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Cuba-Panamá: Los entretelones de la ruptura de las relaciones diplomáticas a causa de la cuestión del terrorismo
Salim Lamrani
Las relaciones cubano-panameñas sufrieron últimamente un sensible deterioro
después de que el embajador cubano en la República de Panamá, el Sr. Carlos
Rafael Zamora, fuera declarado persona non grata y conminado a abandonar
el país. El embajador panameño en función en La Habana, el Sr. Abraham Bárcenas,
también fue retirado por su gobierno.1
Las tensiones diplomáticas nacieron a causa de la cuestión del terrorismo
internacional y, más particularmente, a propósito del caso de los cuatro
criminales de origen cubano condenados por terrorismo en abril del 2004. En
efecto, los Sres. Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro Remón
Rodríguez y Guillermo Novo Sampoll, notorios miembros de la red terrorista
latinoamericana, autores de varias decenas de atentados contra civiles
inocentes, habían intentado asesinar al presidente cubano, el Sr. Fidel Castro,
durante la Cumbre Iberoamericana en noviembre del 2000. Una bomba, compuesta de
quince kilos de explosivos C4, había sido ubicada en el recinto universitario
donde más de 2 000 estudiantes se reunieron para asistir al discurso del Sr.
Castro. Según las opiniones de las autoridades panameñas a cargo de la
investigación, el atentado hubiera podido ocasionar centenares de víctimas.2
Luego del juicio y de la condena del los Sres. Posada Carriles y Jiménez
Escodebo a ocho años de reclusión criminal, y de los Sres. Remón Rodríguez y
Novo Sampoll a siete años de privación de libertad, se formularon objeciones
ante la desproporción entre la gravedad de los cargos retenidos contra los
culpables y la ligereza de las penas infligidas. Según el Código Penal panameño,
las actividades en relación con el terrorismo son merecedoras de la pena máxima,
o sea la cadena perpetua. Además, los cuatro individuos enfrentaban
circustancias agravantes visto sus antecedentes criminales.3
Verbigracia, el Sr. Luis Posada Carriles, antiguo agente de la CIA y mercenario
profesional, es especializado en las matanzas de masa. Responsable de
incalculables atentados terroristas contra Cuba, hizo alarde de un cinismo y de
un fanatismo indiscriminados motivados por una aversión antirrevolucionaria que
data de 1959. Sus acciones asesinas son innumerables. Al haber sido instructor
de la CIA, miembro del cuerpo de los rangers de los Estados Unidos, experto en
explosivos y especialista en actos de piratería marítima, es dotado de una
sólida formación paramilitar. Integró respectivamente las organizaciones
terroristas contrarrevolucionarias JURE y Ejército de Liberación.
Fue jefe de las operaciones de los grupúsculos criminales Comandos L y
RECE instalados en Miami, cuyas acciones no dejaron sino ruinas, sangre y
desolación.4
El Sr. Posada Carriles es, entre otros, el autor, con el Sr. Orlando Bosh – un
inveterado acostumbrado de la violencia terrorista – del sangriento atentado del
6 de octubre del 1976 contra el avión de línea procedente de Barbados. Setenta y
tres personas perecieron entre ellas todo el equipo juvenil de esgrima,
compuesto de 24 personas, las cuales acababan de ganar los juegos panamericanos.
Fue el primer acto de terrorismo aéreo de la historia que, por imperativos
doctrinales, permanece poco conocido del público en general.5 La ola de
atentados crueles, que sacudieron el sector turístico en 1997 y que costaron la
vida a un jóven italiano, es también la labor del Sr. Posada Carriles.6
Los antecedentes penales de los otros tres presos se hallan también muy
cargados. El Sr. Gaspar Jiménez Escobedo, además de sus numerosas fechorías,
asesinó a un técnico pesquero cubano, el Sr. Artañán Díaz Díaz, en México.
También estuvo involucrado en diversos atentados con bomba, además del tráfico
de explosivos y de droga. Fue prófugo de la justicia mexicana, durante un
tiempo. El Sr. Guillermo Novo Sampoll estuvo implicado en varios ataques con
bomba contra embajadas, barcos y aviones cubanos. Después, trabajó en la DINA,
la policía política del dictador Augusto Pinochet. En cuanto a Pedro Remón
Rodríguez, es el autor, entre otros, de los asesinatos del diplomático cubano el
Sr. Felix García Rodríguez, el 11 de septiembre del 1980, y del emigrado cubano
el Sr. José Eulalio Negrín en 1979.7
Las tentativas orquestadas por la derecha radical cubana de Miami con el fin de
liberar a los cuatro criminales impresionaron por su intempestivo celo. El poder
del lobbying político de los extremistas de la Florida pesó ampliamente sobre
las autoridades panameñas visto el veredicto dictado. Además, los abogados de
las partes civiles apelaron la condena. Numerosas colectas financieras se
desarrollaron entre la oligarquía cubana de los Estados Unidos, con el fin de
conseguir la puesta en libertad para los personajes en cuestión. La Fundación
Nacional Cubano Americana (FNCA) participó activamente en esas operaciones
destinadas a absolver a los terroristas, mediante su presidente el Sr. Francisco
"Pepe" Hernández.8
Los abogados de los malhechores utilizaron todos los recursos jurídicos posibles
para conseguir la liberación de sus clientes, en vano. Los tribunales panameños
rechazaron uno a uno los trámites de la defensa y se negó la detención
domiciliaria por temor de que los culpables abandonen el país.
La presidenta de Panamá, la Sra. Mireya Moscoso, cuyo mandato llega a término el
31 de agosto del 2004, previó instalarse en Miami (donde vivió más de una década
en los años 80), según los rumores que circulan en el seno de la extrema derecha
cubano de Florida. Según las opiniones procedentes de dichos sectores y de un
abogado de la defensa, el Sr. Rogelio Cruz, la actual presidenta panameña habría
prometido indultar a los cuatro terroristas antes de la expiración de sus
responsabilidades políticas, en cambio de una acogida favorable y privilegiada
en su futuro país de residencia.9
El Ministerio de las Relaciones Exteriores de la República de Cuba puso en
guardia al gobierno panameño, en una declaración fechada el 14 de agosto del
2004, contra las graves consecuencias que podría tener un eventual liberación de
los cuatros prisioneros. "El gobierno de la República de Cuba desea expresar
que, si tales planes se llevan a cabo, la responsabilidad principal caerá sobre
la señora Mireya Moscoso, Presidenta de Panamá" advertía la nota oficial que
agregaba que las relaciones bilaterales entre los dos países quedarían
irremediablemente dañadas.10
Luego de dicha notificación diplomática, la Sra. Mireya Moscoso decidió retirar
a su embajador de Cuba, afirmando que Panamá "no podía ser sometido a
interferencias o a amenazas por parte de gobiernos extranjeros". "Estas
declaraciones son irrespetuosas e inaceptables a la dignidad y soberanía" de
su país, declaró. No obstante, el Ministro de los Asuntos Exteriores de Panamá,
el Sr. Harmodio Arias, confirmó que la presidenta estudiaba la posibilidad de
indultar a los Sres. Luis Posada Carriles, Gaspar Jiménez Escobedo, Pedro Remón
Rodríguez y Guillermo Novo Sampoll antes de dejar la arena política, subrayando
que no había tomado una decisión todavía.11 "Ahora, después de las
acusaciones de Cuba, ella lo está considerando... La presidenta está
considerando la posibilidad del indulto", añadió.12 La credibilidad
de está última afirmación se halla lejos de ser evidente y, en todos los casos,
refleja una sorprendente bajeza política.
Estas inauditas palabras, además de confirmar los temores de las autoridades
cubanas, plantean serias cuestiones de orden jurídico y moral. Desde un punto de
vista sumarial, según la legislación panameña, es posible ejercer el indulto
acerca de un preso sólo si el proceso judicial llegó a su término y la sentencia
haya sido dictada de manera definitiva. Ahora bien, el procedimiento se
encuentra aún en fase de apelación lo que quiere decir que un eventual perdón
presidencial constituiría un acto ilegal.13
"No he tomado la decisión de indultar a panameños o extranjeros todavía, pero
si lo hiciera lo comunicaré" notificó la presidenta de Panamá el 24 de
agosto del 2004.14 ¿Cómo es posible que la más alta autoridad política de Panamá
pueda pensar un solo instante en poner en libertad al Sr. Luis Posada Carriles y
a sus compiches, responsables de varias decenas de masacres?15 ¿Qué pensarán los
familiares de las víctimas del terrorismo, no sólo cubanas sino también del
mundo entero? ¿Qué respeto tendría la Sra. Mireya Moscoso por los inocentes del
planeta, desde La Habana hasta Nueva York, desde Madrid hasta Jerusalem, caídos
bajo garras de la violencia ciega de los actos de terror si absuelve a dichos
individuos? ¿Cómo semejante personalidad puede ceder a la presión de los
extremistas cubanos de Florida, ayudados en ello por el Secretario de Estado el
Sr. Colin Powell?16
Varias organizaciones populares panameñas manifestaron delante de la sede
presidencial, y una carta se entregó al Sr. Adalberto Pinzón, el viceministro de
la Presidencia, en el transcurso de la marcha. Uno de los abogados de las partes
civiles, el Sr. Julio Berrios, indicó que la carta entregada contenía los
argumentos que desaprobaban un posible indulto. "Ellos son delincuentes
internacionales. Posada Carriles es tan malo como Bin Laden o cualquier
terrorista, y porque esté viejo y enfermo no califica para un perdón",
aseguró.17
El nuevo presidente de Panamá, el Sr. Martín Torrijos, quien asumirá sus
funciones el 1ro de septiembre del 2004, emitió reservas en cuanto a la
legitimidad de la posición de su colega, todavía responsable política de la
nación. Es verdad que el argumento de injerencia parece sustancialmente
tendencioso visto los actos reprochados a las autoridades cubanas. El Sr.
Torrijos defendió el mantenimiento de relaciones estrechas con Cuba, así como
con todos los países latinoamericanos.18
En cuanto al Sr. Carlos Rafael Zamora, el embajador cubano en Panamá, calificó
las palabras de la presidenta Moscoso de "burda manipulación de la realidad".
Según él, sus verdaderas motivaciones, "carentes de ética", se ocultan
cuidadosamente. "Ninguna autoridad panameña tiene pruebas que permitan acusar
al Gobierno cubano de la más mínima injerencia" anunció el diplomático a la
prensa antes de dejar el país.19
Una potencial ruptura de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Panamá podría
perjudicar fuertemente el comercio entre las dos naciones. El presidente de la
Asociación de Usuarios (AU) de la Zona Libre de Colón (ZLC), el Sr. Hersey Levy,
se preocupó por las tensiones político-diplomáticas. Defendió los intercambios
comerciales con la Isla del Caribe y fustigó el comportamiento de la Sra. Mireya
Moscoso. "No estoy de acuerdo" con la presidenta, certificó.20
Pero, lo inverosímil ocurrió. La Sra. Mireya Moscoso indultó a los cuatro
peligrosos individuos el 25 de agosto del 2004, mediante el decreto 317,
ocasionado al mismo tiempo la ruptura de las relaciones diplomáticas entre Cuba
y Panamá.21 Inmediatamente condenada por el futuro presidente de Panamá, el Sr.
Martín Torrijos, la decisión desató un sarta de protestas en el seno de la
opinión del país. La Sra. Julia E. Sweig, una experta de los asuntos cubanos del
Consejo de los Asuntos exteriores de los Estados Unidos, fue muy explícita:
"eso apesta el nepotismo político y diplomático" enfatizó, aludiendo a los
vínculos entre el Sr. Jeb Bush, gobernador del Estado de Florida íntimamente
vinculado con los extremistas cubanos y hermano del presidente de los Estados
Unidos, y la Sra. Miyera Moscoso.22
La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) se felicitó de la liberación de
los cuatro terroristas, entre los cuales al menos uno, el Sr. Luis Posada
Carriles, era financiado por su antiguo presidente, el Sr. Jorge Mas Canosa,
como jefe de su ala paramilitar.23 El Sr. Francisco "Pepe" Hernández, actual
presidente de la FNCA, se alegró de la decisón de la Sra. Mireya Moscoso:
"Esto es una victoria para todo el exilio y un triunfo de la justicia, más allá
de la estrategia que se haya elegido para lograr la democracia en Cuba"
dijo.24
El 13 de agosto del 2004, el pueblo cubano fue gravemente afectado por el
huracán Charley que costó la vida a cuatro personas, destruyó cerca de 70 000
viviendas, dañó fuertemente los servicios telefónicos y eléctricos, arruinó la
naturaleza forestal y causó daños que ascendieron a mil millones de dólares. En
las dos provincias de La Habana, los perjuicios incluyen la destrucción de 798
centros educativos, 312 centros de salud, 69 instalaciones deportivas y 63
entidades culturales.25 El gobierno estadounidense, quien impone sanciones
económicas inhumanas a los ciudadanos cubanos, ofreció de forma hipócrita y
despreciativa, mediante el portavoz del Departamento de Estado, el Sr. Richard
Boucher, la insultante y ridícula ayuda de 50 000 dólares "a las organizaciones
no gubernamentales" de Cuba.26
Sra. Mireya Moscoso, la naturaleza no fue clemente con la población cubana. Sea.
Washington lo hace todo para asesinar al pueblo cubano. Es un hecho. Pero, usted
comete además un crimen de lesa humanidad al liberar a cuatro terroristas. Usted
deberá asumir las consecuencias de sus actos ante la historia y será responsable
de los crímenes que realizarán dichos individuos. Sra. Mireya Moscoso, la
memoria de las víctimas del terrorismo merece otra cosa que su despiadado
desprecio.
Notes
1 Ministerio de las Relaciones Exteriores de la República de Cuba, «
Gobierno de Panamá retira embajadores », Granma, 25 de agosto del 2004.