Vientos de infamia soplan desde Praga.

Percy Francisco Alvarado Godoy.
Escritor guatemalteco.

La República Checa se ha convertido, por obra y gracia del lacayismo de sus gobernantes, por el oportunismo político de varios autotitulados demócratas y por el acendrado odio al socialismo de añejos "disidentes", en uno de los centros de la campaña internacional contra Cuba, fomentada desde Estados Unidos por la administración Bush y la mafia terrorista de Miami. Los medios de prensa de ese país, siguiendo al pie de la letra las indicaciones de la ultraderecha reaccionaria norteamericana, de la CIA y de la Casa Blanca, no se detienen  en lanzar campañas difamatorias contra la Isla de la Libertad,  tergiversando la realidad cubana. Los periódicos Mladá Fronta Dnes y Lidové Noviny, así como Radio Praga, inundan a sus lectores y radioyentes con su carga ideológica anticubana, llamando descaradamente al apoyo de la subversión, a la indisciplina social y al uso de todos los recursos necesarios para acabar con el socialismo en Cuba. Para estos capitanes de la mentira, la infamia y
  la traición, una "nueva Cuba" es necesaria, sin importarles su alineamiento con quienes amparan y fomentan el terrorismo contra el pueblo cubano.
El pasado 4 de agosto del 2005,  Mladá Fronta Dnes y Lidové Noviny destacaron en sus portadas la preocupación de la República Checa porque la Unión Europea no ha asumido una postura más dura hacia Cuba, refrendando una vez más la posición de esta nación como eterna servidora de los intereses del imperialismo en Europa y su lacayuna propensión. El propio Mladá Fronta Dnes destacó ese día: "La República Checa no ha logrado que la Unión Europea restableciera las sanciones contra el régimen castrista. Los checos argumentaron que la situación de los derechos humanos no ha mejorado en Cuba. La diplomacia checa empezó a pedir actuaciones más enérgicas después de la expulsión del senador checo Karel Schwarzenberg de Cuba y la prohibición de la entrada en la Isla de varias decenas de eurodiputados".
¿Quién es realmente Karel Schwarzenberg y qué buscaba en Cuba junto a otros parlamentarios europeos?
En mayo del presente año. El  senador checo Karel Schwarzenberg fue expulsado de Cuba por usar una visa como turista para escudar sus actividades de promoción de la subversión interna dentro de Cuba. Oculto desfachatadamente en su condición de turista, vino con el propósito de abastecer con propaganda contrarrevolucionaria y apoyar financiera y políticamente a los grupúsculos contrarrevolucionarios internos, empeñados en realizar  una Asamblea para la Promoción de la Sociedad Civil, auspiciada desde Estados Unidos y que logró reunir a un reducido grupo de mercenarios de la SINA y de la mafia miamense.
El senador checo Karel Schwarzenberg, uno de los fundadores del engendro anticubano conocido como Comité Internacional por la Democracia en Cuba, fue expulsado por la legítima decisión del gobierno cubano de no permitir la estancia en el país  a quien, amparado por la apertura al turismo desarrollada en la Isla como fuente sana de intercambio entre los pueblos del mundo, viene al mismo con fines nocivos y provocadores. Junto a él, fueron conminados a abandonar Cuba o no se les permitió entrar al mismo a otro grupo de provocadores como los eurodiputados polacos Jacek Protasiewicz y a Boguslaw Sonik, el periodista Macej Stasinski del diario polaco Gazeta Wyborcza, así como otras personas.
En una clara confabulación con los ingerencistas propósitos de Schwarzenberg, el  ministro de Relaciones Exteriores de la República Checa, Cyril Svoboda, protestó la decisión cubana, montando un histérico show anticubano y llamando a sus homólogos europeos a condenar a Cuba. Sin ambages, declaró en esta ocasión: "Se trata de un claro desafío para que la República Checa continúe su política respecto a Cuba. Se trata de un sistema totalitario y como tal hay que tratarlo"
Parecen olvidar estos señores que Cuba tiene clara conciencia del papel provocador y desestabilizador del Comité Internacional para la Democracia en Cuba (CIDC), a la  que pertenece Karel Schwarzenberg, organización que desde su fundación se ha dedicado a crear condiciones para apoyar, como otra  pantalla más de Estados Unidos, a la contrarrevolución interna dentro de Cuba. En sus documentos constitutivos, el CIDC proclama su intención de "contribuir con su esfuerzo a la búsqueda de la libertad para Cuba", así como estimular la búsqueda de un enfoque común en Europa y occidente sobre el régimen de Castro". En otras palabras, esta organización tiene el abierto propósito de enrarecer las relaciones entre Cuba y la Unión Europea, así como fomentar la subversión dentro de la Isla   para propiciar la caída del gobierno cubano.
Creado en septiembre del 2003 por un grupo de supuestos demócratas, oportunistas políticos, contrarrevolucionarios redomados y fervorosos representantes de la ultraderecha en el mundo,  el CIDC se propuso abiertos objetivos ingerencistas con respecto a Cuba, tales como la creación de  un Fondo europeo para la Democracia en Cuba para financiar las actividades de la "disidencia", así como crear un comité para la transición en Cuba compuesto de expertos que han participado en la transición a la democracia y la economía de mercado en los países de Europa Central y del Este, canalizar fondos e información para los activistas democráticos dentro de Cuba y, entre otros, coordinar encuentros entre parlamentarios y periodistas con la oposición en Cuba.
Como puede apreciarse, los objetivos del CIDC no difieren en nada de los objetivos que se han planteado con respecto a Cuba el gobierno norteamericano y la mafia de Miami, en cuyo trasfondo se observa claramente el peligroso propósito de acabar con el socialismo en la Isla. Tal estrategia quedó claramente definida  en la Declaración de Praga, emitida en septiembre del 2004, en la que el CIDC se plantea asumir el compromiso concreto "para acelerar los cambios políticos que conduzcan a la democratización de Cuba".
La campaña anticubana delineada en Praga en esa oportunidad, se planteó la creación de cuatro mecanismos de trabajo a través de los cuales se instrumentarían las continuas provocaciones y agresiones contra la Isla: un Grupo Presidencial en apoyo a la democracia en Cuba, una red internacional de parlamentarios, una red internacional de organizaciones no gubernamentales y  una comisión de expertos que recoja las experiencias hacia la transición democrática de los ex países comunistas de Europa y de los que en América Latina sufren dictaduras políticas y militares.  Mediante este aparato provocador se establecía el enrarecimiento de las relaciones entre Cuba y la UE, el apoyo descarado a la contrarrevolución interna mediante el fomento de contactos entre embajadas y parlamentarios de esa región y de países latinoamericanos  con los mercenarios de Washington dentro de Cuba.
En esa oportunidad altos funcionarios checos declararon su abierta hostilidad contra el gobierno cubano. Peter Pithart, presidente del Senado de la República Checa, sentenció: ''Tenemos el deber de devolver la solidaridad que un día se nos ofreció a los opositores checos contra el régimen comunista. (.) Tenemos que pagar esa deuda de solidaridad democrática y Cuba es hoy nuestra preocupación''. De la misma manera, el canciller checo, Cyril Svoboda, declaró: ''El compromiso con la libertad y la democracia en Cuba es hoy parte importante de la política exterior de la República Checa y lo seguirá siendo en el futuro''.
El contenido anticubano de la Declaración de Praga y las estrategias diseñadas en este encuentro del CIDC en septiembre del 2004, no sorprendieron a nadie, más cuando se conoció que entre los asistentes al mismo se encontraban nada menos que James Cason, ex jefe de la Sección de Intereses norteamericana en la Habana; Adolfo Franco,  Administrador de la USAID; y el director de TV-Martí.
El CIDC, cuyas oficinas radican en Praga, en la sede de otra fachada de la CIA conocida como People in Need, constituye hoy uno de los principales instrumentos en la campaña ideológica contra Cuba a nivel internacional. Sin el mayor recato se ha dedicado a preparar provocaciones contra la sede diplomática cubana en Praga y a montar shows  propagandísticos en esa ciudad como ocurrió en la Plaza Wenceslao de Praga, en los meses de  marzo del 2004 y 2005. En esa oportunidad, tras levantar un calabozo simbólico, varios funcionarios gubernamentales checos y ex "disidentes" se encerraron en el mismo, criticando el derecho legítimo de las autoridades cubanas por encarcelar a un grupo de provocadores y mercenarios al servicio de Estados Unidos.
Por indicaciones del CIDC, un grupo de personalidades checas entre las que sobresalen Vaclav Havel, ex presidente de ese país; Peter Pithart, presidente del Senado de la República Checa, así como Jan Ruml, ex ministro del Interior de esa nación, se han dedicado a orquestar y participar en diversos foros para dar cumplimiento a las indicaciones del Memorando de Praga.  En este sentido, Vaclav Havel participó en el Forum Internacional para la Transición Democrática en Cuba, el pasado 4 de junio del 2005. Este evento, realizado en Fort Lauderdale, en la Florida, previo a la XXXV Sesión Ordinaria de la Asamblea de la Organización de Estados Americanos (OEA), tuvo el ingerencista  propósito de "trabajar por el establecimiento de la democracia en Cuba, para que un día todos los ciudadanos cubanos puedan ejercitar plenamente sus derechos como seres humanos y puedan vivir dignamente". De la misma manera, los participantes en el Forum, que no otros que los mismos que crearon el CIDC,
 hicieron un llamado al apoyo político y financiero a la contrarrevolución en Cuba, así como el empleo de la embajadas latinoamericanas para  proporcionar apoyo a dichos mercenarios.
Sin diferir de los acuerdos de Praga, recomiendan la rápida integración de Cuba al sistema interamericano, otorgando a la OEA un papel activo en este sentido y para  que la misma  se prepare para ayudar a "un futuro gobierno democrático de transición en Cuba".
Otro paso de la campaña contra Cuba lo representó la creación del Comité Internacional de Jóvenes por la Democracia en Cuba en Ciudad México, en el mes de agosto pasado, y en la que tuvieron ardua participación Jakub Klepal, de la Asociación de Asuntos Internacionales y el diputado Marek Benda, ambos checos y enviados por el CIDC con este propósito. En abierta confabulación con los miembros del  oficialista PAN  mexicano,  este fracasado evento que apenas alcanzó a contar con 250 participantes, la gran mayoría miembros de la juventud panista, choferes, panelistas y personal movilizado para la ocasión,  se planteó crear una corriente solidaria con los supuestos disidentes cubanos dentro de la juventud latinoamericana.
El desconocimiento deliberado de que la juventud mundial ofreció su incondicional apoyo a la Revolución Cubana en el marco del XVI Festival de la Juventud y los Estudiantes, celebrado por esa fecha en Caracas,  condujo a estos ilusos provocadores a pretender oponer a los jóvenes latinoamericanos a Cuba y a su revolución. Por ello, el fracaso de este intento por divorciar a los jóvenes del mundo de la causa noble de los cubanos estaba condenada al fracaso. Baste conocer unas declaraciones de Jakub Klepal para entender las razones de este  fiasco: "Lo más importante de esta reunión es la declaración de que son principalmente los países latinoamericanos los que deben apoyar al movimiento democrático cubano. No podemos hacerlo solamente nosotros desde Europa, ni Oriental ni Occidental, ni mucho menos Estados Unidos".  Parece desconocer, por supuesto, el apoyo incondicional de los pueblos del continente a su hermano pueblo de Cuba.
Más adelante, confesó Jakub Klepal: "Lo ideal sería que sean los propios cubanos quienes lleven las riendas (de la lucha pacífica de la democracia), mientras que la comunidad de países latinoamericanos o europeos les ayudarían técnicamente, aportando con conocimientos, quizá dinero. Pero son los cubanos los que verdaderamente van a vencer a Castro y alcanzar la democracia en Cuba. Obviamente no vivimos en un mundo perfecto y pareciera que la cosa hoy es al revés. El movimiento democrático en Cuba es muy endeble y necesita mucho apoyo. Por eso puede parecer a veces que somos los extranjeros quienes estamos intentando establecer la democracia en Cuba".  Su ceguera con respecto a la realidad cubana, con respecto al apoyo aplastantemente mayoritario  del pueblo al socialismo y a su gobierno, lo hace, sin embargo, entender dos cosas: la contrarrevolución es numéricamente insignificante y nada resolverá si no se le fabrica y financia desde fuera.
Al concluir la entrevista que le realizó Radio Praga, Klepal confesó también su desconocimiento sobre Cuba, lo que hace más bochornoso su papel como  provocador al servicio de sus jefes. Al preguntársele qué sabe en realidad de lo que sucede en Cuba, afirmó: "En Cuba, bueno... yo estuve hace años en la isla y pasé solamente una semana, por lo tanto no puedo decir que conozco al pueblo cubano". Creo que sobran los comentarios al respecto.
En días pasados, el 16 de octubre, el CIDC volvió a la carga en sus maquinaciones contra Cuba, al organizar en Santo Domingo un encuentro auspiciado por el Comité Internacional de Jóvenes por la Democracia en Cuba (CIJDC)  y en el que tuvo una activa participación el ex ministro del Interior de la República Checa, Jan Ruml, quien también fue vice-presidente del Senado Checo.  Con una insignificante cifra de participantes, inflada por los organizadores del evento, volvieron a esgrimir sus tradicionales ataques contra Cuba.  Como su anterior experiencia de México, este nuevo evento representó un fracaso más de su política difamatoria y de aislamiento contra Cuba.
La última maniobra de los checos contra Cuba tuvo lugar en días recientes cuando intentaron realizar una recepción en un hotel habanero el 28 de octubre, en ocasión de la fiesta nacional de ese país, a la que invitaron a numerosos contrarrevolucionarios. La digna decisión de la dirección de este centro turístico de suspender la  realización en sus instalaciones de  una actividad diplomática que ofendería al pueblo cubano y a su gobierno, despertó histéricas reacciones dentro del gobierno checo. El ministro checo de Exteriores, Ciryl Svodoba declaró que abogaría de inmediato por el endurecimiento de la política de la Unión Europea hacia Cuba. Junto a sus tradicionales amenazas, el canciller checo llamó a apoyar aún más financieramente a la contrarrevolución cubana.
Para nadie, pues, resulta ajena la verdad: desde Praga soplan vientos de infamia contra Cuba. Los cubanos, por su parte, continúan su vida de trabajo y esfuerzo, empeñados en construir un mundo mejor a pesar de estos lacayos de turno  de sus jefes de Washington y Miami.