27 de febrero del 2004

Cuba y la UE, ¿quien debe tender la mano a quien?

Patricio Montesino
Rebelión

Ahora la Unión Europea (UE) reitera por doquier que es Cuba la que debe tender la mano a Los Quince, tener un gesto, algo así, para conseguir un eventual descongelamiento de las relaciones entre los estados comunitarios y la isla caribeña.

Sin embargo, en círculos políticos, diplomáticos y de intelectuales en el Viejo Continente salta una pregunta: ¿Por qué la UE no da el primer paso, tiende la mano a Cuba, y contrario a aliarse a Estados Unidos aplica de una vez una política independiente hacia la mayor de las Antillas?

Incluso en la propia Bruselas, la sede comunitaria, se han alzado voces a favor de buscar un acercamiento, y trabajar en función de normalizar las relaciones entre ambas partes, señalan las fuentes.

Aseguran que una buena ocasión para tener ese gesto sería la Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU, que en marzo venidero comenzará a sesionar en Ginebra, Suiza, y donde cada año el grupo de Los Quince vota en pleno a favor de un proyecto de resolución promovido y alentado desde Washington para condenar a Cuba.

Coinciden que en Ginebra, todos, incluidos los representantes del llamado Viejo Continente, conocen que el referido dictamen adverso a la nación caribeña se aprueba anualmente en esa sede de la Naciones Unidas, y desde inicios de la década de los 90, por muy escasos votos, y a causa únicamente de las presiones de todo tipo que ejercen los representantes estadounidenses sobre las delegaciones de los mas de 50 estados miembros de la CDH.

Recuerdan que la UE siempre ha dado su voto a Washington, apoyando así la política hostil impuesta a Cuba desde hace más de 45 años por los sucesivos inquilinos de la Casa Blanca.

Añaden que hasta en una ocasión España e Italia cedieron sus asientos en la CDH a los representantes norteamericanos, cuando Estados Unidos no consiguió los votos necesarios para formar parte de ese órgano de Naciones Unidas.

Subrayan que similar postura dependiente asumió la UE en 1996, cuando adoptó la conocida Posición Común, que condiciona desde entonces su cooperación con Cuba a supuestos cambios democráticos en la mayor de las Antillas, los mismos que Washington promueve.

A ello se suman las denominadas sanciones que desde el pasado año aplican Los Quince contra Cuba, las cuales el actual gobierno norteamericano aplaude a cuatro manos, resaltan las mismas fuentes.

Tales nuevas medidas, que entre otras cosas limitan las relaciones culturales entre los pueblos europeos y cubano, fueron impuestas por la UE luego que las autoridades de la Isla se vieron obligadas a juzgar y sancionar a un grupo de mal llamados disidentes que pagados por Estados Unidos servían a los intereses de la Casa Blanca.

Otro interrogante es comentada en los citados círculos políticos, diplomáticos y de intelectuales europeos: ¿Aceptarían los ejecutivos de los países comunitarios que ciudadanos nacionales trabajasen al servicio de Washington para desestabilizar y derrocar a sus respectivos gobiernos?

Europa, la cuna de la cultura occidental y del fútbol, debería dar el primer puntapié al balón y con una política independiente y sin condicionamientos a Cuba golear definitivamente a Estados Unidos, hasta ahora su siempre vencedor.