE EE.UU.: CUBA SOCIALISTA CUMPLIO 45 AÑOS
Por Emilio Marín
TESTIMONIO DE UNO DE LOS MAYORES FRACASOS DE EE.UU.
CUBA SOCIALISTA CUMPLIO 45 AÑOS
Diez presidentes estadounidenses pronosticaron desde 1959 hasta hoy que era
inminente la caída del gobierno de Fidel Castro. La historia se los llevó
puestos -salvo a George W. Bush, que aún manda en la Casa Blanca- y sus
vaticinios no se cumplieron. En la patria de José Martí sigue
encendido el proceso revolucionario empezado 45 años atrás, respaldado
por logros sociales que causan la sana envidia latinoamericana. El poderoso
mal vecino mantiene su bloqueo total contra la Mayor de las Antillas para rendirla
por hambre y enfermedades pero no consigue su objetivo. Furioso, redobla sus
planes agresivos sazonados con campañas de desinformación. Así
y todo, la pelea desigual la sigue ganando el pequeño David sobre el
grandote Goliat.
BATALLA DE IDEAS
Aunque Cuba operó desde el 1 de enero de 1959 -día de
la victoria de la revolución- como un laboratorio de ideas, fue hace
poco que Fidel Castro bautizó la lucha política que se estaba
librando como una "batalla de ideas". Se considera inicio de la misma a diciembre
de 1999, cuando el país se revolvió indignado para recuperar al
niño Elián González. Este era un pibe náufrago que
había sido apropiado por los círculos más recalcitrantes
del exilio de Miami pese al reclamo de su padre y familiares de Cuba, quienes
finalmente pudieron rescatarlo de un virtual secuestro.
Esa historia tuvo un final feliz, con el papá Juan Miguel González
regresando a casa con su mujer, el pequeño Elián y otro hermanito,
luego que sus abogados ganaran los pleitos. Claro que lo jurídico fue
apenas la punta del iceberg contra el que chocó la mafia de Miami: había
pesado la opinión mundial, abrumadoramente inclinada a favor de la reunificación
de la familia González.
En este pequeño pero significativo hecho se pueden apreciar al menos
tres diferencias entre Cuba y otros países.
La primera diferencia es que La Habana defiende causas justas.
La segunda es que buena parte de su población de 11 millones de habitantes
tomó el caso como propio, movilizándose una y otra vez.
Y la tercera diferencia fue que la isla cuenta con Fidel Castro, quien durante
siete meses consideró a Elián como el asunto más grave
que debía atender su gobierno.
¿Acaso algún otro presidente latinoamericano hubiera actuado de ese modo?
Seguramente no. Fidel sí lo hizo porque es un estadista que sabe poner
como prioritarios los asuntos más disímiles. Es capaz de dedicar
el 80 por ciento de su tiempo a orientar la guerra en Angola a principios de
los '80; luego tomar como urgentes el apoyo y la recomendación a los
campesinos cubanos sobre cómo debían cultivar la papa a principios
de los '90, y posteriormente reverdecer sus laureles de comandante en jefe conduciendo
el rescate de Elián en la primera mitad de 2000.
La batalla de ideas siguió luego en defensa de los 5 patriotas cubanos
condenados en diciembre de 2001 en EE.UU., donde trabajaban para prevenir ataques
terroristas contra Cuba financiados por la Fundación Nacional Cubano-Americana.
Dicho en otros términos: no espiaban a EE.UU. sino a la mafia cubana
del exilio, pero lo mismo fueron condenados a durísimas penas de cárcel.
Liberar a los 5 jóvenes parece una empresa casi imposible. Pero no habría
que descartarlo pues cuando Cuba se propone una meta, por elevada que parezca,
suele alcanzarla.
BUENAS NOTICIAS
En la última semana de diciembre de 2003, la Asamblea Nacional
(parlamento) cubana escuchó el informe del ministro de Economía
José Luis Rodríguez, según el cual el producto bruto se
había elevado 2,6 por ciento. La performance supuso duplicar el rendimiento
de la economía en 2002 y mejorar en un punto la meta prevista para 2003.
Fue una buena noticia para los 11 millones de cubanos.
Los números de la región no fueron tan interesantes ya que la
medición de la Cepal (Comisión Económica para América
Latina) la ubicó en un promedio general de 1,6 por ciento. Argentina
lideró ese ranking de crecimiento con 7,3 por ciento aunque con la enfermedad
incurable dentro del sistema llamada "distribución inequitativa del ingreso".
En cambio la mayor parte de los críticos externos de Cuba reconocen que
allí las cosas se reparten en forma más igualitaria.
La Casa Blanca, el Pentágono, la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa),
el Miami Herald y la Fundación Cubano-Americana de Jorge Mas Santos,
siguieron impertérritos con sus críticas liquidacionistas. Ellos
no reconocen ni un ápice de verdad en la obra de la revolución
(ver aparte: "GUSANOS").
A despecho de la campaña de bloqueo y desinformación que realiza
la administración Bush, la economía de la isla se robusteció
en los últimos tres años. Eso fue justo cuando -tras los atentados
terroristas en Nueva York- la mayoría de los países entraban en
vuelo en picada y algunos directamente se estrellaban como Argentina.
Partiendo de un piso muy bajo en 1959, hoy Cuba goza de elevados índices
de salud de sus habitantes y además se está convirtiendo en una
potencia biomédica. Cuenta con 65 mil médicos (sólo le
habían quedado 3 mil luego de consumada la revolución), 281 hospitales
y 140 centros de investigación, muchos de reconocida fama internacional.
La expectativa de vida es de 75 años, la mortalidad infantil es de 7
por mil (en Argentina es tres veces peor), la mortalidad materna es de 2,4 por
10 mil partos y el conjunto de la población tiene acceso a servicios
de salud de calidad.
El 26 de mayo del año pasado los argentinos vimos por TV cómo
el presidente cubano hablaba a una multitud reunida en la Facultad de Derecho
en Buenos Aires. En un pasaje contó que todos los cubanos tienen derecho
a una atención médica gratuita para cualquier enfermedad, "para
atenderse desde una simple gripe hasta una compleja operación del corazón
de 15 mil dólares, todo gratis".
LA SOLIDARIDAD
Esas estadísticas son reflejo de la realidad y no quedan en el conocimiento
de pequeños círculos muy politizados. Cada año más
de un millón de turistas viaja a La Habana (en 2003 hubo un 12,7 por
ciento más de viajeros) y muchos son argentinos.
Para el país receptor la ventaja es doble: más ingresos por vía
del turismo, aunque éste también le trae problemas ideológicos
extras, y más difusión de la realidad del país. Los turistas
se vuelven con sus propias ideas, con un balance de luces y sombras pero sin
la deformación imperialista de la SIP.
Junto con los logros sanitarios reconocidos por la OMS (Organización
Mundial de la Salud) y la OPS (rama Panamericana), el nuevo país parido
por la Sierra Maestra concretó grandes objetivos en educación
y cultura, encomiados por Unicef y Unesco respectivamente.
Hasta los años '70, Cuba dio ayuda material y moral a los procesos revolucionarios
en nuestra región y otros continentes del mundo. Luego fueron más
puntuales: Angola, Nicaragua, El Salvador y Chile. La derecha se quejó
de que "exportaba la revolución".
Desde fines del siglo XX solamente exporta maestros y médicos, que han
ido a alfabetizar y vacunar a zonas recónditas de países pobres
como Haití donde ni siquiera los profesionales locales quieren ir. También
fueron a Nicaragua, Venezuela y otras naciones. La derecha más virulenta
se sigue quejando de que "Castro manda sus agentes disfrazados de médicos"
y algunos son asesinados.
Además de esas formas de internacionalismo, la revolución cubana
ha ideado otras más "industriales" de colaborar con los vecinos del sur
del río Bravo. Hace unos años fundó la Escuela Latinoamericana
de Ciencias Médicas donde estudian 8 mil alumnos de bajos recursos provenientes
de diversos países, incluidos 380 alumnos argentinos. Este contingente
no podría estudiar y graduarse de médico: en La Habana se le da
la posibilidad de lograrlo con una beca que le provee gratuitamente clases,
libros, alojamiento y comida. La idea es que al graduarse estos jóvenes
regresen a sus respectivos países a ejercer la medicina con un sentido
solidario y no mercantilista. Los están educando para prevenir y curar
enfermedades y no lucrar con el sufrimiento ajeno.
Esas obras de bien le han granjeado a Cuba una enorme simpatía internacional.
La administración Bush sangra por la herida. La 58a. Asamblea General
de la ONU votó en octubre último una resolución exhortando
a EE.UU. a poner fin al bloqueo contra la isla socialista. Fue una goleada histórica,
con 179 votos a favor y sólo 3 en contra (EE.UU., Israel e islas Marshall).
Fue como un regalo de Fin de Año para que la Revolución Cubana
festejara sus 45 años sintiéndose acompañada en lo que
ha definido como su tarea más acuciante: elevar aún más
el excelente nivel cultural de su gente.
EMILIO MARIN.
"GUSANOS"
Los cubanos llaman "gusanos" a los círculos proyanquis del exilio de
Miami, que en abril de 1961 nutrieron las columnas invasoras de Bahía
de Cochinos organizadas por la CIA para derrocar al gobierno de Fidel Castro.
Les fue mejor encumbrando en cargos gubernativos de EE.UU. a algunos dirigentes,
quienes trabajaron para reforzar el bloqueo. Por lo general son afiliados republicanos
como Otto Reich, enviado especial del presidente; Mel Martínez, secretario
de vivienda; Lino Gutiérrez, embajador en Argentina, etc.
Pero los "gusanos" no tienen nacionalidad. También existen varios de
éstos en Argentina, como los políticos Carlos Menem y Ricardo
López Murphy; militares retirados como Carlos G. Suárez Mason
y Luciano B. Menéndez; banqueros-diplomáticos como Emilio Cárdenas;
periodistas como Bernardo Neustadt, Mariano Grondona, Daniel Hadad y Julio Ramos,
etc.
Otros son casi desconocidos, como Fernando J. Ruiz quien publicó el año
pasado "Otra grieta en la pared; Informe y testimonio de la nueva prensa cubana".
El autor es profesor de la Universidad Austral financiada por el Opus Dei y
su libro fue financiado por la fundación Konrad Adenauer que se define
como "una fundación política alemana comprometida con el movimiento
demócrata cristiano", y Cadal, "cuyo asunto prioritario en la agenda
es el apoyo a la apertura democrática en Cuba".
La subjetividad de Ruiz es patética, como la de SIP y Adepa que lo patrocinaron.
Al comenzar su libro pinta este panorama de la capital cubana: "La Habana parece
una ciudad bombardeada (..) parece un enorme conventillo habitado por amontonadas
familias ampliadas. Es posible que esta ciudad se desplome antes que se desplome
el régimen".
En fin, Ruiz sueña con desplomes que no se producen. Este 1º de enero
hasta el champán le habrá caído mal al recordar que al
mismo tiempo había fiestas en los 169 municipios de la isla.
E.M.
FUENTE: Diario La Arena (www.laarena.com.ar)