Promocionan en Miami a Posada Carriles como "héroe de guerra"

Frank Martin
World Data Service

Luis Posada Carriles, autor confeso de la destrucción en vuelo de un avión civil cubano que costó más de 70 vidas y condenado por actividades terroristas en Panamá, fue calificado en Miami, Florida, y ante su anunciada presencia en esa localidad, como un héroe de la guerra en Vietnam por representantes de un sector cubanoamericano de extrema derecha.
En La Habana, en cambio, ese hecho fue calificado por fuentes periodísticas locales como un atentado a la decencia.
Tras darse a conocer por medios de prensa miamenses la presencia de Carriles en esa ciudad floridana, un abogado cubanoamericano, Santiago Álvarez, reconoció que ha "contactado" a tres abogados con el fin de asumir la defensa del terrorista convicto en un largo juicio en el Istmo.
El objetivo sería conseguir que Posada Carriles pueda quedarse a residir en Estados Unidos tras haber sido indultado el año pasado por la entonces saliente presidenta de Panamá, Mireya Moscoso.
El terrorista nacido en Cuba, quien alguna vez recibió entrenamiento de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en acciones subversivas contra su país de origen, fue condenado a ocho años de prisión, junto a otros cómplices, por preparar un atentado contra el presidente cubano, Fidel Castro, cuando asistía a una Cumbre Iberoamericana en Ciudad de Panamá en el año 2000.
Después del indulto concedido por Moscoso, sus cómplices viajaron a Miami, Florida, pero Carriles desapareció y presumiblemente estuvo escondido en Honduras, donde se le buscaba para su extradición, que tienen solicitadas Cuba y Venezuela.
Sobre su reaparición en la ciudad estadounidense mencionada con el fin de pedir asilo -siempre atendiendo a versiones de prensa allí- el diario bilingüe El Nuevo Herald dijo que el terrorista "podría asegurar su permanencia legal en Estados Unidos en consideración a los servicios prestados al Ejército norteamericano durante la Guerra de Vietnam".
No obstante ese diario -una habitual tribuna de cubanoamericanos extremistas anticubanos- reconoció que un obstáculo ante ese fin pueden ser las "acciones violentas, conspiraciones y sabotajes (que) plantearán un dilema para Washington".
Álvarez -amigo de Carriles- dijo que "no confirmo ni niego su entrada ni su presencia en Estados Unidos, pero si fuera verdad, estamos listos para ayudarlo y facilitarle la representación legal que necesite".
Mientras tanto la Oficina de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) del Departamento de Seguridad Territorial norteamericano negó tener información sobre la presencia en el país de Carriles.
Un abogado norteamericano consultado por el diario mencionado, dijo que Posada tendría la alternativa de acogerse a la Ley de Ajuste Cubano (CAA), pero las autoridades pudieran rechazar su petición de residencia si toman en cuenta el expediente de actos violentos que pesan sobre él en otros países.
La legislación de Ajuste Cubano favorece solamente a ciudadanos del país caribeño que pisan tierra norteamericana tras viajes ilegales desde la Isla. Está vigente precisamente desde 1966 y fue aprobada durante el gobierno de Lyndon B. Jhonson para favorecer con el refugio a fugitivos de las leyes cubanas.
En La Habana, un programa de opinión política de la Televisión Cubana calificó la presencia de Carriles en Miami como un atentado a la decencia.
El periodista y diputado cubano Lázaro Barredo, integrante habitual del programa "La Mesa Redonda", dijo que esa presencia "es un atentado a la decencia. Si lo de Mireya Moscoso al poner en libertad a estos criminales fue algo infame, sería el colmo de los colmos la burla que se haría a la justicia", si se le permitiera al terrorista residir en Estados Unidos.
"Sería descomunal esa burla que se haría a la justicia porque todo el mundo sabe el expediente que tiene Posada Carriles". Pronosticó que en ese sentido "puede producirse otro indulto presidencial, lo cual sería un escarnio realmente, una burla, en el momento en que el gobierno de Estados Unidos habla de tanta lucha contra el terrorismo".
"Creo que no hay que asombrarse de nada, si esa mafia (la ultraderecha cubanoamericana de Miami) anda con el presidente Bush y con su familia a cuesta desde hace 45 años", denunció.