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20 de enero del 2004
La fauna anticubana en Miami
Primo de torturador
y narco-banquero
Jean-Guy Allard
Granma
CUANDO se sentó en la mesa que le había reservado su amigo Alex
Penelas, alcalde de Miami-Dade, en el gran banquete convocado para honrar a
los Reyes de España, el banquero Eduardo Masferrer sintió un inmenso
orgullo de encontrarse así, sentado a unos metros de Sus Altezas. Es
cierto que era demasiado para un primo del pandillero cubano Rolando Masferrer,
amigo de narcotraficantes famosos, cómplice de Jorge Más Canosa,
especialista en lavado de dinero... cuyo banco, el Hamilton Bank, ya bajo investigación,
iba a "explotar" poco después.
Pero así es Miami. Entonces honorable miembro de la fauna financiera
de la Florida del Sur, vinculado a los círculos anexionistas cubanoamericanos
que exhiben su desprecio por su tierra de origen, Masferrer iba hasta hacer
pronósticos en la prensa sobre la llamada "transición" en Cuba.
Pronósticos recogidos por esta 'prensa libre' floridana que no pierde
una oportunidad de acostarse con todo lo que se parece a una gran fortuna.
Primo del más famoso y cruel esbirro del régimen de Fulgencio
Batista, cuya sangrienta pandilla, los tigres de Masferrer, fue posiblemente
la pionera de las bandas paramilitares en América, el banquero nació
en la Isla, pero se educó en Estados Unidos y obtuvo la nacionalidad
panameña el 31 de octubre del 2001, mediante la Resolución 220
del Gobierno de la presidenta Mireya Moscoso.
Apareció en el panorama financiero de Miami cuando compró 4,4
millones de dólares en acciones del Hamilton Bancorp Inc., mientras era
Gerente General del banco del Istmo de Panamá.
El 11 de enero del 2002, la Oficina del Controlador de la Moneda (Office of
the Comptroller of the Currency OCC), organismo federal que rige el sistema
bancario estadounidense, interviene el Hamilton Bank, después de haber
investigado un sinnúmero de irregularidades desde 1998 y comprobado la
mala voluntad y la falta de transparencia de los administradores para la resolución
de los problemas identificados a través de varias inspecciones.
En el momento de la intervención, el banco poseía activos por
1,3 mil millones y depósitos de 1.2 mil millones. Tenía nueve
sucursales, en Florida y Puerto Rico, gestionando 3 600 cuentas.
El desastre financiero reveló de repente el increíble desgreño
administrativo en que incurrieron el principal ejecutivo del banco, Masferrer,
el presidente Carlos Bernace y el jefe de la Oficina de Finanzas, John M. R.
Jacobs.
LA OCC DETECTA "ABUNDANTES" ACTIVIDADES SOSPECHOSAS
Poco después, en marzo del 2002, la OCC prohíbe al banco llevar
nuevas transacciones con 33 compañías o personas... incluso con
el cónsul general de Panamá en Miami, Manuel Salerno Cohen, un
ex director y presidente de la compañía Alexander H. Cos, propiedad
de Masferrer, quien controla o firma para 26 diferentes cuentas en el banco.
La OCC también prohíbe nuevas transacciones con Máximo
Addad, un mexicano dueño de la firma PYCSA, que construyó el Corredor
Norte en Panamá -un camino de peaje- y que controla dos compañías
extranjeras, Perpetual International Holdings y Alderly Management, que eran
beneficiarios de unos 25,6 millones de dólares en préstamos y
transferencias electrónicas.
El diario La Prensa, de Panamá, tuvo acceso al dossier y reveló
que los investigadores del OCC concluyeron: "En el banco hay abundantes actividades
sospechosas no monitoreadas que sugieren lavado de dinero; fueron conducidas
a través de cuentas bancarias y con la activa participación de
los empleados del banco".
Sin embargo, la mayor preocupación para los investigadores federales
de la OCC residía en una serie de préstamos rusos y transacciones
con un valor de 129 millones de dólares, es decir más de la mitad
de los 251 millones de dólares del valor de las transacciones de 1998
al 2000.
Otro comportamiento sospechoso está ilustrado por un préstamo
de 15 millones de dólares a la compañía Golden Visión
Finance, radicada en las Islas Vírgenes Británicas, de la cual
Masferrer era accionista...
Según el Miami Herald, sólo en el año 2000, cerca
de 2 mil millones de dólares procedentes de América del Sur y
entregados en sacos de billetes o de giros postales, todos hechos a nombre de
una misma persona, transitaron por el Banco de Masferrer.
EL APELLIDO DEL TERROR
En las primeras horas de enero del 59, al triunfo de la Revolución,
el primo de Eduardo el banquero, Rolando Masferrer llenó un yate de dinero
robado al Estado cubano y se dirigió, con su socio, el congresista Eladio
del Valle, hacia las costas de su nueva patria, los Estados Unidos de América,
como muchos "dignatarios" del gobierno batistiano.
Desde la Florida, Masferrer fue entre los primeros en tratar de organizar atentados
contra el Jefe de la Revolución cubana, bajo orientaciones de Richard
Bissell, de la CIA. Los archivos de la prensa señalan el arresto in fraganti
en Cuba de cuatro de sus sicarios, el 26 de marzo de 1959, cuando preparaban
tal crimen.
En Miami, con la complicidad de Orlando Eleno Piedra Neguerela, ex jefe del
Buró de Investigaciones Criminales de la Policía nacional cubana,
y el tristemente célebre Armentino Feria Pérez, Masferrer se conformó
una nueva tropa de matones y se dedicó a intimidar y extorsionar a pequeños
comerciantes en la propia Miami, bajo pretexto de recoger fondos para atacar
a Cuba.
Mientras tanto, la CIA estimulaba el movimiento contrarrevolucionario en la
Isla y alentaba a los grupos de Miami, liderados por terroristas como Masferrer
y el ex ministro y colaborador de la dictadura Rafael Díaz-Balart, padre
de los actuales congresistas norteamericanos Lincoln y Mario Díaz-Balart.
En diciembre de 1960, el Miami Herald informaba que Rolando Masferrer
estaba entrenando a 23 norteamericanos y a unos 200 emigrados cubanos en un
campo paramilitar ubicado en el cayo de No Name Key, propiedad del multimillonario
Howard Hughes.
Según archivos desclasificados de la Casa Blanca, Masferrer se entrevistó
entonces con el presidente Kennedy, el 4 de febrero de 1961, para exponer sus
planes de invasión mercenaria. Algo asustado por el fanatismo del personaje,
Kennedy pidió un informe a J. Edgar Hoover, el jefe del FBI. Se dice
que Masferrer también formó parte de la conspiración de
Dallas, de laque probablemente formó parte su socio Eulalio del Valle,
trabajando ambos para intentar involucrar a Cuba en el magnicidio.
CRIMINAL BIENVENIDA
Mientras Fulgencio Batista buscaba refugio en República Dominicana,
los esbirros de su régimen eran recibidos con los brazos abiertos en
los muelles de Miami, llevándose, según los datos recogidos luego
por investigadores, nada menos que 424 millones de dólares del tesoro
de la República.
Por supuesto, estos millones se depositaron de inmediato en bancos norteamericanos
y basificaron la fortuna de muchas de las familias mafiosas que dominan desde
entonces a la Miami cubanoamericana.
En noviembre del 2000, una Proclama de la Asamblea Nacional del Poder Popular
de Cuba subrayó: "Ni un solo centavo fue devuelto a Cuba. La impunidad
de los autores y el disfrute seguro de los fondos sustraídos no conocieron
excepción alguna".
Comentó entonces el presidente de la Asamblea Nacional, Ricardo Alarcon:
"Ese brutal saqueo fue uno de los golpes más severos contra la economía
nacional, absolutamente inexcusable, ocurrido antes de que se hubiese instalado
en La Habana el Gobierno que reemplazó a la tiranía y se produjo
con la connivencia o la colaboración de las autoridades norteamericanas,
que facilitaron la fuga de los ladrones y los acogieron en su territorio".
Cuba exigió, el 7 de enero de 1959, la devolución inmediata de
17 millones de dólares robados por el "senador" Rolando Masferrer Rojas.
La solicitud fue reiterada varias veces. Sin resultado alguno.
Cuenta el investigador norteamericano Saul Landau que "a principios del otoño
de 1975, los guardaespaldas de Masferrer descubrieron a Ignacio Novo agachado
debajo del auto de Masferrer. Según el Agente Scherrer, los matones arrastraron
a Iggy hasta la oficina y le metieron la cabeza en el inodoro. Luego lo desnudaron
y lo lanzaron a la calle. Me parece que creyeron que lo habían asustado".
El 31 de este mismo mes, Rolando Masferrer Rojas muere, víctima de otra
bomba instalada en su auto. Esta, con éxito.
LAS EXTRAÑAS RELACIONES DEL BANQUERO DE MAS CANOSA
Las extrañas relaciones del banquero Masferrer habían
ya aparecido a la luz pública, hace unos años, cuando un traficante
convicto, José Pineda Trinidad, detenido en México, le reclamó
ante una corte panameña un total de 10 millones de dólares depositados
en el país del Istmo.
Pineda acusó al que creía hasta entonces su "mejor amigo" de haberlo
denunciado ante la Drug Enforcement Agency (DEA) en 1988 para robarle sus 'ahorros'.
Aseguró que Masferrer conspiró para que fuera arrestado en México
y poder quedarse con 20 millones que había dejado en sus bancos.
En otras oportunidades, Masferrer se vio involucrado en transacciones fraudulentas
llevadas a cabo por el Gobierno nicaragüense del presidente Arnaldo Alemán,
con la complicidad del entonces jefe de la Fundación Nacional Cubanoamericana,
el operativo de la CIA, Jorge Más Canosa.
Alemán había emitido Certificados Negociables de Inversión
(CENIS) por un valor de 1,696,000,000 córdobas (USD$169,600,000) que,
según el diputado sandinista Bayardo Arce Castano, fueron adquiridos
por un grupo cubanoamericano encabezado por Más Canosa y el Hamilton
Bank, de Masferrer.
PERO TODO SE RESUELVE
Hace unos días, el 5 de enero del 2004, la agencia noticiosa
EFE anunciaba finalmente que "el cubano-estadounidense Eduardo Masferrer acordó
con las autoridades bancarias de EE.UU. pagar (...) 960 000 dólares en
restituciones en los próximos cinco años y una multa de 40 000
dólares para resolver los cargos civiles presentados".
Después de manejar cientos de millones de dólares en operaciones
de lavado de dinero, no quiso comentar a la prensa local el 'castigo' recibido:
un fragmento microscópico de su fortuna.
Después de todo, en la Florida del Sur, todo termina por resolverse...
para quien pertenece a la élite del poder mafioso cubanoamericano, cuyos
socios pasean hasta por las más altas esferas del imperio.