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Emilio Marín
www.laarena.com.ar
La tribuna de doctrina ganadera y
bursátil fundada por Bartolomé Mitre y hoy en poder de las familias
Mitre-Saguier nunca disimuló sus preferencias por Estados Unidos y en contra de
Cuba. Esa toma de posición se ratificó en estos días, cuando dedicó un suplemento
a apostrofar a la isla socialista y de inmediato difundió una carta de cinco
intelectuales a la Cancillería reclamando que nuestro país se pliegue a la
política anticubana del Departamento de Estado norteamericano. Esas
publicaciones ocurrieron justo después que el subsecretario de Estado para
Asuntos Hemisféricos, Roger Noriega, se manifestara decepcionado por el
"giro a la izquierda" del gobierno de Kirchner ante Cuba. ¿Mera
casualidad o aporte deliberado al plan de Washington?.
OTROS CINCO
Para Cuba y sus millones de amigos en el mundo, "los 5" son los
patriotas de su país presos en EE.UU. y condenados a larguísimas condenas por
haber tratado de prevenir allí atentados terroristas de la mafia de Miami.
Pero lamentablemente también hay "otros cinco" que han firmado en
Buenos Aires una carta al canciller Rafael Bielsa, difundida por La Nación
el 22/1, urgiendo al gobierno de Néstor Kirchner a que la embajada argentina en
La Habana invite a sus recepciones oficiales a los llamados
"disidentes". Estas personas son por lo general agentes pagados por
la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA) a cargo de James Cason y
trabajan para el derrocamiento del gobierno de Fidel Castro.
Los firmantes de la carta de marras son Marcos Aguinis, Juan José Sebreli, Sylvina
Walger, María Sáenz Quesada y Fernando Ruiz. El último ya mereció un comentario
crítico en LA ARENA (3/1). Sin pretender desmerecerlos, son escritores
que hace tiempo no producen nada a la altura de "La cruz invertida"
(Aguinis) o "Buenos Aires, vida cotidiana y alienación" (Sebreli).
Seguramente a ambos el haber participado de la última campaña presidencial como
asesores del equipo de derecha de Ricardo López Murphy (Recrear), junto a
Santiago Kovadlov, les puede haber apagado las neuronas. Walger hace tiempo que
no logra superar las crónicas chimenteras del espectáculo, tras compartir una
temporada la mesa de café televisiva con el menemista Gerardo Sofovich. Sáenz
Quesada es una ex afiliada radical que ha publicado sobre cuestiones históricas
pero por lo visto no conoce ni siquiera la relativa al Opus Dei.
Ruiz, el menos conocido del quinteto, es profesor de la Facultad de
Comunicación de la Universidad Austral, financiada por el Opus Dei. Ese grupo
de poder actúa en la Iglesia Católica y fue fundado por Escrivá de Balaguer, el
recientemente santificado por Juan Pablo II pese a haber colaborado con la
dictadura franquista entre 1952 y 1975, y con dictaduras latinoamericanas como
la del extinto Juan Carlos Onganía.
SON MERCENARIOS
No les decimos mercenarios a Aguinis, Sebreli, Walger, Sáenz Quesada y
Ruiz, aunque tampoco descartamos que el Centro para la Apertura y el Desarrollo
de América Latina –patrocinó su nota al Palacio San Martín y la acompañó de
otra propia- les retribuyera de alguna forma su sumatoria a la campaña
anticubana.
Mercenarios comprobados son los llamados "disidentes" que los cinco
porteños y su sponsor Cadal quieren ver invitados a las actividades de
la embajada argentina en La Habana (ver aparte "Los gusanos de Cadal").
Desde que el gobierno de Cuba fusiló a tres terroristas a principios de 2003 y
posteriormente condenó a penas de prisión a decenas de personas que actuaban a
las órdenes del representante estadounidense James Cason, el Departamento de
Estado ha movido a una intensa campaña propagandística a favor de esos
detenidos. Y ésta es una de ellas.
Fernando Ruiz, uno de "los Cinco" de Puerto Madero, publicó el libro
"Otra grieta en la pared" con el subtítulo de "Informe y
testimonios de la nueva prensa cubana". El mismo fue editado por la fundación
Konrad Adenauer y el mencionado Cadal, que lo repartieron en forma
gratuita en reuniones de Adepa (Asociación de Entidades Periodísticas
Argentinas). Seguramente no habrá sido ajeno a la jugada el vicepresidente de
la entidad y vicedirector de La Nación, Claudio Escribano. El fue
acusado en mayo del año pasado de haber tratado de presionar al presidente
electo con que el Consejo de las Américas y el Departamento de Estado
aceptarían facilitarle las cosas si adoptaba una política favorable al establishment
empresario y daba un giro anticubano a su línea internacional.
La labor del periodismo es a veces un poco ardua. Por eso nos tomamos el
trabajo de leer detenidamente el libro de Ruiz a favor de los contrarrevolucionarios
caribeños. A lo largo de las 254 páginas de sus comentarios y entrevistas a
esos personajes, el autor admite que éstos reciben pagos, favores y equipos de
la representación diplomática de Cason y hacen "talleres
periodísticos" en su propia residencia. Para él era normal que los
procesados desempeñaran tareas para "Radio Martí", financiada por la
CIA de George Tenet y el Departamento de Estado de Colin Powell. Para la
justicia de la isla, en cambio, esas actividades pro imperio estaban penadas de
traición a la patria por la ley nº 88 de Protección de la Independencia
Nacional y la Economía de Cuba. Y en consecuencia, los que se reportaban a la
SINA fueron juzgados con arreglo a la ley local.
La gran decepción del profesor de la Universidad del Opus Dei fue que al menos
dos de sus entrevistados del libro eran "disidentes" en apariencia
pero encubiertos cubanos fidelistas. En los procesos de abril de 2003 se
presentaron como tales y demostraron en forma fehaciente que los "periodistas"
eran pagados por Cason. Manuel David Orrio era el presidente de la
"Federación de Periodistas de Cuba" y dijo todo lo que sabía como
agente Miguel de la seguridad cubana. El otro testimonio demoledor fue prestado
por Néstor Baguer, titular de la "Asociación de Prensa Independiente",
que testimonió como agente Octavio.
CONTRA CUBA Y KIRCHNER
La tribuna de doctrina ganadera y bursátil ya había disparado las primeras
ráfagas anticubanas en su suplemento "Enfoques" del 18 de
enero último. Allí había publicado otro artículo de Ruiz, anticipatorio de la
carta de los cinco, donde preguntaba: "¿Qué espera el canciller argentino
para ordenar al embajador en La Habana que invite a los disidentes a las
recepciones oficiales, como hacen las grandes democracias europeas?".
Podría haber agregado, a modo de fundamentación, que esas personas también eran
invitadas de honor en las recepciones de míster Cason y sus talleres de
formación hasta que el gobierno de Castro dijo basta y mostró sus pruebas. Por
eso el profesor del Opus Dei solamente mencionó las invitaciones de las
legaciones europeas.
El juicio puso al descubierto que de los casi 70 procesados solamente 5 eran
periodistas, según la conferencia de prensa brindada por el canciller cubano
Felipe Pérez Roque. Y sus organizaciones no representan ningún sector real de
la población, según las declaraciones el embajador argentino en la isla, Raúl
Taleb. Por eso tres de los firmantes de la carta dirigieron sus críticas al
diplomático entrerriano y sugirieron su destitución porque –según dijeron al
vocero de la Sociedad Rural- "tiene poco nivel político y
diplomático".
Aguinis, Sebreli, Walger, Saénz Quesada y Ruiz no se limitan a solidarizarse
con los grupos anticastristas diezmados en La Habana. Lo suyo armoniza con los
programas diseñados por Roger Noriega, Otto Reich y otros nazifascistas de la
administración Bush. Estos vacilan en aconsejar una invasión por dos motivos
contrapuestos: temen la respuesta militar de los once millones de isleños y
sueñan con que la muerte de Castro provoque una contrarrevolución interna que
torne innecesarios el bombardeo y desembarco. Más que sueño, delirio.
Funcionales al Departamento de Estado, los cinco mediocres intelectuales afines
a Puerto Madero –la zona chic de la Capital Federal- quieren que Kirchner
retroceda en su política hacia Cuba. Para ellos Argentina debería votarle en
contra en la próxima reunión de los derechos humanos en Suiza. En este punto su
fracaso está sellado porque el Palacio San Martín ha dejado trascender que se
va a abstener en esa votación y la mayoría del pueblo argentino no permitirá
que se retroceda de esa postura. Los cinco intelectuales que presionan por una
posición menemista anticubana sólo van a conseguir que miles de intelectuales y
centenares de miles de argentinos de a pie reclamen una postura progresista y
digna en relación con Cuba.
EMILIO MARÍN
Los "gusanos" de Cadal
En la solapa del libro de Ruiz "Otra grieta en la pared", su
sponsor Cadal (Centro para la Apertura y el Desarrollo de América
Latina) se autodefine como "gusana" o anticastrista. Allí sostiene
que "un asunto prioritario en la agenda de Cadal es el apoyo a la apertura
democrática en Cuba, respaldando principalmente la iniciativa de referéndum
conocida como Proyecto Varela y la labor que realiza el periodismo
independiente en la isla". El director del Centro, Gabriel Salvia, explicó
al diario de Daniel Hadad, Infobae, los motivos por los que había
patrocinado la "Carta de Apoyo al Movimiento Cívico Cubano"
presentada por Ruiz y sus cuatro socios. Fue una forma de condenar un
"régimen dictatorial" dijo Salvia, cuya entidad entregó su propia
propia al canciller exigiéndole una definición sobre las sentencias de Cuba
"en los procesos sumarísimos".
Si uno entra a la página web de Cadal podrá leer la revista Paper
Latinoamericano denostando al gobierno constitucional de Hugo Chávez de
Venezuela. También está disponible la revista Perspectiva, editada por
CIPE (Center International Private Enterprise), hablando maravillas del
neoliberalismo. También se enterará que este sector está financiado por
Institutos y cámaras empresarias privadas de Colombia, Venezuela y Ecuador, al
estilo de la ultra liberal FIEL de Argentina, bancada por la Asociación de
Bancos y la Sociedad Rural. Verá allí artículos de Carlos A. Montaner,
vicepresidente de la Internacional Liberal y otros por el estilo.
En el sitio también hará un descubrimiento interesante: existe una ignota
Comisión Argentina por los Derechos Humanos en Cuba. ¿La habrá creado Adelina
Dalessio de Viola al frente de Mas-tec, la empresa de comunicaciones de Jorge
Mas Canosa, el extinto servicio operativo de la CIA y titular de la Fundación
Nacional Cubano-Americana?. ¿O habrá sido obra directa de la embajada que hoy
ocupa Lino Gutiérrez?. El sitio no lo aclara, pero inserta un largo artículo de
Ruiz propiciando que Argentina vote en contra de Cuba en las Naciones Unidas.
Ese tema empieza a tomar temperatura política pues la 60ª Sesión de la Comisión
de Derechos Humanos deliberará en Ginebra entre el 15 de marzo y el 23 de
abril. Toda la fauna alimentada por el Departamento de Estado afila sus
colmillos para morder a Cuba a pesar que cada siete segundos muere de hambre en
el mundo un niño menor de diez años y ninguno de ellos es cubano.
E.M.