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23 de febrero del 2004
Miami propone neoliberalismo para Cuba
Frank Martin
WORLD DATA SERVICE
En acciones simultáneas y paradójicas entre sí pero al
parecer concertadas, organizaciones cubanoamericanas extremistas en Miami abogaron
por una "transición" política "rápida" en Cuba y la aplicación
inmediata siguiente en la Isla de un esquema neoliberal, mientras que diplomáticos
norteamericanos en La Habana negaron que Estados Unidos prepare una agresión
militar contra el país caribeño, pero redoblaron sus críticas
contra La Habana.
En la ciudad floridana, grupos anticastristas y funcionarios federales del gobierno
de George W. Bush presentaron en conjunto un llamado plan para "el futuro económico"
de Cuba, basado en un proyecto con base similar a los neoliberales que han fracasado
estruendosamente en América Latina en el último decenio.
Sin tocar de qué manera se proponen esas agrupaciones derrocar el sistema
socialista cubano pero partiendo de una "transición rápida" en
la Isla, el programa presentado por un economista llamado Antonio Jorge sugiere
"privatización y unidad" para Cuba.
"La privatización no se puede separar del surgimiento de una clase empresarial
en Cuba y, por ende, de una estratificación social de la nueva república",
aseguró Jorge, según reseño el diario El Nuevo Herald,
miamense.
Los grupos anticastristas más extremistas rechazaron para su programa
"pos-transición" los proyectos creados por "aquellos que tienen en mente
una transición mediatizada", o sea los que supuestamente quisieran preservar
ventajas sociales, que ahora son amplias en la Isla.
En una descripción típicamente neoliberal , Jorge aconsejó
"específicamente privatizar el capital estatal en las empresas mixtas,
respaldar el derecho de los residentes urbanos a quedarse en sus casas siempre
y cuando los viejos dueños sean compensados, sugerir que la tierra del
gobierno sea redistribuida a los granjeros para fomentar la clase media", según
citó el Herald.
"La privatización será, en más de un aspecto, la pieza
central del proceso de transición", reiteró el economista defensor
del proyecto.
El Nuevo Herald dijo que el "plan fue presentado ante centenares de representantes
de organizaciones exiliadas, quienes han constituido una comisión que
desarrollará los detalles de las líneas maestras en los próximos
meses, un empeño que sólo fructificará si es asumido colectivamente,
por exiliados y la disidencia interna", según Jorge.
Los legisladores federales estadounidenses nacidos en Cuba y actualmente acérrimos
anticubanos Mario Díaz-Balart, su hermano Lincoln Díaz-Balart
y la congresista Ileana Ros-Lehtinen, todos republicanos y partidarios de Bush,
elogiaron el proyecto y le brindaron su "apoyo irrestricto".
El programa se apoyó en conceptos tan extremistas, que el legislador
Lincoln Díaz-Balart criticó a llamados disidentes, que no mencionó,
por querer "seguir con la estructura de la tiranía, y dentro de esa estructura
algunos disidentes podrían competir para el parlamento de la tiranía
y tener pequeños negocios. Y nosotros rechazamos reformas que impliquen
la continuación de un régimen parecido al chino".
En un movimiento al parecer paradójico pero que pudo ser concertado James
Cason, jefe del grupo de diplomáticos que mantiene la administración
Bush en Cuba en el marco de la Oficina de Intereses de Estados Unidos -con sede
en La Habana- negó que su país esté a punto de atacar militarmente
a Cuba.
Cason, cuyo gobierno apremia también una "transición rápida"
en Cuba, no explicó, sin embargo, los medios de los que se valdrá
Bush para obtenerla si no es una guerra.
En un comunicado emitido en la capital cubana, Cason dijo que tanto el secretario
de Estado norteamericano, Colin Powell, como el secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, han declarado que Estados Unidos no tiene ningún plan para
invadir Cuba y derrocar al gobierno de Fidel Castro.
"El gobierno de los Estados Unidos reitera una vez más que no existe
ninguna razón para un ataque contra Cuba por parte de los Estados Unidos
y que el gobierno de los Estados Unidos no tiene ninguna intención de
hacerlo", subrayó el documento.
El diplomático eludió explicar las razones por las cuales Bush
prometió a los cubanoamericanos que será "el primer presidente
norteamericano" en pisar Cuba tras el derrocamiento del gobierno cubano, y los
fines de una intensa campaña anticubana generada por la Casa Blanca que
ha acusado a la Isla incluso de perturbar "procesos democráticos" en
América Latina.
Bush y también Powell han sido los promotres principales de hostiles
declaraciones recientes contra Cuba. Rumsfeld, a raíz de iniciarse la
guerra en Iraq, dijo que "por el momento" Estados Unidos no se proponía
atacar a la Isla.
El anuncio del "proyecto económico pos-transición" en Miami y
las propias declaraciones de Cason, matizadas con fuertes críticas contra
las autoridades cubanas, parecieron más bien encajar entre sí
en los objetivos de derrocar al gobierno de Cuba lo antes posible.
21/2/2004