Largometrajes, ficción y animados

Joel del Río
Rebelión  

Cinco fueron los largometrajes cubanos que estrenó el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos CAIC en el 2003 (Suite Habana, Aunque estés lejos, Entre ciclones, Más vampiros en La Habana y Roble de olor) y para la semana de marzo en que la institución cumple cuarenta y cinco años, se anuncia el debut de otros tres largos de ficción: Perfecto amor equivocado, de Gerardo Chijona; Bailando chachachá, de Manuel Herrera y Tres veces dos, el debut en grande de Pavel Giroud, Esteban García y Lester Hamlet. Además, en diversos estadios de la preproducción se encuentran proyectos como Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez; el filme sobre Benny Moré, que realizará Jorge Luis Sánchez; Gente de pueblo, nueva empresa de Humberto Solás, además de Madrigal (Fernando Pérez), Candela (Juan Carlos Cremata) y En la aurora (Daniel Díaz Torres), seis proyectos cuya concreción definitiva en este año depende sobre todo de encontrar financiamiento acorde con los requerimientos de puesta en escena de cada una.

Aunque generar filmes de ficción, en formato celuloide y para sala grande, constituya esencial propósito del ICAIC, y el que atrae la mayor atención del público, no se desestiman los planes para producir en video ni para tratar de sostener la brillante tradición documentalística que nos asiste. Se viene elaborando la serie documental Contracorriente, en la cual se registran entrevistas o comparecencias públicas de importantes intelectuales que han visitado Cuba. Están en ese catálogo, por ejemplo, Armand Mattelart, Constantin Costa-Gavras, Danny Glover y Alfonso Sastre, entre otros, grabados en videos de 27 ó 57 minutos, con la intención de que sean utilizados en salas de videos, centros escolares, universidades, televisión educativa, etc.

El 2004 deberá contemplar también la realización de la serie documental Los caminos de la Revolución, con seis capítulos de una hora dirigidos cada uno por diferentes creadores como Rebeca Chávez, Manuel Pérez y Daniel Díaz Torres, aparte de que se encaminarán otras obras de ese género como Abriendo caminos (Lourdes de los Santos), El hombre de las mil voces (Arturo Sotto) y un proyecto largamente esperado y cuidadosamente preparado por Belkis Vega sobre el costo humano, en Cuba, del síndrome de inmunodeficiencia adquirida.

El año pasado no fue solo fructífero en términos de largometrajes de ficción. También se concluyeron 21 dibujos animados (con todo y la tensión especial que significó realizar Más vampiros en La Habana con técnica digital), se prestó servicio a tres producciones extranjeras, la británica Yes, la francesa Maigret y la rusa Diablo marino, remake de aquel famoso filme El hombre anfibio, una de las películas soviéticas más populares que se haya exhibido en Cuba.

Pero la colaboración con empresas foráneas no es, ni mucho menos, la única fórmula para vincularnos con lo más moderno y aportador que se realiza en el mundo. Las muestras de cine, con sus bocanadas de aire fresco, mantendrán su presencia, tanto las ya tradicionales (festivales de cine francés, italiano, europeo, alemán) como algunas realmente inéditas que ya están en pleno proceso de preparación, incluidos ciclos de cine procedente de Irán (tan celebrado en el mundo entero y tan desconocido entre nosotros), de Nueva Zelandia o Sudáfrica, sin descontar que nuestras películas, recientes y clásicas, alcanzarán este año plazas tan remotas como Bombay (India), Corea del Norte y del Sur, Turquía, Chile y Paraguay, relación en la que no incluyo las grandes metrópolis primer mundistas, o importantes festivales internacionales, donde nuestro cine es presencia casi habitual. Por ejemplo, en el Sundance Film Festival, que dirige Robert Redford está insertado el estreno mundial de la mencionada Perfecto amor equivocado.

En significativos acontecimientos, de acuerdo con sus diversas plataformas e intereses, prometen convertirse otros tres eventos auspiciados y propulsados por el ICAIC. Está la Tercera Muestra de Nuevos Realizadores, en febrero, luego el Seminario Teórico en Gibara, como continuidad al exitoso Festival de Cine Pobre que ocurriera en aquella localidad oriental y para julio-agosto, habrá una gran muestra participativa, concebida para la mayor cantidad posible de público, sobre cine dedicado a los niños y adolescentes de cualquier formato, soporte y género.

Este año se anuncia crucial también en cuanto al empeño sostenido por dinamizar la producción y preservar el liderazgo artístico de nuestro cine (entiéndase producir más y mejores películas, si lo traducimos a un castellano más directo). Para ello, se llevó a cabo una suerte de concurso de guiones, sobre todo entre escritores jóvenes, o al menos con escasa experiencia en el cine, con el fin de generar proyectos de calidad que se realizarán con técnica digital, lo cual abarata y simplifica considerablemente los procesos de rodaje y edición. Dependiendo de la calidad del producto terminado, y de que consiga interesar a un socio extranjero, este filme se "hinchará" a celuloide.

Tanto es el deseo de hacer, el talento y el rebrote constante de las ideas creativas en nuestro medio, que se recibieron 22 guiones, o proyectos de guión, para conseguir esta suerte de apoyo industrial experimentado y la inserción en una meritoria tradición artística que el ICAIC sigue tratando de garantizar, a pesar de los enormes problemas económicos y de la obsolescencia tecnológica que por momentos parecen amenazar el futuro de nuestro cine. En todo caso, tendríamos que rubricar otra vez aquello de que para tener cine solo es preciso una cámara en la mano y una idea en la cabeza. Las ideas son tantas que se atropellan, como decía la canción. Por lo visto, la cámara siempre aparecerá cuando sea preciso.