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Carta del escritor Marcelo Larrea al Presidente ecuatoriano Lucio Gutiérrez
La conspiración de EEUU contra Cuba es un nuevo capítulo de bandidaje colonialLa extensa nómina de violaciones sangrientas de los derechos humanos, de
la soberanía y autodeterminación de pueblos y naciones de América latina, que
incluyen asesinatos de presidentes, desembarcos de marines, golpes de estado
sangrientos, le restan toda calidad ética, moral y jurídica al gobierno de EEUU
para promover acusación alguna contra Cuba.
El Escritor y periodista Marcelo Larrea, dirigió una carta al Presidente
de la República del Ecuador, Lucio Gutiérrez, en la que examina la política
colonialista de EEUU en contra de América latina y revela que una de las
motivaciones de la insurrección del 21 de enero del 2000 que depuso al gobierno
de Mahuad, fue el repudio del pueblo ecuatoriano a su voto en contra de Cuba en
la Comisión de derechos Humanos de la Onu. A continuación publicamos la carta.
"El gobierno del Presidente George Bush, en función de los intereses
particulares de su gobierno, en posición que ha generado una creciente
resistencia del pueblo estadounidense, se encuentra promoviendo una resolución
en contra de Cuba, en la reunión de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
que se reúne en Ginebra.
El propósito de esa resolución es continuar una política intervencionista, para
atacar la soberanía y la autodeterminación del pueblo cubano. Aduce violaciones
de derechos humanos en función de obligar al Presidente Fidel Castro, a
someterse a un estado de indefensión, para protejer las agresiones sistemáticas
ejecutadas en contra del pueblo cubano en su conjunto, inspiradas y financiadas
generalmente desde sectores colonialistas hostiles a su régimen en Estados
Unidos.
En el fondo, la Casa Blanca, pretende que quienes ataquen la soberanía de Cuba,
gocen de inmunidad e impunidad, independientemente de los crímenes que cometan,
acusando a su enjuiciamiento de conformidad con las leyes de la República de
Cuba, de constituir violaciones a los derechos humanos. Al mismo tiempo que ha
condenado a cadena perpetua en Estados Unidos a 5 cubanos: Gerardo Hernández,
Ramón Labaniño, Antonio Guerrero, Fernando González y René
González, por actuar en prevenir actos terroristas en contra de su país.
Contradicción que expone en forma flagrante los rostros opuestos, la falsedad,
de la política exterior del Departamento de Estado y de la operación de los
órganos judiciales de Estados Unidos.
Los sectores que promueven esa resolución, son los mismos que han protagonizado
una larga y dolorosa historia de agresiones coloniales en América Latina. La
lista incluye los asesinatos de presidentes como Omar Torrijos de Panamá, Jaime
Roldós de Ecuador, golpes de estado sanginarios y genocidas como el de Augusto
Pinochet en Chile, Videla en Argentina, Bordaberry en Uruguay o García Meza en
Bolivia. Asesinatos como el del Che Guevara en Ñacahuazu. Intervenciones
militares como la que depuso al gobierno de Maurice Bishop en Granada y ejecutó
también su asesinato deliberado. El genocidio de 7.000 panameños para secuestrar
y trasladar a EEUU, a un ex agente de la CIA, el general Noriega. El
mantenimiento de una estrategia belicista para el desangre permanente del pueblo
colombiano, en los útlimos años formalizado en el denominado Plan Colombia. La
reciente invasión de Haití y el secuestro de su Presidente Aristide para
expulsarlo de su propio país. La escisión de Panamá de Colombia para explotar el
canal interocéanico en su beneficio. Los desembarcos de marines en centroamérica
para deponer a gobiernos soberanos como el de Jacobo Arbenz en Guatemala. El
financiamiento con recursos millonarios procedentes de redes de narcotráfico,
como la montada por el Coronel Oliver North, para sostener la guerra de los
contras armada para impedir el ejercicio soberano del poder por el pueblo
nicaraguense. La "inversión" de millonarios recursos para la guerra sucia en El
Salvador y Guatemala. La mutilación territorial de México y de la independencia
de Puerto Rico. El beneplácito y el encubrimiento al genocidio de miles de
venezolanos por el gobierno socialdemócrata de Carlos Andrés Pérez en el
denominado "caracazo" en Venezuela. El desembarco en Playa Girón, el bloqueo
inhumano de Cuba y los centenares de intentos de asesinato del Presidente Fidel
Castro. La conspiración millonaria para derrocar al Presidente Chávez en
Venezuela, que incluyó su intervención en el golpe fascista del 11 de abril del
2002. Para referirme sólo a sus crímenes políticos y no a los aún igualmente
graves crímenes económicos, íntimamente relacionados con los primeros.
Si examinamos la historia de nuestro país, deberíamos abrir un proceso a los
crímenes cometidos por esos misma clase imperialista de Estados Unidos que, ha
ocasionado violaciones perversas a los derechos humanos y a la soberanía
nacional. Esta pendiente todavía, la investigación y el esclarecimiento del
asesinato del Mariscal Antonio José de Sucre y existen evidencias, hoy 175 años
después, que apuntan a que ese magnicidio fue ejecutado en una conspiración en
la que participaron esos imperialistas yanquis de la época, en contubernio con
Francisco de Paula Santander, artífice de la disolución de la República de
Colombia, promovida en los márgenes de la doctrina Monroe para fraccionar a
nuestra nación en pequeñas republiquetas, bloquear el progreso independiente de
nuestros pueblos con el fin de someternos al tutelaje de un amo extranjero e
impedir la luminosa perspectiva de una poderosa república unida, como la propuso
Francisco de Miranda y la forjó el Libertador Simón Bolívar.
Pero, además de ese crimen, el mayor, que esa minúscula clase estadounidense ha
cometido en contra de nuestros legítimos derechos, se suman a él otros episodios
nefandos, como la conspiración articulada en Washington mismo, con la
participación de un Santander ecuatoriano, Leonidas Plaza Gutiérrez, para
estrangular la revolución liberal con el arrastre de Eloy Alfaro y el asesinato
de Julio Andrade en 1912. Y a éste caso se adiciona la participación de los
mismos sectores imperialistas para ejecutar la mutilación territorial de la
República con el protocolo de Río de Janeiro de 1942 y el acuerdo Mahuad
Fujimori de 1998, favoreciendo la destrucción de los históricos lazos de
hermandad que nos unen desde nuestros orígenes con el pueblo peruano, con quien
nos han impuesto una frontera tan artificial como ilegítima, en un escenario
geográfico e histórico en el que no cabe límite alguno, excepto el perversamente
existente, útil solo al fraccionamiento para la mejor opresión colonial de
nuestra nación de naciones.
Los crímenes que la diplomacia de EEUU ha cometido en contra de nuestro país son
aún más extensos. Incluyen la imposición de la base militar norteamericana en
las islas Galápagos en el escenario de la segunda guerra mundial y el cínico
bombardeo de las islas cuando fue expulsada por el gobierno de Velasco Ibarra. Y
ahora las operaciones del Comando Sur en la Base Aérea de Manta en franca
violación de la Constitución y la soberanía de la República, bajo un seudo legal
convenio que además faculta a EEUU a volver a destruir las instalaciones de la
base aérea en Manta, como ya lo hizo en las Galápagos. Además la imposición para
que soldados de nuestras Fuerzas Armadas se movilicen a la frontera norte como
fichas de la estrategia belicista montada por el Pentágono en el Plan Colombia,
a expensas de los recursos fiscales.
Podría citar cientos de casos, que son de dominio público, para recordar a
usted, que la nómina de violaciones sangrientas de los derechos humanos, de la
soberanía y autodeterminación de nuestros pueblos y naciones, le restan toda
calidad ética, moral y jurídica al gobierno de Estados Unidos, para promover
acusación alguna en contra de una nación hermana como Cuba, que en las
condiciones más adversas defiende con dignidad sus derechos a la soberanía y
autodeterminación.
Permítame recordarle señor Presidente, que nos conocimos en los eventos de la
insurrección popular del 21 de enero del 2000, cuando el Parlamento Nacional de
los Pueblos del Ecuador, destituyó al Presidente Mahuad, y usted fue miembro de
la Junta de Salvación Nacional. Ese día marchamos juntos desde el Palacio
Legislativo a tomar el Palacio de Gobierno en una multitudinaria manifestación
popular, que clamaba fundamentalmente: SOBERANÍA. Ese movimiento
insurreccional de los pueblos del Ecuador, de sus naciones originarias, de sus
trabajadores y campesinos, de sus hombres y mujeres tuvo un sinnúmero de
motivaciones, entre ellas el salvataje a los banqueros que ocasionó pérdidas de
miles de millones de dólares en su beneficio particular y que condujo a la
inconstitucional sustitución del Sucre, nuestra moneda nacional, por una moneda
extranjera, el dólar precisamente, símbolo de la traición a la Patria del
gobierno de Mahuad que encarna la violación sostenida hasta hoy de la
Constitución y de la soberanía económica de la República. Pero a más de éstas
causas y otras, como consta en los documentos de los debates del Parlamento de
los Pueblos y de su Comisión Política que presidí, latía el desprecio e
indignación con el Presidente Mahuad, también porque, su gobierno en una forma
que infama la historia de la política internacional del Ecuador, votó en contra
de Cuba, en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, protagonizando un
episodio de servilismo a una potencia extranjera para golpear a una nación
hermana, acto cometido desdiciendo su propia palabra y de espaldas a los
principios mismos de la política internacional fijados en la Constitución
vigente en 1999 y hoy, en el 2005. Si bien en éstos 5 años se han establecido
claras posiciones, usted ha tomado su propio camino y yo continuo en la misma
trinchera del heroico pueblo del 21 de enero, no olvide usted, ese episodio
histórico. No ignore el poder invencible de la sagrada fuerza que palpita en la
justa ira acumulada de nuestra nación.
Ahora el gobierno del Presidente Bush, busca otra vez, agredir a Cuba en la ONU.
Su orientación es lesiva no sólo al pueblo cubano, sino al conjunto de sus
pueblos hermanos de América latina y del mundo, pues implica el uso de un
organismo internacional como la ONU, en favor de los intereses intervencionistas
de una gran potencia mundial en contra del pueblo de una pequeña isla del
Caribe. Esa resolución está dirigida a justificar la continuación de un inhumano
bloqueo económico al margen de todo el derecho internacional y de provocaciones
que pueden conducir incluso a una conflagración bélica. Esa provocación del
gobierno de Estados Unidos a Cuba, no es nuestra, es un nuevo capítulo de
bandidaje colonial. El deber de nuestra nación soberana es oponerse frontalmente
a ella.
La Constitución de la República, define los principios de la política
internacional del país, consagrando los derechos a la autodeterminación de las
naciones y la solución pacífica de
los conflictos internacionales. En consecuencia, como ciudadano ecuatoriano en
ejercicio pleno de mis derechos, me dirijo a usted para solicitarle, cumplir con
la Constitución, en el pronunciamiento que a nombre de la República la
representación diplomática de su gobierno realice en la Comisión de Derechos
Humanos de la ONU en Ginebra, votando en la única forma jurídica y digna para el
pueblo ecuatoriano y su historia, en contra de la resolución propuesta por EEUU
para ofender a Cuba.
Espero, señor Presidente Lucio Gutiérrez Borbua, no deshonre usted, los
sentimientos de hermandad de los ciudadanos ecuatorianos con el pueblo de Cuba
construidos en décadas, en las que han tenido lugar capítulos honrosos como la
colaboración militante de Eloy Alfaro con la independencia de Cuba, encabezada
por ese gran símbolo del pensamiento latinoamericano, José Martí; como la
solidaridad masiva de nuestro pueblo con la insurrección en la Sierra Maestra de
Fidel Castro, Camilo Cienfuegos y Che Guevara que se extiende creciente hasta
hoy, e incluso, actitudes memorables y dignas como la oposición del gobierno de
Velasco Ibarra al bloqueo, a la ruptura de relaciones diplomáticas demandada por
Washington y a la invasión de Playa Girón. Recuerde usted como militar, que la
soberanía es indivisible y lo es también en el ejercicio de la política
internacional de la República".
* Marcelo Larrea, escritor y periodista ecuatoriano, director de "El Sucre" y
corresponsal de Adital en Ecuador. Autor de "La historia no termina"; "Hablar a
través del tiempo"; "La triple victoria de Chávez o la guerra por otros medios",
de reciente aparición. Fue uno de los promotores y dirigentes del Parlamento
Nacional de los Pueblos, en la insurrección popular que derrocó al presidente
Mahuad el 21 de enero del 2000.
marcelo larrea <