![]() |
29 de enero de 2004
Cuba y la tecnología de la información
Nelson P. Valdés *
Revista Temas. Traducción: Abel González Pérez
Este ensayo aporta una visión breve y actualizada de la disponibilidad
y uso del correo electrónico e Internet en Cuba, hoy. Ofrece la información
más actualizada sobre el acceso a esos recursos, presenta algunos de
los argumentos políticos actuales utilizados en el exterior para explicar
las limitaciones en la disponibilidad de recursos e intenta explicaciones alternativas
que sitúan a la Isla dentro del contexto de los problemas afrontados
por los países en vías de desarrollo. También describe
el modelo cubano de inclusión digital, que busca integrar al país
dentro de la revolución global en las tecnologías de la información
y la computación (TIC). No intenta presentar un recuento histórico
sobre los orígenes y el desarrollo de los servicios de correo electrónico
e Internet en Cuba, debido a que tales estudios ya se han realizado.
La brecha digital
El número de usuarios es una medida básica y aparentemente comprensible
del acceso a Internet; pero no existe una definición estándar
de lo que es un usuario de correo electrónico o de Internet. Además,
las comparaciones de los datos de usuarios son engañosas, porque no está
definida la frecuencia estándar —diaria, semanal, mensual— de los servicios
utilizados —correo electrónico, world wide web. ¿Con qué frecuencia
hay que usar el correo para ser considerado como usuario?1
La información estadística citada dentro de este artículo
debe ser considerada como una simple aproximación a los patrones de uso
y conexión.
Ya se mida de manera individual o social, a finales de los años 90 la
proporción de usuarios de Internet entre 20% de la población mundial
más rica correspondía a 93,3%, mientras que del restante 80% era
solo 6,7%.2 A pesar del crecimiento
exponencial de la conectividad a este servicio, el patrón de uso estratificado
no ha cambiado. De acuerdo con el estudio de la Organización Internacional
del Trabajo, World Employment Report 2001: Life at Work in the Information
Society, la brecha entre los que acceden al mundo digital y los que no lo
hacen se ha incrementado en los últimos años. La utilización
de las computadoras y el acceso a Internet crecen a un ritmo extraordinario
en algunas Nelson P. Valdés 58 partes del mundo, pero «todavía
solo poco más de 5% de la población mundial es usuaria de Internet,
y 88% de ella se encuentra en los países industrializados». Los Estados
Unidos y Canadá concentran 57% de los usuarios a escala mundial, mientras
África y el Medio Oriente juntos solo albergan 1%.
Cerca de 90% de la población mundial no posee una línea telefónica,
y son menos aún los que tienen una computadora. El correo electrónico
e Internet no son posibilidades viables, al menos no a escala individual.3
Una comisión de expertos de Naciones Unidas ha señalado que la
disparidad es tan grande que «hay más usuarios en Nueva York que en todo
el continente africano; más usuarios en Finlandia que en toda América
Latina y el Caribe».4 Sin embargo,
inclusive dentro de Europa occidental existe una gran brecha digital. Pippa
Norris revela que en la actualidad la sociedad de la información no se
ha distribuido homogéneamente en las economías posindustriales.
En lugar de ello, hay grandes diferencias entre los líderes y los rezagados
aun dentro de la Unión Europea. Bien lejos de actuar como factor de equidad
entre las sociedades europeas, la adopción de la nueva tecnología
hasta el momento ha exacerbado una división Norte-Sur que ya existía
en los patrones tradicionales de utilización de los medios masivos.5
Lo que se cumple para Europa occidental y para la mayoría del mundo desarrollado
también es cierto en el caso de América Latina. De hecho, si se
usara como indicador el acceso familiar a Internet, solo 2,1% de todos los hogares
latinoamericanos tiene conexión.
Las desigualdades sociales y económicas que se encuentran en América
Latina contribuyen aún más al ensanchamiento de la brecha digital.
La exclusión del acceso a correo electrónico y a Internet refleja,
pero también refuerza, esas profundas diferencias de la región.6
En la actualidad (2001), trece millones de personas tienen conexión a
Internet en América Latina, cerca de 3% de la población adulta;
la mayoría de las cuentas es de carácter individual.7
El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo ha señalado que, en
los países en desarrollo, «las fuerzas del mercado por sí solas
no rectificarán el desbalance» de la brecha digital.8
El caso cubano debe analizarse dentro de este contexto, especialmente tomando
en cuenta que Cuba ofrece un enfoque muy diferente al del resto de América
Latina en lo concierniente a las cuestiones de igualdad social e inclusión.
Numerosos estudios rigurosos han señalado que, desde 1959, el gobierno
cubano ha puesto en marcha políticas que buscan generar tanta igualdad
como sea posible.9 El acceso y la inclusión
han sido fuerzas motrices en materias relacionadas con la educación,
la salud y otros servicios sociales. La cuestión, entonces, es determinar
si Cuba ha practicado una política de inclusión en el área
de las telecomunicaciones y la tecnología de la información. Ello,
sin embargo, no debe entenderse como acceso universal, sino como servicio universal.10
Cuba y su conexión técnica con la www
Para analizar el acceso al correo electrónico o a Internet en Cuba, es
necesario tener una clara idea de las limitaciones externas impuestas por los
Estados Unidos. Las telecomunicaciones internacionales cubanas, hasta 1959,
dependían de cables que atravesaban el estrecho de la Florida. El sistema
telefónico de la Isla era, esencialmente, un apéndice del norteamericano.
Su capacidad de telecomunicaciones dependía de la tecnología y
el apoyo técnico norteamericanos. Desde 1962, a Cuba se le prohibió
el acceso a las telecomunicaciones o equipos de cómputo de cualquier
compañía o subsidiaria norteamericana. Entre 1962 y 1991, se vio
obligada a obtener tales tecnologías en el bloque soviético. Los
científicos y profesionales norteamericanos en el campo de la computación
necesitaban y continúan necesitando la expedición de licencias
por parte del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos para viajar a Cuba.11
Cuando el ejército norteamericano desarrolló el correo electrónico,
Cuba no tuvo acceso a ese servicio, ni know-how técnico ni equipamiento.
Hasta mayo de 1994, se bloqueó el acceso a sitios norteamericanos de
Internet, bajo una política de «filtración de ruta» de la National
Science Foundation (NCF).12
Consecuentemente, Cuba no pudo enrolarse tempranamente en Internet. En julio
de 1994, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos decidió que
la transferencia de datos e información a Cuba a partir de cualquier
servidor norteamericano podía tener lugar, siempre que no involucrase
transferencia de dinero hacia Cuba. Este cambio intentaba poner en práctica
la ley Torricelli de 1992, que identificó las comunicaciones con Cuba
como una manera de debilitar el régimen revolucionario.13
En octubre de 1994, la Comisión Federal de Comunicaciones de los Estados
Unidos aprobó la realización de acuerdos entre la empresa telefónica
cubana y las compañías telefónicas de los Estados Unidos,
para brindar servicio telefónico directo entre ambos países; sin
embargo este acuerdo no permitía la transferencia de datos. En ese momento
no había servicio telefónico directo entre los dos países.
El 12 de enero de 1995, InterNIC (un proyecto cooperativo con base en los Estados
Unidos, que maneja el registro de las redes que se unen a Internet) le extendió
a una institución cubana (CENIAI) una dirección de Internet de
clase B, permitiendo a Cuba la conexión directa a Internet.14
Cuba y la tecnología de la información
Debe destacarse, sin embargo, que si bien el gobierno de los Estados Unidos
eliminó la restricción principal que ejercía sobre la conexión
cubana, no depende de Cuba conectarse a Internet a la velocidad que desee hacerlo
o con tantos canales y proveedores independientes como pueda elegir. Hasta el
momento, cada vez que Cuba intenta añadir un nuevo canal a Internet,
la contraparte estadounidense debe obtener la licencia apropiada del Departamento
del Tesoro de los Estados Unidos. De modo similar, si una compañía
norteamericana quiere abrirle un nuevo canal a Cuba o decide aumentar la velocidad
de la conexión, se debe expedir una licencia.
No hace mucho, el director nacional de las normas y regulaciones de Internet
de Cuba ha destacado que la conexión actual no ofrece el ancho de banda
adecuado para satisfacer la demanda del país.15
Un autor ha señalado que «el embargo comercial de Estados Unidos obliga
a Cuba a utilizar un ancho de banda y conexión al satélite, caro
y lento».16 No existen enlaces de
tipo T1, T3 o DSL entre Cuba y el resto del mundo.17
Larry Press ha señalado que en la primavera de 1999 el ancho de banda
internacional total de Cuba era solo 832 kbps, «menos que el de un hogar con
un servicio DSL o conexión por cable de alta velocidad y menos de la
cincuentava parte del ancho de banda del acceso a Internet de mi campus de la
Universidad de California».18
El problema podría resolverse si se conectara un cable de fibra óptica
entre Cuba y el estado de la Florida, pero los Estados Unidos no lo han permitido.19
En 1999, una compañía estadounidense que ha tendido cables que
conectan varias islas del Caribe propuso establecer un cable de fibra óptica
sumergido, capaz de manejar 530 000 conexiones simultáneas a 40 Gbps.20
Pero el proceso de obtención de una licencia del gobierno de los Estados
Unidos era considerado tan caro y engorroso que la empresa privada desistió.
A pesar de la aprobación ya mencionada del Departamento del Tesoro acerca
del tráfico de datos, es altamente dudoso que el gobierno apruebe un
enlace para este único propósito, pues tendría numerosas
implicaciones en el mejoramiento de la economía cubana.21
Por otra parte, Cuba expresó su voluntad de conectarse a tal cable y
firmó, el 15 de noviembre de 1999, los documentos del protocolo necesario
con un consorcio comercial para permitir el enlace a la red submarina de fibra
óptica Arcos 1. 22Nada sucedió
después.
Usuarios y proveedores de Internet
Cuba tiene al menos 151 intranet con licencia para la recuperación de
datos. El número general de usuarios de Internet, en enero de 2001, ascendía
a 702. Cuatro meses después, eran 1 100.23
El Banco Mundial estimó que en 1999 había 0,06 usuarios por cada
diez mil personas en Cuba24. Existen
numerosos estimados extraoficiales del número actual de usuarios de Internet
en Cuba. El gobierno de los Estados Unidos y fuentes del exilio cubano ofrecen
una cifra tan reducida como 2 000 cuentas.25
Un reporte periodístico reciente ha señalado que «en esta isla
de 11 millones de habitantes, el Ministerio de Comunicaciones e Información
[sic] declaró que había alrededor de 3 600 cuentas de Internet
permanentes mediante cuatro proveedores operados por el gobierno»26.
Sin embargo, no se ha detallado si el número de cuentas y el de usuarios
coinciden. El muy respetado Nua Internet Surveys estimó que el número
de usuarios online en Cuba, en abril de 2000, ascendía a 60 000;
o sea, 0,54% de la población total.27
Esa cifra incluía a los usuarios de Internet y de correo electrónico.
Un estimado más real sería afirmar que existen aproximadamente
25 000 cuentas de Internet pero, por lo general, cada una de ellas sirve a más
de una persona; 28 es, realmente una
estrategia común en todo el mundo subdesarrollado. La mayoría
de estas cuentas pertenece a instituciones.
Según Melchor Gil Morel, viceministro de Informática y Comunicaciones,
las cuentas de correo electrónico (no confundir con el número
real de usuarios) son alrededor de 60 00029.
De forma oficial, se ha reconocido que las comunicaciones a través del
programa de correo electrónico nacional cubren 42% de la demanda social
total, comparado con 17% de hace solo unos años.30
Infraestructura de computación y teléfonos: los límites
superiores del acceso a Internet
Como reconoce un informe de la Unión Internacional de Telecomunicaciones,
las líneas de teléfono y las computadoras personales (con módem)
son elementos esenciales para el acceso y, por tanto, para la conexión
de un país a Internet. Por ejemplo, si 25% de los hogares tiene computadoras
personales con módem, el acceso a Internet desde ellos no puede exceder
25%. Las políticas de acceso no tendrán éxito si no atienden
a estos requerimientos fundamentales.
Las computadoras personales no son un recurso común de los hogares en
el mundo subdesarrollado. En los Estados Unidos hay una computadora personal
por cada tres personas, pero en Brasil la proporción es de una por 143
31. En 1991, en el momento de la caída
de la URSS, Cuba tenía solo 15 000 computadoras personales para todo
el país. En septiembre del 2000 había 1,8 por cada 100 habitantes32.
El número de computadoras se ha incrementado desde 1995 a un ritmo de
25 000 anuales. Cada una de ellas cuesta, aproximadamente, entre 600 y 1 300
dólares, precio que muy pocas familias pueden costear. Más de
90% de todas las nuevas computadoras son suministradas por el Estado, para uso
social33. En la actualidad, hay 39
000 PC dentro del sistema de educación, distribuidas en 8 868 escuelas
primarias y 1 887 secundarias.34 En
el año escolar 2000-2001 se añadieron 20 000 al sistema de escuelas
secundarias.35 La proporción
de computadoras para los estudiantes universitarios es de una a doce.36
Por otra parte, en enero de 2001, Cuba tenía 473 031 líneas de
teléfono, un incremento de casi 120 000 desde 1995.37
Esto no es un aumento grande o dramático para la mayoría de los
países, pero sí para Cuba. Según John Spicer Nichols y
Alicia Torres, el sistema telefónico cubano se había convertido,
para los años 90, en una mezcolanza de equipos anticuados. En casi todas
las redes domésticas se utilizaba todavía la tecnología
analógica. De los 20 000 km de líneas telefónicas, la gran
mayoría era de alambre de cobre y estaba montada en postes. Se encontraban
en uso menos de 1 000 km de fibra óptica; la mayor parte conectaba conmutadores
en el área de La Habana, donde reside aproximadamente 20% de la población.
La mayoría de las oficinas centrales —alrededor de 56%— todavía
utilizaba equipamiento electromecánico, de tecnología norteamericana
de los años 40. Otro 43% tenía tecnología de «paso a paso»
y correspondía, sobre todo, a equipamiento europeo oriental de los años
70.
Solamente alrededor de 1% utilizaba tecnología digital. Los conmutadores
en algunas áreas rurales aisladas todavía se operaban manualmente.38
La ciudad de La Habana concentra aproximadamente el 45% de las líneas
telefónicas del país. Naciones Unidas estima que hay 3,4 teléfonos
por cada 100 habitantes en la Isla.39
Nuestro estimado muestra que a mediados de 2001 había 23,6 personas por
línea telefónica. La densidad de teléfonos en La Habana
es de 7,4 por cada 100 habitantes. Actualmente, de las líneas telefónicas
instaladas en la capital, 62% es digital. El resto es analógica, que
no es el instrumento más apropiado para la conexión a Internet
o correo electrónico. Hasta hace muy poco tiempo «la mayoría del
equipamiento cubano [era] obsoleto para los estándares occidentales».
Las líneas no digitales «[eran] servidas paso a paso por las oficinas
centrales».40 En la ciudad de La Habana
solamente, hay cerca de 500 km de líneas telefónicas que tienen
entre 20 y 30 años de antigüedad.41
En este momento, si se exceptúa a Haití, la infraestructura de
telecomunicaciones cubanas es la más rezagada en América Latina.
La disponibilidad de teléfonos no satisface las necesidades del país,
pero debe destacarse que esto se convirtió en un agudo problema solo
recientemente. Un estudio demuestra que hasta los problemas económicos
de principios de los 90, el gobierno cubano «suministró servicios de
telecomunicaciones rudimentarios a la mayor parte de su población a un
precio directo al usuario mucho más bajo que el de otros países
de Latinoamérica, con un nivel de desarrollo económico similar».
De hecho, «los servicios básicos de telégrafo y teléfono
llegaban a casi todas las áreas de la isla».42
Como en el caso de otros servicios sociales, el gobierno subsidiaba el servicio
telefónico local. Un estudio demuestra que «en 1994 un teléfono
particular costaba 6,25 pesos mensuales para el hogar promedio, más una
tarifa de instalación de 100 pesos. Las llamadas locales desde teléfonos
públicos costaban 5 centavos, lo mismo que en 1959».43
Sin embargo, aunque las líneas telefónicas llegaban a todos los
rincones del país, había muy pocas con respecto al tamaño
de la población.
La inversión en la modernización de las computadoras y las telecomunicaciones
tiene sentido desde el punto de vista económico. Acceder al mundo de
la información, más que un mero interés en la conexión,
es una necesidad fundamental para alcanzar eficiencia y participar en la economía
mundial emergente. Los planificadores cubanos están conscientes de la
fuerte relación entre las inversiones en equipos de telecomunicaciones
y el crecimiento económico. El problema era que el país no tenía
recursos financieros.44
Con la ayuda de inversionistas extranjeros, el gobierno cubano espera que, para
el año 2004, 92% de las líneas instaladas en La Habana sea digital.45
Para ese momento, se espera que el país tenga 1 064 000 nuevas líneas
digitales.46 La inversión que
se requiere para modernizar Los cubanos gastan sus limitados recursos para satisfacer
sus necesidades básicas antes que usar el correo electrónico o
Internet. Pero el uso de ambos está mucho más distribuido que
lo que se asume en publicaciones y medios académicos nacionales o extranjeros.
Cuba y la tecnología de la información la infraestructura de las
telecomunicaciones se estima entre 900 y 2 500 millones de dólares.47
Desde 1959, el gobierno cubano se ha visto obligado a desarrollar una infraestructura
de telecomunicaciones distribuida de manera mucho más equitativa que
en el resto de América Latina. Y ha triunfado en este empeño.
El patrón nacional ha tendido mucho más a la dispersión
que a la concentración. La infraestructura telefónica se ha llevado
a regiones que históricamente habían estado en desventaja. Tales
posibilidades no han dependido de la capacidad de pago de los habitantes.
La tesis de «la espada de doble filo» y la demora de las TIC en Cuba
En The Global Diffusion of the Internet, los autores afirman con precisión
que, en 1998, «la conexión internacional de Cuba era casi la más
baja de América Latina y el Caribe».48
Las razones son comprensibles. Se ha demostrado que existe una brecha digital
a escala mundial y que los países menos desarrollados a menudo carecen
de los recursos financieros para explotar el desarrollo extraordinario de la
información y las telecomunicaciones. La pobreza, y la ausencia de una
infraestructura técnica apropiada, lastran la calidad de la conexión
y su uso. El acceso limitado de Cuba debe entenderse en un contexto secular.
Además, la política norteamericana ha perseguido retrasar el progreso
cubano en esta área. Hemos señalado que los Estados Unidos limitaron
el acceso cubano al correo y a Bitnet antes de 1994. Posteriormente, permitieron
la existencia de una conexión ineficiente, pero siempre expresaron la
necesidad de usar el correo electrónico e Internet para subvertir el
régimen cubano. Las críticas a la situación de Internet
en Cuba raramente tienen en cuenta estas condiciones.
El intento de politizar la conexión a Internet para convertirla en una
herramienta subversiva continúa siendo una estrategia explícita,
que ha sido, incluso, proclamada por el ejército norteamericano.49
En abril de 1998, un vocero de la comisión de relaciones exteriores del
Senado norteamericano hizo una declaración extraordinaria: «el debate
acerca de Cuba tiene que ser sobre las maneras de subvertir el régimen
de Castro».50 El seis veces congresista
republicano y presidente de la corporación IDT, Jim Courter, aseguró
a principios de junio de 2000 que Internet [...] ha hecho mucho para llevar
el capitalismo democrático a otras partes del mundo. Fue fundamental,
creo, en el derribo del muro de Berlín. Fue fundamental en las protestas
estudiantiles contra la política de Berlín Oriental [...] CNN,
las redes, e Internet fueron fundamentales en la caída de la vieja Unión
Soviética. Y creemos que lo mismo debe ocurrir en Cuba».51
Los políticos liberales también comparten este supuesto determinista
con respecto a la tecnología.52
El ex presidente Bill Clinton expresó su acuerdo general cuando, en marzo
de 2000, señaló: «en el nuevo siglo los teléfonos celulares
y los módems diseminarán la libertad».53
Tales supuestos han conducido a los comentaristas a expresar, de manera mecánica,
que en Cuba Internet no avanzaba con la velocidad alcanzada en otros países
debido a temores políticos. Pero tales argumentos obvian una serie de
razones concretas que influyen en la demora; entre ellas: > Hasta 1991, Cuba
había estado económica y tecnológicamente integrada a la
URSS. No había ningún interés en desarrollar un sistema
de telecomunicaciones ligado a los Estados Unidos y Europa occidental. De hecho,
en ese momento no existía una WWW, como la conocemos hoy. 54>
Antes de 1994, los Estados Unidos impidieron el establecimiento de una conexión
a Internet, y cuando el Congreso y la Casa Blanca cambiaron su política,
la definieron como un instrumento de subversión para desestabilizar al
régimen de La Habana; tal orientación tuvo un impacto negativo
obvio en las autoridades de la Isla. O sea, las cosas había que hacerlas
despacio y juiciosamente. > La caída del campo socialista produjo
una monumental crisis económica y financiera en la Isla. Fue necesario
trabajar bajo condiciones de una reducción severa de recursos. El país
consumió sus magros recursos financieros en comida e importaciones estratégicas.
El hardware y el software relacionados con Internet no tenían
prioridad. Solo cuando las condiciones económicas mejoraron, a partir
de 1994, comenzó un verdadero empuje para incorporarse a las TIC. 55>
Hasta 1991, las computadoras y el equipamiento de telecomunicaciones habían
sido suministrados a precios subsidiados por la ex URSS. El personal técnico
conocía la tecnología soviética mejor que los productos
occidentales. Fue necesario invertir en infraestructura y capacitar los recursos
humanos para que se familiarizaran con la nueva tecnología. Se trate
de Internet, correo electrónico o telefonía celular, siempre se
requieren inversiones que dependen del capital que tenga el país. Es
necesario organizar redes, entrenar al personal y conseguir equipamiento y software.
Para implementar y completar todo esto se necesita tiempo. > El gobierno
cubano, como otros gobiernos, tenía que aprender sobre muchos otros problemas
relacionados con la nueva tecnología. Como ha reconocido Naciones Unidas,
ha habido preocupaciones acerca de la seguridad, la privacidad y el abuso criminal,
así como sobre asuntos de identidad cultural involucrados en debates
sobre las comunicaciones electrónicas y la conexión a Internet56.
Era necesario diseñar una política nacional para la introducción
de las nuevas tecnologías su implementación. Se estudiaron numerosas
experiencias, incluyendo la china. A medida que los países en todo el
mundo intentaban desarrollar políticas, estrategias y programas para
encauzar la realidad, el papel y el impacto de la revolución de la información,
los cubanos hicieron lo mismo. Para 1999, Cuba había desarrollado su
propia 57 estrategia nacional, «un
enfoque diferente» según Jesús Martínez, uno de sus principales
arquitectos. El modelo cubano incluía la integración de Internet
con todos los
programas de desarrollo económico del país. Estaba pensada como
una herramienta fundamental para alcanzar niveles superiores de desarrollo;
se debía dar acceso —en primer lugar y ante todo— a aquellos sectores
dentro de la economía, la comunidad científica, la salud y la
educación que contribuyesen al mejoramiento de la calidad de vida. Además,
seguiría las líneas orientadas por Naciones Unidas, que propugnaban
el acceso de las personas y la necesidad de «proporcionar acceso a Internet,
especialmente a través de puntos de acceso en la comunidad para acercarlo,
para finales de 2004, a la mayoría de la población mundial, que
actualmente carece de ese acceso».58
Cuando los críticos señalan el pequeño número de
cuentas de Internet y el elevado costo de las individuales en la Isla, están
subrayando el supuesto implícito de que cada cubano debería tener
una cuenta y pagar por ella.59 Lo
que no se comprende es que en Cuba, como en muchos otros países, el modelo
de acceso no es individual o familiar debido a razones económicas.60
El profesor y experto en telecomunicaciones y derecho informático de
la Universidad de Nueva York, Yochai Benkler, ha señalado que el objetivo
de la política debe ser una amplia distribución del acceso al
conocimiento y la participación en su consecución. Esto se entiende
en términos sociales mucho más que individuales.61
Un funcionario cubano señala que es un sueño utópico pensar
que podamos tener Internet en todos los hogares aquí. De hecho, eso no
es así en ningún lugar del mundo. En lugar de eso, Internet se
encuentra en las casas de los ricos. Muchas personas, incluso en los Estados
Unidos, no tienen conexión personal a Internet. Considerando que la tendencia
en esos países [desarrollados] es un mejoramiento constante de las redes.
Pero la posibilidad de que la gente tenga Internet en sus casas es un sueño
utópico para Cuba, donde, de paso, sería acceso a once millones
de cubanos, porque no vamos a proporcionarles acceso a Internet en los hogares
a solo 500 000 cubanos.62
En el momento en que Cuba se conectó completamente a Internet, en octubre
de 1996, hubo una política nacional acerca de quién debía
usar las redes, pero no se diseñó la integración de los
contenidos de los programas económicos, sociales y culturales con la
información de Internet. En un seminario para altos funcionarios del
gobierno, el 18 de junio de 1996, el tema principal fue cómo Internet
podía utilizarse para hacer conocer la realidad del país en el
extranjero.63
En unos pocos meses se crearon enormes cuellos de botella y la demanda de los
usuarios, particularmente de instituciones gubernamentales, fue mayor que la
capacidad de las líneas. Un periódico reportó: «La conexión
de Cuba a Internet está saturada y a punto de colapsar».64
Las líneas de 64 000 bps, a pesar del bajo número de cuentas,
resultaron insuficientes. Se incrementó la necesidad de líneas
digitales, más puertos, y servidores más rápidos. Esa presión
ayudó a la rápida modernización de las telecomunicaciones.
A pesar de la reducción del comercio exterior, se invirtieron escasos
dólares en ello. Las líneas digitales eran 18% del total en 1998.
Esta parte se convirtió en 40% en 1999 y en 52% en el año 2000.
65
A medida que crecía el número de usuarios y mejoraba la conexión,
se elaboró una política nacional de la información y las
telecomunicaciones. Se incrementó el conocimiento sobre el tema mediante
el uso directo de Internet y a partir de la experiencia de otros países.
Se delineó el futuro del desarrollo económico y social del país
en relación con Internet y su potencial.66
Internet se considera ahora como un componente básico y esencial en la
promoción del desarrollo sostenible y equitativo.
La estrategia para crear una sociedad de la información tiene siete puntos
y planes principales. Ellos son:
Desarrollo de la infraestructura de las TIC.
Investigación y desarrollo de tecnologías y software.
Expansión del uso de las TCI en la sociedad.
Aumento de la capacidad industrial del país con respecto a las TIC.
Aumento del conocimiento sobre las TIC y los beneficios de su utilización
en la población.
Integración de todos los esfuerzos en un organismo central.
En enero de 2000, se transfirieron al nuevo Ministerio de Informática
y Comunicaciones (MIC) la capacidad de tomar decisiones y los recursos relacionados
con las tecnologías de la información. Su misión ha sido
incorporar los diferentes sectores de la sociedad a la revolución de
las TIC, lo que los cubanos llaman la «informatización» de la sociedad.67
El nuevo viceministro, Melchor Gil, resumió su labor de esta manera:
«Vamos a socializar la computación».68
La computación, las telecomunicaciones y la educación masiva
La explotación de la revolución de la información y las
telecomunicaciones requiere una sólida base de capital humano. Los esfuerzos
de Cuba por patrocinar la educación masiva han conducido a la creación
de un núcleo de fuerza de trabajo altamente entrenada y capacitada, única
en el mundo subdesarrollado. Debe señalarse que el capital humano es
distinto de otros factores de la producción. «A diferencia de los recursos
de capital, el conocimiento no puede redistribuirse fácilmente mediante
decisiones políticas, necesita nutrirse de individuos, comunidades y
países».69 El Estado cubano
ha promovido y alentado la educación universal y gratuita, desde 1960,
y anticipa dividendos significativos dentro de una economía mundial dirigida
por el conocimiento.
Si se considera que en 1997:
1,5% del PIB de Cuba se destinaba a programas de investigación.
Había 1,8 científicos o ingenieros por cada 1 000 personas,53%
de ellos mujeres.
Había 40 000 científicos trabajando en 204 centros de investigación
de ciencia y tecnología.
12% de los ingenieros latinoamericanos era cubano.
75% de la fuerza de trabajo tenía, como promedio, 10 grados de educación.
99,4% de la población entre 5 y 14 años asistía a las escuelas
y 92,9% de aquellos cuyas edades oscilaban entre 12 y 14 recibía educación
secundaria.
29% de la población mayor de 18 años asistía a instituciones
de enseñanza superior.
24 800 profesores enseñaban en 47 universidades e instituciones de enseñanza
superior.
Había 11 762 escuelas primarias y secundarias o de enseñanza especial,
y todas tenían al menos una computadora.
El currículo, a partir de séptimo grado, incluía cursos
de computación.
La Academia de Ciencias ofrecía 40 programas de alcance nacional de educación
para adultos en ciencias de la computación.
Había 15 000 graduados de programas de enseñanza superior de computación
y electrónica desde 1970.
Ocho universidades cubanas ofrecían la formación en tecnologías
de la información.
Se disponía de 10 cursos de maestría en informática y telecomunicaciones.
Había 4 900 computadoras en 45 universidades e instituciones de enseñanza
superior.
Los estudiantes universitarios pasaban 1,8 horas diarias utilizando computadoras.
87% de todas las computadoras en las universidades estaban en redes locales.
25% de la población era capaz de trabajar con una computadora.
En adición, en el año 2000, nueve universidades estaban conectadas
a Internet.70
El sistema educacional cubano comenzó, desde temprano, a entrenar a la
población en computación y telecomunicaciones. En los años
80 se introdujeron las computadoras en las universidades y escuelas técnicas.
En 1990, se impartían clases de computación en la enseñanza
secundaria aproximadamente a un millón de estudiantes. Ese mismo año,
el Ministerio de Educación comenzó a incluir asignaturas relacionadas
con la computación de manera experimental en 150 escuelas primarias.
También se estudiaron las experiencias de otros países.71
A partir de ese momento, se compraron recursos de computación para el
séptimo grado, y así sucesivamente.
Cada vez más escuelas proporcionan educación, entrenamiento y
acceso a determinados recursos, como el correo electrónico, las redes
nacionales, e Internet.
En ese sentido, la computación se está «socializando». Sin embargo,
existen otras formas de acceso social, sin costo directo sobre el usuario. Una
de estas es la red nacional de Joven Club.72
La experiencia cubana de los telecentros: la red de Joven Club
La brecha digital dentro cada país ha conducido a muchos de ellos a establecer
servicios de acceso público a Internet. En algunos países africanos
se llaman centros e-touch; en Perú, «cabinas públicas»;
en Inglaterra, easyeverything. El objetivo es simple: se trata de ofrecer
terminales y servicios de computación locales para el público,
con costo mínimo o sin costo. El concepto de telecentro se ha convertido
en una pieza esencial de la manera en que agencias como el BID, el IDRC, la
FAO, la UNESCO, el ITU, y la USAID han intentado enfrentar
la estratificación del acceso en los países pobres y en las regiones
menos favorecidas y pueblos pequeños en cada país.73
Un reciente artículo de prensa informa que el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID) ha decidido prestar apoyo a «cabinas públicas de Internet».
La información señala que la iniciativa sería una alternativa
rural a los cafés de Internet, que pululan en la mayoría
de las ciudades latinoamericanas. La idea consiste en hacer llegar Internet
a algunas comunidades que pueden tener en estos momentos una línea telefónica.
El BID costearía la instalación de computadoras en las construcciones
de las aldeas equipadas con teléfonos comunales».74
Los telecentros, como regla, alcanzan a los pobres que tienen alguna educación,
pero no suelen tener impacto en aquellos que no tienen ninguna.
El concepto de telecentro y la experiencia de ofrecer locales comunitarios con
tales servicios comenzó en Cuba en 1987, en la forma del Joven Club de
Computación y Electrónica, o Red de Joven Club (JC).75
Patrik Hunt, un experimentado investigador de los telecentros en América
Latina, ha escrito que ninguna otra red en la región tiene la «profundidad
de experiencia», el «alcance como red» y la «investigación en curso»
de los JC cubanos. 76
La red de Joven Clubs fue creada por la Unión de Jóvenes Comunistas.
La intención era comenzar una campaña de alfabetización
en computación que alcanzaría a niños, adolescentes y adultos
jóvenes. Responderían a los intereses de las respectivas comunidades,
incluyendo las áreas rurales, y se aplicarían a la solución
de sus problemas. Patrik Hunt ha escrito que los telecentros se las han ingeniado
«para desarrollar un amplio rango de respuestas, de acuerdo con los problemas
de desarrollo social que afrontan. Algunas de estas respuestas son comunes para
todos; otras son únicas77.
La experiencia de los Joven Club de Computación y Electrónica
es instructiva en este sentido, y proporciona un ejemplo en cuanto los servicios
del telecentro responden a las necesidades de la comunidad».
La red de JC desarrolló programas de computación sin ningún
costo para los usuarios, basados en el estudio de sus necesidades en sus comunidades
respectivas. La socióloga Rosana Más Robaina, de la Universidad
de La Habana, ha demostrado que los JC se han convertido en promotores de una
cultura de la información y la computación, y sirven también
como centros de participación comunitaria, orientados hacia la búsqueda
de soluciones locales, mediante el uso de la tecnología y la ciencia
de la computación. Entre sus tareas están:
Generalizar el aprendizaje y la superación en las técnicas de
computación y comunicaciones entre los jóvenes y propiciar una
cultura de la computación en general.
Auxiliar a los jóvenes profesionales y técnicos interesados en
aprender o mejorar sus conocimientos en el uso de estas tecnologías,
cuando estén involucrados en necesidades de la producción práctica
o de la comunidad.
Descubrir a niños y jóvenes con aptitudes inusuales para la computación
y ayudarlos sistemáticamente a mejorar sus habilidades y talentos.
Buscar y desarrollar aplicaciones que puedan beneficiar a la economía
y/o sociedad local, e incorporar a la comunidad en las soluciones.
Contribuir al entrenamiento de los instructores de cada Joven Club en las áreas
de telecomunicaciones y computación.
Apoyar la formación de círculos de estudio en escuelas primarias
y secundarias para atraer a los jóvenes de esas áreas hacia los
problemas de sus respectivas comunidades.
Desarrollar el uso de computadoras personales en la trasmisión de datos,
sea a corta o larga distancia, y asegurar que los niños y jóvenes
aprendan las técnicas más actualizadas.78
Los JC comenzaron con 32 telecentros en todo el país: 15 en la ciudad
de La Habana (uno por cada municipio), uno en Isla de la Juventud, y el resto
en cada una de las catorce capitales provinciales. Un funcionario señala
que en la mayoría de los lugares donde se establecieron, era la primera
vez que los niños y jóvenes tenían contacto con las computadoras.
En ese momento no teníamos idea de la significación que tendría,
a largo plazo, el esfuerzo en el desarrollo cultural de la población.
En dos años ya estábamos dando los pasos necesarios para incrementar
el número de instalaciones a cien en todo el país. Las nuevas
se construyeron en áreas con alta concentración de jóvenes
y potencial científico.79
En abril del 2001 había 300 telecentros en los 169 municipios cubanos.
Setenta municipios tenían dos, y en cada una de las catorce capitales
provinciales también había dos. La ciudad de La Habana, debido
a la alta concentración de población, tenía 48.80 80
Cada Joven Club comenzó con cinco PC. A medida que crecía el número
de clubes, se incrementaba la cantidad de PC por telecentro. En abril de 2001,
cada uno tenía, al menos, diez PC.81
En los últimos trece años, 264 308 personas se han graduado de
cursos ofrecidos por la red. En abril de 2001, los JC tenían una matrícula
de 103 874 jóvenes. Se ofertan cuatro tipos de cursos: introducción
a la computación, electrónica, programación en diferentes
lenguajes, utilidades y aplicaciones. La red cuenta con 1 662 instructores y
1 239 miembros de personal. La intranet de los JC (llamada TinoRed) ofrece correo
electrónico, listas de servidores, ftp, www, irc, correo ftp, web hosting,
mail hosting y PPP.82
La experiencia de los JC tiene otro lado práctico. Florencio Bueno Mesa
menciona ejemplos de proyectos específicos:
La búsqueda de soluciones a los problemas involucra a la comunidad y
al Joven Club, lo que crea un incentivo para la investigación. Cada centro
lleva a cabo un plan de trabajo basado en las características y las necesidades
locales, que oscilan entre procesos industriales y juegos de Cuba y la tecnología
de la información.
Se involucra un número de colaboradores, incluyendo a los gobiernos locales
y las instituciones de la salud, la educación y otras, para desarrollar
planes de trabajo que atiendan las necesidades locales. Por ejemplo: 1) en el
municipio de Amancio, Las Tunas, para enfrentar la delincuencia infantil; 2)
en Contramaestre, el Joven Club desarrolla un software para las plantas
de procesamiento de cítricos locales; 3) en Manicaragua estamos trabajando
con un hotel para automatizar el procesamiento de la información; 4)
en Viñales, se les proporciona entrenamiento a los trabajadores del sector
del turismo; 5) en Cabaiguán se crean programas para auxiliar en el trabajo
de limpieza de ríos; 6) cada Joven Club trabaja con los historiadores
para registrar la historia local.83
La red de JC también tiene cuatro unidades móviles que alcanzan
las áreas rurales aisladas para enseñar, entretener y mostrar
el uso del correo electrónico. Entrena a los administradores municipales
y provinciales, y alcanza a los discapacitados y a los jóvenes con problemas
de conducta. Desde 1990, han patrocinado competencias nacionales juveniles sobre
el uso de los equipos, las redes, el diseño y la música asistidos
por computadoras, multimedia y videos generados por computadoras, así
como aplicaciones informáticas para la enseñanza de historia.84
Los JC tratan de exportar la organización y la experiencia de las redes
a los centros de trabajo; si se acepta, se establecen dentro de la fuerza laboral.
También tienen cuatro equipos nacionales en Sancti Spíritus, Las
Tunas, Santiago de Cuba y Matanzas que producen juegos para computadora.
La modernización del equipamiento y la extensión y el alcance
de los servicios son las perspectivas futuras de los JC de Cuba. En la Cumbre
de las Américas, en Quebec, en abril de 2001, el BID apuntó que
un telecentro rural equipado con diez computadoras y acceso a Internet costaría
entre 20 y 25 000 dólares85.
Este estimado no toma en cuenta el costo del trabajo asociado con la administración
de tales telecentros, de lo cual se deduce que la inclusión de la población
puede ser una propuesta costosa. Debe señalarse que los informes de América
Latina apuntan hacia un marcado descenso del compromiso de los gobiernos y los
filántropos.86
Otras vías de conectividad patrocinadas
Sector de la salud
Se ha dado prioridad a las instituciones de la salud en las 14 capitales provinciales
de la Isla y en 30 de los 169 municipios. Hay, al menos, tres mil cuentas de
correo electrónico en instituciones médicas. Las nuevas comunicaciones
internas han comenzado a vincular el sistema de salud existente en policlínicos,
hospitales, instituciones de investigación y casas del médico
de la familia.87 Los recursos de Infomed
suministran información actualizada sobre la salud en Cuba y el mundo.
Cuba proporciona el texto completo de 37 publicaciones médicas de forma
gratuita,88 14 textos virtuales (con
categoría de libros), 89y cuatro
boletines diarios.90
Correos: costos subsidiados
Cuba tiene 1044 oficinas de correos en todo el país; probablemente no
existe otra institución tan ampliamente distribuida. En la actualidad
existe el propósito de ofrecer servicios de correo electrónico
a los clientes, a precios subsidiados. El próximo paso permitiría
acceder a algunas redes internas de la Isla y, cuando los recursos lo permitan,
acceder a la WWW.91
El ministro de Información y Comunicaciones pronostica una situación
en la que el servicio de correos pueda desarrollar un sistema de correo electrónico
contenido dentro de la red de comunicaciones pública nacional que le
permitirá a un profesor en Guantánamo que quiera comunicarse con
La Habana o Nueva York, o que quiera encontrar alguna información en
CENIAI [el principal proveedor de Internet en Cuba] o en el polo científico
[comunidades científicas que existen en distintos lugares del país]
o en una universidad de Londres comunicarse a través de su oficina postal
más cercana. La persona tendrá la posibilidad de acceder al correo
electrónico de la misma manera que se accede a un buzón postal
y desde este buzón electrónico la persona podrá recibir
su correspondencia y enviarla, a un precio determinado.92
En mayo de 2000 comenzó un experimento en la zona postal 6 de La Habana,
que proporciona el servicio de correo electrónico en una oficina postal
mediante tarjetas de acceso pagadas en pesos cubanos.
En el año 2001, se incluyeron nuevas zonas postales en Miramar, Plaza
de la Revolución y Alamar, en conjunto, la más grande concentración
urbanas de la Isla.93
Cafés de computación
El acceso a Internet en los Cafés de computación en Cuba, se cobra,
pero a precios que están todavía por debajo del costo real de
la conexión. Un artículo reciente describe a un usuario, especialista
en literatura y poeta habanero, quien dedica unos minutos cada día a
chequear su correo electrónico en un pequeño cibercafé
escondido tras puertas azules en la histórica Plaza de Armas de La Habana
Vieja. Por diez pesos al mes, él y otros artistas cubanos tienen acceso
ilimitado a cuatro computadoras y una puerta al mundo.
Un Café de computación más típico, destinado al
turismo extranjero, se encuentra en los hoteles; se cobra en dólares,
alrededor de 10 centavos por minuto. Se puede establecer la conexión
con cualquier navegador de Internet con cuentas de correo electrónico.
Existen muy pocos Cafés de computación en Cuba y el gobierno no
considera que estas opciones individuales sean soluciones al problema, por dos
razones fundamentales. Primero, tienden a favorecer el consumo individual según
el ingreso. Segundo, no favorecen la investigación. El resultado es,
más bien, lo que un autor llama «cibercafezinhozación». La conexión
a Internet se utiliza en chats, en «compras» pasivas o en vicios como
la búsqueda de pornografía. El Café de computación,
en otras palabras, subutiliza las posibilidades productivas y educacionales
asociadas a la tecnología. Por tanto, es necesario crear una conciencia
cultural de la utilidad de Internet en un país subdesarrollado.94
Acceso y poder de compra
En la economía cubana existen diferentes formas para la distribución
de los bienes y servicios. Algunos se distribuyen gratis a la población,
como la educación, la salud y la seguridad social. Otros, se suministran
a precios inferiores al costo de producción y distribución, como
los alimentos incluidos en el sistema de racionamiento. El agua, la electricidad
y los servicios telefónicos se subsidian hasta un determinado nivel de
consumo y, a partir de ese punto, ocurre un aumento progresivo de los precios.
Por último, existen bienes y servicios que se venden siguiendo el sistema
de mercado.
Este último es el caso de las tiendas que venden en dólares. En
la distribución de la computación y la conexión también
se encuentra esta variedad de mecanismos de distribución. Aquellos sectores
considerados socialmente útiles tienen acceso gratuito a las TIC. Las
escuelas, los hospitales, las instituciones de investigación, agencias
gubernamentales, organizaciones de masas y comunidades no pagan por el uso del
correo electrónico o de Internet cuando se les provee el acceso. Las
oficinas de correo lo cobrarán, pero a precios inferiores al costo real
de la conexión. El Café de computación o los servicios
de correo electrónico y de la Web disponibles en los hoteles para los
turistas dependen de la capacidad del consumidor para pagar en dólares.
Los precios son elevados y no están al alcance de un cubano promedio.
Tales servicios, de hecho, se alinean con otros dirigidos a los extranjeros,
con el objetivo económico de usar los ingresos generados por esta vía
para asegurar y expandir los que se proporcionan a los cubanos.
La economía informal y el acceso
Además de las cuentas oficiales a las que se puede acceder mediante mecanismos
gubernamentales y sociales, la economía informal y las redes personales
desempeñan un papel importante en el desarrollo de la conexión
a Internet y al correo electrónico. Entre esas vías están:
Cuentas de mercado negro en dólares. Son administradas mediante «servidores
virtuales», residentes dentro de uno oficial, sea porque el operador lo permite
o porque no conoce que elservidor está siendo usado a escondidas. El
reto, en este caso, es acceder al puerto de entrada.
Cuentas subrepticias. Cuando algunas personas involucradas en la administración
del sistema crean algunas cuentas extras dentro del servidor real, y las suministran
como si fuera a usuarios reales. En la mayoría de los casos no media
pago.
Cuentas compartidas. Una persona con una cuenta legal permite a otros usarla.
El correo electrónico de los usuarios no reside en el servidor que se
usa para entrar a Internet; en lugar de eso, se mantienen en servidores fuera
del país, sea Hotmail, Netscape u otros.
Cuentas distribuidoras. Una persona con cuenta legal la usa para recibir, almacenar
y distribuir correos de otras personas. Solo una tiene acceso, pero actúa
como un distribuidor real de correo electrónico. También puede
enviar los correos electrónicos de múltiples usuarios. Esto no
es poco frecuente; de hecho, el correo electrónico en muchos centros
de investigación se maneja de esta forma. Los mensajes entre los usuarios
y los distribuidores se pasan en disquetes.
Por supuesto, la situación es mucho más complicada con Internet
que con el correo electrónico, aunque se mantienen los mismos principios.
En el caso de las «cuentas distribuidoras», por ejemplo, el titular hace la
búsqueda para los clientes. En esta modalidad, como regla, estos abonan
alguna cantidad. Por supuesto, es imposible saber cuántos usuarios hacen
uso de estas modalidades. Obviamente, los cubanos gastan sus limitados recursos
para satisfacer sus necesidades básicas antes que usar el correo electrónico
o Internet. Pero el uso de ambos está mucho más distribuido que
lo que se asume en publicaciones y medios académicos nacionales o extranjeros.
El relativamente alto nivel.
Cuba y la tecnología de la información educacional de la población
cubana ha hecho posible y seductor entrar a este nuevo dominio.95
Industria informática
El costo de la importación de los recursos de las TIC, así como
las restricciones que los Estados Unidos ponen a la exportación de software
a la Isla, han obligado a Cuba a desarrollar sus propias industrias electrónica
y de software.96 Desde 1969,
el país ha incrementado capacidades de educación e industria involucradas
en la investigación y desarrollo de semiconductores, sensores de circuitos
integrados, radio, televisión, y computadoras diseñadas por técnicos
cubanos.
Generalmente, se ensamblan con componentes extranjeros porque el país
no tiene capacidad para enfrentar su propia demanda. Cuba ha logrado su mayor
éxito en el área de equipamiento médico.
Los cubanos saben que, a corto plazo, no pueden hacer frente a sus necesidades
de hardware. Sin embargo, la situación es muy diferente en la
industria de software, un área con un potencial extraordinario.
Se han desarrollado softwares para todos los aspectos de la economía
cubana, incluyendo las telecomunicaciones.
Todas las universidades, los ministerios, cuarenta centros de investigación
y más de cien empresas, así como los JC, han creado y utilizado
sus propias aplicaciones de software. El Christian Science Monitor
informa: «Hay [en el año 2000] 30 compañías dedicadas
al desarrollo de software donde hace tres años no existía
ninguna. Las exportaciones totales para el año 2000 pueden parecer mezquinas
(14 millones de dólares), pero representan un crecimiento de un 650%
con respecto a 1999».97
Se han establecido alianzas con corporaciones extranjeras para afrontar los
recortes de mercado y las debilidades. Un periódico canadiense informaba
recientemente que «Cuba busca establecer alianzas estratégicas con compañías
canadienses en varios sectores de punta». Para ese efecto, se habían
firmado varios acuerdos, entre otros con el consorcio Silicon Island, cuya misión
es vender los productos y servicios de software cubanos.98
Algunos de estos productos se anuncian en Internet.
Irónicamente, la política norteamericana ha ayudado indirectamente
al desarrollo de la industria de software en Cuba. Al imposibilitarle
la obtención legal de los producidos en los Estados Unidos, la Isla ha
tenido que recurrir a sus propias capacidades intelectuales.99
La extrema inventiva de los cubanos, visible en su capacidad de mantener una
gran cantidad de los carros clásicos de los años 50 rodando, es
también evidente en sus programadores. Adquieren las más modernas
herramientas de programación norteamericanas, sujetas al embargo, a través
de terceros países, y dado que no se pueden beneficiar del equipamiento
técnico, llevan a cabo toda la ingeniería inversa que pueden.
Además, las autoridades cubanas han roto cualquier aislamiento que el
gobierno de los Estados Unidos hubiera impuesto, alimentando el crecimiento
y desarrollo de un gigantesco ejército de administradores y diseñadores
de páginas web, que han producido más de dieciséis mil
páginas en un corto período.100
Cuba tiene numerosos portales web. Al contrario de lo que se asegura o asume
frecuentemente, la mayoría de las páginas web trata de tópicos
comerciales, económicos y culturales, y las páginas dedicadas
estrictamente a temas políticos son pocas. Hasta abril de 2001 había
cuatro periódicos nacionales en línea. Granma Internacional
está disponible en inglés, español, portugués,
francés, italiano y alemán. También están disponibles
en español los catorce periódicos provinciales de la isla; cuatro
agencias de noticias cubanas y doce estaciones de radio, seis de ellas de La
Habana.101
También están representadas las estaciones de televisión
Cubavisión, en La Habana, y Telecristal, en Holguín. Entre las
publicaciones semanales en línea se encuentran Bohemia, Prismas y
Orbe.
Existen 43 sitios que cubren ciencia y tecnología. El turismo tiene 37
y la esfera cultural ofrece 32. Dieciocho sitios se ocupan de Internet y computación;
27, de las necesidades de los negocios y las finanzas, 17 están relacionados
con la educación, 13 proporcionan numerosos recursos en medicina y salud;
otros 12 se dedican al gobierno o la política y seis al deporte cubano.
Por la alta calidad de la educación, el Ministerio de Educación
Superior ha comenzado a ofrecer cursos en línea, dirigidos a hispanoparlantes
en América Latina. Actualmente se ofrecen sobre el uso de Internet, física
nuclear, teoría sociológica, diseño de páginas web,
inteligencia artificial y management.102
Cuba se ha unido al mundo del comercio electrónico con varios portales.
Los cubano-americanos pueden enviar remesas de dinero a la Isla, vía
QuickCash, mediante tarjeta de crédito, o pueden ordenar la entrega de
un televisor u otro equipo a un amigo o familiar.
El comercio electrónico y el desarrollo de softwares se van a convertir
en productos muy importantes en una sociedad con una población altamente
entrenada y educada.
Los empresarios tienen su propio portal. Pueden utilizar La Nueva Empresa para
perfeccionar sus habilidades de negocios o management. Es posible hallar casi
cualquier producto cubano en línea, visitando Cuban Bazaar. Los que desean
enviar paquetes pueden visitar Cuba Pack International. Los que necesitan inteligencia
corporativa antes de involucrarse con un inversionista extranjero tienen un
sitio cubano que responda a esas necesidades.
El mejor hipervínculo para todos los sitios cubanos en línea es
Cuba en Internet. CubaNic proporciona información referente a usuarios
en línea, y aquellos que han solicitado la licencia apropiada para establecer
estos servicios.
Un área en la cual los cubanos no han desarrollado muchos recursos son
las listas y grupos de discusión. Usualmente, los que existen se dirigen
a aspectos técnicos muy específicos (el uso de Linux) o determinadas
disciplinas (medicina, energía nuclear). Hay una lista que distribuye
noticias sobre el desarrollo médico, pero no existe hasta el presente
ninguna que intercambie información de eventos dentro de Cuba, ni que
distribuya informaciones extranjeras sobre Cuba.103
Conclusiones
En todo el mundo, aquellos que tienen acceso a Internet y correo electrónico
usan mucho más este último. En Cuba también es así.
Es más simple recibir información que buscarla, debido a las limitaciones
de tiempo, recursos materiales y conocimiento. Es lógico que el correo
electrónico se expandirá en Cuba mucho más rápidamente
que el uso de Internet. Las bases sociales de la conexión implican que
muchas personas tendrán acceso a recursos limitados durante cortos
períodos de tiempo. Por tanto, el correo electrónico será
el mejor instrumento para intercambiar información en ambos sentidos.
Si se quiere proveer de un ambiente Internet a los cubanos, lo más cercano
a esto sería el uso de intranets, o sea, redes, inclusive con servidores
espejo, que operen dentro de Cuba. Hay razones lógicas y financieras,
relacionadas con los costos y la velocidad de acceso, que apoyan la idea de
las redes internas. La revolución de las TIC tiene un impacto creciente
en la sociedad, la cultura, la educación, la medicina y la economía
cubanas. Ha conducido a la incorporación de muchos profesionales al uso
de tales recursos. Sin embargo, la mayoría de estas personas no tiene
una clara idea del desarrollo de la tecnología de las comunicaciones
electrónicas en la Isla, debido a que la mayor parte de la información
se limita a discursos públicos, artículos de toma de posición
y reportajes (cubanos o extranjeros). Se necesita tener una visión general
objetiva y actualizada de lo que está sucediendo.
Las TIC se están convirtiendo en un aspecto fundamental de las estrategias
cubanas para el avance socioeconómico. El comercio electrónico
y el desarrollo de softwares se van a convertir en productos muy importantes
en una sociedad con una población altamente entrenada y educada.
1Michael Minges, «Counting the Net: Internet Access
Indicators», INET 2000, The Internet Global Summit, Yokohama, Japón,18-21
de julio de 2000, http://www.itu.int/ti/papers/inet2000/isoc2000.pdf
2E. Eszter Hargittai, «Holes in the Net: The Internet
and International Stratification», INET’98, The Internet Summit, 21-24 de julio
de 1998, Ginebra, Suiza.
3International Labor Organization, World Employment
Report 2001:
Decent Work and Information and Communication Technologies, Brookings
Press, Washington, DC, 2001. http://www.oit.or/public/english/support/publ/wer/index2.htm
4Naciones Unidas, Informe del encuentro del
Panel de Alto Nivel deExpertos en Tecnologías de la Comunicación
y la Información, Nueva York, 17-20 de abril de 2000, A/55/75-E/2000/55.
5Pippa Norris, «The Internet in Europe: a New
North-South Divide?», Harvard International Journal of Press/Politics,
Thousand Oaks, v. 5, n. 1, 2000, p. 6.
6Alberto Chong y Alejandro Micco, «On Information
Technology and Competitiveness in Latin America», ponencia en el Seminario «Towards
Competitiveness: The Institutional Path» (reuniones
anuales de la Junta de Gobernadores, el Banco Interamericano de Desarrollo y
la Corporación de Inversiones Interamericanas, Santiago de Chile, 16
de marzo de 2001. http://www.iadb.org/oce/pdf/infotech.pdf#xml=http://www.iadb.org/search97sgi/s97is.dll?action=View&VdkVgwkey=
http%3A%2Fwww%2Eiadb%2EORG%2Foce%2Fpdf%2Finfotech%2Epdf&doctype=xml&Collection=
newcoll&QueryZip=Alberto+Chong+and+Alejandro+Micco?
7«El crecimiento de Internet en Latinoamérica
irá en aumento», EFE, Madrid, 10 de octubre de 2000; «América
Latina estará a la cabeza de los nuevos usuarios de Internet», El
Nuevo Herald, Miami, 20 de febrero de 2001.
8Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo
(PNUD), Human Development Report Office, New Technologies and the Global
Race for Knowledge, Ginebra, 1999.
9Centro de Investigaciones de la Economía
Mundial, Investigación sobre el desarrollo humano y equidad en Cuba,
Caguayo S.A., La Habana, 1999. Este estudio fue financiado por el PNUD.
10Ann C. Seror y Juan Miguel Fach Arteaga, «Telecommunications
Technologies Transfer and the Development of Institutional Infrastructure: the
Case of Cuba», Telecommunications Policy, v. 24, 2000, pp. 203-21. Cuba
y la tecnología de la información 69
11La política exterior de los Estados
Unidos hacia Cuba se basa en «dos carriles». El carril uno incluye un embargo
general sobre cualquier transacción comercial o financiera. El carril
dos permite el contacto y los intercambios (incluyendo «persona-persona» e intercambios
académicos). Pero este último no incluye intercambios entre profesionales
en las ciencias duras. Para un análisis de esta política, véase
Fidel Castro, «Discurso del 26 de julio de 1995 en Guantánamo», Granma,
La Habana, 27 de julio de 1995.
12Mediante esta política, el gobierno
de los Estados Unidos no permitía a la red de la NCF, ni a ninguna otra,
proporcionar comunicación (en ningún sentido) con Cuba.
13Nelson P. Valdés y Mario A. Rivera,
«The Political Economy of the Internet in Cuba», Cuba in Transition,
v. 9, Austin, 1999, pp. 145- 6. http://lanic.utexas.edu/la/cb/cuba/asce/cuba9/valdes.pdf
14Ibídem; Comunicaciones de Jesús
Martínez Alfonso, director de CENIAI, al autor, 21 de febrero de 1995.
15«Páginas cubanas en Internet registran
casi 50 millones de accesos», Prensa Latina, La Habana, 2 de febrero de 2001;
«Impedimentos técnicos condicionan a Cuba su acceso a Internet», EFE,
Madrid, 3 de marzo de 2001.
16Julia Scheeres, «Cuba not so libre with the
net», Wired News, 23 de febrero de 2001.
17CIA World Factbook 2000, http://www.cia.gov/cia/publications/factbook/geos/cu.html
18Larry Press, «The State of the Internet: Growth
and Gaps», INET 2000, 18-21 de julio de 2000, Yokohama, Japón. Véase
también Jesús Martínez, «The Net in Cuba», Matrix News,
v. 1, n. 1, Austin, enero de 1999.
19«Questioning the Dotcom Revolution», Christian
Science Monitor, 12 de febrero de 2001.
20«Quest Net Corp. to Begin Construction on 40
Gbps Cuban Undersea Cable Network», Telecom News Archive, 12 de marzo
de 1999.
21«Project to Build Fiber Optic Link to Cuba
is Abandoned», Cubanews, marzo de 2000, p. 6.
22Acotaciones del Dr. Fidel Castro Ruz en la
discusión de la Mesa Redonda, el 19 de julio de 2001, en los estudios
de la Televisión Cubana.
23Network wizards-Internet software consortium,
distribution by top-level domain name by name, enero de 2001. http://www.isc.org/ds/WWW-200101/dist-byname.html.
Una agencia cubana de noticias suministró al autor el dato de mayo de
2001.
24Banco Mundial, World Development Indicators
2000, tabla 5.11, Nueva York, 2001. http://www.worldbank.org/data/wdi2000/pdfs/tab511.pdf.
25«Cuba tiende la cortina de hierro por la Internet»,
El Nuevo Herald, Miami, 9 de octubre de 2000.
26Vanessa Bauzá, «Cubans Learn How to
Use Computers», Sun-Sentinel, South Florida, 1 de marzo de 2001.
27Véase http://www.nus.ie/surveys/howmanyonline/samerica.html
28Comunicación de ETECSA al Centro de
Información de Prensa,La Habana, 7 de agosto de 2000.
29Miguel de la Guardia, «Internet: un medio idóneo
para propagar la verdad», Radio Habana Cuba, 12 de marzo de 2001.
30«Expanding Internet Service to Meet Cuba’s
Most Pressing Needs», Radio Habana Cuba, 12 de marzo de 2001.
31Michael Minges, Counting the Net: Internet
Access Indicators, International Telecommunication Union, Ginebra, 2000
32Discurso del presidente cubano Fidel Castro
en la inauguración del Joven Club de Computación y Electrónica
en La Habana, Cubavisión Televisión, La Habana, 7 de marzo de
1991.
33Informe del viceministro cubano de Informática
y Comunicaciones, Melchor Gil. Conferencia de prensa, La Habana, 15 de marzo
de 2001.
34«Dispondrán de 14 000 computadoras centros
educacionales cubanos de enseñanza media», Granma, La Habana,
28 de febrero de 2001.
35Alberto Núñez Betancourt, «Fidel
reinaugura Joven Club Central de Computación», Granma Internacional,
La Habana, 5 de abril de 2001.
36Interamerican Comission on Human Rights, Annual
Report 2000, sección 65, Washington DC, 2000.
37Vanessa Bauzá, ob. cit.
38John Spicer Nichols y Alicia M. Torres, Telecommunications
in Cuba, The Virtual Institute of Information, Columbia Bussiness School,
n. 5, Nueva York, 1998. http://www.vii.org
39Naciones Unidas, División de Estadísticas,
World Statistics Pocketbook and Statistical Yearbook, 2000.
40Enrique López, «Cuba’s Telecommunications
Needs», CubaNews, octubre de 1993, p. 5.
41«ETECSA se llama a sí misma», Granma,
La Habana, 21 de marzo de 2001.
42John Spicer Nichols y Alicia M. Torres, ob.
cit.
43Ibídem.
44J. Bradford De Long y Lawrence Summers, «How
Strongly Do Development Economies Benefit From Equipment Investments?», Journal
of Monetary Economics, n. 32, North Holland, 1993, pp. 315-415.
45Lilliam Riera, «Cuban Telecommunications»,
Granma Internacional, La Habana, 21 de diciembre de 2001.
46«International Priority for Public and Rural
Telephone Development», Granma Internacional, La Habana, 21 de diciembre
de 2001.
47Enrique J. López y Maby González
López, «Communications», en Jason L. Feer y Teo A. Babun, eds., CubaNews
Bussiness Guide to Cuba, sección 5-11, Miami, 2000.
48Mosaic Group, The Global Diffusion of the
Internet Project. An Inicial Inductive Study, cap. 4, marzo de 1998, p.
51.
49Geoff Demarest, «Cuba’s Transition», Military
Review, Kansas, mayo-junio de 2001, pp. 55-63.
50La declaración es de Marc Thiessen.
Véase Tom Carter, «Lawmakers with Cuban Ties Try to Raise Heat on Castro»,
Washington Times, Washington DC, 24 de abril de 1998, p. A1.
51Citado en William J. Drake, Chanthi Kalathil
y Taylor C. Boas, «Dictatorships in the Digital Age: Some Considerations on
the Internet in China and in Cuba», IMP Magazine, octubre de 2000.
52La Asociación Norteamericana de ex miembros
del Congreso envió una delegación a Cuba en 1999 que recomendó
que «los hitos Nelson P. Valdés en la industria de las telecomunicaciones
deben utilizarse para incrementar el flujo de información a Cuba. Internet,
el correo electrónico, los teléfonos celulares y otras tecnologías
de punta lentamente están llevando información e ideas al país.
Se recomienda que el Gobierno y el Congreso de los Estados Unidos consideren
autorizar a compañías de telecomunicaciones norteamericanas a
explorar el establecimiento de comunicaciones más abiertas y diversas
entre los Estados Unidos y Cuba». Véase Congressional Record, Washington
DC, 13 de mayo de 1999, (House DOCID: cr13may99 - 28), H3091H3109, wais.access.gpo.gov
53Ibídem.
54Naciones Unidas, ACC Statement to the Economic
and Social Council on Information and Communication Technologies (ICT) and Development,
Nueva York, 24 de mayo de 2001.
55«La conectividad es la clave (entrevista con
Ignacio González Planas, ministro de Informática y Comunicaciones)»,
Giga, v. 3, n. 4, La Habana, 2000.
56Ibídem.
57Jesús Martínez Alfonso, «El papel
del Estado en el desarrollo de la Internet en Cuba, una visión diferente
del problema», Ciencias de la Información, v. 30, n. 1, Instituto
de Documentación e Información Científica y Técnica,
La Habana, marzo de 1999, pp. 55-9.
58Naciones Unidas, Report of the Meeting of
the High-level Panel of Experts on Information and Communication Technologies,
Nueva York, 17-20 de abril de 2000, A/55/75-E/2000/55.
59Horacio Bilbao, «La otra revolución»,
Revista Internet Surf, n. 38, Buenos Aires, junio de 2001. http://www.isurf.com.ar/01-06-junio/nota1.htm
60Matthew Broersma, «Despite Obstacles, Cubans
Take Advantage of the Net», ZDNet News, 21 de enero de 1998.
61Yochai Benkler, «Communications Infrastructure
Regulation and the Distribution of Control over Content», Telecommunications
Policy, v. 22, n. 3, 1998.
62«La conectividad es la clave...», ob. cit.
63«Imparten seminario sobre el acceso de Cuba
a Internet», Granma, La Habana, 18 de junio de 1996.
64«Los dilemas de Internet», Juventud Rebelde,
La Habana, 19 de noviembre de 1997.
65«Incrementó el país nivel de
digitalización», Granma, La Habana, 23 de mayo de 2000.
66Entre los trabajos relevantes: Ramiro Valdés
Menéndez, Visión de la informatización de la sociedad
cubana, COPEXTEL, La Habana, 1997; Melchor Gil, Información y
reflexiones, Ministerio de la Industria Sideromecánica y Electrónica,
Departamento Electrónica, La Habana, 1998; Ministerio de Ciencia Tecnología
y Medio Ambiente,
Estrategia de comunicación. Cultura informacional en el siglo XXI,
La Habana, 1999.
67«La conectividad es la clave...», ob. cit.
68Ángel González, «Silicon Island:
A Cuban Fantasy?», Wired, 6 de junio de 2000. http://www.wired.com/com/news/infostructur/0,1377,44279,00.html
69Naciones Unidas, Report of the Meeting of
the High-level Panel...,ob. cit.
70Fuentes de información de los temas
antes mencionados:«Denuncia Fidel campaña sobre supuesta amenaza cibernética
para Estados Unidos», Granma Internacional, La Habana, 15 de junio de
2001; Oficina Nacional de Estadísticas, Publicaciones seleccionadas,
La Habana, 1999; «Extienden los Joven Club la computación a enseñanza
primaria y discapacitados», Granma, La Habana, 26 de enero de 2001; Timothy
Ashby y Elizabeth Bourget, «Dotcommies Take Over Cuba», Christian Science
Monitor, 20 de diciembre de 2000; «Colosal esfuerzo por socializar la informática
y la computación», Granma, La Habana, 20 de marzo de 2001; «Informatización
de las Universidades del Oriente cubano», Granma, La Habana, 4 de diciembre
de 2000; Margarita Pécora Barrientos, «Ciencia y Tecnología: Generación
Cibernética», Juventud Rebelde, La Habana, 21 de septiembre de
2000.
71Fidel Castro, «Discurso en el Congreso Pedagogía
90»,10 de febrero de 1990, La Habana, Cuba.
72La página de los Joven Club es: http://www.jcce.org.cu
73Guy Girardet, «Public Access to Internet Services»,
presentado en African Internet and Telecom Summit, Vanjul, 5-9 de junio de 2000.
74Elliot Blair Smith, «Latinamerican Leaders
See Potential in Net American Summit to Examine On Line Opportunities», USA
Today, Arlington, VA, 20 de abril del 2001.
75La descripción más completa de
los JC la escribió Florencio Bueno Mesa, «Joven Club de Computación
y Electrónica: una experiencia pedagógica comunitaria cubana sin
precedentes en América Latina», International Institute for Communication
and Development, The Hague, Holanda, 28 de agosto de 2000.
76Patrik Hunt, «True Stories: Telecentres in
Latinamerican and the Caribbean», EJISDC, n. 4-5, pp. 1-17, Fundación
ChasquiNet, Quito, Ecuador, patrik@chasquinet.org
77Ibídem.
78Rosana Más Robaina, «El Joven Club:
una entidad de nuevo tipo en la comunidad», Universidad de La Habana, Facultad
de Comunicación, 2000. Manuscrito.
79Rosana Más Robaina, «Los Joven Club:
génesis de un movimiento; surgimiento, organización y desarrollo»,
Universidad de La Habana, Facultad de Comunicación. Manuscrito sin fecha.
80«Impedimentos técnicos...», ob. cit.;
«Suman 300 clubes de computación en el país», Agencia de Información
Nacional, La Habana, 28 de abril de 2001; «Anuncia Fidel una nueva etapa para
los Joven Club», Agencia de Información Nacional, La Habana, 4 de abril
de 2001.
81Algunos centros tienen hasta veinte. En mayo
de 2001, tenían 3 181, 2 941 de las cuales eran Pentium III. Para mediados
de 2001, se añadirían otras 3 000 computadoras. Véase «Colosal
esfuerzo por socializar la informática y la computación», ob.
cit.
82Véase http://www.jcce.org.cu/MisyObj.htm
83Florencio Bueno Mesa, «Joven Club de Computación
y Electrónica: una entidad de nuevo tipo al servicio de las NTICs en
las comunidades cubanas, (modelo cubano para el desarrollo de la
informática y las NTICs en la comunidad)», Movimiento Joven Club de Computación
y Electrónica, La Habana, 2000. Sitio web: http://www.jcce.org.cu
84Rosana Más Robaina, «Los Joven Club:
génesis de un movimiento...», ob. cit.
85Banco Interamericano de Desarrollo, Summit
of the America’s Strategic Programs: the Agenda of the IDB, Quebec, Canadá,
abril de 2001. Cuba y la tecnología de la información
86Scotts S. Robinson, «Una reflexión sobre
el futuro de los telecentros de México y América Latina», Facultad
de Antropología, UAM, Iztapalapa, México, marzo de 2001. www.chasquinet.org/telelac/puebla.html
87La red se llama Infomed. La red nacional consta
de nodos provinciales en La Habana (que une a la Isla de la Juventud, Pinar
del Río y Matanzas), Villa Clara (que une a Trinidad y Sancti Spíritus),
Camagüey (con vínculos con Ciego de Ávila y Las Tunas) y
Santiago de Cuba (Granma, Holguín y Guantánamo). Para una descripción
detallada de la red, y sus servicios y recursos, véase http://www.sld.cu/acerca
88http://bvs.sld.cu/revistas/indice.html
89http://bvs.sld.cu/libros/libros.html
90http://bvs.sld.cu/E/publicación.html
91«La conectividad es la clave...», ob. cit.
92Yirmara Torres Hernández, «Hacia un
correo informatizado»,Juventud Rebelde, La Habana, 18 de julio de 2000.
Para un informe sesgado, véase Vanessa Bauzá, ob. cit.
93Laurie Goering, «In Cuba, Internet Access.
A Patchwork of Luck and Censors», Chicago Tribune, Chicago, 23 de febrero
de 2001.
94Scotts S. Robinson, «El jardín de los
senderos digitales: caminosque se bifurcan», (Ponencia en el IV Taller Latinoamericano
deInternet, Mérida, Venezuela, 29 de mayo de 2001), Departamento de Antropología,
UAM, Iztapalapa, México DF, ssr@laneta.apc.org.
95Nelson P. Valdés y Mario A. Rivera,
ob. cit.
96Una visión completa de esta industria,
dentro de lo que permite nuestra capacidad, requeriría un enfoque mucho
más sustantivo y detallado. Aquí pretendemos solamente proporcionar
una visión general, sobre todo para propósitos contextuales.
97Timothy Ashby y Elizabeth Bourget, ob. cit.
98«Cuban IT Delegation to Visit Canada», Globe
and Mail, 17 de mayo de 2001.
99Véase http://www.cubasoft.net/english/sail.htm.
Para una muestra del personal de una de las muchas organizaciones que producen
softwares, ir a http://www.softel.cu/outline/staff.htm.
100Ángel González, ob. cit.
101«Páginas cubanas en Internet registran
casi 50 millones de accesos», Prensa Latina, La Habana, 2 de febrero de 2001.
102Véase http://www.cursosenlinea.cu
103Reinaldo Rodríguez, «Las listas de
discusión electrónicas en Bibliotecología y Ciencias de
la Información», ACIMED, v. 7, n. 1, La Habana, 1999, pp. 15-29.
http://bvs.sld.cu/revistas/aci/
vol7199/aci03199.htm