12 de febrero del 2004

El sindrome de Cuba

José Bell Lara
Rebelión

Es conocido el Síndrome de Viet Nam que padece el pueblo norteamericano por su desempeño en aquella sucia guerra, menos conocido es a mi juicio lo que puede denominarse el Síndrome de Cuba para la clase dominante norteamericana por los sucesivos fracasos en sus intentos de destruir la Revolución cubana lo que constituye objetivamente un límite al poder norteamericano que se traduce en esa obsesión de las sucesivas administraciones norteamericanas y sus órganos administrativos y de inteligencia en la elaboración y puesta en práctica de planes contra Cuba expresión, a mi juicio, de un trauma que padece la clase dominante norteamericana con la Revolución cubana.

En el imaginario de las clases dominantes norteamericanas y sus gobiernos Cuba estaba destinada a estar bajo su dominio, cuando no parte integrante de la Unión, de ahí que ocupara un lugar significativo dentro de la política expansionista norteamericana.

Desde el siglo XIX los Estados Unidos ambicionaban Cuba y a ese fin intentaron por diversos medios, incluido los intentos de anexión o de compra apoderarse de ella.

En 1898 casi estuvieron a punto de lograrlo al declarar la guerra a España , intervenir en la contienda cubana por su independencia y ocupar milirtarmente la Isla durante entre 1898 y1902.

No lo pudieron lograr, pero la República que nació el 20 de mayo de 1902, era en realidad un protectorado, pues un apéndice de su constitución impuesto por el gobierno norteamericano daba derecho a Estados Unidos para intervenir en ella.

Este apéndice fue abolido en 1934, pero hasta 1959, salvo el efímero gobierno de los 100 días, el embajador norteamericano era la segunda figura de la Isla y en oportunidades era más importante que el presidente., en otras palabras los distintos gobiernos de la Isla eran afines a sus intereses, cuando no meros instrumentos de los mismos.

La victoria revolucionaria del primero de enero de 1959, cambio radicalmente esta situación.

Hoy se conoce que cuando fue promulgada la Ley de Reforma Agraria se dieron los primeros pasos de lo que luego sería la Operación Pluto que culmino con el desembarco de Bahia de Cochinos y la victoria de Playa Girón.

Desde entonces la política de agresiones contra Cuba, ha sido una constante de todas las de las administraciones norteamericanas y esta ha abarcado todas las esferas : económica, política, ideológica, diplomática, etc.

Esa política ha cosechado fracaso tras fracaso, pero no ha cambiado. La estrategia norteamericana es y ha sido siempre la destrucción de la Revolución Cubana. La bandera política coyuntural puede variar, pero el objetivo es siempre el mismo. Esa es la razón del bloqueo,elemento visible de una guerra económica que forma parte de un sistema global de agresión cuyo propósito es destruir la Revolución cubana

Ningún instrumento ha estado ausente de esta guerra sucia, se han financiado atentados contra los dirigentes de la Revolución cubana -parte de ellos han sido develados por el propio Congreso Norteamericano, se han promovido sabotajes a objetivos económicos, campañas ideológicas para desestabilizar el país, múltiples acciones de guerra biológica la penúltima con las cuales ocurrió a fines de 1996 con la introducción de la plaga del Trips Palmi.

En la coyuntura de crisis económica sin precedente como la de los noventa la estrategia norteamericana se concentró en tratar de acelerar primero la caída económica, luego en impedir la recuperación de la economía, obstaculizarla una vez que esta es una realidad y tratar de convertir las dificultades económicas en descontento social.

Si bien el objetivo central ha sido siempre tratar de derrocar la Revolución, ante su imposibilidad, la política ha sido tratar de crear el máximo de condiciones adversas, de dificultades y de problemas que le impidan desenvolver normalmente su economía, lograr beneficios sociales para su pueblo y desarrollar su proyecto político.

En esta lógica, en la dinámica de la campaña electoral de 1992, fue promulgada la Ley Torricelli, dirigida a reforzar el bloqueo económico y que acelerar la caída de la economía cubana, en ella sancionaes para los países que prestaran asistencia a Cuba, se prohibía el comercio con la Isla subsidiarias de empresas norteamericanas radicadas en terceros países y se prohibía a los barcos que tocaran puerto cubano el ingreso a puertos norteamericanos durante 6 meses, también preveía acciones de subversión interna, el llamado Carril 2. Su fracaso llevó 4 años después en medio de la nueva campaña electoral a promulgar la Ley Helms-Burton.

Con la Ley Helms - Burton se pretende diseñar, organizar y estructurar un bloqueo total y absoluto contra Cuba. La Ley además codifica el Bloqueo, es decir convierte en Ley todas las órdenes ejecutivas y demás disposiciones de los distintos Departamentos de la Administración norteamericanas contra Cuba, las cuales no podrán ser modificadas o eliminadas sino es por Ley del Congreso, con lo cual se pretende eternizar el diferendo entre Cuba y Estados Unidos.

La Ley tiene carácter extraterritorial, establece sanciones a terceros países por mantener determinadas relaciones económicas con Cuba, así como a empresas y entidades que establezcan relaciones con Cuba en la cual medien propiedades nacionalizadas cuyos dueños hoy sean ciudadanos norteamericanos, aunque no lo hayan sido en el momento de la nacionalización.

Entre otras cuestiones la ley promueve un sistema de espionaje económico contra Cuba en el que se persigue toda transacción económica de este país con el exterior a partir de que el Presidente debe rendir periódicamente un informe detallado de toda la actividad económica de la Isla independientemente de su tipo.

La Ley también da respuesta en su sección 206 a la Cuba que quisieran los EE.UU: un protectorado. Léase sino los requisitos que establece para considerar democrático un improbable gobierno post-revolucionario, así como el informe del presidente Clinton al congreso norteamericano, en cumplimiento de la sección 202G de la referida ley, titulada "Apoyo para una transición democrática en Cuba", en la cual se anunciaban los mecanismos tutelares y más que tutelares, ejecutivos que tendrían los Estados Unidos en una improbable Cuba post-revolucionaria.

Del arsenal de medidas contra Cuba no ha estado ausente la opción militar y si ésta no se ha materializado en los últimos años es porque la relación costo/beneficio ha sido negativa para el imperio.

A partir de 1997 se han aprobado otras medidas agresivas, por ejemplo la Enmienda Graham. La cual valora a Cuba "una amenaza para la seguridad nacional estadounidense" y determina que el Departamento de Defensa debe informar periódicamente al Congreso una evaluación de las capacidades militares cubanas y de las amenazas que éstas representan para Estados Unidos, así mismo establece que el Secretario de Defensa certificara al Congreso que los planes de contingencia han sido elaborados e identificados los recursos para defender a los Estados Unidos contra posibles acciones hostiles de Cuba .

Esto puede parecer fantasioso, pero es real. No se puede olvidar que en el siglo pasado el dueño de una cadena de periódicos -la Cadena Hearst- podía exclamar "yo declaré la guerra" aludiendo a la campaña que sostuvieron contra España en el 98.

Desde entonces el Congreso dominado por los sectores más derechistas ha aprobado otras medidas anticubanas. Además, su directiva, controlada por los republicanos ha impedido en los últimos tiempos que prosperen medidas tendientes a autorizar los viajes de norteamericanos a Cuba.

A ese grueso expediente de agresiones, se une la campaña sistematica de la administración actual, lidereadas por elementos fundamentalistas, dirigida a crear las condiciones para un eventual ataque, cuestión que no ocultan, pues en realidad la misión de la Comisión que preside el Secretario de Estado Collin Powell, eufemísticamente llamada a elaborar recomendaciones para una transición a la democracia, en realidad discute propuestas encaminadas a derrocar la Revolución. Un reflejo de la mentalidad que domina en la actual administración se refleja en la compilación de pronunciamientos de funcionarios gubernamentales publicadas en Rebelión o en el articulo "los imprecisos escenarios de la transición ŽdemocráticaŽ en Cuba elaborado por la USAID" y publicado en estas paginas el 22 de enero pasado.

La renovada agresividad responde por una parte a los compromisos con la mafia cubano-americana de Miami y de la otra al hecho, que la retórica trata de ocultar, de que la revolución está firmemente arraigada en el pueblo y en su dinamica propia es irreversible.

Cuba es la única Revolución en el continente que ha logrado resistir y vencer las agresiones norteamericanas a lo largo de 45 años.

Contrasta esto con los éxitos que ha tenido el imperialismo frente a otros procesos en América Latina.

Sin animo de ser exhaustivo podemos hacer un breve pase de revista de los últimos cincuenta años.

La Revolución guatemalteca de 1944 fue derribada por una operación de la CIA en 1954.

La boliviana de 1952 fue puesta de rodillas con el golpe militar de >Barrientos.

Aun gobiernos reformistas como los de Frondizi y Goulart no resistieron los operativos norteamericanos que estuvieron detrás de los golpes que lo derribaron.

La política de contrainsurgencia implementada por EE.UU. jugo un papel importante en el aplastamiento de los movimientos guerrilleros en la década del 60 del siglo XX.

Los gobiernos de militares nacionalistas, como los de Velazco Alvarado en Perú y Juan José Torres en Bolivia fueron apenas paréntesis en los que al final el imperio retomo las riendas.

El gobierno de la Unidad Popular concito operativos de los organos de inteligencia norteamericanos desde antes de asumir la presidencia Allende hasta que finalmente lograron su sangrienta caída en 1973 .

Frente a la Revolución Sandinista aplicaron con éxito la doctrina de los conflictos de baja intensidad. La Contra nicaragüense y la UNO fueron hechura norteamericana. Para conocer los limites morales de la subversión imperialista basta recordar el escándalo Irán-Contra que mostró como los dineros de la droga servían para financiar las operaciones militares de las fuerzas contrarrevolucionarias en Nicaragua.

La revolución granadina pereció mediante un desembarco de marines, como ante lo fue el movimiento constitucionalista en Santo Domingo.

Después de la caída del muro de Berlín en 1989, la desintegración de la Unión Soviética y la desaparición del socialismo esteeuropeo, para muchos analistas la cuestión de la caída de la revolución cubana sólo era un problema de tiempo, pero Cuba sigue siendo una herejía en el siglo XXI, como lo fue en el XX: la primera revolución socialista en el mundo occidental y cristiano.

Y eso es justamente lo que constituye el síndrome de Cuba para la clase dirigente norteamericana
José Bell Lara
es Profesor Consultante en el Programa FLACSO-Cuba,
Universidad de la Habana.
josebell@flacso.uh.cu