ULTIMA NOTA
Postales de la habana

Cuba sigue apostando al bienestar de la gente

Emilio Marín

La Arena

Completamos hoy la cobertura del "Encuentro internacional contra el terrorismo, por la verdad y la justicia", realizado en La Habana entre el 2 y el 4 de junio. Ya hemos informado de lo esencial de ese evento, sus debates y protagonistas, aunque faltan comentar sus resoluciones. Pero fundamentalmente hoy vamos a hablar de cosas concretas que pasan en Cuba y con su gente, que explican a mi juicio la fortaleza de esa revolución, que el mal vecino no pudo asaltar. Y no podrá.
 
Como los anfitriones fueron generosos en exceso con el tiempo de los oradores, al encuentro no le alcanzaron los tres días de reuniones. Varios de los panelistas permanecieron unos días más en La Habana, invitados al IV Congreso Internacional sobre Cultura y Desarrollo, que presidió el ministro del ramo, Abel Prieto.
Aprovechando esa estadía, escritores e intelectuales como el estadounidense James Crockoft, el brasileño Thiago de Mello, el belga Francois Houtart, los argentinos Miguel Bonasso y Néstor Kohan y varias decenas más, precisaron algunas de las resoluciones del encuentro. Dicho sea de paso, en ese congreso de cultura copatrocinado por la UNESCO participaron 700 intelectuales, entre ellos el actor norteamericano Danny Glover que por lo visto dejó de filmar armas mortales y mediocres.
 
TRIBUNAL PERMANENTE
Se decidió impulsar un tribunal permanente contra el terrorismo, por la verdad y la justicia, basado en la extensión de la red de redes "En Defensa de la Humanidad", que debutó en diciembre del año pasado en Caracas. Sobre esta base se constituirá un observatorio contra las violaciones de los derechos humanos por parte de la administración Bush. Y se decidió socializar la información del "Plan Cóndor" para producir una nueva serie de publicaciones y libros tanto sobre las aberraciones cometidas por la banda de Posada Carriles y Orlando Bosch en los '70 y '80 como sobre hechos de nuestros días.
¿Acaso el "Plan Cóndor" sigue volando? No con ese nombre, pero según la opinión de varios panelistas, la existencia del campo de tortura en Guantánamo, operado por los militares norteamericanos, demuestra la continuidad de aquel libreto. Y por mi parte, agrego que el secuestro del dirigente de las FARC-EP Rodrigo Granda, producido en diciembre de 2004 en pleno centro de Caracas por militares y policías colombianos -con complicidad con efectivos venezolanos- para llevarlo ilegalmente a Colombia, fue otra prueba de que del "Cóndor" quedaron algo más que las plumas.
En una imagen alusiva, el presidente cubano sintetizó el sentido del Encuentro Internacional: "Debemos transformar el Cóndor en una gigantesca Ave Fénix". Creo que quiso decir: hay que darle en el pico al cóndor, abatirlo, para que renazca como símbolo de paz y no como ave de carroña.
 
HABLEMOS DE OTRAS COSAS
En cuatro días de estadía en La Habana yo no me siento autorizado a hablar como entendido de la realidad cubana. Pero si es la tercera vez que uno pisa esa tierra y habla con su gente, dirigentes y personas de a pie, si participa de reuniones, lee la prensa y ve un poco de televisión, etc, puede formarse algunas opiniones.
Por ejemplo, quiero echar un par de párrafos sobre la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM), creada en 1999 a instancias de Fidel Castro, siempre preocupado por compartir los logros de su país con los pueblos del Tercermundo. Esa escuela tiene actualmente a 10 mil estudiantes --entre ellos más de 400 argentinos-- que se graduarán de médicos con una mentalidad no mercantilista. Su único compromiso es volver una vez recibidos a sus naciones de origen para atender las necesidades de salud de sus respectivas poblaciones, sobre todo sus sectores más humildes.
La noche del concierto de Silvio Rodríguez y sus artistas invitados en homenaje a Víctor Jara, pude hablar un momento con varias becarias argentinas. Tres eran jóvenes de Santiago del Estero, chicas humildes (una de ellas propuesta por el MOCASE, Movimiento Campesino de Santiago del Estero) que estaban felices por partida doble: estudian medicina completamente becadas, y encima cantaban y aplaudían a su comprovinciano Raly Barrionuevo. El grupo agitaba una bandera argentina. No había perdido la "argentinidad", integrado en un país generoso. Esa noche se escucharon sambas brasileñas, nueva trova cubana, chacareras nuestras, chamamés y otras músicas que nos sonaron como propias.
La experiencia de la ELAM da lugar a mixturas culturales más que interesantes. En un alto del encuentro me decía uno de los delegados del Partido Comunista Cubano, Francisco Delgado: "la ELAM es un fenómeno social". Puse cara de no entender. Mi amigo me lo explicó con un solo ejemplo: "se están conociendo personas que vienen de lugares y experiencias muy diferentes, y empiezan a articularse no sólo en el estudio sino en la música. En la escuela hay diez estudiantes mapuches, de la Patagonia austral, y algunos de ellos se integraron en conjuntos de música con alumnos mexicanos que quizás descienden de los mayas. Esas etnias nunca se habían juntado. Y ahora vieras qué lindo es escuchar un grupo donde un becario mapuche toca instrumentos propios en un conjunto improvisado con otros cuatro hermanos de otros pueblos originarios".
 
ESFUERZO CULTURAL
Hasta hace unos años el mayor ingreso del fisco cubano lo daba el azúcar, luego desplazado por las divisas aportadas por el turismo. No sé cómo están los números en este momento pero subieron los ingresos derivados de la producción científica, biomédica, de salud, cultura, etc. Uno de los últimos éxitos en este campo ha sido la experimentación de una vacuna cubana contra el cólera.
Reiteramos el concepto del mandatario cubano de que "Cuba se ha capitalizado en recursos humanos" por la vía de la educación, la cultura, la ciencia y la investigación. Dentro de presupuestos limitados por el bloqueo y la propia condición del tercer mundo, ese gobierno está invirtiendo mucho. En el próximo año lectivo tendrá 500 mil alumnos en sus distintas universidades, cerca del cinco por ciento de la población total de la isla. En proporción es como si Argentina tuviera 1,8 millón de universitarios con becas, libros, transporte y otras facilidades que nuestros estudiantes carecen.
Un experto informático canadiense, de Nueva Scotia, Mark Ashton, delegado al encuentro, me manifestó su admiración por los esfuerzos de Cuba en la inclusión de la informática en las escuelas, en las municipalidades o barrios. En su opinión faltan pocos años para que estén a la cabeza también en estos dominios y no sólo en vacunas, técnicas médicas, planes de alfabetización y otras medallas ya ganadas.
 
UNA TELEVISION QUE TAMBIEN EDUCA
Explicando los logros, Fidel Castro aseguró en el cierre del Encuentro que la televisión cubana dedica el 62 por ciento del tiempo a programas educativos y culturales. Yo por supuesto no me puse con el cronómetro a medirlo, pero a la tarde en el hotel Riviera sintonicé Tele Rebelde y escuché cuando la locutora del canal detallaba el programa de todo el fin de semana en los cuatro canales. De éstos, dos son enteramente educativos. E incluso en los restantes, esos días había programas de ese tipo: ví completo uno sobre el origen del hombre, comentado en el piso por un profesor de la Universidad de La Habana. Salí sabiendo más sobre los australopitecos o monos del sur de Africa y su evolución posterior.
En función de apoyo al Encuentro Internacional, según supongo, en esos días habían pasado "La historia oficial", "La noche de los lápices", "Garage Olimpo" y "Estado de Sitio".
Por supuesto, también hay novelas importadas y series argentinas con Guillermo Francella que no son precisamente de buen nivel. Sin embargo, alguien me comentó que el propio Fidel las sigue, al igual que muchos miles de habaneros.
La mejora de la situación económica la noté en la disminución de los elementos que merodean en la calle ofreciendo productos robados en los lugares de trabajo. Pero aún existen. El último día salí a caminar por el Malecón y se me pegó un joven que insistía en preguntarme si había hecho las compras antes de volver a Argentina. Le contesté amablemente que no haría compras pero de todos modos terminó ofreciéndome cajas de cigarros. Buscó convencerme diciéndome que tenía un hermano médico trabajando en Santa Rosa, La Pampa. Lo espanté recomendándole que, con mayor motivo, no hiciera quedar mal a su hermano que ya sería medio "pampeano".
EMILIO MARIN